Chimeneas de biomasa en invernaderos de pepino

No siempre en los centros tecnológicos y en las fincas de experimentación está lo último, a veces cuando te pierdes con el coche por un camino rural del mar de plástico almeriense puedes tropezar con invernaderos en los que se hacen “cosas” que en otros lugares son calificadas como proyectos de futuro, cuando en realidad ya hay agricultores emprendedores que los están llevando a la práctica.

chimeneas

Es lo que me pasó hace un par de días en el invernadero de las imágenes. El agricultor es de San Agustín (núcleo perteneciente a El Ejido) y lleva ya un par de años usando calefacción con biomasa (pellets) para dar calor a su cultivo de pepino en las semanas más frías. No usa ni gasoil ni gas natural, pese a que en la zona en la que se encuentra ya es posible usar gas argelino. Utiliza biomasa, con lo cual su calefacción es sostenible cien por cien. Y ahora me pregunto yo, ¿sería posible hacer a gran escala biomasa con restos vegetales, por ejemplo de tomate o de pimiento, y darle así una nueva salida al tan manido tema de los desechos del campo? Ha habido intentos fallidos, sí, pero también es cierto que estas fotografías son el vivo ejemplo de que nada es definitivo. Ni siquiera los proyectos fallidos.

biomasa

En el paraje de Tierras de Almería, en toda la franja que corre paralela a la costa cerca del Parque Natural de Punta Entinas, hay un clima más cálido que en otras partes de la comarca. Por eso, en esa área hay algunos agricultores que van a un solo cultivo, generalmente de pepino tipo Almería. Hacen trasplantes tardíos en octubre y mantienen la plantación unos siete meses. Con la calefacción logran más kilos en los momentos en los que las cotizaciones son más altas, todo este sistema les permite regular la producción. Calefactar cuando el pepino está a 20 céntimos no tiene sentido, pero sí cuando ronda el euro. Es el modo de ser rentables.

pepino tipo Almería

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A Ejido Medio Ambiente le sale competencia

planta Ejido Medio Ambiente

No es de extrañar, estando el patio como está, que surjan nuevos proyectos para reciclar los restos vegetales del  Poniente almeriense. Este verano hemos asistido a un nuevo incendio de la planta de Ejido Medio Ambiente, el enésimo. De eso ya se ha escrito en Internet hasta aburrir. Así que no voy a repetir lo ya sabido, sino que os voy a hablar sobre una iniciativa muy novedosa, que un promotor privado ha presentado en el ayuntamiento de El Ejido como alternativa a lo que existe hoy día, que no es mucho – como todos sabemos -.

Este recién terminado mes de agosto se publicaba en el BOP (Boletín Oficial de la Provincia de Almería) una información pública sobre la presentación en el consistorio ejidense de un proyecto por parte de la empresa Econer Energía y Medio Ambiente S.L. para la construcción de una planta de tratamiento de restos orgánicos agrícolas para la obtención de vermicompost en el núcleo de Las Norias de Daza. Así que lo primero que hay que decir es que ojalá sea una iniciativa seria y viable que pueda prosperar. Soy de los que piensa que la competencia es salud. Se ponen las pilas los que ya están, y se les obliga a ser mejores y más competitivos para sobrevivir. Y si no mejoran, pues a cerrar el chiringuito.

De todas formas, no hay que echar las campanas al vuelo. Este proyecto todavía lo tiene que admitir a trámite el ayuntamiento de El Ejido, después la Junta de Andalucía debe redactar un informe no vinculante sobre el mismo, y finalmente es la administración local la que tiene la potestad para aprobarlo o no. Estos trámites pueden durar entre cuatro y seis meses. Luego el promotor, es decir, la mercantil Econer tiene un año para poder hacer la obra. O sea que estaríamos hablando de un año y medio aproximadamente. En resumen, lo importante es que haya movimiento, ideas y proyectos sobre la mesa.

contenedores

Econer es una compañía asentada en Viator (Almería). En el proyecto que se ha presentado la planta iría en el paraje Soto del Almez. Con el vermicompostaje lo que se logra es degradar los restos vegetales con lombrices, obteniéndose así humus de lombriz. Una forma de devolver a la tierra la materia vegetal que ésta produce, ya que ese humos se usaría después en los invernaderos. Cifran en 24.000 toneladas de restos vegetales anuales la capacidad de la futura planta, según la documentación registrada.

plásticos

Amén de desechos vegetales, en el proyecto también se desprende que los promotores quieren reciclar plásticos, lana de roca y perlita. En realidad, Econer ha firmado un acuerdo de colaboración con Sach, Servicios Ambientales Las Chozas, que es la empresa asociada a Juan Bartolomé Escobar (conocido por ser portavoz durante años de la asociación de afectados por la Balsa del Sapo) para llevar a cabo estas ambiciosas iniciativas. ¡Buena suerte!

Posdata. Por otro lado, hay fincas también en las que se opta por el triturado de los restos en el propio invernadero. En Dalías y Berja lo llevan haciendo muchos años. Los agricultores que así lo hacen viven al margen de Albaidas y Ejidos Medio Ambiente.

autoreciclaje

Un agricultor de El Ejido recibe autorización para hacer “compostaje agrario doméstico”

El buen amigo Jesús Rincón me invitó a tomar un café en la cocina solar que compró hace unos años en el Parque de las Ciencias de Granada. Este agricultor ecológico de El Ejido (Almería) con nombre de torero es un tipo auténtico, un ecologista convencido. Mientras desayunábamos en el porche de su casa, tostada de tomate ecológico con zumo de naranjas (por supuesto orgánicas), me enseñaba en su portátil varios trabajos y tesis que había estado leyendo por Internet, entre ellos el de una doctora del País Vasco, “Uso de plantas transgénicas para elaborar medicamentos. Pruebas en plátano y tomate”. Más o menos venía a decir en román paladino que cuando consumes un tomate puedes estar vacunándote ante determinadas enfermedades, si se actúa previamente sobre el cultivo. Me mostró por otro lado el estudio de un científico nórdico que defiende todo lo contrario y advierte de los riesgos de las vacunas transgénicas. También estuvimos charlando sobre plantas de tabaco, ya que la nicotina repele a la mosca blanca; y sobre distintas derivadas del virus Nueva Delhi, como el gen del silenciamiento que se manifiesta en determinadas hortalizas.

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Echar un rato con Jesús es aprender y disfrutar de una buena compañía. Estuvimos luego en su invernadero donde me enseñó algunas pruebas que está haciendo, por ejemplo, con alfalfa para recoger y aprovechar mejor los nutrientes de la tierra. Y finalmente me llevó al montículo de compost que ha ido elaborando con los restos vegetales de su cosecha. A continuación me pasó en mano una carta de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en la que se acredita que su actividad encaja en la definición de “compostaje agrario doméstico”, ya que usa exclusivamente residuos de su invernadero y obtiene compost en su propia explotación agrícola sin dañar al medio ambiente. Según me dijo él mismo, es el primer agricultor de la provincia almeriense que ha recibido esta autorización, al menos hace unos meses cuando recibió la carta no había ningún otro caso similar. Rincón anima a los agricultores a que aprendan a gestionar sus propios restos para hacer compost.

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Para aquellos que estéis interesados en seguir sus pasos. Comento algunas indicaciones que da la Junta de Andalucía en su escrito para poder recibir esta autorización.

Los residuos biodegradables procedentes del invernadero deben estar sometidos a un tratamiento biológico. El compostaje ha de hacerse en la propia explotación, garantizándose la recogida de los lixiviados. Hay que controlar en el proceso los parámetros de humedad, temperatura y relación C/N. El tratamiento del residuo debe ser correcto y no dañar al medio ambiente. El compost obtenido debe usarse en la propia finca agraria, no entrar en el mercado, de modo que no se constituya ninguna empresa ni instalación dedicada a la producción de compost agroindustrial.

¿Son necesarias las plantas de reciclaje agrícola? / Are agricultural recycling plants necessary?

A día de hoy parece obvio que sí, pero, ¿qué ocurriría si los agricultores aprendiesen a hacer autocompostaje o a triturar los restos vegetales dentro de las propias fincas? Pues que el negocio que hay en torno a los centros de tratamiento de residuos desaparecería. Ya no vendrían en ese caso, como caídos del cielo, ni coreanos, ni checos, ni alemanes, ni etc, etc, etc, grandes ‘iluminados’ que hasta ahora han ido aterrizando periódicamente en la provincia de Almería prometiendo ‘maná para todos’, a cambio de dar cobijo a sus proyectos faraónicos. Todos ellos, por cierto, fracasados. Por algo será.

Today it seems obvious that they are, but what would happen if farmers learnt to do self-composting plant or to crush vegetable debris within the own farms? Well, that the business around waste treatment centers would disappear. In this case, they would no longer appear out of the blue, not Korean, Czechs, Germans, nor etc., etc., etc., great ‘enlightened’ people that so far have been landing regularly in the province of Almeria promising ‘manna for everybody, in exchange for embracing their hideously projects. All of them, of course, failed. There must be a reason.

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Tampoco está de más preguntarse ahora por las subvenciones recibidas por algunas empresas que anunciaron biogás y otras bondades. Ahora nadie se acuerda de ese dinero ni de su uso.

Nor it is needless to ask oneself now for the subsidies received by some companies that announced biogas and other goodness. Now nobody remembers that money nor its use.

Pero hace solo unos días en la finca experimental que la Universidad de Almería comparte con Anecoop han empezado a hacerse las cosas de otro modo. En las 6 hectáreas de esta finca se han comenzado a picar todos los cultivos, planta, frutos e incluso guitas. Esto se llama biodesinfección del suelo. Los encargados de esta iniciativa me comentan que ahorrarán 9.000 euros por no llevar estos desechos a una planta, ahorrarán casi todo el abono de síntesis y también ahorrarán en agua de riego entre un 30% y un 40%, ya que con la biodesinfección el suelo se hace más poroso. La cooperativa Balermamar se ha interesado por este modus operandi y el próximo 9 de mayo, a las 21,00 horas en esta cooperativa de El Ejido, un conocido catedrático de la UAL explicará a los agricultores estas técnicas más eficientes.

But just a few days ago, in the experimental farm that the University of Almeria shares with Anecoop, they have started to do things in a different way In the 6 hectares of this farm, they have begun to crush all the crops, plants, fruits and even twines. This is called soil biodesinfection. The managers of this initiative tell me that they will save 9,000 euros for not bringing this waste to a plant, they will save almost all the chemical fertilizer and they will also save irrigation water, between 30% and 40%, since the soil becomes more porous with the biodesinfection. The Balermamar cooperative has been interested in this modus operandi and next 9 May at 21.00 hours in this cooperative of El Ejido, a renowned professor of the UAL (University of Almeria) will explain these more efficient techniques to the farmers.

Posdata. La nueva normativa de gestión de restos vegetales de Andalucía permite a los productores reciclar sus propios residuos. Javier Valverde es un ejemplo. Este agricultor ejidense posa en la imagen junto a un montículo de desechos agrícolas, que convertirá en compost para volver a abonar su invernadero. De este modo, lo que sale de la tierra vuelve a ella. El ciclo de la naturaleza se cierra. Agricultura sostenible.

PostScript. The new management rules of vegetable debris from Andalusia allow producers to recycle their own waste. Javier Valverde is an example. This farmer from el Ejido poses on the image next to a heap of agricultural waste, which will turn into compost to fertilize his greenhouse again. Thus, what comes out of the earth returns to it. The cycle of nature closes. Sustainable agriculture.