Fitó de par en par. Su fábrica de semillas y su centro de investigación de Barcelona por dentro

0.- periodistas

Las casas de semillas rara vez muestran los entresijos de su cocina a la prensa. Así que cuando ocurre es de agradecer. La firma catalana Semillas Fitó nos invitaba a final de semana a un grupo de periodistas especializados en el agro a conocer in situ lo que solo ve el personal y los investigadores, esto es, su nuevo centro de I+D situado en Cabrera de Mar y su centro de producción de semillas ubicado en Sant Andreu de Llavaneres, ambos en la comarca barcelonesa del Maresme. También pudimos visitar un día antes la sede central de la compañía, radicada en la propia capital en el barrio de Poblenou, donde también se asienta la fábrica de envasado de semillas.

Comenté con varios de los compañeros la agradable sorpresa que nos supuso que no se nos vetara nada. Pudimos hacer cuantas fotos quisimos de todo aquello que vimos y nos permitieron la entrada a todo aquello que nos despertó interés. Como bloguero, es sin lugar a dudas, lo que más llamó mi atención de una visita que reunió a periodistas de medios radiofónicos, de papel y digitales.

1.- Xavier Fitó

Semillas Fitó nació como empresa familiar en 1880. Xavier Fitó, director de la división de hortícolas y que aparece en varias fotografías (en una de ellas en el vestíbulo explicando sus orígenes), representa a la quinta generación. Hermanos, primos y familiares diversos que proporcionan a la entidad un aire diferenciador.

2.- exportaciones de semillasXavier nos dio una pequeña charla sobre el negocio mundial de las semillas, un mercado que crece al ritmo de la población planetaria. Por facturación hay varios grupos, siendo Monsanto, Syngenta, Limagrain y Bayer los gigantes. Un segundo grupo en el que aparecen RZ, Sakata, Takii, Enza Zaden y Bejo; y en un tercer escalón estarían firmas como Fitó o Ramiro Arnedo. Las cuatro divisiones de Fitó suman una facturación de 80 millones de euros, un 52% pertenece a la división de hortícolas, es decir, unos 42 millones de euros, de los que entre 10 y 11 millones se facturan en Almería.

8.- periodistas retratando semillas

Fitó ha dado grandes pasos en el camino hacia la internacionalización. Posee cuatro grandes estaciones de investigación y mejora en Cabrera de Mar (Barcelona), en El Ejido (Almería), en Turquía y en México. Luego tiene subestaciones menores en las que se hacen programas y selección varietal, como son Murcia, Sicilia y Florida.

En fábricas, además de la que visitamos en Sant Andreu de Llavaneres (Barcelona), también cuenta con otros centros de producción en Cañete (Perú) para pepino, Arica (Chile) para tomate y Quillota (Chile) para pimiento.

Y sus ventas están globalizadas en 70 mercados nacionales con más de 400 trabajadores en 15 países. Las exportaciones se han multiplicado en poco más de seis años. Si en 2008 suponían el 32%, el año pasado ya estaban en el 60% y se prevé otro 5% más para 2015.

3.- fábrica por dentro

5.- trabajador Semillas Fitó          6.- una semilla

Ramón Guasch     7.- el dormitorio de las semillas   4.- semillas

Ramón Guash, jefe de operaciones, nos mostró la fábrica de envasado, a pocos metros de la Diagonal de Barcelona. Nos abrió las cámaras de germinación, que emulan a un semillero, donde vimos melón, berenjena y pepino tipo Almería; la cámara de conservación de semillas, a 15º de temperatura y un 30% de humedad; y el laboratorio.

9.- semillero

Víctor Sancho hizo de guía en el recorrido por la central de producción de Sant Andreu de Llavaneres, en la que es director. Paso a paso secuenciamos el semillero, el invernadero de hibridación (en el que aparece Gibby Sumarch, trabajador de Gambia que lleva casi una década en España), el cabezal de riego, la sala de fertirrigación, la de bombeo, la sala en la que se hace la extracción de la semilla, posteriormente el secado, el venteo (limpieza y quita de impurezas) y el almacén en el que se depositan las semillas, antes de pasar a la fábrica de envasado de Poblenou que he comentado antes.

10.- Gibby Sumarch

14.- limpiando las semillas13.- primeras semillasPongo algunas fotos del momento de la extracción y de la maquinaria que se usa. Esa mañana tocaba melón amarillo, amontonado en grandes cajones. De esas piezas se saca la semilla que es lavada, secada y almacenada. Vimos semillas tanto de melón como de pepino corto español.

Ahora en septiembre este centro produce tomate y melón, y en otros períodos del año también calabacín, pepino y berenjena.

12.- antes de extraer las pepitas de semilla

11.- Víctor, Israel y Matías   15.- semillas de pepino corto español   16.- trabajadora de laboratorio

18.- Israel y Germán

Finalmente el centro de I+D de Cabrera de Mar. Israel Roca, responsable de ventas y marketing en Europa, nos explicó algunas tendencias actuales del mercado de las semillas, en el que cada vez hay menos actores en la elección varietal. Parte de la distribución, como paradigma estaría Mercadona, se interesa cada vez más por la variedad, algo que no ocurría antes. Y luego está el papel de la dirección técnica de las grandes cooperativas y alhóndigas. Aquí se podrían poner muchísimos ejemplos. Si hablamos de tomate, ¿a qué es importante para una casa de semillas aparecer en el catálogo de recomendaciones que hacen los técnicos de la CASI? Los mismos ejemplos se podrían poner para otras empresas en otros cultivos como pimiento o calabacín. Este tema es bien conocido por los lectores, así que no ahondaré más.

Asunto menos tratado en este blog es el de la reproducción ilegal de plantas en tomate, un mercado alternativo que trae de cabeza a las obtentoras de semillas. De ahí que Fitó lanzase hace un par de años el ‘Fitó vale’ para controlar la trazabilidad de sus semillas. Obtentora, almacén de suministros, semillero más auditorías.

17.- in vitro

Germán Anastasio nos destripó por dentro el centro de biotecnología de Cabrera. Recorrimos sus diferentes laboratorios, desde el de los marcadores moleculares hasta el de cultivos in vitro. También estuvimos en un invernadero con ensayos de tomate (y algunos líneos de melón entutorado), pero la lluvia cada vez más intensa nos desanimó para adentrarnos en otras fincas. En Fitó un tercio de la plantilla son investigadores y se dedica a I+D casi un cuarto de los ingresos de la compañía.

La mejora es lenta. Unos diez años para que vea la luz una nueva variedad comercial. Los cinco primeros años hasta que se tienen las líneas básicas, y si se va rápido otros tres años más, que pueden ser cinco si se hace con más calma. La mejora genética es además costosa, ya que puede haber programas que se alargan en el tiempo sin tener resultados satisfactorios.

Algún compañero puso el símil de la Fórmula 1, donde las escuderías no pueden dejar de invertir en mejoras, salvo que se arriesguen a que la competencia las sobrepase. Así que me imagino que ese 25% de ingresos que Fitó dedica a la investigación es la base estratégica y de futuro de esta compañía española de semillas.

19.- finca de experimentación   20.- melones entutorados   21.- trabajadora

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La huerta más tradicional. Al aire libre y en verano

Rosa

Caprino y viñedos ecológicos y ahora algunas instantáneas de las pequeñas huertas en la calle que jalonan las serranías en el mes de agosto. En la Alpujarra abundan las de tomate cherry, pero las fotos pertenecen a la misma sierra de los artículos del vino y las cabras: los Filabres.

Rosa con el calabacínLo que más he visto ha sido tomate gordo de ensalada, pero justamente es lo único que no retraté con la cámara. La dejé a un lado para ayudar a esta familia a coger los frutos antes de que se hiciese de noche.

En los valles de esta sierra se aprovecha en verano cualquier pequeña terraza (llanuras de pocos metros de largo y ancho) para sembrar de todos los hortícolas. Son para el autoconsumo y se lleva haciendo así desde generaciones y generaciones. En la zona que visité había brásicas, pepinos, berenjenas negras y rayadas, judías verdes, cebollas blancas y moradas, calabacín, rábanos e incluso ajos. Y por supuesto patatas. Rojas. ¡Ah, también me topé con algunos melones piel de sapo!

Un rato muy entrañable el que pasé con Rosa y Pepe. Gracias.

Pepe trabajando

Pepe   cebolla morada   pepino

brásicas   judías verdes

cebollas

patatas rojas   melones   calabacín

patatas rojas en la tierra

pimientos

Hortalizas de Almería, a precio de oro en Alemania

FullSizeRender Soy Alberto García, periodista y director del programa ‘Agricultura en la Onda’ de Onda Cero El Ejido, que realizamos todos los días de 3 a 4 de la tarde. Quiero, antes de nada, agradecer a José Antonio Arcos la oportunidad que me ofrece para poder expresar mi opinión y felicitarle por su maravilloso y único blog.

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar la región de Renania, en Alemania. Colonia, Dusseldorf, Essen, Leverkusen, Dortmund, Wuppertal, Aquisgran o Coblenza, entre otras.

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Tengo la (buena) costumbre de que cada vez que visito un país extranjero, (será por deformación profesional o amor a mi provincia), me doy una vuelta por los supermercados de la zona, principalmente para ver si hay hortalizas de la provincia de Almería. Ya sea supermercados grandes o pequeños, de cadenas de distribución conocidas o no, pero tengo esa manía y no puedo remediarlo.
IMG_7169 En este caso, en la ciudad de Remscheid, muy cerca de Colonia, visité el supermercado ‘Kaufpark’. Pues bien, aún estoy impresionado y alucinado de los precios de nuestras hortalizas en Alemania. Como se aprecia en las siguientes fotografías, en algunos casos, los precios son prohibitivos para una familia media alemana. No llego a comprender cómo estando la berenjena en Almería a unos 30 céntimos (o menos) el kilo hace 10 días, en este supermercado alemán se vendían a 2,99 euros. El calabacín, por debajo ya del euro en Almería, a 3,49 euros el kilo.  Y ya a 3,99 euros el kilo de pimiento, ya fuese rojo, verde o amarillo. En el caso del pimiento puede ser más normal, ya que hace 10 días obtuvieron los mejores precios de la campaña, pero el resto, es vender hortalizas a precio de oro. Lo único bueno es la calidad de las hortalizas almerienses en ese supermercado. De primera.

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Tengo familiares viviendo en esa zona de Alemania. Llevan casi 30 años en Remscheid y no entienden cómo las hortalizas almerienses se venden a esos precios. Y no sé cómo explicarles los motivos. Ni yo mismo los llego a entender. Me dicen que a esos precios no pueden comprar a diario nuestras hortalizas. Normal. A partir de esta época ya empiezan a llegar a los supermercados alemanes hortalizas producidas allí, más baratas, aunque desconozco la calidad. Lo que no es de recibo es que la diferencia entre el precio que se le paga al agricultor y lo que paga el consumidor final sea tan abismal. Está claro que en este mundo, todos tienen que ganar dinero. Pero ¿con qué márgenes comerciales? Las cadenas de distribución europeas, y si nos centramos en Alemania también, son quienes ‘parten el bacalao’. La provincia de Almería tiene un serio problema comercial. Al igual que en su día se produjo (bienvenida sea) la famosa ‘revolución verde’, Almería necesita una nueva revolución: ‘la revolución comercial’.

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No podemos ser competitivos ofertando desde 200 empresas productos agrícolas almerienses. La provincia y el sector están en manos de las grandes cadenas de distribución y los agricultores también. De qué sirve ser los mejores en calidad, producción integrada y lucha biológica, innovación o utilización de los recursos hídricos, cuando lo que verdaderamente importa, que es la materia prima y nuestras hortalizas, se paguen en origen a precios irrisorios, en muchos casos, en comparación con los precios en destino.

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Esta es una de las cosas que el sector hortofrutícola almeriense debe mejorar, entre otras claro. Yo para esto no tengo respuestas y si lo intento explicar, me faltan claves. Quizás las tengan quienes, todos los días, descuelgan sus teléfonos para ofertar producto almeriense. Insisto, urge una ‘revolución comercial’ en el campo almeriense….

 

Si no, seguiremos siendo los más ricos del cementerio. Yo no lo entiendo.

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De profesión cocinero. La materia prima está en el invernadero

salmorejo

A veces se nos olvida, y me pongo el primero en ese debe, dedicarle un poco de tiempo (y también de promoción) al mundo de la cocina. Al fin y al cabo los productos de la tierra son alimentos. Les dedicamos ríos de tinta en sus aspectos agronómicos y de comercialización, pero nada en el arte culinario. Así que para aprobar esta asignatura pendiente hoy os voy a hablar de una nueva escuela de restauración que se ha ubicado en el Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce.

responsables de la escuela

Allí conocí hace unos días a sus promotores. Mar de Pablo, Óscar Palomino, Julián Aguirre y Antonio Carvajal. Me contaron que en la Escuela Superior de Hostelería y Turismo de Almería se puede aprender a cocinar, como un profesional, o bien como un aficionado que quiere introducirse en este mundillo apasionante de la gastronomía. Un mundillo que con esto del ‘master chef’ de la tele está de moda.

Hacen cursos casi cada fin de semana. De cocina vegana, asiática, mexicana, internacional, para deportistas, para aprender a hacer pan, incluso hubo uno reciente sobre cafés. ¡Cómo hacer el café perfecto! Los conocí en el aperitivo que hubo a la finalización de una reciente jornada sobre el futuro de los fertilizantes y los fitosanitarios. De eso os hablaré en el siguiente post, en éste me quedó con los tres platos de degustación que pusieron al término de dicha jornada técnica: salmorejo de tomate y remolacha al aroma de albahaca, cuscús con verduras almerienses y tataki de pepino.

Vi que utilizaban como materia prima muchos productos de la tierra. Y eso me gustó. Y por eso escribo estas líneas.

buen provecho

En el uso de hortalizas del país me llamó la atención el empleo de la berenjena. Una mettze, un puré de berenjenas asadas con aceite de oliva, ajo, sal y pimiento. Sorprendente. También fascinantes la tartaleta de berenjenas y la crema de berenjena con queso feta y cherry.

Más apuestas a base de nuestras hortalizas. Bellini de tomate. Zumo de tomate con su jugo. También tartaleta con revuelto de verduras de Almería, pepino con ensalada almeriense al horno, láminas de pepino con gazpacho o canelone de ensalada de pepino.

En estos casos habría que decir aquello de que lo mejor está por descubrir…

3 apuestas culinarias

Primer estudio que aborda la renta real de los agricultores. Números rojos en la última campaña

Llevo muchos años asistiendo a ruedas de prensa maquilladas sobre la rentabilidad de los invernaderos, la mayoría por parte de la Administración competente. Estadísticas y ruedas de prensa que se dan cuando se han juntado varios meses buenos y es políticamente conveniente decir todo lo que ganan los agricultores. Estadísticas cojas porque nunca hacen la necesaria resta entre ingresos y gastos. Solo se habla de ingresos brutos, como si el agricultor no tuviese cuantiosos gastos corrientes y amortizaciones por doquier.

Esas ruedas de prensa y comunicados desaparecen cuando hilamos varios meses desastrosos. Mala la campaña 2013/14 y peor el otoño 2014/15.

Sin embargo, por fin he dado con el primer estudio completo que aborda esta cuestión sin prejuicios políticos ni intereses empresariales. El profesor de la Universidad de Almería, Juan Carlos Pérez Mesa, al que desde aquí felicito públicamente por su valentía ha sido el primero en hacerlo. Enhorabuena, Juan Carlos, por tu honradez. Os dejo la siguiente imagen, que recomiendo sea apreciada con sumo detenimiento.

gráfico actualizado

En el eje vertical de la tabla observamos los euros/kilo y en el eje horizontal las campañas. Las medias euros/kilo han ido paulatinamente descendiendo, aunque ese problema se ha ido solventando con más kilos por metro cuadrado. Por ejemplo, si la media de precios por kilo en la campaña 2003/4 estaba en 0,60 euros y los rendimientos en 70 toneladas por hectárea, en la campaña 2013/14 solo se llegó a los 0,53 euros/kilo aunque se subió a una productividad mayor de 76 toneladas por hectárea.

Sin embargo, la luz roja se enciende cuando el capítulo de los costes totales es superior al de los ingresos. Podemos ver que en la campaña 2002/03 hubo un margen de ganancias para el agricultor de 0,14 euros, en la campaña 2003/4 se bajó a 0,11 euros/kilo, un año después en el ejercicio de 2004/5 se ascendió hasta los 0,13 euros, en 2005/06 hubo una gran caída del margen hasta quedar únicamente en 0,02 euros, mejoró en 2006/07 hasta los 0,07 euros, volvió a caer en 2007/08 hasta situarse en un beneficio de 0,05, una campaña más tarde se repitió otro desplome hasta los 0,04 euros, en 2009/10 el descenso colocó el margen para el productor en 0,03 euros, en 2010/11 el descalabró se tradujo en 0,01 euros, la siguiente campaña 2011/12 dejó el bolsillo del agricultor tal y como lo tenía (ingresando lo mismo que gastaba, quedando a cero), en 2012/13 el agricultor logró un paupérrimo céntimo y finalmente la campaña 2013/14 ha sido la peor para la renta de los agricultores almerienses. La media ha quedado por debajo del umbral de color rojo, de tal forma que ha dado pérdidas de 1 céntimo por kilo. Incluso tengo que decir que la primera estimación elevaba las pérdidas en varios céntimos más.

judías

Aunque aumenta la productividad por metro cuadrado y los costes (corrientes más amortizaciones) se han estabilizado en las últimas dos campañas; sin embargo, la tendencia a la baja de los precios de las hortalizas rompe todos los esquemas. El agricultor no solo no gana dinero, sino que tiene que poner dinero encima.

Este blog cumple estos días dos años de vida y creo que éste es el artículo más importante que he escrito hasta ahora porque debiera ser una cura de humildad para muchos, un jarro de agua fría para los insensatos y un toque de atención para todos.

Esta agricultura nuestra dejó hace mucho tiempo de ser una gallina con los huevos de oro. Es una gallina raquítica a la que hay que alimentar con cuidado. Con cierto mimo. Quizá haga falta un poco más de cabeza y corazón, y menos frivolidad y pillería. Las piezas de este rompecabezas están puestas de tal manera que todos somos imprescindibles. Si no se cuida la gallina del agricultor, llegarán tiempos de cambios y un tsunami que hará las veces de tabla rasa.

pimientos

Finalizo con la media de las campañas 2002-2008, donde hubo un margen de beneficios de 9 céntimos por kilo; y a su derecha, en la tabla superior, se observa el rascacielos de la media de las campañas que van desde 2008 a 2014, que es lo más importante por ser lo actual. De todo esto se concluye que en los últimos seis años el margen que le ha quedado al agricultor de media es de tan solo 2 céntimos. ¡Y ojo! En el trabajo inicial de Juan Carlos Pérez Mesa el margen era de 1 céntimo. Hace unos días le comenté mi interés por publicar estos datos, entonces los volvió a actualizar cotejando distintas fuentes, y aumentó el baremo de 1 a 2 céntimos finales.

En resumen. Las dos cifras para no olvidar.

  • 0,02 euros kilo resultado (beneficio) medio en las últimas seis campañas, 2008/14.
  • -0,01 euros/kilo resultado (pérdidas) medio de la última campaña 2013/14.

Yo no he estado en la feria de Berlín. Pero os voy a hablar de Alemania

¿Saben nuestros comerciales y todos los empresarios españoles que acudieron la semana pasada a Berlín cuánto se gastan los consumidores alemanes en verduras? Lo digo porque son cifras esenciales para saber si un mercado está maduro o no. Quizá los datos que voy a dar a continuación sirvan a más de uno para su trabajo diario. Yo no estuve en Fruit Logística, pero sí me he preocupado de buscar esta información “estratégica”.

calabacín español en Berlín

Los alemanes afrontan un gasto medio anual de casi 150 euros per cápita, lo que se traduce en un consumo de 69,2 kilos de verduras al año. El tomate va en aumento, ya que ha pasado de un consumo que rondaba los 10 kilos campañas atrás hasta alcanzar los 11,4 kilos actuales; el segundo hortícola que más come un germano, la zanahoria, también va subiendo desde los 7 kilos hasta los 8,4 kg. En una proporción similar asciende la demanda del resto de los diez primeros hortícolas de la cesta de la compra germana, como la cebolla, el pepino, el pimiento, la lechuga iceberg, el espárrago, la coliflor, el puerro y el calabacín.

Berlín a vista de pájaro

Voy a afilar un poco más el lápiz. Un alemán se come de media al año 7,2 kilos de pepinos, 5,7 kilos de pimientos, 3,1 kilos de lechugas iceberg o 1,5 kilos de calabacinos. Y quiero subrayar que según las estadísticas oficiales la progresión de los últimos cinco años indica que los teutones cada vez comen más verduras. Subrayo esto para silenciar los argumentos de quienes dicen que se vende más barato en Alemania porque hay menos demanda de hortícolas. Simplemente es mentira. No lo digo yo, sino los números. Esos que nunca mienten.

También he estado consultando bibliografía sobre la producción hortícola de Alemania. Sus condiciones climáticas dificultan el cultivo de los hortícolas tradicionales de la cuenca mediterránea, eso ya lo sabemos todos. Así que en este país del norte de Europa los tres principales productos son el espárrago, la zanahoria y la cebolla. Hay casi 20.000 hectáreas de espárrago, más de 10.000 ha. de zanahoria y algo menos de cebolla. Bastante por detrás siguen en orden de importancia, en cuanto a superficie se refiere, repollo, guisante, frijol, coliflor, lechuga iceberg (3.400 hectáreas), espinaca y calabaza.

berenjena hispana         pimientos california          Centro comercial berlinés

Visto esto, en el top ten de sus hortícolas, no figura ningún cultivo de la pizarra de los invernaderos almerienses. Significa esto que nos tienen que comprar, significa esto que tenemos que saber venderles.

Algunas estructuras invernadas tienen, pero pocas, donde se cultiva tomate rama. Es tan simbólico que solo aparece en las últimas páginas de las estadísticas.

Posdata: Las fotos son de los propios lectores. He hecho una pequeña selección de las que me habéis enviado en los últimos días. Internautas que evidentemente sí han estado en la feria de la capital alemana.

Torre de Berlín

El pimiento supera al tomate en el valor de las exportaciones, tras muchos años

El informe de campaña hortofrutícola 2013/14 de Cajamar presentado este miércoles por la noche en la Casa de las Mariposas de la capital almeriense da mil titulares para cien mil interpretaciones. El estudio es abundante en estadísticas, tanto como para ofrecer argumentos a los que quieran hablar de una mala campaña, como para quienes prefieran la definición de regular o incluso los que opten por la de buen ejercicio. Depende de la clave con la que se quiera abordar el asunto, hay ‘chicha’ para todos.

La campaña anterior 2012/13 fue definida como la mejor, por tanto toda comparación con ella inevitablemente tiene las de perder. Así que el ejercicio 2013/14 ha arrojado números inferiores a los existentes un año antes, pero mejores a muchos de los anteriores.

Lo que sube y lo que baja

Del modo más conciso y directo posible. La superficie ha crecido un 5%, la producción un 4,5%, pero el precio medio por cada kilo ha descendido un 7%. En cuanto al valor de todo lo que han ingresado los agricultores de Almería la bajada es del 2,9% (al recogerse más kilos se ha compensado un poco ese deterioro de la media precio/kilo).

Valor, producto a producto. En el conjunto de la provincia de Almería la producción de tomate ha mejorado sus ingresos un 13% y la de sandía un 10%. El valor total de las ventas de pimiento ha ascendido un 3% y las de la judía verde un 8,5%.

En el otro extremo el valor de la lechuga se ha desplomado un 20%, mismo porcentaje de caída que la berenjena. Aún peor ha sido el importe final de la producción de melón, con un menos 28%; y de pepino otro menos 16%.

En el capítulo siempre importante de las exportaciones, columna vertebral de este campo, el pimiento desbanca en el valor de las ventas al tomate, que copaba el primer escalón desde hace varios lustros. Esto significa que el año pasado las exportaciones de pimiento mejoraron su facturación casi un 10%, alcanzando los 511.952.000 euros; mientras que las de tomate cayeron un 2,5%, cerrando en 488.122 euros. El crecimiento del pimiento también se reprodujo en volumen, con una subida del 23% hasta completar 441.781 toneladas (tn). El tomate apenas subió un 1% en tonelaje exportado, pero mantuvo el primer puesto del ranking almeriense con 530.590 tn.

En el apartado de los costes hubo contención. Los gastos de mano de obra suponen el 39% del cómputo total. En la imagen adjunta se detalla todo el análisis hecho por la Fundación Cajamar.

costes

El veto ruso también tiene su comentario. Después del bache de 2010 y 2011 las exportaciones almerienses a este país estaban en la senda del crecimiento hasta el corte impuesto por Putin. Era un mercado potencial para Almería, pero ese hueco ahora lo ocuparán otros suministradores, que difícilmente querrán irse cuando en el futuro se levanten las prohibiciones.

La carambola rusa

El bloguero de Murgiverde

Éramos compañeros en el instituto. Pero Francisco Javier González Alonso, conocido como el bloguero de Murgiverde, estudiaba un curso por encima de mí. El instituto era el Fuente Nueva, en Ejido Norte. Éramos de la primera generación. Luego vinieron muchos más institutos en El Ejido y el pueblo se terminó haciendo ciudad a finales del siglo pasado. Hay un termómetro que mide la transfiguración del concepto de pueblo al de ciudad. Cuando la gente camina por la calle sin saludarse es síntoma inequívoco de la llegada de la urbe. Pero a comienzos de los 90, en los años del BUP y el COU, todo el mundo se conocía en El Ejido. Desde aquello ha llovido mucho, unos nos hemos hecho periodistas, otros empresarios, pero en ambos casos vinculados a lo único que sobrevive en estos tiempos: la agricultura. Así que ahora mucho después de aquellos años mozos Francisco Javier y quien suscribe nos volvemos a cruzar, pero no por los pasillos de un instituto, sino por las redes sociales de Internet. El mundo ha cambiado. “¡Está patas arriba!”, como diría más de uno.

Francisco Javier

Al lobo le ponemos cara. Todos los seguidores de su blog lo conoceréis por la imagen de ese animal salvaje, inspirador de todo tipo de literaturas. Ésta es la primera vez que Javier se deja retratar. Detrás del aguerrido lobo hay un joven empresario agrícola ejidense, socio desde hace muchos años de Murgiverde. Es el dinamizador de la marca de esta cooperativa, lo que hoy día se denomina community manager o social media manager.

Pocos como Javier para hacer esta labor con sobresaliente. Conoce la agricultura como el que más, en su invernadero se crían unas magníficas berenjenas; tiene una amplia formación en marketing agrícola y comercio internacional, no en vano es un experto conocedor del entramado y submundo de la gran distribución; y además es un apasionado de las nuevas tecnologías, que como emprendedor convencido cree que en la comercialización hay todavía mucho por hacer y mejorar.

Me atrevo a decir que, gracias a Javier, Murgiverde es la comercializadora hortofrutícola almeriense mejor posicionada en redes sociales, y dudo mucho de que en el conjunto de España haya demasiadas empresas de este sector que tengan en Internet una mejor posición de marca que Murgiverde. Esta apuesta por el mundo online no es de futuro, sino de presente. Quedan anticuadas frases del tipo “hay que estar en Internet, hay que tener presencia en redes sociales porque es el futuro”. No, señores, no y una vez más, ¡no! Ese futuro ya ha llegado, y lo hizo hace unos pocos años acelerado por la crisis, así que la expresión correcta hoy día sería: “Si no estás en Facebook, Twitter, LinkedIN o Google +, sencillamente no existes. No eres un actor relevante en el comercio. Estás obsoleto. Eres como aquel que aún usa cabinas telefónicas para hacer una llamada”.

Bahía de San Miguel

Hay una última cosa más que quiero destacar de la labor del bloguero de Murgiverde. Mientras que buena parte de las compañías con presencia en redes limitan su oferta informativa a promocionar únicamente contenidos de su empresa (una estrategia para mí equivocada porque es como un anuncio que se repite, pero con mil caras distintas), las cuentas de Murgiverde de cualquiera de las redes sociales son auténticos canales de comunicación sobre asuntos de interés agrícola y profesional. Esto significa que el seguidor de Twitter de Murgiverde o el contacto de Facebook o LinkedIN están perfectamente informados de lo que sucede en el campo gracias a los contenidos que comparte Francisco Javier. Para mí ésta es la clave de los miles de seguidores que aglutina en las distintas redes sociales.

Y por último, el blog, el complemento de las redes sociales. El blog de Murgiverde es crítico. Por eso, lo lee la gente. Es generador de opinión y un imán de lectores y seguidores. Un informador plano y complaciente con todos está abocado al fracaso. Así que larga vida le auguro al compañero bloguero de esta cooperativa ejidense. Os dejo por aquí el enlace a su blog: http://murgiverdesca2.blogspot.com.es/ Y en redes sociales muy fácil de tropezar. Basta con poner como palabra clave Murgiverde.

El bloguero de Murgiverde

El campo de Águilas, Paco Rabal y Alfonso García, el presi del Almería

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Quedé con Fermín y Vicente en Águilas para conocer la vega de este pueblo limítrofe con Almería, aunque aquí no lo llaman vega, sino campo. Detuve mi vehículo a las puertas de un almacén cuyo nombre reconocí enseguida porque es el que llevan en la camiseta los jugadores de la UD Almería, Urcisol. “¡Qué casualidad!”, pensé. Justo fui a pararme en la entrada y salida de vehículos agrícolas de la empresa del presidente de la UD Almería, Alfonso García. Luego me estuvieron contando la vida de este empresario murciano, que también tiene instalaciones de Urcisol en el Levante de Almería, y que ha hermanado de algún modo a través del fútbol y la agricultura a los murcianos y a los almerienses.

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Águilas es más de sandía que de melón. La campaña a estas alturas está finiquitada, salvo los últimos tardíos, y ya están trabajando para sembrar tomates. En septiembre es cuando empiezan con la lechuga. Les pregunté por los precios. En sandía más o menos han salido bien, pero en melones (aquí lo que más hay son cantaloup, charentais y piel de sapo) la cosa ha ido mal. Vicente, un agricultor de estos apañaos y a los que hay que dejar hablar y hablar para aprender de su experiencia, nos dio de probar una sandía con microsemillas (un polinizador) que me supo a gloria. Entre Fermín y Vicente, al que todo el mundo conoce como ‘el rulas’, se puede entrever en la siguiente imagen un espantapájaros de palo. Apenas la madera y una cinta, pero su sonido – según me dijeron – ahuyenta a los pájaros.

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Vicente me insistió en que si escribía algo de él en Internet subrayase que es de La Marina de Cope. Un agricultor con mucho amor patrio por su tierra. Quizá por eso también me explicó que a poco más de un kilómetro de su casa nació y se crió el legendario Paco Rabal. Así que el popular actor en sus años mozos tuvo que haber recorrido estos campos, vírgenes para mí, y que ahora son una amalgama de paisajes heterogéneos. A un almeriense como yo, acostumbrado al monopaisaje del plástico, le resulta muy llamativo cómo en esta tierra conviven los cultivos al aire libre, con estructuras de malla (popularmente conocidas como chiringuitos) y con invernaderos de plástico en los que se accede por las bandas (sí, sí, por un lateral, se levanta la banda y entras por donde te viene en gana. Por supuesto que también hay puertas, es una obviedad). ‘El rulas’ tiene estos tres tipos de explotación en su finca, situada en un alto. A lo lejos el mar. Dicen que ahora en julio esta costa se llena de turistas.

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La imagen superior pertenece a una plantación de melón amarillo, aunque no es la tipología predominante. Me llamó la atención de esta visita que muchas veces creemos que las zonas productoras se van escalonando unas y otras, es decir, empieza Senegal, le sigue Almería, a continuación Murcia, etc. Pues la verdad es que no es así. Cuando me estuvieron hablando de fechas comprobé que tanto esta zona murciana como Almería casi se solapan y más en un año en el que los cultivos pueden ir tempranos. Ese mismo día, más tarde, me presentaron a un empresario francés que estaba cabreadísimo porque sus compatriotas que producían cantaloup en Marruecos estaban colapsando el mercado y provocando sobreoferta.

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Sin noticias del Nueva Delhi

Me comentaba ‘el rulas’ que no ha tenido ningún problema de virus ni en sus sandías ni en sus melones. Sin rastro del Nueva Delhi, afortunadamente. Eso sí, le hice una fotografía (la imagen superior) a un pequeño cultivo de berenjena en tunelillo que quiere servir de refugio a un depredador de mosca blanca. Es un ensayo del gobierno de la Región de Murcia. En distintas fincas, entre ellas la de Vicente, han puesto estas pequeñas islas para que los auxiliares se instalen con la idea de luego combatir al vector del Nueva Delhi, la mosca blanca.

Fotografías de lineales de productos frescos en Francia, Alemania y España

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Me habéis mandado algunas fotos de supermercados en los últimos días, y he decidido seleccionar algunas y compartirlas con todos los lectores. Creo que es un momento importante de la campaña hortícola para medirle el pulso a algunos mercados. En la imagen superior se observa calabacín (2,49 euros/kilo) y tomate (1,99 euros/kilo) de origen español en un supermercado alemán, Edeka.

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José, desde París (Francia), me envía una instantánea del supermercado Monop, perteneciente a la cadena Monoprix (imagen superior). No se aprecia el precio del calabacín,  ni el de la berenjena, ambos de origen español; pero sí el de las naranjas (2,5 euros/kilo) y el de los pimientos rojos, tipo california, a 3,49 euros/kilo. El pepino largo de la derecha es de origen local (francés), mientras que el tomate que encontró este amigo lector es marroquí y galo, aunque no me pudo adjuntar ninguna fotografía.

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Desde Hamburgo, al norte de Alemania, otro lector, Iván, me manda una imagen de calabacín ecológico de Marruecos, en una bolsita de 500 gramos a un precio de 2,49 euros la cesta. Es la instantánea superior tomada el pasado viernes en un supermercado de la firma Edeka. Por cierto, hablando de Marruecos, la semana pasada me dijeron que el virus Nueva Delhi ya ha llegado al país alauí. Es la segunda vez que me lo comentan, pero no lo he podido contrastar aún; si fuese así a los vecinos del sur se les va a acabar el chollo, ya que se estaban frotando las manos con la posibilidad de quitarle un pellizco del mercado europeo del calabacín a los españoles. Hay muchos lectores que últimamente pinchan este blog desde Marruecos. A ellos les pregunto, por si alguno fuese tan amable de contestar, ¿es verdad que os ha llegado también a vosotros el virus ToLCNDV, conocido popularmente como Nueva Delhi?

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Iván envía otra foto, también de la cadena Edeka donde hay pimiento california tricolor, rojo, verde y amarillo (incluso se ve al fondo algún naranja), pero a granel. Luego hay lechugas murcianas y, según cuenta este amigo lector, en los supermercados alemanes en general ve estos meses mucho producto español, como calabacín, lechugas iceberg, tomate rama, cherry, etc.

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Finalmente,  desde la costa de Granada Sergio me pasa esta última foto. Un consumidor tiene que pagar 1,99 euros por un kilo de pepino largo en un lineal español, cuando él como agricultor lo está cobrando en su zona cuatro veces más barato.