Cataluña y Andalucía. Dos modelos de agricultura

Ayer se celebraba el Día del Cooperativismo, el primer sábado de julio, aunque en algunas zonas como Almería los actos se adelantaron al viernes. Cifras y más cifras avalan el potencial de este sector como generador de empleo y vertebración de la economía de muchas zonas de España. Las cooperativas del agro dan más trabajo que otras industriales, que sin embargo salen más en los telediarios. Solo hay que echar un vistazo a la página de Cepes, Confederación Empresarial Española de Economía Social. En el siguiente enlace podéis comprobar cuáles de esas cooperativas pertenecen al agroalimentario, y cuáles a la automoción, a la maquinaria o a otros nichos menores: http://cepes.es/Ranking

Tomates pera

Pero no es éste el menester de este post. Quiero centrarme en algo más concreto, en cómo dos regiones abordan el sector. Cataluña, apostando por la transformación a través de la agroindustria; y Andalucía, que prefiere vender la materia prima, y dejar el valor añadido en manos de otras regiones levantinas.

Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía ya tiene su memoria de 2014. En ella, el presidente Jerónimo Molina, mete el dedo en la llaga al abordar esta cuestión:

“Andalucía, con 9.000 millones de euros anuales, supone el 24% de la producción agraria nacional, aunque tan sólo el 12% de la industria agroalimentaria. De hecho, esta última sólo genera 0,40 euros, por cada euro de la producción agraria, frente a 1,78 euros de Cataluña, comunidad a la que vendemos, paradójicamente un porcentaje importante de nuestra materia prima. Si Andalucía transformara la producción agraria en igual medida que la media española, el valor añadido regional se incrementaría en un 32% y se crearían más de 65.000 empleos”.

Fábrica de IV y V gama

Más fácil de entender, imposible. Extrapolado a Almería, la evidencia es clara. Los hortícolas de los invernaderos repercuten en un mayor valor si en lugar de venderse en fresco, se venden transformados. Esto no quiere decir que se abandone el fresco, es imposible, sino que una parte del mismo debería destinarse a fábricas de IV y V gama. Algunos ejemplos ya hay. La fábrica de pimientos asados de Hortofrutícola Costa de Almería, el Grupo Caparrós y sus distintos elaborados, el gazpacho que hace Biosabor y más recientemente Vicasol, la fábrica de Solfrío en Fondón, toda la modalidad de lechuga IV gama de Primaflor y de otras empresas de la zona de Pulpí, incluso los zumos de Cítricos del Andarax. Seguro que me dejo alguna firma en el tintero, en cualquier caso hacen faltan más. Hay que crearlas porque estos productos no se malvenden, como los perecederos; la agroindustria defiende mejor sus precios, ya que aportan un plusvalor, y no se cae con tanta frecuencia en la política comercial del low cost o bajo coste que sí sufren los productos frescos.

Los catalanes lo hacen muy bien, ¡aprendamos de ellos, que la materia prima está aquí! Y a montar fábricas de alimentos.

Lechuga

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