DIA comelotodo. Primero El Árbol y ahora Eroski

La Plaza

¡Quién ha visto y quién ve al DIA! Muchos de los que hemos sido universitarios en su tiempo acudíamos al DIA porque era el supermercado más barato. Había cupones, descuentos y productos de marca blanca baratos, baratos. Daba igual la imagen, el desorden, las colas en el cajero o el aspecto cutre de muchos de sus establecimientos. Lo importante para el estudiante que vivía fuera de casa era ahorrar. Así que yo fui uno de aquellos universitarios, que bastantes años después al entrar ahora en una tienda DIA no la reconozco. Está bien el cambio de imagen que ha dado, muy bien incluso; aunque quizá la bandera de lo barato sea en este momento más discutible.

Sea como fuere la estrategia de esta cadena ha funcionado. Nuevas aperturas por toda España, a un ritmo que caracteriza a las compañías que están en su mejor momento (es ya la tercera cadena de distribución española en cuanto a cuota de mercado), y adquisición o colaboración con otras de su competencia. Primero el grupo El Árbol, que fue adquirido al cien por cien por DIA hace poco más de seis meses; y el segundo paso ha sido la compra de cientos de tiendas de Eroski, hasta 157, entre ellas la de la imagen, situada en Aguadulce (Almería).

Entrada de la tienda DÍALlevaba varias semanas sin pasar por esta calle Juan de Austria, de Aguadulce, y hace unos días veía cómo el letrero de Eroski había sido sustituido por el de DIA.

Y esta misma semana, ambas cadenas llegaban a un acuerdo de colaboración para comprar juntas a los grandes proveedores, para abaratar sus artículos de cara al consumidor. Según indicaban, los frescos quedaban fuera. Esa es la buena noticia, que a priori su estrategia de comprar barato no va a ser a costa del agricultor. Así sea.

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El final de la venta a resultas

De un plumazo el Ministerio de Agricultura se ha cargado la práctica de la venta a resultas, muy habitual en algunos mercas donde el cliente pide mercancía y luego paga según le paguen. Pues eso ya no es posible, so pena de recibir una multa por parte de la nueva agencia, AICA, que el Ministerio de Isabel García Tejerina ha creado para velar por la nueva Ley de la Cadena Agroalimentaria que ha entrado en vigor este mismo año.

Café con periodistas

Esta última semana ha estado por tierras almerienses el director general de la misma, José Miguel Herrero. Primero tomó un café con los periodistas, en la cooperativa SUCA (El Ejido), y después dio una charla a agricultores, técnicos y profesionales del sector en un acto organizado por la Coag. Al día siguiente a ver alhóndigas por la mañana, ya que la nueva normativa aún no ha sabido encajar la idiosincrasia del sistema de subastas en su articulado (quizá lo haga en el Reglamento que debe desarrollarla), y por la tarde a impartir otra nueva charla, tras el acto de presentación del informe de Cajamar. En esa ocasión José Miguel Herrero compartió mesa y debate con Roberto García, director de Negocio Agroalimentario de la entidad financiera, con Susana Rodríguez, del despacho Garrigues y con Ignacio García, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Lo positivo de esta ley es que ya no habrá venta a resultas porque desde hace unos meses toda operación de compra-venta debe tener un contrato previo con un precio fijado (o una descripción del modo y método de cálculo con el que se obtiene). La ley existe y su desconocimiento no exime de su cumplimiento. De hecho, estas jornadas a las que me refiero tenían como propósito dar a conocer una ley, desconocida en casi todo el campo.

AICA son las siglas de Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Su objetivo es vigilar a todos los agentes de la cadena y multar a aquellos que no cumplan con el contrato firmado entre las partes. Además introduce un período máximo de pago, 30 días.

agricultores

Debilidades

Solo afecta al mercado nacional. El Estado – ejemplificación de lo público – interviene en lo privado (me recuerda un poco al sistema comunista en el que siempre debía haber un agencia y mucha burocracia para decirles a los hombres cómo debían hacer las cosas), pero solo en lo privado de España. El mundo y las relaciones entre la distribución y los proveedores seguirán siendo tan salvajes como siempre más allá de los Pirineos. Y además, a poco que se piense en el perfil neoliberal de todos los Estados Miembros de la Unión Europea se llegará a la conclusión de que esta medida neoestalinista no tendrá nunca cabida en ningún ordenamiento amparado por Bruselas.

El representante de los supermercados españoles, Ignacio García, describió muy bien los temores y posibles debilidades que preceden a esta Ley de la Cadena Agroalimentaria. Riesgo que de que se puedan generar nuevos costes que no creen valor (todo el papeleo burocrático-administrativo), pérdida de agilidad en las relaciones comerciales (puso como ejemplo las alhóndigas de Almería) o que la ley la desarrolle cada Comunidad Autónoma a su antojo. España no deja de ser un reino de taifas donde cada uno interpreta las cosas a su manera y según su interés. Por ejemplo, el tema de la venta a pérdidas (esas promociones de los supermercados por las que se venden frutas y hortalizas por debajo del coste de producción) es “competencia” de esas comunidades autónomas gobernadas por el político de turno y sus “preocupaciones”, preocupaciones de ese político regional que rara vez están relacionadas con la agricultura.

Casa de Las Mariposas

Para acabar, una breve reflexión. ¿No habría sido más coherente y sensato estudiar el modelo de alhóndigas de la provincia antes de crear la norma? Ahora hay una ley en vigor y hay que buscar la fórmula de encajar la realidad en la teoría. ¡Menudo país, siempre empezando la casa por el tejado!

Mercadona cambia su modelo de negocio en frescos

Mercadona ha dado un giro de 90 grados a su modelo de negocio en el sector de los productos frescos. Hasta ahora el interproveedor se encargaba de suministrar a la firma que preside Juan Roig todo el volumen del producto que se le tenía asignado. Si el interproveedor no tenía suficientes pepinos, pimientos, judías, habas, melones o el fresco que se le tuviese encomendado, pues el interproveedor lo compraba a terceros para luego vendérselo a Mercadona. La nueva política comercial de la cadena valenciana mantiene la figura del interproveedor, pero ahora solo se limita a venderle a Mercadona el producto que tiene como propio. El resto, lo que le falte, lo busca Mercadona por su cuenta. Ésta es la gran novedad. El giro habría sido de 180 grados si hubiese eliminado la figura de interproveedor, que se mantiene, pero ya con una descripción más similar a la del proveedor tradicional.

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Estos últimos meses he escrito varios artículos sobre Mercadona (podéis hallarlos poniendo la palabra clave Mercadona en el buscador del propio blog, debajo de blogs amigos, en la columna de la izquierda), así que hace unas semanas la directora provincial de Almería y Granada, Conchi Parra, contactó conmigo para explicarme en detalle esta nueva filosofía. Amablemente me atendió para decirme que Mercadona quiere vender lo más fresco, volver a ser tenderos. Para ello tienen directores de compras por producto, encargados de adquirir a pie de finca lo que el interproveedor no les suministra (ese restante porcentaje que la cadena quiere ahora hacer suyo). ¿Os imagináis en mitad de un invernadero a un señor o señora luciendo en la solapa de su camisa el cartelito de Mercadona? Pues ya lo están haciendo. Trabajo harto difícil, pero el camino se hace caminando. Es como la primera piedrecita.

Me acerqué hace unos días a una de las fruterías de Mercadona, donde tomé estas fotos. Y fue ahí donde me contaron qué significa para esta compañía lo de “productos frescos”. En el lineal, de cara al público, berenjena, judía verde, calabacín, habas, champiñones, setas, fresas y todo lo que está cortado (como medio melón, sandía o repollo) permanece 24 horas, después se retira. Dos días de exposición a la venta está plátano, pera, uva, cebolla tierna, coliflor, puerro, alcachofa, brócoli, tomate y pimiento. Un día más en los estantes, tres jornadas, está pepino, patata a granel, manzana o sandía. Y ya cuatro días, por ejemplo, melón, patata embolsada o cebolla en tubo. La lechuga está dos días si está en el lineal de frío (frigorífico) que tiene Mercadona en su supermercado, pero si está fuera de dicho lineal (a temperatura ambiente) su venta de cara al público se reduce a un día.

Sorprendente. No dudo de la buena intención de cara a los consumidores que hay detrás de esta nueva iniciativa, que pretende servir al ama de casa los productos más frescos. Pero creo que es una apuesta exagerada, más bien habría que hablar de hiper-mega frescos. El ejemplo está en la exportación, ¿cuántos días se tarda en poner en un lineal de un supermercado alemán una fruta o verdura española? Si la distribución europea siguiese la misma línea de actuación de esta cadena española, sencillamente más allá de los Pirineos no se consumirán productos frescos. Sería imposible.

Está claro que Mercadona quiere estar más cerca del campo. Se ha abierto a los clientes, ya no solo uno (interproveedor), sino los proveedores que sean necesarios. Sin importar su número. Pretende comprar a pie de finca, a los propios agricultores, y venderles a sus consumidores finales lo más fresco de la huerta. Sobre el papel está muy bien. Pero aún hay que afinar más. Algo parecido pasó con la idea de que los agricultores recolectasen de madrugada para que esos productos estuviesen en los supermercados en tiempo exprés. Afortunadamente esa idea, que se llevó al práctica, ha quedado ya descartada.

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Mercadona quiere que sus agricultores recolecten de madrugada

Podría ser una inocentada si esto lo hubiese escrito el 28 de diciembre, pero no lo es. Hay varios modelos de linternas que el agricultor o el peón agrícola de turno puede usar (sobre la frente, igual que los mineros) a la hora de recolectar pimientos, pepinos o calabacinos, entre otras verduras, productos perecederos de los que se provee Mercadona y sobre los que ha recaído esta molesta y “curiosa” nueva política comercial de la cadena española de supermercados más importante hoy día.

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Los agricultores no están por la labor. Nadie quiere recolectar hortalizas de madrugada, por ejemplo, a las tres o a las cuatro no es de recibo estar a oscuras en una explotación agrícola. Ni los agricultores ni sus trabajadores están de acuerdo con la medida. El productor no obtiene mejor precio por recolectar sus artículos a esa hora, ni el empleado cobra más. Pero Mercadona quiere trasladar al consumidor un nuevo concepto en su sección de verduras, un marketing atractivo basado en la idea de hortalizas frescas, muy frescas, casi recién cogidas, como si el lineal o estante fuese un apéndice, una prolongación de la finca. Por este motivo, desde que se recolecta en el campo y hasta que se pone el producto en el lineal no pueden haber transcurrido más de 24 horas. Es una medida tan legítima como cualquier otra que quiera implantar una empresa privada, pero una vez más la distribución desoye al eslabón más débil de la cadena: el agricultor.

La premisa de Mercadona es la siguiente: el agricultor tiene que recolectar 3 horas antes de la partida del camión con destino al centro o bloque logístico. Si el camión sale a las 7 de la zona de producción, entonces las verduras tienen que ser recogidas a las 4 de la mañana. Luego el agricultor, en su comercializadora que es la que provee con estas hortalizas a Mercadona, tiene que rellenar un parte en el que debe indicar la hora de recolección. Tendrá más suerte el agricultor si el camión sale ese día a media mañana, a mediodía o por la tarde; pero si es a primera hora, le tocará dormir poco esa noche.

Mercadona tiene distintos interproveedores de frutas y verduras; pero eso no evita que le afloren numerosos nuevos pretendientes año tras año, novios que quieren ser su proveedor en algún producto fresco. Sin embargo, ¿saben los agricultores de esas otras comercializadoras que quieren convertirse en proveedor de Mercadona cuál es la nueva política de esta cadena valenciana de supermercados? Dudo mucho que tuviesen conocimiento de esto hasta ahora, que lo están pudiendo leer en este artículo. Y el señor Juan Roig, ¿está al corriente de lo difícil que es para un agricultor poder satisfacer sus peticiones?

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El agricultor tiene que limpiar las hortalizas a pie de campo

Otro titular llamativo. Que el agricultor tenga que confeccionar el género en su propia parcela es nada nuevo, hay muchos que lo hacen, lo extravagante es que la caja tiene que estar limpia hasta un grado superlativo. Conozco un par de agricultores que han empezado a hacerlo, pero que ya no van a continuar. Se retiran. Tiran la toalla.

¿Los motivos? Tienen que construir en la finca un almacén o un punto hermético (más gastos). No puede haber polvo en las cajas, no puede caer ningún tallo, ninguna flor, etc. ¿Tienen que ir estos agricultores con un trapo o una bayeta limpiando los pepinos, los calabacinos o las berenjenas? Como el propósito es reducir el manipulado y que el producto vaya directamente al lineal del supermercado, pues el agricultor tiene que multiplicar sus tareas. Y dudo mucho que le vayan a pagar mejor sus verduras. Sería la primera vez que ocurre.

Un último apunte. También es legítimo, por supuesto, que una empresa quiera reducir costes eliminando todo lo posible el número de envasadoras, pero tampoco hay que olvidar que son empleos que se pierden en mitad de una crisis descomunal. ¿Dónde queda entonces la responsabilidad social corporativa (RSC) de las compañías?

posdata: En la nueva política o marketing comercial de Mercadona todos los productos perecederos (carne, pescado, verduras o frutas) tienen una hora límite de exposición de venta al público. En el caso de las hortalizas, berenjena y calabacín se mantienen en el lineal un solo día; pimiento lamuyo, italiano o california en sus tres colores, dos días; tomate verde y rojo, dos días; y pepino tres días. Lo que no se vende en esos días se envía al contenedor como basura.

posdata bis: Me comentan los productores varias cuestiones más. Independientemente de la linterna que se lleve, de madrugada a la hora de recolectar no es posible apreciar la homogeneidad del fruto, ni su color exacto ni su situación en la planta. Y hay que tener muy presente el incremento de costes en mano de obra. Hay trabajadores que no están dispuestos a hacer esta tarea sin una subida de 3 euros por hora en su salario.

Mercadona cambia el aspecto de su lineal de frutas y hortalizas

Mercadona tiene una política muy particular, consistente en un número reducido y limitado de productos en cada uno de sus segmentos, que le ha dado un gran éxito vistos sus resultados anuales en los últimos ejercicios. Sin embargo, la frutería de esta cadena valenciana de supermercados tendrá un nuevo aspecto a partir del lunes con la llegada de más variedad de frutas y verduras, según me informa el ‘pájaro loco’.

Mercadona daría respuesta así a la demanda de una parte de los consumidores que piden una política diferenciada en el lineal de frescos. Nuevos productos con aspectos y sabores diferentes, que se suman a nuevas estanterías y contenedores. De hecho, la cadena de supermercados hará degustaciones de sus nuevos artículos en todos sus centros para que los clientes se convenzan de la renovada calidad de las frutas y hortalizas de Mercadona. Dichas degustaciones estarían previstas dar inicio la semana que viene, por lo que me cuenta el ‘pájaro loco’.

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La marca de proveedor vence a la de distribuidor

Recientemente la conocida revista Alimarket presentó un exhaustivo análisis sobre la distribución. Me llamó la atención de este estudio que hay otras cadenas que aprovechan que Mercadona no hace una apuesta diferenciada de su segmento de frutas y hortalizas para hacerla ellas. Es decir hay un hueco de mercado en esa rama; sin embargo, parece ser que Mercadona quiere ocupar dicho espacio a tenor del nuevo cambio que va a implementar en esta sección.

Del trabajo de Alimarket sobre la distribución en su conjunto en el mercado nacional quiero recuperar otro dato cualitativo, muy significativo. Mientras que de modo genérico la marca de proveedor pierde terreno a favor de la marca blanca o de distribuidor, en el caso de frutas y verduras no ocurre así. La marca de proveedor se mantiene bien y aún tiene mucho camino por delante. El consumidor compra sandía fashion, melón de villaconejos o tomate raf, como sinónimos de calidad y garantía. En la mente del cliente-consumidor aún está lejos la idea de que una hortaliza saludable o una buena fruta pueda tener como marca la de un supermercado.

La Comisión Nacional de la Competencia (CNC) es quien manda

La Comisión Nacional de la Competencia es quien manda, señores. Dicha comisión, la CNC ha dicho “aquí estoy yo” dando un golpe de autoridad recordando en su último dictamen que quien manda es el poderoso y que no se pueden hacer leyes contra la distribución y sus amigos.

El Ministerio de Agricultura, que también tiene otros muchos apellidos, para contentar a los no poderosos, es decir, a los productores y las cooperativas, más llanamente conocidos como agricultores, ha redactado un documento para hacer más justas las relaciones comerciales entre el que produce los alimentos y quien los vende.

Evidentemente es un documento muy popular, en el sentido de que la opinión pública son esos mismos consumidores que ven cómo pagan por un kilo de tomates o pimientos en el supermercado un precio muchísimo más elevado que el que recibe el señor que lo cultiva en su explotación agrícola. Y claro, al consumidor le parece bien que sean más justas esas relaciones entre productor y vendedor esperanzado en que así pagará menos por sus verduras o frutas. Así que el Ministerio, viendo que suman muchos votos los consumidores y los agricultores, se ha puesto a escribir una futura ley que rápidamente la Comisión Nacional de la Competencia ha criticado con todo tipo de argumentos. Y como dicha comisión, la CNC, es el policía que vela porque el capitalismo siga siendo solo oferta y demanda, pues terminará tumbando el proyecto del Ministerio. Y si no, al tiempo.

Los optimistas, llámese organizaciones agrarias, no forman parte de ninguna de las élites que gobiernan este mundo. En la facultad de Ciencias Políticas de la Complutense enseñan que todo está gobernado por tres élites: élite política (los partidos políticos), élite económica (principalmente, las entidades financieras y las multinacionales) y élite socio-cultural (esos famosos que siempre se ríen del intelecto). Pues bien, como el mundo es como es, la élite política, llamada Ministerio de Agricultura, seguirá en su papel de defender a los no poderosos, que son los que le dan los votos; pero como acaba de confrontarse con la élite económica, es decir, la distribución representada por la CNC, pronto cambiará su discurso modificando el documento de la futura ley de la cadena alimentaria o llevándolo a donde estaba antes de las últimas elecciones generales: a un cajón del Ministerio.

En fin, que la Comisión Nacional de la Competencia seguirá mandando, salvo que los agricultores se conviertan en políticos, banqueros o distribuidores y entonces todo sea una ensaladilla rusa.Imagen