Una cineasta y un director de teatro belgas entre invernaderos

Thomas, Lola, Gert y Blaisse

Mañana y pasado hay casting para la serie ‘Juego de Tronos’ en Almería en el pabellón Moisés Ruiz. Además en el mismo escenario fue el multitudinario casting de ‘Éxodus’ y ‘Clavius’. Pero también hay directores de cine y de teatro que vienen seducidos por esta tierra, aunque no aterrizan precedidos por el autobombo de las producciones antes mencionadas. Hace varias semanas le preguntaba a Moon Blaise, una joven cineasta belga, el motivo de viajar hasta Almería. Me decía que era un lugar interesante, tanto por sus paisajes como por sus gentes.

Lola y José Antonio

El día anterior había contactado conmigo Lola, que hacía la tarea de preproducción y las veces de traductora. El singular grupo lo completaban un director de teatro afincado en Bruselas, Thomas Bellinck, y un técnico de sonido, Gert Verboven, también hábitat en el mundo audiovisual y teatral.

Preparando el sonido

Me habían propuesto una entrevista en un espacio singular. Este tipo de escenarios son abundantes en nuestro mar de plástico. Elegí los Atajuelos, esa frontera montañosa entre El Ejido y Dalías. Algunas pitas, cortijos abandonados, explotaciones agrícolas, muchas piedras con sus tonalidades ocres y al fondo la simbiosis entre el azul marino del Mediterráneo, el celeste del cielo y el reflejo del plástico que nos da la vida.

Nos sentamos en unos riscos y arrancó la grabación. Media hora hablando del origen y antropología del ser colectivo, del periodismo en los tiempos actuales, de la historia de la provincia, del nacimiento de nuestra agricultura en mitad del desierto y de la sociedad étnica de El Ejido. La mayor parte de la conversación se centró en los ‘pioneros’, aquellos hombres y mujeres que hace ahora medio siglo levantaron los primeros invernaderos. Su espíritu, su fuerza y su capacidad de trabajo desmedido.

Mostraron mucho interés por los que obraron el milagro, tanto que quieren contactar con agricultores de la primera generación. Ahora se han marchado para Centro Europa, pero volverán con un equipo de producción más amplio y con cámaras. Esta vez solo traían fotografía y audio. Era su aproximación a tierra almeriense, pero estarán de forma intermitente por aquí durante los próximos dos años. Es el tiempo que se han marcado para hacer un documental.

Vistas

A diferencia de otros personajes caídos del cielo, no se trata de un medio de comunicación extranjero ávido de hacer un reportaje para emitir en su hora de máxima audiencia (‘prime time’). No es lo que hemos sufrido otras muchas veces o por lo menos esa no fue la impresión que me causaron durante las horas que pasé con ellos. Son un grupo de artistas que con ojos ajenos a nuestro modelo de vida quieren conocerlo.

Así que todos aquellos que tengáis en vuestra familia a alguno de aquellos ‘pioneros’, y quiera contarles a los señores de las imágenes cómo se logró sacar maná entre el esparto y los pedriscos, solo tenéis que escribirme y os paso su contacto. Uso como correo el buzón de sugerencias del blog: j.a.arcossanchez@gmail.com

Una moneda por un melón

En el porche de Jesús Rincón

Luego los llevé a tomar un café solar a la casa del buen amigo Jesús Rincón. Allí fliparon con sus gallinas, con su compost y con sus melones ecológicos. En un carrillo tenía los últimos galias. Se llevaron algunas piezas después de colocar un euro sobre cada fruto que cogieron. Jesús insistió en invitarlos, pero ellos siguieron esta costumbre habitual en otros países.

Melones ecológicos de Jesús Rincón

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Conclusiones GlobalG.A.P. Tour 2015

Luis Miguel Fernández y Guido Siebenmorgen

Una docena de foros internacionales y solo uno en Europa, el de Almería, celebrado el pasado jueves y viernes. Así se resume la parada del Tour 2015 de GlobalG.A.P. en esta provincia del sureste peninsular. Empezando por el final del debate, de este cónclave desarrollado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce, se concluye que los operadores almerienses quieren simplificar en una sola las diferentes normas de calidad, quedando GlobalG.A.P. como el estándar prioritario. Si ya estaba implantado de manera mayoría, después de este evento ya nadie le hace sombra en esta zona hortofrutícola.

Flavio Alzueta

Director de Agrocolor y presidente de GlobalG.A.P.   Preguntas. Lola Gómez   Benito Orihuel y Encarna Martí

GlobalG.A.P. se configura como una bisagra comercial. Quien quiera vender, debe tenerlo; pero además es el pasaporte para abordar nuevos mercados. El vicepresidente, Flavio Alzueta, conocido por todos ya que ha trabajado muchos años en la comercializadora MABE, dibujó el mapamundi de los 117 países en los que está este sello que une en un mismo lenguaje a producción y distribución. Alzueta apuntó que hoy día en las diferentes zonas agrícolas del mundo hay una serie de temas que están siempre presentes: agua, seguridad alimentaria, cadena de suministro, cambio climático y situación del agricultor (falta de créditos, poco margen, falta de una cadena formal de suministro, escasez de mano de obra y nulo interés por el campo de las nuevas generaciones). También desgranó algunas oportunidades, ya que el aumento de la clase media en los países no UE, los nuevos hábitos de consumo saludables o la seguridad alimentaria como política estratégica de todos los gobiernos abren un horizonte en el que la agricultura de calidad prevé una interesante demanda.

Carolina Carral

Hubo un rico panel de oradores. Carolina Carral – de IPL -, que es la filial que importa para la cadena ASDA (integrada en WalMart), explicó que las quejas de los consumidores han caído drásticamente con la implantación de los criterios de GlobalG.A.P., que se erige así como sinónimo de confianza de cara al comprador final.

Guido Siebenmorgen

Guido Siebenmorgen, director de sostenibilidad de la cadena alemana REWE, habló del auge de las marcas que venden sostenibilidad, como la que lanzó hace años este supermercado bajo el  nombre ‘Pro Planet’. Y luego abordó una cuestión sorprendente. Dijo que la distribución en Alemania paga 4 céntimos a la industria productora de carne para que ésta pueda seguir las propias normas de calidad y exigencia que la distribución pide. Se preguntó si podría ocurrir igual con las frutas y hortalizas, es decir, si las cadenas podrían sentarse con los productores y sufragarles los gastos adicionales que supondría seguir ciertos criterios marcados por el supermercado. Se me antoja casi imposible imaginar que desde el destino se pague porque los cultivos tengan menos materias activas o niveles inferiores de LMR. Pero desde luego su punto de vista fue llamativo.

Tomás García Azcárate

Por su parte, el asesor agrícola de la Comisión Europea, el español Tomás García Azcárate, dijo que en el último año la cuota de mercado de Almería había crecido un 3%, pero solo un 1,5% en valor por el ajuste de precios. Así que para crear valor abogó por innovar y reinventarse una y otra vez.

Paco Góngora, Manuel Galdeano y Luis Miguel Fernández   Preguntas. II jornada   Público con móviles

Azcárate defendió la creación de Interprofesionales europeas para poder defender el interés del agricultor, de hecho según él es la única fórmula; también la inclusión de terceros países en los comités europeos, por ejemplo, en el comité europeo de cítricos junto a españoles además hay turcos y marroquíes; planteó la necesidad de recuperar la idea de las autopistas del mar, en Bélgica ya se están proponiendo tasas a la circulación por carretera; compartir inversiones entre comercializadoras para ajustar costes; o compensar el CO2 del transporte en camión plantando árboles para satisfacer los deseos de sostenibilidad de los supermercados.

Jan van der Bloom

Foto de familia

Juan Colomina, Flavio Alzueta y Tomás García Azcárate

Y voy a acabar con el control biológico, que junto a otros asuntos como el buen uso del agua, son pilares de GlobalG.A.P. El experto Jan van der Bloom describió la revolución verde, que ya todos conocemos, y que se ha constituido en la bandera del campo almeriense; y contó una noticia muy relevante, que ya adelantó uno de los comentaristas habituales de este blog en la zona de comentarios. ¡La solución a la temida Tuta Absoluta vivía ya en Almería! Van der Bloom habló de un parasitoide que en un reciente muestreo ha sido detectado en casi todos los invernaderos almerienses de tomate. Así que la estrategia para acabar con la Tuta “es control biológico con nesidiocoris y una ayuda de la calle, con este parasitoide”.

GRASP póster     Flavio Alzueta y José Antonio Arcos

Agricultores de primera y de segunda. PAC para unos y sin pan para otros

sandías al aire libreEn el seno de una familia bien avenida solo hace falta meter la cizaña del dinero para que la armonía salte por los aires. Y nada mejor para dividir a los agricultores que subvencionar a unos y no a otros. Es lo que ocurre con la PAC que viene de Bruselas, pero no estoy hablando de que haya subvenciones para el olivar y no para las frutas y hortalizas ¡no, no! sino que estoy diciendo que dentro del sector hortofrutícola hay quienes reciben ayudas y otros que no. De tal manera que hay producciones de pimiento lamuyo en la zona del Guadalquivir que reciben dinero de Bruselas, de modo que ese agricultor no está agobiado pensando por cuánto va a vender sus pimientos; mientras que sus vecinos, los productores de ese mismo tipo de pimiento en Murcia o en Almería, están compitiendo en el mercado sin que nadie les dé una palmadita en forma de ayuda.

Esto significa que hay agricultores de primera y otros de segunda.

Hace un par de tardes estuve varias horas hablando con Andrés Góngora sobre esta cuestión. Ya en su día también lo hice con Roque García, en esto, la Coag y la Upa se entienden muy bien. No puede haber agricultores en la zona occidental de Andalucía que pongan sandías sin importarles por cuánto las van a vender, ya que tienen una paguilla de la UE que les saca de los aprietos; mientras que hay otros en el Levante español que las están pasando canutas para no malvender sus sandías. Como siempre. Divide y vencerás.

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Esto que estoy comentando se lo refirieron los de la Coag a la ministra Isabel García Tejerina la semana pasada en su visita a El Ejido. No hubo mucho tiempo, pero sí el suficiente para recordarle que aquí todos los que vivimos de la horticultura tenemos que tener todos las mismas reglas de juego. Y he puesto una foto de la ministra en el ayuntamiento ejidense, rodeada de empresarios y también de políticos, pero que ningún avezado lector vea en ello carga política alguna. Este es un blog que huye de cualquier atisbo de tufo político, tan sencillo como que lo que aquí suscribo también lo podría decir de Cañete o de sus predecesoras socialistas.

Y habrá quien se pregunte por qué unos sí y otros no. La explicación es sencilla. En la otra zona de Andalucía productores de maíz, girasol o remolacha, entre otros cultivos, tienen derechos históricos adquiridos que les permiten recibir ayudas de la Política Agraria Común (PAC) desde hace años. Lo que ocurre es que han dejado esos cultivos y se han pasado a los hortícolas, y como las ayudas están sujetas a la tierra (y no a la producción) pues pueden cultivar pimiento, calabacín, sandía, melón o brócoli – por poner ejemplos – y recibir dinero tanto de su venta como de su derecho de Pago Único.

Esto a todas luces es injusto. Es legal, pero injusto, como ocurre muchas veces con la ley. La ética camina por un lado y las normas que nos imponemos por otro.

sandía en Murcia

Un euro de ayudas a las frutas y hortalizas genera 10 veces más empleo que si se destina al olivar

olivos e invernaderos

¿Qué ocurre cuando un tópico no es un tópico? Decir que sectores que generan mucho menos empleo que otros viven subvencionados desde que existen las ayudas de la Unión Europea y que otros que crean más riqueza sobreviven prácticamente al margen de las ayudas, bien pudiera parecer uno de esos tópicos manidos y no creíbles. Pero me temo que no es así, me refiero a la comparativa entre el sector hortofrutícola y otros como el del olivar, que son lo que son a la sombra de la PAC, la Política Agraria Comunitaria.

En la columna izquierda de esta página, en el apartado de ‘Blogs amigos’ se encuentra recomendado el blog de Coexphal. Hace solo unos días publicaba este blog amigo una interesante entrada titulada ‘El sector hortofrutícola de Almería agraviado frente a otros sectores agrícolas en el Programa de Desarrollo Rural (PDR)’. No es que sea nada nuevo, afirmaciones como la anterior las llevo escuchando desde que era niño. Lo que sí me pareció más impactante fueron algunos de los datos que se recogen en dicho artículo y que han originado estas reflexiones que comparto con vosotros.

“Cada euro de ayuda al olivar retorna 3,5 euros del mercado, mientras que cada euro de ayuda a las frutas y hortalizas retorna 91 euros desde el mercado, o sea que cada euro de ayuda al olivar genera un 4% del valor de mercado del que podría generar ese euro destinado a la venta de frutas y hortalizas.

Cada millón de euros de ayuda al olivar genera 254 puestos de trabajo, mientras que un millón de euros de ayuda a las frutas y hortalizas crea 2.560 empleos, o sea que un euro destinado a frutas y hortalizas genera 10 veces más empleos que ese mismo euro destinado al olivar”.

olivar joven

A los amantes del mundo rural nos despiertan simpatía todas las agriculturas. Así al menos lo creo. Es mi caso. Por eso, no quiero que se malinterpreten estas líneas. No se trata de enfrentar a distintos sectores agrarios, sino de buscar una mayor ecuanimidad en las ayudas que provienen de la Unión Europea.

Prosigue el artículo de Coexphal argumentando lo siguiente: Hace unos meses que el Gobierno de España a través del anterior ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, decidió excluir de las ayudas a las frutas y hortalizas que fueron defendidas “con pocas ganas” por un Gobierno Andaluz que prefirió insistir en otras producciones y sobre todo en el olivar. Ahora empieza la batalla por la otra cuarta parte restante y quien tiene la decisión esta vez es la Consejería de Agricultura de Elena Víboras. Necesitamos que esta consejera que proviene de Jaén ejerza de lo que realmente debe ser, o sea Consejera del Gobierno de Andalucía. Si así lo hace deberá intentar reducir el enorme desequilibrio en el reparto provincial del dinero público. Además estará realizando una política de apoyo a la inversión productiva en el sector más inversor y productivo y a las provincias más inversoras y productivas de Andalucía”.

cogiendo pimientos

El sector hortofrutícola pone una pica en Flandes

Hace solo unos días, tras la última asamblea de Fepex (donde está como miembro Coexphal), los exportadores españoles de frutas y hortalizas anunciaron que el sector tendrá una oficina en Bruselas para la defensa de los intereses hortofrutícolas. Creo que esta noticia viene muy al hilo de la anterior, ya que la mejor manera de defender lo tuyo es teniendo una interlocución directa. En resumen, que los exportadores se plantean como una necesidad perentoria la creación de un lobby en el corazón de Europa (donde se corta el bacalao), que luche por los intereses del sector hortofrutícola español.

Algunos llevan años pidiendo esto. Nunca es tarde cuando se aprende a caminar. No será fácil en el mundo de los euroburócratas. Pero no queda otra. De los políticos, sean del color que sean, solo se pueden esperar promesas. Y fotos en las ferias. Recalco lo de ‘sean del partido que sean’.

Mar de plástico de El Ejido

Fotos de tomates marroquíes y de algunos camellos. Capítulo II

Ha tenido que ir el nuevo rey español de visita a Marruecos para que se firme el acuerdo de pesca (ése que ha servido de trueque por el del tomate). ¡Manda eggs!!, como dijo Trillo cuando estaba en el Congreso. ¡Bravo por los pescadores, bravo! Pero, ¿y los agricultores? ¿quién los abandera? ¿el rey abdicado?

stop marroquí

Le he pedido a uno de mis ‘pájaros locos’ que me dejé su archivo fotográfico de su última visita a Agadir. Por su trabajo viaja regularmente allí, buen amigo de la infancia y perfecto conocedor del agro. Entre las fotos que he ido cotejando se me ha colado una de camellos, junto a una torre vigía que otea el oceáno Atlántico. Este post viene a ser la continuación de otro anterior publicado con el título “Fotos de Marruecos. Capítulo I. Judías“.

camello

Me quiero centrar en el tomate cherry, fuente del último conflico – casi diplomático – entre las autoridades alauís y las bondadosas señorías de la Unión Europea. El 1 de octubre habrá cambios en el actual acuerdo del tomate (convenio agrícola entre Rabat y Bruselas). Los marroquíes bloquearon por este motivo y durante semanas el acuerdo de pesca firmado ayer, “han condicionado convenios de inmigración, colaboración en la valla de Melilla y acuerdos de compras bilaterales de distintos países de la Unión Europea a lo que se haga con su tomate”, según me explica Roque García, representante en el COPA de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA). Roque ha estado presente en Bruselas en las reuniones con el comisario agrícola, Dacian Ciolos, y me cuenta que el comisario rumano está teniendo presiones de otro comisario no agrícola para que Bruselas ceda a las exigencias de Marruecos. Así que esas tenemos.

invernaderos alauís

El asunto es complejo, pero lo sintetizo. Hasta ahora en el contingente de tomate que Marruecos envía a la UE se toma como referencia para medir el precio mínimo de entrada de 0,46 euros/kilo el tomate suelto. Marruecos, que nunca ha pagado aranceles según las denuncias de Fepex y Coexphal presentadas ante la Oficina Europea contra el Fraude, quiere que se incluya en ese baremo el tomate cherry, que como todos sabemos tiene mayor valor, y de ese modo el precios de lo que se importe del país norteafricano siempre estará por encima de los 0,46 euros/kilo. “Marruecos nunca ha pagado ni pagará tasas arancelarias, con este nuevo sistema lo que se pretende es legalizar el fraude que siempre ha hecho y ha existido”, me explica Andrés Góngora, responsable estatal de frutas y hortalizas de Coag y asiduo a todas las reuniones que se hacen en Bruselas sobre este turbio asunto.

cherry marroquí

Y efectivamente parece ser que la UE ha aceptado la nueva exigencia marroquí. Pero no he querido dejar aquí el tema y he buscado si hay algo bueno en el nuevo sistema que entrará en vigor a partir del 1 de octubre. ¡Y sí que lo hay, je,je! La documentación de las importaciones ya no podrá entregarse tres meses después, como se toleraba hasta ahora. Así que por lo menos ahí la picaresca lo tendrá más difícil.

cuelgue marroquí

Me cuenta de la otra parte, la que produce en Marruecos, que “el 70-80% del tomate exportado a Europa sale sin precio de Marruecos. El precio, lo pone Perpigñan (Francia) y desde alli se comercializa: Francia, España, Alemania, etc”. Esto se llama venta a resultas y hasta donde yo sé es lo más dañino que puede ocurrir. ¡Díos mío, cuántas aristas tiene el asunto del acuerdo del tomate!

Lo que se esconde tras el oro rojo: el fresón de Huelva

Os saludo a todos desde un pueblecito de Huelva escondido en su comarca del Andévalo donde el paisaje se viste de ganaderos y agricultores desde que se despiertan de sus sueños y hasta que el cansancio de sus largas jornadas los duerme. Me llamo Alicia Cienfuegos, tengo 27 años y soy graduada en Ingeniería Agrícola.

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Hace un par de meses tuve que hacer un trabajo para la Universidad de Huelva sobre minihortalizas y navegando por twitter encontré un nombre, un nombre del que con tan un sólo click observé más información sobre minihortalizas de la que mi profesor de cierta asignatura podría darme. Ese nombre es José Antonio Arcos, y hoy por hoy tengo que agradecer la oportunidad de escribir en su blog, gracias.

Vivo en Villanueva de los Castillejos, cercano a la localidad de Lepe, donde cada año más de mil familias viven del cultivo de la fresa, pero este año ha sido muy diferente.

Su inicio, la plantación, fue esperada por muchos agricultores y familias, próspera por el buen tiempo pudiéndose adelantar hasta en una semana. Pero, conforme fue avanzando el tiempo sólo se escucha que su precio bajaría…

Se sucedieron titulares como ‘Cae el 20% el precio de la fresa por competencia debido a la climatología benigna’ o ‘Se resiente la rentabilidad de las explotaciones freseras por bajada de precios del 20%’.

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Y, como yo, muchos de los agricultores y jornaleros, se preguntaban qué era lo que había pasado, ¿La climatología benigna había permitido adelantar la plantación en países como Holanda, Alemania, Italia y Reino Unido, así como en Polonia y Rusia? ¿Abrir la puerta a Marruecos había sido una buena opción señor Arias Cañete?

Nos advirtieron del peligro de la fresa marroquí y de sus bajos costes de producción, y por ello me puse en contacto con un compañero de profesión que actualmente trabaja allí y me dijo, que para Huelva, esto no supondría ni un riesgo en cuanto a nuestra calidad fresera, puesto que allí se tiene mucho que mejorar.

Mi búsqueda siguió hasta leer: Los cultivos de fresa, junto con el resto de frutas y hortalizas frescas no percibirán en España ayudas directas de la PAC, mientras que en países como Francia o Alemania sí lo harán. Los agricultores creen que esto es “una discriminación más” que dificultará la viabilidad del sector en los próximos años” (Marta García, 13/05/2014).

¿No será cuestión de las políticas? ¿Nos han engañado advirtiéndonos del cuidado de Marruecos cuando nuestra mayor competencia viene de Europa? ¿Es casualidad que este mismo año el sr. Arias Cañete ascendió a Europa y no sea esto en gancho para ello? ¿éstos artículos están envolviendo una rosa con espinas?

Los hechos son que hoy por hoy el fresero cobra 0,30 €/Kg de fresa, y que sus costes de producción ascienden a 0,90 €/Kg, que nos encontramos ante la peor campaña de la fresa de la historia reciente (Antonio Luis Martín, portavoz de la UPA), y que nuestro 70% de la producción se destina a Alemania, Holanda, Italia y Reino Unido, los mismos países beneficiados de la buena climatología.

De Bruselas a Senegal. Con parada en Almería / From Brussels to Senegal with a stop in Almeria

No hace mucho contactó conmigo una estudiante española, asentada en Bruselas, que está haciendo un doctorado de investigación para la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Lieja (Bélgica), a través del Fondo Nacional de Investigación Científica Belga (FNRS). Su trabajo está dentro de un programa de la Unión Europea dedicado a las migraciones y al cambio climático. La chica se llama Sara Vigil y quería pasar una mañana conmigo hablando de agricultura, de inmigración y de si el ‘modelo Almería’ es o no un ejemplo extrapolable a otras zonas del mundo.

A Spanish female student contacted me not long ago, established in Brussels, who is studying an investigation doctorate at the Political Science School of the University of Liege, through the National Found of the Belgium Scientific Investigation (FNRS). Her work is part of a European Union program devoted to migrations and climate change. Her name is Sara Vigil and she wanted to spend a morning with me talking about agriculture, immigration and wheter the “Almeria’s model” is an extrapolable example to another part of the world or not.

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Entendí entonces que lo mejor era ser prácticos, dejarnos de teorías y llevar a esta chica por el campo, sobre todo, porque me dijo que no había estado en ningún invernadero. Le presenté a Javier, un gran hombre siempre dispuesto a divulgar el buen quehacer de varias generaciones de agricultores. Estuvimos en una finca de pimiento lamuyo, que sería arrancada un par de días después, y allí le habló del abonado de la tierra y del autocompostaje que hace con los restos vegetales de su propio invernadero. Después fuimos a ver unas sandías, y la temática fue la polinización y la labor de las abejas. Quedó sorprendida.

I understood that the best way to answer her questions was to be practical, leaving aside theories and taking her to the fields, and above all because she told me she has never been in a greenhouse. I introduced her to Javier, a great man who is always willing to divulge the expertise of several generations of growers. We were in plantation of clovis peppers which would be turned out a few days later and he talked to her of the fertilization and auto-manuring which he produce from the vegetables remains in his own greenhouse. After that, we went to see some watermelons and the matter was the tasks of the bees and the pollination. She was surprised.

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También hicimos parada en el bar Quinto Pino. Un lugar auténtico en mitad de nuestros invernaderos. Y allí mantuvimos una larga conversación sobre el viaje que Sara iniciaría a continuación dirección Senegal. En ese país africano quiere contactar con empresas españolas y de otras nacionalidades europeas, ya que el 20% de las tierras de Senegal están en manos de capital extranjero. Un interesante estudio sociológico sobre el fenómeno de la globalización hoy día y sobre las repercusiones económicas y sociales en terceros países. Por lo que contó Sara, en Senegal no solo hay producciones al aire libre (por ejemplo, de sandía y melón cantaloup o piel de sapo) sino también invernaderos en el norte del país. ¿De quién son esas explotaciones agrícolas, de senegaleses locales o de inversores europeos?

We also made a halt at Quinto Pino bar. An authentic place among our greenhouses. And there we had a long conversation about the trip that Sara would soon undertake to Senegal. In that African country she wants to make contact with Spanish and other nationalities companies, since 20% percent of the land is in the hand of foreign investors. An interesting sociological study of the phenomena of the globalization and the economic and social effects in third world countries. From what Sara told me there are not only open-air plantations ( watermelons and cantaloupe or piel de sapo melons) but there are also greenhouse in the north of the country. Who are the owners of these agriculture exploitations, Senegalese growers or European investors?

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Por otro lado, también quise llevar a Sara a la casa de una gran amiga mía, Fernanda, una persona dedicada a los demás de una manera totalmente altruista. Fernanda es la madre Teresa de El Ejido porque en todos los lugares hay personas cuyos valores, integridad y coraje nos recuerdan la figura de Teresa de Calcuta. Fernanda en los años 80 estuvo ayudando a la gente del pueblo con menos recursos, todos españoles. Más tarde, en los años 90 y en toda la década pasada quienes llamaban a su puerta en busca de ayuda eran casi todos inmigrantes subsaharianos, muchos senegaleses. En docenas y docenas de libretas (como la que señala Fernanda con su mano) aparecen los nombres de cientos y cientos de personas a los que Fernanda ayudó bien a encontrar trabajo – regularizando así su situación – o bien ayudó a necesidades incluso más urgentes de comida y vestido. Gran parte de ellos ya no están en la comarca, ya que Almería es provincia de paso para la mayoría que buscan después otros destinos en el resto de España y Europa, pero muchas veces cuando cruzan de nuevo por Almería vienen a agradecerle a Fernanda el cariño y la entrega que les prestó cuando arribaron a la Península Ibérica. La mayoría en patera.

On the other hand, I fancied taking Sara to the house of a great friend of mine, Fernanda, a person devoted to the others with a totally altruistic manner. Fernanda is the mother Teresa of El Ejido because there are good people everywhere who have such great values, integrity and courage that remind us of the figure of Teresa of Calcuta. During the eighties Fernanda helped many people, all Spaniards, with fewer resources. Later, during the nineties and the last decade were the sub-Saharan immigrants, mostly Senegalese, who took her door looking for help. In dozens and dozens of notebooks (as Fernanda pointed with her hand) the names of hundreds and hundreds of person appear, who were helped to find work –legalized their situations- or to even more urgent matters such as food and clothing by Fernanda. A large of them are not now in the area, since Almeria is a temporary province for those who look for other destinations in Spain and Europe, but very often when they go through Almeria, they go to Fernanda and thank her for the care and affection that she gave them when they came to Spain. Most of them in canoe.

El capital es irracional: invernaderos en mitad del desierto y otros mirando a Canadá, ¿es eso lo que queremos?

Lleva días circulando por las redes sociales esta fotografía, que voy a titular ‘Invernadero de cemento y sin agricultores’, perteneciente a una estructura de altísima tecnología situada en Míchigan, al norte de Estados Unidos, cerca de Canadá. La imagen está en el facebook de ‘Agrónomos por el Mundo’, pero también pulula en twitter. Son miles de personas las que ya la han visto y compartido. Navegando por Internet me he tropezado con un debate en un foro en el que aparecía la foto. La mayoría de los comentaristas eran detractores, pero también había algún que otro defensor de este modelo de agricultura, ¿realmente parece agricultura? Si os fijáis no se ve ni un trozo de tierra y casi es testimonial la presencia del ser humano, que se reduce a ir subido en un carrito para recoger tomates como un robot.

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No he participado en el improvisado debate, pero he tomado buena nota de lo que allí se decía. El máximo defensor del tipo de invernadero que se observa en la imagen superior era un empresario español que lo aplaudía argumentando que ese modelo es inevitable para no pasar hambre en el mundo. Ponía el ejemplo del maíz: o se manipula genéticamente o no se come. Personalmente no estoy de acuerdo. También decía este señor (su nombre no es importante, sino la corriente de pensamiento que representa, cada vez más extendida) que en Francia había visto aún mejores estructuras “con cogeneración, recuperación de drenaje, reutilización, mezcla de agua, etc. Llevo muchos años instalando alta tecnología con control del ambiente por DPV, DX etc, y pienso que las grandes urbes no dejan tierras para labor, por lo que hay que producir lo máximo por metro cuadrado”. Hasta ahí bien. No deja de ser una opinión, tan respetable como las demás. Sin embargo, luego ha tocado otra cuestión más sensible, en la que su opinión tiene otras connotaciones políticas.

“La foto de mi perfil es en el desierto del Sahara, concretamente en Dajla (250 kms de la frontera de Mauritania) al ser el suelo fondo marino el cultivo es en lana de roca, este tomate cherry ganó en Europa el premio a la calidad y sabor, si no fuera por la tecnología instalada no se produciría nada y no se crearían 600 puestos de trabajo”.Este simple comentario tiene más información de la que se ha escrito jamás en prensa sobre los invernaderos ilegales construidos por capital extranjero en el antiguo Sahara Español. Dajla o Dakhla es la capital de este territorio saharaui, llamada Villa Cisneros en época española. Dice la ONU que hasta que no se resuelva el problema del Sahara Occidental y se celebre un referéndum no se pueden explotar los recursos de esta zona situada entre Mauritania y Marruecos, y menos cuando el beneficio no es para la población saharaui. Según el Observatorio de los Recursos Naturales del Sahara, esos puestos de trabajo (los 600 a los que se refería el internauta) van destinados a colonos traídos de Marruecos para marroquinizar toda esta tierra y así Rabat anexionársela de facto, sin necesidad de referéndum alguno. Pero ya sabemos que Naciones Unidas pinta menos que ‘Pepe leches’. (…) Hay aún más sustancia que contextualizar. Hace varios años tuve que tragarme todos los discursos que hubo en la comisión de agricultura del Parlamento Europeo en la que se debatía si volver a firmar o no el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Marruecos, el llamado ‘tratado del tomate’. Todo era un teatrillo porque los propios eurodiputados decían no saber si había o no invernaderos en suelo saharaui. ¡Pues claro que los había y los hay, señores de Bruselas! Hasta les dieron un premio a los tomates que allí se cultivan. Eso sí, los euroburócratas no se preocuparon en enviar allí a una comisión independiente que evaluase sobre el terreno esto que cuento porque entonces el convenio comercial euro-alauí habría estallado por los aires. Muestra de ello es que en algunos países escandinavos está vetada la entrada de tomate que se produzca en territorio saharaui.

¿De dónde os pensáis que es la siguiente fotografía?

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Luego, en el foro del que estoy hablando, le preguntó otra persona a esta ‘garganta profunda’ sobre los salarios que cobran esos 600 trabajadores. Y esto contestó: “Lo que estipula la ley y por lo menos les da para comer, ¿sabes? He tenido el privilegio de vivir en estos países y te diré que se come por 2€ una excelente y sana comida, no entremos en demagogias baratas…”.

Finalmente este señor, que posiblemente a partir de ahora se cuidará más de lo que confiesa en redes sociales, acabó su participación en el debate con lo siguiente: “Pues yo he instalado en Senegal, Angola, Cabo Verde, Mauritania, Marruecos y ahora con la empresa para la que trabajo producimos 300 has de sandía y melón en Senegal, llevo en el continente africano más de 15 años, los primeros cultivos hidropónicos (melón) los hice yo en el Sahara y sé de lo que hablo, no es lo mismo ir de visita que convivir años…”. A continuación otro internauta le criticó su actitud, a lo que respondió: “No me ha ido nada bien ya que he tenido que cerrar mis empresas y parar a toda mi gente y trabajar de técnico para una gran empresa…”.

Y digo yo, si le ha ido mal, ¿por qué defiende con ese orgullo el paso de una agricultura familiar a otra industrial? Supongo que porque ahora quien le da de comer es una multinacional que levanta macroestructuras por todo el planeta.

Quiero concluir con otra foto de ‘Agrónomos por el Mundo’ de un invernadero de tomate en Lutherstadt Wittenberg, Alemania. Siempre defenderé la innovación, la I+D+i, la tecnología y todo aquello que suponga un plusvalor y una mejora significativa de las condiciones de trabajo, de los rendimientos para el productor y de la calidad y seguridad para el consumidor. Pero con cabeza. Con mesura. Y respetando el medio ambiente. Sin embargo, hay algunos elementos en las tres fotografías que no responden a estos condicionantes. Si el capital es irracional, pongamos las personas sensatez.

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Dos modelos: un campo gobernado por el capital de los grupos de inversión o por el trabajo callado de la agricultura familiar

Hombres y mujeres de Almería, agricultores altivos, decid en el alma, ¿quién, quién levantó los invernaderos? No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, ni el capital del ladrillo siempre especulador que ahora quiere entrar en vuestro campo, sino la familia callada, el trabajo y el sudor

Unidos al agua pura y a los planetas unidos, familias enteras de agricultores obraron el milagro y dieron forma a vuestro mar de plástico

Levántate, labrador cansado, que tu obra desde Adra hasta Roquetas, pasando por Berja, Dalías, Vícar, La Mojonera o El Ejido es la única visible desde el Espacio

Hombres y mujeres de Almería, agricultores altivos, decidme en el alma ¿quién quién amamantó vuestras fincas heradadas del parral?

Vuestra sangre, vuestra vida, no la del nuevo inversor y especulador que ahora quiere enriquecerse en la herida generosa de vuestro sudor

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Solo he tenido que reescribir algunos de los primeros párrafos del poema “Aceituneros”, de Miguel Hernández, para describir lo que está sucediendo en este momento en nuestro campo. La sombra que señalaba en el siglo pasado el poeta alicantino es la misma que acecha hoy día al modelo agrícola del sureste peninsular, desde la costa de Granada hasta Murcia. Como los buitres carroñeros antes de hincar el diente están ahora los grupos de inversión estudiando cómo inyectar su dinero sobrante en estas provincias para levantar nuevos invernaderos bajo el patrón especulativo con el que hasta hace cuatro días construían promociones inmobiliarias por todo el país. Ladrillos y más ladrillos que serían parte de nuestra crisis actual y la ruina para millones de españoles. Había otro poeta universal, el gaditano Rafael Alberti, que ante chupadores de sangre de esta calaña decía aquello de “a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar”. Y es que a todos los especuladores del dinero ficticio, esos que buscan oportunidades de negocio por todo el mundo para explotar las economías locales y acabar con el sustento de miles de familias, los echaba literalmente al Mediterráneo para que allí sobreviviesen con sus burbujas de aire.

¿Por qué narro todo esto? Porque tengo que contaros una buena noticia. El paisano Emilio Galdeano, un ejidense que siente un sincero amor patrio por el ‘modelo Almería’ – en el que nació y se crió – ha organizado unas Jornadas Internacionales de Agricultura Familiar, que se desarrollan hoy y mañana en la Universidad de Almería, en la que es profesor de Economía Agraria. Dichas jornadas abordan la importancia de la agricultura familiar en el contexto de globalización actual y ponen como buen ejemplo nuestro modelo de agricultura intensiva, basado en el quehacer de nuestros abuelos y padres. Anoche estuve con los ponentes y el resto de organizadores, a los que retraté en la plaza de la Catedral. Emilio con su mujer; el amigo Jesús Hernández, también del departamento de Galdeano; Tomás García Azcárate, asesor agrícola en la Comisión Europea; Juan Colomina, gerente de Coexphal, y Cynthia Giagnocavo, directora de la Cátedra Coexphal; Raúl Compés y José M. García, ambos profesores de la Universidad Politécnica de Valencia; Laura Lorenzo, coordinadora del Foro Rural Mundial; y Michael Cook, de la Universidad de Missouri, Estados Unidos.

Mañana viernes podéis asistir a las sesiones de la segunda jornada desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde en el Paraninfo de la Universidad de Almería. Mi enhorabuena a todos aquellos que centran el debate en la buena dirección, esto es, no olvidar que la agricultura familiar está en la base del desarrollo de cualquier sociedad.

Invernaderos sí, pero gobernados por agricultores, no por ricachones a los que les sobra el dinero. ¡Qué lo repartan a los pobres, si no saben qué hacer con él; pero que no exploten nuestro modo de vida!

Nos toman el pelo. Elecciones europeas. ¿A quiénes defienden?

Me llamaron ayer de Antena 3 porque en breve van a emitir un programa sobre alimentación. Al compañero periodista que me echó el teléfono le había tocado la patata y empezó a preguntarme sobre este tubérculo, pero rápidamente le contesté que yo no era la persona más indicada para hablar de este cultivo. Entonces me dijo que había otro chico al que le habían encargado el tomate. Así que más tarde recibí la llamada de otro periodista interesándose sobre el cultivo del que más hemos hablado en este blog. Amén del calabacín, claro, traído casi siempre a colación por el virus Nueva Delhi.

Comparto esto con vosotros porque me gustaría saber qué le habríais respondido vosotros a Eduardo, que es como se llama la persona encargada de preparar los contenidos referidos al tomate en ese próximo programa de alimentación que pronto veremos en Antena 3 o la Sexta (como ahora van de la mano, supongo que se emitirá en ambas cadenas en distintos momentos). Me preguntó por qué los consumidores siempre pagan un precio parecido por el tomate, es decir, aunque el agricultor reciba cuatro perras por sus tomates sin embargo en destino la ama de casa siempre tiene que rascarse el bolsillo. ¡Qué largo de contestar, verdad!! También quiso saber qué pasa con el tomate de Marruecos, cómo afecta a nuestras producciones. Y cómo es el tomate holandés. ¿Cómo se lo habríais explicado? Apenas le pude hacer un pequeño esbozo del poder de negociación de la distribución; de la competencia desleal de Marruecos que se salta a la torera los cupos de entrada y los precios mínimos del acuerdo del tomate que tiene firmado con la UE (sin olvidar el diferencial de salarios); le subrayé que los holandeses tienen una productividad inversamente proporcional al sabor de sus tomates; o también le argumenté que la “calidad no es barata”, que hay que aprender a pagar un precio justo por saborear un buen tomate, pero que por desgracia los consumidores solo buscan barato y más barato sin preocuparse ni por el origen de lo que se comen ni por la seguridad alimentaria de unas zonas u otras.

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Estaba en Águilas (Murcia), visitando a un amigo, Fermín, cuando recibí la llamada de Eduardo, de Antena 3. Desde esta zona de Murcia hasta las cercanías de Vera toda la calle está poblada de cultivos, aunque os pongo una foto (imagen superior) en la que el marrón del primer plano recuerda que ahí había hasta hace poco lechuga. En esta comarca murciana, limítrofe con Andalucía, vi sandía negra y rayada (como la de la fotografía inferior) también melón, de distintas tipologías, cantaloup y piel de sapo principalmente, galia y algo de amarillo. Luego en el Levante almeriense vi que predominaba como cultivo la sandía. Al menos eso es lo que encontré.

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Conocí ayer por la tarde en Águilas a un empresario francés que definió perfectamente lo que por la noche no supieron explicar ni Cañete ni Valenciano en el teatrillo que hicieron en televisión. Explicaba este francés que los precios del melón y la sandía son ruinosos porque la Unión Europea es un coladero de esos productos venidos de Latinoamérica, Senegal y Marruecos. Los alauitas en este momento están enviando melón a mansalva a los mercados europeos y él se preguntaba por qué la Unión Europea no da prioridad a las producciones de Grecia, Italia, España, Portugal o Francia. Así de sencillo. No tiene sentido que los agricultores europeos tengan que competir en desventaja con otros países para malvender sus melones y sandías.

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Luego por la noche veo a la señora Elena Valenciano pronunciar desde la lejanía las palabras “sector agroalimentario” y a Arias Cañete autofelicitándose por lo que no hizo en el Ministerio de Agricultura y me doy cuenta, una vez más, que “en el país de los ciegos el tuerto es el rey”. Y me viene al recuerdo la conversación mantenida unas horas antes con Fermín en la que me explicaba lo rica y variada que es la huerta murciana y lo poco que los políticos hablan de ella: en Murcia hay cítricos, cereal, vid, olivar, fruta de hueso y de pepita, y hortícolas de todo tipo al aire libre y en invernaderos de plástico y de malla. Es para sentirse orgullosos. Pero no. Nuestros políticos siguen a distancia planetaria lo que pasa en el campo español y, sin embargo, quieren que vayamos a votar en breve para nombrar a los euroburócratas. ¿Sabían estos políticos que quieren irse a Bruselas que fruto del acuerdo del tomate con Marruecos han cerrado en el pueblo murciano de Mazarrón más de una docena de comercializadoras, entre ellas Coara, Rodríguez, Pataleta, Agrícola Méndez, Agrícola Pinilla o Durán, entre otras que ahora no recuerdo?

Cuando en sus inicios a la Unión Europea se llamaba Comunidad Económica Europea uno de sus principios fundamentales era la política agrícola que tenía como fundamento el sostenimiento de los agricultores comunitarios. Pasaron los años, siguieron nuevos tratados, cambios de todo tipo y a los señores que viven en Bruselas y Estrasburgo se les olvidó uno de los pilares (la protección de los agricultores de la Unión) por los que se creó este club europeo en Roma allá por 1957. Ahora los productores no son importantes, salvo para asuntos que afecten a los empresarios agrícolas del norte de Europa, y vivimos en un mundo salvaje, deslocalizado, donde todo vale y solo reina el capital. Y además quieren que nos tomemos en serio las próximas elecciones para seguir legitimando su juego hipócrita.

Posdata.  Acabo con una fotografía que ayer tomé en Cuevas del Almanzora (Almería). Detuve el coche ante una plantación de calabacín al aire libre. Desde luego que no es usual, sobre todo después de una campaña llena de virus venidos de nadie sabe dónde.

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