La belleza del mar de plástico. Orgullosos de su blanco manto

AL VIENTO (2)

Subí este sábado pasado por la tarde con Ana a la sierra de Gádor. Del arroyo de Celín hacia las alturas para vislumbrar desde tan magna posición el mar de plástico majestuoso bajo el cielo azul. Comparto con vosotros algunas de las instantáneas recogidas por Ana.

El verde claro del pinar tintado con el marrón del suelo de esta sierra que nos protege de todo mal. Y hacia arriba los jirones blancos de nubes que se enredan en su color con el blanco reflejado por el plástico cuando es acariciado por la invisible radiación solar. Y al fondo, muy a lo lejos algún navío que se confunde con una nave espacial, pues tan amplia es la panorámica que se contempla desde lo escarpado de la montaña.

FLORES

Ana se lanzó monte abajo con su Nikon buscando algún ángulo con el que inmortalizar aquella escapada del primer fin de semana de otoño. Yo le puse a mi Canon el gran angular e hice varios disparos. Luego la guardé. No me apetecía hacer fotos, quería concentrar mis sentidos únicamente en el disfrute del cuadro que tenía ante mis ojos.

SOPLANDO DESDE EL EJIDO (2)

Cuando a los pocos minutos regresó Ana, le dije que esa tarde le tocaba a ella hacer todo el trabajo fotográfico. Con tanto silencio no quería hacer otra cosa que deleitar a mis sentidos con la contemplación de un paisaje único en el planeta. Y empecé poco a poco a buscar a vista de pájaro puntos cardinales de mi particular interés, como algunos de los caminos rurales que recorría a bici cuando de adolescente hacía mountain bike con mis compañeros del IES Fuente Nueva. También busqué algunos invernaderos de amigos o familiares, y comencé a contar los escasos huecos que quedaban entre invernadero e invernadero. Y pensé – y luego lo traduje en palabras con Ana – que todo aquello que dilataba mis pupilas era una verdadera obra de arte hecha y esculpida por la mano del hombre. Aquellos invernaderos y sus plásticos movían en mi interior un pálpito de amor. Y su ataque despertaba en mí la más encendida de sus defensas.

ENTRE PINOS

Dalías a la derecha, como una lengua de tierra fragmentada por las peladas montañas de los Atajuelos, y cada vez más cercana a El Ejido a través del blanco de invernadero que une a los agricultores de uno y otro pueblo. A lo lejos hacia occidente la eterna Abdera, más agrícola ahora que pesquera ya que el pan hoy día viene del pimiento. Más cerca, desde aquella atalaya de Sierra de Gádor, se rozaba con la vista todo el límite costero desde Balanegra, continuando por Balerma y Guardias Viejas, siguiendo por Almerimar y acabando en la Urba de Roquetas. Y acercando la vista tierra adentro todos los núcleos de El Ejido, como Pampanico, Tarambana, Matagorda, Santa Mª del Águila, Las Norias y su balsa del Sapo, y más a lo lejos San Agustín.  También se hacía visible La Mojonera, no así desde el ángulo en el que detuvimos el coche Vícar, Roquetas o Aguadulce.

DALIAS

PUESTA SOL

BICOLOR DALIAS(2)Más de una hora estuve absorto deleitándome con aquel mar blanco, una tierra de oportunidades y acogida para miles de personas que han huido en las últimas décadas de la miseria de sus lugares de origen. El Poniente, comarca de acogida y promesa de prosperidad, donde el maná brota de la planta de pepino, de berenjena o calabacín y donde hay para saciar el hambre de miles de criaturas. Medio siglo transformando el desierto en tierra fértil.

Horas después, ya en casa y con ganas de agarrar el sofá un rato, se sucedían en mi mente las imágenes del mar de plástico. Y la inquietud me hizo dar un salto, apagar el televisor y encender el ordenador. Hay mucho trabajo por hacer en defensa de nuestro modo de vida.

EL EJIDO

MIRANDO AL MAR (2)

NOCTURNO (2)

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Lluvia. En Valencia como agua de mayo y en Almería y Granada como un castigo

Valencia.- camino real de Xativa

Se te queda cara de tonto cuando entras en el Poniente almeriense por la autovía del Mediterráneo, después de dos días fuera, y te encuentras de frente un sol que pica. Sabes que es la calma después de la tormenta. Y tienes un blog que habla de agricultura intensiva, sabes que tu último post ha sido sobre la producción de Holanda y que el siguiente que vas a lanzar es sobre la comercialización holandesa. Pero lo paras. Por decencia y respeto con las familias de agricultores que han perdido su invernadero o su cosecha en las últimas horas. Por los afectados a los que la tromba de agua ha puesto contra las cuerdas antes incluso de empezar la campaña en Almería. Personas a las que les toca sufrir y de las que nadie se acordará cuando pasen unos pocos días y las noticias hablen de otras cosas.

Valencia.- valle de Alfauir

Valencia.- caserón en Rótova   Valencia.- pequeños naranjos

Valencia.- caquis

Valencia.- Monasterio de San Jerónimo

Vengo de Valencia, me he perdido un par de días por sus caminos rurales, todos asfaltados y limpios, al menos aquellos por los que he cruzado en pueblos como Alfauir o Rótova, rondando la comarca de la Safor. Allí me he tropezado y perdido por auténticos vergeles de naranjos y más naranjos, aunque en los últimos años ha proliferado mucho el caqui, como cultivo alternativo al cítrico. Y me gustaría contaros cómo se afronta ya el inicio de campaña citrícola, a un mes de recoger las primeras naranjas. En el sur de la provincia de Alicante observé algunos frutos con color, pero en la vecina Valencia solo vi verdeo. Hileras de árboles esperando el arranque de su año agrícola. Pero solo os dejará algunas fotos de esta escapada agrícola. Y postergaré a otro momento un análisis más en detalle. Solo añadir que mientras en la Comunidad Valenciana el agua ha contribuido a un mayor engorde de los frutos (de ahí la referencia en el titular al agua de mayo), en cambio en Almería y Granada ha provocado grandes daños materiales e incluso personales por desgracia en la granadina localidad de Albuñol.Valencia.- naranjas

Asaja AlmeríaY es que tras ver las fotos de Coag y Asaja de los destrozos ocurridos, sobre todo en Adra y en menor medida en algunos núcleos de El Ejido, como Balerma, el cuerpo me pide escribir poco. Ante la desgracia ajena a veces pienso que las palabras se convierten en clichés y que todo se transforma en un circo, ejemplo es el vecino que sale a la calle con su móvil para grabar cómo el agua se lleva calle abajo a una docena de coches (y a tres camioncillos de agricultores). Queremos grabar esa desgracia para luego compartirla en redes sociales, Facebook o YouTube. Incluso vi a ese vecino cómo ponía su vida en peligro para hacer la grabación con su móvil. Y lo vi porque a su vez había una vecina grabando la escena desde el balcón de su casa. Y todo eso después se ha volcado en Internet para convertirse en un contenido viral que se replica una y otra vez entre miles de curiosos. ¿Es la sociedad de la información o algo más pernicioso?

mujer

pepino     pepino bis

finca destrozada

inverndero en el suelo

muro     pimientos

plantitas

Instantáneas que también me han llegado por whatsApp o a través del Facebook firmadas por algunos lectores. Uno de ellos me ha enviado las siguientes dos imágenes de su finca de pimiento california, totalmente inundada. Este mismo agricultor ya sufrió hace unos meses los efectos del granizo. Su explotación está en San Agustín (El Ejido), una zona doblemente castigada.

california en San Agustín      california inundado

Y a continuación otra fotografía de la violencia del agua en la costa de Granada.

costa de Granada

No voy a poner más fotos. Se me queda mal cuerpo con todo esto. Solo desear, de corazón, que los afectados en la costa almeriense y granadina puedan tener la ayuda necesaria de las autoridades para recobrar su vida lo antes posible. El asunto toca ahora a la puerta de los políticos y de las Administraciones, incluso la europea. Un abrazo fraternal a los que se han llevado la peor parte.

Vino de la sierra para el autoconsumo

Juan Luis

En la sierra el autoconsumo y el trueque forman parte de su economía tradicional. En verano pequeñas huertas de hortalizas jalonando el monte y parcelas de viñas por doquier. Uva tinta y blanca. Muchas familias hacen así su propio vino serreño y con carácter. Me explica Juan Luis Jiménez que antes todo el mundo por aquí vivía de sus almendros, de sus olivos y del huertecillo. Él tiene casi 800 viñas repartidas por diferentes parajes de Tahal, en la sierra almeriense de Los Filabres. Lo hace por hobby, le gusta. Aprendió a hacer vino cuando regresó de Barcelona a finales de los 80.

tinto de Tahal

Los primeros años no le salía muy bien, pero con los años y con el apoyo de su yerno, Sebastián, ha conseguido sacar un buen caldo. Me lo da de probar en su bodega familiar. Llena medio vaso y  pa’ dentro. Juan Luis se lo bebe al tirón y yo tiemblo porque no soy capaz de seguir su ritmo. Se ríe y se golpea el pecho. “¿A qué quema? Es el calor del buen vino”, me dice.

Le contesto que con el frío y con la nieve que cae por estos lares en invierno ese vino debe de entrar muy rápido, pero que ahora la fatiga del calor exige más moderación. Me explica cómo hace el vino, al estilo artesanal. Me muestra el instrumental, pero me pide que no le haga fotos. “Ahora está feo, échaselas cuando empecemos a hacerlo y haya uva”, me pide. En esta sierra la vendimia es tardía, para primeros de octubre.

aperos tradicionalesDespués de bebernos un par de vasos y entrar en calor, calor, me enseña algunos aperos labriegos de antaño y utensilios de cocina de los de antes. Queseras para el queso de cabra – me recuerda al que hacía mi abuela cuando era niño -, ‘pailas’ para las buenas migas, y espuertas de esparto – también mi abuelo las hacía con la habilidad de sus manos -.

bodega familiar

viñas con Tahal al fondo

Juan Luis JiménezPoco más abajo, al sur del pueblo visitamos las primeras viñas. Uva blanca garnacha y tinta, casi toda tempranillo, aunque también ha introducido algunas variedades francesas en los últimos años. Me habla de la sequía y me muestra signos inequívocos del empobrecimiento que sufren las cepas cuando no cae ni gota. Aún así me muestra los goteros. Los usa tanto para las viñas como para los olivos. Pero me comenta que el caudal de su pozo es escaso y que siempre en el riego se queda corto.

gallinas

panorámica vertical

En otro de los parajes en los que tiene viñas me enseña unas gallinas. “No son huevos de industria”, señala, “de tamaño pueden ser parecidos, pero de sabor no. Me como dos huevos y son gloria bendita. Los otros no tienen ningún sabor”.

Supongo que en este hábitat se les puede denominar huevos ecológicos. Juan Luis me dice que el vino también lo es, que todo se resume en machacar y exprimir la uva y beberse lo que de ella sale. Que no lleva nada para alargar su vida útil. Y de tratamientos, solo azufre.

uva blanca

uva tinta

olivos jóvenesEn la segunda de las parcelas también tiene algunos almendros y bastantes olivos. Me lleva a ver los más jóvenes. Son picual. Me cuenta que antes tenía arbequina, pero que a él le daba un rendimiento muy bajo. La picual le funciona mejor.

Al despedirnos me regala una botella de vino para llevármela a El Ejido. “Te la tomas en el mismo día”. Y hago una mueca. “Dos, tres días, no más”, añade. Y nos reímos.

viñas

El Raf de los Filabres se llama Blanco Macael. Bajando a las canteras

Ana Rubio

Las canteras son otro sector primario que nace de la tierra. Agricultores y marmolistas tienen ese mismo vínculo en común. El maná de ambos brota del suelo, se extrae en forma de piedra natural o se cultiva mimando esa planta de tomate o de pimiento que da la vida. Como bien sabéis llevo rastreando este mes de agosto otras formas de vida, vinculadas al terruño. Otras actividades económicas en el hábitat rural, y ya que estoy recorriendo el interior de la provincia de Almería hay una zona de obligada parada: las canteras de Macael y su entorno, ubicadas en la sierra de Los Filabres.

Maquinaria en la canteraAna y yo hemos visitado una de las canteras de las que se arranca la piedra más singular de la comarca, el conocido ‘Blanco Macael’, que aseguran que es único en el mundo. En Italia, en Carrara que es otra zona de extracción de piedra natural, hay otros blancos, pero diferentes y con otras prestaciones. En este sector almeriense todo el mundo presume de la calidad sin igual de su ‘Blanco Macael’.

José Mula

Es la cantera de José Mula, retratado en su entorno de trabajo. Nos cuenta que demanda hay, pero que el problema está en la oferta. Se pide más ‘Blanco Macael’ del que se puede servir al mercado. Una vez que se saquen las vetas que están a la vista, para llegar a otras hay que profundizar más. Me recuerda el tema del agua y de la profundidad de los pozos y el sobrecoste de ahondar más en ellos.

Oro Blanco de MacaelJosé nos dice que aún hay ‘Blanco’ Macael para muchos años, varias décadas incluso. Sin embargo, no habrá para siempre. Observo las montañas, veo sus cortes, el equilibrio que hace la maquinaria para estar bien sujeta al suelo y no precipitarse por los desfiladeros que tengo enfrente y siento vértigo (…). Y me imagino a todos esos trabajadores, canteros esculpiendo la roca que luego servirá para adornar ricas casas y obras civiles de los países que sortean la crisis. Son las 7 de la tarde y a las 5,30 se fueron los peones de la mina. Solo quedamos el propietario, Ana y servidor. Y algunas cabras montesas que bajan en ese momento a beber agua a un pequeño manantial que hay cerca de la carretera.

Cabras montesas

Cantera Blanco Macael

El empresario nos describe cómo la crisis de la construcción ha arrastrado a la economía de la comarca. Se han cerrado demasiados talleres y se ha vendido mucha maquinaria, gran parte de ella a Marruecos. Los impagos han sido la principal causa que ha acabado con las compañías que han parado su actividad. Así que es un momento complicado el que vive este sector. Otras canteras vecinas están detenidas, a la espera de mejores tiempos.

Pasos en la cantera

Parque fotovoltaicoContinuamos el camino y llegamos a la escombrera ‘El Pozo’ de Macael, donde aparece un huerto fotovoltaico, polémico hace unos años por su ubicación. Torcemos a la izquierda y subimos por una estrecha carretera hacia un bonito mirador. A la derecha queda una gran cantera de Cosentino, con grandes bloques también de blanco. Con ella acabo este fugaz retrato hecho al otro pilar de la economía primaria de Almería, el mármol. Para otra ocasión espero ver algo de verde y amarillo Triana, ambas piedras de sobresalientes calidades en esta sierra.

Cantera de Cosentino

La Toscana almeriense. Viñedos ecológicos en la sierra de Los Filabres

Raquel con su perro

Hace unos pocos años se pusieron de moda las películas en las que el protagonista huía del mundo urbano, justo antes de su destrucción, a una zona del interior de Italia donde las llamas del infierno no podían alcanzarlo. Era la región de la Toscana, un lugar en la Tierra que emularía al paraíso literario y donde las zarzas eran viñas de vino, que daban la vida y una segunda oportunidad para disfrutarla.

Estos días de primeros de agosto he conocido un lugar similar o más bien cómo una familia ha transformado un monte, antes preñado de almendros abandonados y ahora convertido en su tierra prometida. Raquel tiene 30 años y lo primero que se me ocurre al verla es preguntarle qué hace allí. Me contesta que le gusta aquello, que le encanta, enfatiza. A los pocos minutos de conversación descubro que es también de El Ejido, del barrio de La Loma de La Mezquita. Cualquiera que haya conocido la sierra de Los Filabres y el Poniente almeriense sabrá que son dos mundos opuestos.

Panorámica de los viñedos

Paseo con ella por los viñedos. Son más de 5 hectáreas de diferentes añadas puestas en un paraje, llamado La Tejera, que tiene un entretenido acceso por la estrecha carretera de Los Chopos, en una de las gargantas del municipio de Tahal. Su hermana, Patricia López Peña, es la enóloga; pero hoy no está allí. Está en la ciudad, en Almería. Se me antoja muy lejos, aunque apenas hay una hora de camino en coche.

Raquel López Peña

Escucho con atención, mientras Raquel me explica que su familia también proviene de los invernaderos – sus abuelos fueron de aquella primera generación – y que hace unos pocos años, en compañía de sus padres, conoció estos parajes casi de casualidad. Fue un domingo. Y les inspiró tanto esta tierra que decidieron quedarse aquí. Después compraron derechos históricos de viñedos, pusieron los primeros de uva tinta, y tras distintas pruebas y ensayos este año esperan tener la primera gran vendimia.

uva tinta

Todo es ecológico. Hay tempranillo, cabernet sauvignon, cabernet franc, syrah y merlot. Confían llegar en unos meses, una vez finalizada la vendimia que en esta zona se concentra entre finales de septiembre y comienzos de octubre, a las 15.000 botellas de tinto.

“¿Cómo queréis venderlo?”, le pregunto. Y me responde: “Nos encantaría que pudieran venir aquí los propios clientes, hacer con ellos catas, pasearlos por nuestras viñas rodeados de un paisaje singular como el que aquí hay. Además podemos ofrecerles rutas a caballo y dentro de poco esperamos que también alojamiento rural. Nos acaban de conceder las licencias para construir”.

Y entonces Raquel me descubre con sus palabras que detrás de estas viñas hay mucho más que vino. Un proyecto que une turismo rural, con deporte activo y amor a la naturaleza en un espacio casi único.

cartel indicativo

El problema está en cómo llegar hasta esta garganta de Los Filabres sin perderse. Así que saltándome la norma de no poner teléfonos en los artículos, le hago aquí cobijo al móvil de reservas para cualquier lector que quiera conocer este lugar: 685 06 31 74 Y el correo electrónico: raquelfortalezadetahal@gmail.com La chica me cae bien, y el entusiasmo de su proyecto de vida consigue transmitírmelo. Así que no tengo que explicar más.

Embotelladora   Bodega   Cubas de vino

Denominación Desierto de Almería

La finca y su vino comparten el mismo nombre. Fortaleza de Tahal. Este pueblo, cabecera de esta sierra, tiene categoría de villa, ya que los Reyes Católicos hicieron parada en él durante varias noches camino de Granada. Durante la Reconquista. Así que Tahal tiene mucho de fortaleza. Incluso un castillo (para los que no conozcan esta localidad).

Este caldo de uva tinta ecológica, dentro de la denominación de vino del ‘desierto de Almería’, no lo podréis encontrar en hipermercados ni supermercados. A parte de en la propia bodega, solo se distribuirá por las pequeñas tiendas de la comarca. Lo que se conoce como comercio de proximidad. Pero si visitáis in situ la bodega, tal vez os encontréis también con algunas cabras. Raquel me dijo antes de irme que quería comprar unas pocas.

¿Existe o no la Toscana almeriense?

rutas a caballo   clases de equitación a niños

Manolo

Posdata: Manuel es tío de Raquel.

Viñedos en terraza

Sobrina y tío

La sequía nos deja sin miel

colmenas en Los Filabres

Llevo una semana recorriendo diferentes lares del interior de la provincia de Almería. Actividades primarias distintas al invernadero. Por las escarpas y llanuras de tierra adentro hay mucho monte bajo, con encinas, almendros, olivos y nada de plástico. Y también colmenas, como siempre lo más escondidas posible para ponérselo difícil a los cacos.

Me he tropezado con tres apicultores de diferentes pueblos y todos ellos me describían lo mismo: cuatro años de sequía que nos dejan sin miel en esta esquina del sureste peninsular. Si no llueve, no hay nada que hacer, nos quedamos sin floración y sin alimento para las abejas. Así que la poca miel que tiene la colmena se tiene que quedar en la colmena, so pena de que muera.

Colmenas en los montes

Me han hablado de mucha mortandad. Incluso uno de ellos viajaba a comienzos de este verano a la campaña del girasol en Sevilla y tuvo que volverse porque las temperaturas y la ausencia de arroyos (los había pero sin agua) ponía a sus abejas contra las cuerdas.

miel

La miel se saca de marzo a julio. Así que la campaña ya está echada. Uno de estos apicultores me describió en números cómo Almería se queda sin miel. “Un buen año he sacado 15.000 kilos de miel, y este año apenas han sido 1.000 kilos”, afirmaba.

Así que a desear que llegue septiembre y octubre lluvioso y que transforme la sequedad de nuestros montes en un nuevo manto de flores.

hilera de colmenas

Recorriendo el campo con Ana Rubio

Ana Rubio

¡Hola a todos! Mi nombre es Ana Rubio y, aunque José Antonio me había mencionado, quería presentarme personalmente pues cuando mi tiempo me lo permite le acompaño a los actos agrícolas, bien para hacer fotos (me gusta la fotografía) o bien para aprender de este mundo. ¡Perdón! Mejor digo aprender de este “gran universo agrícola”, lo subrayo porque por fortuna tenemos este rico cosmos en nuestra provincia, gracias principalmente a la labor de los agricultores.

Más agricultores

Estos agricultores, como los de las imágenes, han parido de su esfuerzo un modelo económico muy particular, una realidad a partir de la cual como enormes tentáculos se han abierto camino un gran abanico de empresas de todo tipo que llegan aquí de todas partes del mundo y desde aquí también a todas partes del mundo. ¿No es fascinante? De verdad que lo es, y cuanto más me adentro en este universo agrícola y humano más me engancha. Antes de los invernaderos hace medio siglo ésta era una tierra con un futuro alejado del desarrollo. Hoy día la revolución que ha traído la agricultura intensiva se observa en una transformación de toda una provincia, que ha pasado de los últimos peldaños a la parte más alta de la escalera de la economía.

En blanco y negro

Gracias por supuesto a José Antonio que es el que me lo está mostrando con ese particular rasgo que le caracteriza, y es la pasión con la que vive todo lo que le envuelve, por supuesto, también su trabajo. ¡De verdad que no os podéis hacer una idea de cómo lo vive! Cada vez que lo acompaño a uno de esos actos y aprendo más y más me pregunto siempre acabo con el mismo interrogante: ¿Qué sería Almería sin su mar de plástico? ¿De verdad somos todos los almerienses conscientes del valor que aporta?

Agricultores   Alberto Urea   Alberto Urea, Andrés Góngora y Luis Suanzes

Memoria biológica proyecto tilapiasDe los últimos lugares o actos a los que hemos ido juntos, Sevilla, Fuente Vaqueros, la feria InfoAgro Exhibition, GlobaG.A.P., presentación SandiStar de Agrupaejido o una visita a invernaderos de Fashion en Adra y a uno de sus semilleros. De todos he conocido, aprendido, a veces hasta he quedado sorprendida; pero la última de todas fue en COAG, ¡¡¡Impresionada!!! Producir peces en los invernaderos al mismo tiempo que hortalizas, ¡¡TILAPIAS!! Y allí había agricultores jóvenes, más mayores, todos interesados en este proyecto tan innovador, quizá entre ellos haya atrevidos, tal vez no; pero ver a todos esos espectadores con ese interés significa una cosa: avanzar, querer innovar, seguir trabajando para mejorar y adaptarse. Y allí estaban los alumnos de la escuela agraria Campomar y sus profesores explicándoles a los agricultores de COAG cómo sí es posible y se puede cultivar peces en invernadero.

Preguntas agricultores   Alumnos Campomar   Leyendo la memoria biológica del cultivo de peces

Para terminar quisiera compartir esta última fotografía tomada en La Habana de Adra y que me encanta, ya que representa esa ‘ciudad’ agrícola, la llamo así porque es un paralelismo con las grandes ciudades, aunque es aún más seductora por el espacio donde se encuentra. Y ese momento del día donde todo es apacible, donde los últimos rayos se reflejan en la superficie del mar de plástico vistiéndolo de tonalidades; pero no siempre domina la serenidad, en horas punta los caminos son bulliciosos, transitados por aquellos que acuden a sus puestos de trabajo, un vaivén de aquellos que hacen posible cada día el reflejo de esa gama con exquisitos matices.

camino rural en la zona de La Habana, Adra

Entrevista en Indalo TV. ‘Mi tierra Almería’, programa de agricultura

programa Mi tierra Almería

Anoche se emitió en Indalo TV, una cadena local de Almería y de la comarca del Levante almeriense, el programa agrícola ‘Mi tierra Almería’, un espacio que dirige José Luis Sibón. Ambos coincidimos hace unos años en la cadena SER. No voy a negar que cualquier promoción del blog es bienvenida, así que acepté gustosamente la invitación que me hizo Sibón para poder participar en su programa. En realidad fue una entrevista de 15 minutos, lo cual en televisión es mucho tiempo. Así que felicitó desde aquí a esta cadena local por su apuesta por la información agrícola.

El programa se repite esta noche a las 21 horas, mañana jueves a las 20 horas y el viernes a las 18 horas. Así que hay tiempo para resintonizar la televisión y buscar este canal que emite en digital información sobre el campo almeriense.

equipos TVNo hablé de nada nuevo que no haya tratado ya en este blog en muchas ocasiones cuando he descrito las que considero fortalezas y debilidades de nuestro llamado ‘modelo Almería’. Eso sí, quise enfatizar todo lo posible que si hay algo que nos hace diferentes en el mundo, es nuestra agricultura.

radio antigua

Almería sería una provincia sin pena ni gloria si no fuese por nuestros plásticos. Nos sacaron en su día de la miseria y son ahora nuestro mejor futuro. Para todo lo demás somos mediocres; pero el valor del trabajo de nuestros hombres y mujeres nos imprime carácter, ya sea en un invernadero, en un lineal de envasado, en un centro de investigación o un almacén de suministros.

José Antonio Arcos y José Luis SibónHay que poner en valor el trabajo más sagrado del mundo. Y sacar pecho.

Revista Mercados, girasoles y un Guadalquivir de cítricos. Sevilla. II parte

Consejería de Agricultura

La consejera de Agricultura salía del bar Casa Morales en el mismo momento en el que yo entraba. ¡Ya es grande Sevilla para encontrarme a Elena Víboras un jueves por la noche! Tan cierto como que me quedé paralizado, sin saber si decirle ¡hola! o presentarme. Pasaron unos pocos segundos, los suficientes para llegar tarde a cualquier atisbo de conversación. Víboras pasó a mi lado, acompañada por otras dos señoras (una de ellas también política, aunque no recuerdo su nombre) y tras ellas el guardaespaldas que estaba en la barra controlando todo lo que pudiera ocurrir en el local. Por cierto, muy recomendable esta taberna situada a pocos metros de la catedral hispalense y fundada en 1850.

La imagen superior es de la entrada de la Consejería de Agricultura. Al día siguiente pasé por delante e hice una foto para que, la próxima vez que escuchéis que alguna organización agraria se va a manifestar a sus puertas, os imaginéis mejor la escena.

Mercasevilla

Me he escapado unos días a Sevilla con Ana y he querido aprovechar para conocer la redacción de la revista Mercados, situada en Mercasevilla. Esta publicación agrícola, tanto en papel como en su página de Internet, es un referente del sector de las frutas y hortalizas en toda España. Quise saludar a las redactoras Marga López y Alicia Lozano y a la directora Amalia del Río, sobre todo, para agradecerles el gran detalle que han tenido de incluir mi blog en la sección de blogs de su web. Os dejo el enlace. También hay otras plumas, como la de Tomás García Azcárate, que recordaréis del viaje a Bruselas que relaté en el blog en 2013. http://www.revistamercados.com/blogs-portada/

Redacción Mercados

Amalia del Río   Alicia Lozano   Marga López

Cítricos vallados con el escudo del BetisEn mi tiempo de ocio también me gusta aprovechar para conocer cómo se vive en otros campos de España. Así que tuve ocasión de recorrer algunos pueblos a orillas del Guadalquivir, lugares donde abunda el dibujo de naranjos y clementinas. La zona que conocí fue la de la Algaba. Grandes extensiones de cítricos, pero valladas. Esto me decepcionó un poco porque no deja de ser ponerle puertas al campo. Me explicaron que era para evitar los hurtos, pero… me dejó mal sabor de boca.

Según me contaron también buena parte de la producción citrícola sevillana se comercializa después a través de Valencia, que tiene un mayor dominio de los canales de venta.

Huerta citrícola

No anduve por las zonas tomateras y de sandía, habrá que dejarlo para cuando esté cerca de Los Palacios, pero sí paré por algunos mercados tradicionales, como el de Triana, y en bastantes fruterías de barrio. Mucha producción había de la zona gaditana de Chiclana, tomate gordo, y también calabacín blanco, una peculiaridad de consumo muy característica de Sevilla y Cádiz.

DSC_0699_1

Me sorprendió la gran oferta de sandía tipo crimson, inusual en muchas zonas del país donde la sandía blanca y la negra dominan todo el mercado. Una sandía de gran calibre, ovalada y con semillas. De origen Marruecos, según me contaron los fruteros con los que hablé.

Entre girasoles

Y girasoles, muchísimos campos, con unas estampas de una belleza muy singular. En verano son muchos los colmeneros de Almería que viajan hasta la provincia de Sevilla para hacer allí su campaña. Las fotografías son de un pueblo llamado Arahal, que no solo destaca por sus girasoles, sino también por su olivar. Según me contó con mucho orgullo un vecino, Arahal es el pueblo de España con una mayor producción de aceituna de mesa.

Queda dicho.

Ana

Sevilla. I parte. La antigua Hispalis en mayo

Ana.- calle Betis Acabo de regresar de Sevilla. Tres intensos días en Hispalis, nombre romano de la capital andaluza. Una ciudad que nunca deja indiferente, sobre todo, por el trato amable y hospitalario de sus gentes. A lo largo de la semana entrante publicaré varios artículos de contenido agrícola, pero no lo voy a hacer en este primero. Aquí os dejo solo imágenes y un audio improvisado. Las cuatro primeras son de Ana, mi fotógrafa acompañante. El Guadalquivir, su Torre del Oro y un barco para turistas de nombre evocador, Flota de Indias. El nuevo techo de la ciudad, un rascacielos del pasado año que compite con el Torre Laguna de El Ejido por ser el más alto de la región. No está exento de polémica por aquello del posible impacto visual.

Ana.- Río Guadalquivir

Ana.- RascacielosLuego Triana con su calle Betis a orillas del río, transitada a cualquier hora del día. Y en el mismo barrio su mercado tradicional.

 

 

Ana.- Mercado de Triana

En el número 25 está la pescadería Loli, donde se despacha cerveza fría de verdad, como en toda Sevilla. Nunca he probado cerveza más refrescante que la Cruzcampo que sirven en esta ciudad.

placa casa Luis Cernuda

Luego por la noche os recomiendo la calle Acetres, donde está la casa que habitara el gran poeta sevillano Luis Cernuda. Próxima está la taberna ‘En la Espero te Esquina’, fundada a finales de los años 50. Es la zona de la Alfalfa, en el casco viejo.

antigua Itálica

A pocos kilómetros están las ruinas de la antigua ciudad de Itálica, de época romana. Los amantes de la historia pueden rastrear allí los pasos de Escipión ‘El Africano’ y sentir el aliento de la antigua Roma. También en Santiponce hay un Monasterio que no hay que perderse, el de San Isidoro del Campo.

Anfiteatro de Itálica        Anfiteatro

Mañana volveremos a la agricultura.

Monasterio de San Isidoro del Campo

Monasterio de Santiponce