Otra bofetada más. Channel 4, telebasura ‘made in United Kingdom’

Las mentiras esconden un poso de maldad que repudio. Por eso, cuando en mi vida diaria afirmo algo y mi interlocutor me pide justificantes de lo que defiendo, a veces le respondo en los siguientes términos: “Lo que te digo es verdad porque no miento”. La cara que me pone la persona que me escucha es de asombro. Evidentemente porque no está acostumbrada a que nadie le hable así, y menos con una afirmación tan categórica.

Odio las mentiras y la gente que vive de ellas. Nuestra sociedad camina hacia atrás. Todo tiene que estar escrito en papel o ser visible con los ojos. No basta la palabra dada. Por eso se miente tanto. ¡Qué triste!

Ahora comprenderéis que creyese a los periodistas ingleses de Channel Four (Canal 4), televisión del Reino Unido, cuando me dijeron que estaban haciendo un reportaje sobre la cadena de valor y sobre el gran abismo que había entre el precio en origen que se le paga al agricultor almeriense y el alto precio que tiene que pagar en destino la ama de casa inglesa que compra esas hortalizas en el supermercado. Mentira todo. Venían a otra cosa.

Me los crucé en San Agustín este pasado mes de febrero un día de lluvia que todos recordaréis por el fuerte aguacero que cayó. Yo estaba en la gasolinera con un grupo de agricultores, ya nos íbamos cuando entraron la periodista (editora de Economía de Channel Four, el cámara y la traductora). Ya lo conté en su día en el blog. Después los acompañé porque decían que no podían grabar en ningún invernadero y me ofrecí a acompañarlos a algún almacén, donde pudieran grabar imágenes de actividad hortofrutícola, al abrigo de la tormenta. Un empresario de la zona generosamente los dejó grabar en su almacén de manipulado de pimientos. Él como yo ignorábamos que estos periodistas querían grabar otras cosas, no a las mujeres del manipulado. De ahí que en el vídeo que se emitía este jueves por la noche apenas salen unos segundos los pimientos. No les interesaba, allí no había nada morboso. Estaban haciendo tiempo hasta que amainase la lluvia. Me despedí de ellos a las puertas del almacén, cuando ya no llovía. Decían que habían quedado con un agricultor en su invernadero (¿sería el señor que sale en el vídeo soltando sapos y culebras?) y que se tenían que marchar. Adiós corriendo, bye, bye!!

Y ahora, pasados casi dos meses, me encuentro con la emisión de dos reportajes amarillistas, uno para Murcia y otro para Almería, que manipulan la realidad a su antojo. ¡¡Menuda cara de tonto se me queda!! Los tratas con exquisita amabilidad, los acompañas para que vean que en esta tierra tratamos bien a todo el mundo y que somos hospitalarios, les hablas con datos y cifras del sector hortofrutícola almeriense y de su modelo familiar… y luego te encuentras un reportaje que esconde intereses oscuros, que chirrían, y donde la verdad es pura anécdota.

http://www.channel4.com/news/salad-supermarkets-cost-migrant-exploitation-pay-pesticide

Channel Four no tiene credibilidad ninguna. Me mintieron asegurando que venían a hacer un tipo de reportaje que está a años luz del que han emitido esta semana. Ese mismo modus operandi, basado en la tergiversación, es el que se lleva al reportaje televisivo. Me engañaron a mí y a toda aquella persona bienintencionada con la que se cruzasen los días que estuvieron por aquí. Y engañan a su propia audiencia con total falta de pudor. En definitiva: la manipulación es su instrumento de trabajo.

¿Para satisfacer las guerras de audiencia de los telespectadores que solo quieren morbo y veneno en las parrillas de televisión? ¿Para responder a los intereses comerciales de los lobbies de las zonas productoras y comercializadoras que compiten con Almería? A la primera pregunta me inclinaría a decir que sí, solo hay que poner un rato la tele para ver cómo ha degenerado la televisión actual en relación a lo que se hacía hace demasiados años. Para la segunda pregunta tengo respuesta, pero no pruebas (…). En todos los demás mercados hay lobbies, menos en Almería. De ahí que las bofetadas siempre vengan en la misma dirección. Nosotros somos incapaces de dar un puñetazo en la mesa.

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Mercadona quiere que sus agricultores recolecten de madrugada

Podría ser una inocentada si esto lo hubiese escrito el 28 de diciembre, pero no lo es. Hay varios modelos de linternas que el agricultor o el peón agrícola de turno puede usar (sobre la frente, igual que los mineros) a la hora de recolectar pimientos, pepinos o calabacinos, entre otras verduras, productos perecederos de los que se provee Mercadona y sobre los que ha recaído esta molesta y “curiosa” nueva política comercial de la cadena española de supermercados más importante hoy día.

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Los agricultores no están por la labor. Nadie quiere recolectar hortalizas de madrugada, por ejemplo, a las tres o a las cuatro no es de recibo estar a oscuras en una explotación agrícola. Ni los agricultores ni sus trabajadores están de acuerdo con la medida. El productor no obtiene mejor precio por recolectar sus artículos a esa hora, ni el empleado cobra más. Pero Mercadona quiere trasladar al consumidor un nuevo concepto en su sección de verduras, un marketing atractivo basado en la idea de hortalizas frescas, muy frescas, casi recién cogidas, como si el lineal o estante fuese un apéndice, una prolongación de la finca. Por este motivo, desde que se recolecta en el campo y hasta que se pone el producto en el lineal no pueden haber transcurrido más de 24 horas. Es una medida tan legítima como cualquier otra que quiera implantar una empresa privada, pero una vez más la distribución desoye al eslabón más débil de la cadena: el agricultor.

La premisa de Mercadona es la siguiente: el agricultor tiene que recolectar 3 horas antes de la partida del camión con destino al centro o bloque logístico. Si el camión sale a las 7 de la zona de producción, entonces las verduras tienen que ser recogidas a las 4 de la mañana. Luego el agricultor, en su comercializadora que es la que provee con estas hortalizas a Mercadona, tiene que rellenar un parte en el que debe indicar la hora de recolección. Tendrá más suerte el agricultor si el camión sale ese día a media mañana, a mediodía o por la tarde; pero si es a primera hora, le tocará dormir poco esa noche.

Mercadona tiene distintos interproveedores de frutas y verduras; pero eso no evita que le afloren numerosos nuevos pretendientes año tras año, novios que quieren ser su proveedor en algún producto fresco. Sin embargo, ¿saben los agricultores de esas otras comercializadoras que quieren convertirse en proveedor de Mercadona cuál es la nueva política de esta cadena valenciana de supermercados? Dudo mucho que tuviesen conocimiento de esto hasta ahora, que lo están pudiendo leer en este artículo. Y el señor Juan Roig, ¿está al corriente de lo difícil que es para un agricultor poder satisfacer sus peticiones?

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El agricultor tiene que limpiar las hortalizas a pie de campo

Otro titular llamativo. Que el agricultor tenga que confeccionar el género en su propia parcela es nada nuevo, hay muchos que lo hacen, lo extravagante es que la caja tiene que estar limpia hasta un grado superlativo. Conozco un par de agricultores que han empezado a hacerlo, pero que ya no van a continuar. Se retiran. Tiran la toalla.

¿Los motivos? Tienen que construir en la finca un almacén o un punto hermético (más gastos). No puede haber polvo en las cajas, no puede caer ningún tallo, ninguna flor, etc. ¿Tienen que ir estos agricultores con un trapo o una bayeta limpiando los pepinos, los calabacinos o las berenjenas? Como el propósito es reducir el manipulado y que el producto vaya directamente al lineal del supermercado, pues el agricultor tiene que multiplicar sus tareas. Y dudo mucho que le vayan a pagar mejor sus verduras. Sería la primera vez que ocurre.

Un último apunte. También es legítimo, por supuesto, que una empresa quiera reducir costes eliminando todo lo posible el número de envasadoras, pero tampoco hay que olvidar que son empleos que se pierden en mitad de una crisis descomunal. ¿Dónde queda entonces la responsabilidad social corporativa (RSC) de las compañías?

posdata: En la nueva política o marketing comercial de Mercadona todos los productos perecederos (carne, pescado, verduras o frutas) tienen una hora límite de exposición de venta al público. En el caso de las hortalizas, berenjena y calabacín se mantienen en el lineal un solo día; pimiento lamuyo, italiano o california en sus tres colores, dos días; tomate verde y rojo, dos días; y pepino tres días. Lo que no se vende en esos días se envía al contenedor como basura.

posdata bis: Me comentan los productores varias cuestiones más. Independientemente de la linterna que se lleve, de madrugada a la hora de recolectar no es posible apreciar la homogeneidad del fruto, ni su color exacto ni su situación en la planta. Y hay que tener muy presente el incremento de costes en mano de obra. Hay trabajadores que no están dispuestos a hacer esta tarea sin una subida de 3 euros por hora en su salario.