Rafael Peral se va a Sevilla. El PITA presentará en septiembre a un nuevo director general

Rafael Peral, ex director general del PITARafael Peral se marcha a la capital andaluza a ocupar un puesto de relevancia en el organigrama de la Consejería de Agricultura. Aunque no es aún oficial, muy pronto, a principios de este próximo mes de septiembre se presentará a su sustituto como director general del PITA, el Parque Científico-Tecnológico de Almería.

Según me han comentado se trata de un puesto con peso, una dirección general. Así que habría que decir aquello de que siempre está bien que un almeriense tenga responsabilidades y capacidad de decisión dentro de la estructura de la Consejería de Agricultura, ya que aquí no vivimos de otra cosa.

Pero lo digo con la boca pequeña, ya que soy un agnóstico de la política. O cuando menos de aquello en lo que se ha convertido en nuestros días la ‘res publica’, la cosa pública (la política).

Rafael PeralEn cualquier caso, solo conozco a Rafael de un par de charlas. Hombre amable, atento, muy educado y voluntarioso. Poco más puedo decir. No sé si serán cualidades que contribuyan en Sevilla a un mayor peso del lobby hortofrutícola. Suerte.

Habrá que esperar ahora a conocer el nombre de su sustituto al frente del tecnoparque. Posiblemente aún no está decidido.

Posdata. Dejo aquí el enlace publicado hace unos meses de la única ocasión en la que ha aparecido en el blog el hasta ahora director general del PITA: Éxodus pasa por el PITA / Exodus goes through PITA

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Un tomate con burbujas. Por José Manuel Guerra

Entre los beneficios que el aporte de CO2 al cultivo de tomate en invernadero se encuentran los siguientes:

  • Crecimiento más rápido
  • Mejor calidad
  • Menos enfermedades fúngicas
  • Mayores rendimientos de plantones
  • Crecimiento de raíces más rápido
  • Aumento del florecimiento

Raf auténtico

Algunos de estos beneficios se citaron hace poco en la jornada que, sobre aporte de CO2 en el cultivo de tomate RAF en invernadero, tuvo lugar en el Centro IFAPA de la Mojonera.

Además de hablar de las mejoras que el aporte de CO2 realiza en el cultivo de tomate, se presentaron datos experimentales sobre  la interacción entre abonado nitrogenado y aporte de CO2. En este último aspecto intervino una de las componentes del grupo del IMIDA de Murcia, que colaboraron con el grupo del centro IFAPA de La Mojonera.

En conclusión, el aporte de CO2 al cultivo del tomate tipo RAF es beneficioso sobre todo porque mejora las condiciones organolépticas (sabor y olor) del tomate tipo RAF, lo que debe permitir que la producción de tomate en invernadero de Almería continúe siendo competitivo respecto al producido en países de nuestro entorno con similares características climatológicas.

José Manuel Guerra Sanz

El cultivo de tilapia en invernadero. Peces y tomates. NGS y Biosabor

Guadalupe López y Luis Suanzes

Este pasado jueves la escuela agraria Campomar y el Centro Tecnológico Tecnova celebraban conjuntamente una interesantísima jornada explicando cómo es posible el cultivo de peces (tilapias) en invernaderos. No es ninguna quimera, sino una realidad en la que ya trabajan empresas almerienses como Biosabor y NGS.

Profe con alumno

Los estudiantes de 2º curso de Campomar llevan desde el inicio de curso analizando este mercado, su viabilidad económica, su comercialización y los condicionantes agronómicos y técnicos necesarios para hacer rentable esta iniciativa. “La tilapia se paga en Madrid y Barcelona a 10 euros el kilo, precio superior al de la dorada o la lubina, y su consumo está creciendo”, describía el alumno José Antonio Quintana.

José Antonio Quintana

El coste de producir un kilo de tilapia en invernadero es de unos 3,5 kilos, y el precio de venta a la distribución se estima en unos 6 euros, con lo cual queda un beneficio de 2,5 euros/kilo, lo que significa que una inversión de 300.000 euros se puede amortizar en poco tiempo, en apenas un par de años.

Rafael OrdásEn España solo hay una empresa que realice esta actividad, Granjas Piscícolas del Sur, que un invernadero del interior de Córdoba cría tilapia desde 2013. Su gerente, Rafael Ordás, explicó que “año tras año hemos duplicado nuestra producción, que este año se situará en 40 toneladas”. Corroboró que la cotización de este pescado va en aumentando, de modo que en 2013 se situaba en 7,5 euros y en 2014 estaba ya en 9,6 euros/kilo.

La ventaja competitiva que tiene Almería respecto a Escocia y Polonia, lugares en los que se cultiva tilapia, está en el bajo coste que supone mantener el agua a la temperatura ideal para la cría de estos peces, los 28 grados. Según dijo Guadalupe López, responsable de proyectos de Tecnova, “en Almería la temperatura estaría en el rango óptimo durante el 75% del ciclo anual de cultivo”.

Guadalupe López, Tecnova

Guadalupe comenzó en 2008 a estudiar el invernadero perfecto dirigido a la acuicultura. Relató un proyecto actual que realiza Tecnova junto a la empresa de Pulpí NGS (New Growing System) para conjugar la cría de tenca y microalgas con la producción de tomate rama. En una de las imágenes se observa cómo los tomates irían en bandejas situadas a un metro de altura y por debajo los peces. Sus excrementos además servirían para reducir el consumo de fertilizantes. “El tomate es 100% ecológico, no se puede hacer ningún tratamiento porque afectaría a la salud de los peces”, dijo Guadalupe.

Proyecto NGS

Junto a NGS hay otra empresa, también asociada de Tecnova, que quiere innovar con un proyecto de acuoponía. Biosabor en sus nuevas instalaciones, que aún no han sido inauguradas, está diseñando un hatchery para reproducción de peces. Para que nos entendamos es como un semillero de plantas, pero para alevines que después serían engordados.

La jornada acabó con un showcooking en la cocina experimental de Tecnova. Allí el chef almeriense José Torrente deleitó a los presentes con tres recetas a base de verduras y tilapia.

show cooking

Alberto Urea, José Torrente y Luis Suanzes

El equipo de investigadores de Jamilena halla las primeras resistencias al Nueva Delhi

Manuel Jamilena

¡Chapó y enhorabuena a los investigadores almerienses! Ya era hora de poder contar una buena noticia, después de tantas calamidades caídas del cielo y de las pizarras de precios. El grupo de investigación de Genética de Hortícolas de la Universidad de Almería, dirigido por el profesor Manuel Jamilena, ha detectado hasta cinco fuentes distintas de resistencia al virus Nueva Delhi entre el material del que dispone en su banco de germoplasma.

Jamilena me invitaba hace unos días a visitar este Banco de Semillas Tradicionales de la Universidad de Almería, que está ubicado en la Finca Experimental UAL-Anecoop y del que se ha extraído el material genético con el que se han hecho numerosos ensayos en explotaciones de El Ejido durante todo el pasado 2014. Las resistencias fueron testadas a finales de primavera, principios de verano, es decir hace más de seis meses; pero Manuel Jamilena y su equipo han querido ser especialmente prudentes y todo este tiempo lo han dedicado a confirmar los resultados. Así que Jamilena no me ha llamado hasta que no estaba seguro del material con el que contaba. De ahí que sea científico. Así que lo que aquí leéis es toda una primicia.

secado de semillas

En este banco de germoplasma hay material de pepino, pimiento, sandía, lechuga, maíz, rábajo, ajo, tomate y un largo etcétera; pero sobre todo lo que más abunda son semillas de calabacín. En concreto, hay más de 500 variedades tradicionales (ni híbridos ni mutantes) de calabacín. Muchas son españolas, pero también las hay de la India, Israel, China o Guatemala o incluso de los países que ha ido recorriendo este profesor en la última década. Por ejemplo, las semillas de calabacín de México que hay en este banco las trajo el propio Jamilena en uno de sus viajes.

Pues bien, hace ahora un año se hizo en un invernadero de El Ejido un ensayo con 300 de esas variedades de calabacín para ver su comportamiento ante el ToLCNDV, Tomato Leaf Curl New Delhi Virus. Se probaron variedades de las especies cucurbita pepo, cucurbita moscata, cucurbita máxima y cucurbita ficifolia. Y se detectaron resistencias (lo que las casas de semillas denominan en sus catálogos como resistencias intermedias) tanto en variedades de las especies pepo como moscata.

bandeja con semillas de calabacín

Lo más difícil ya se ha conseguido, es decir, hallar resistencias en calabacín al virus que trae de cabeza al campo desde la campaña pasada. Sin embargo, al ser variedades tradicionales no servirían para el invernadero. Hay que introducirlas en los híbridos que se plantan. Así que el siguiente paso es hacer los cruces. En cualquier caso es cuestión de tiempo. Este último proceso, según Jamilena, puede tardar hasta tres años. Así que ése sería el período que habría que esperar, con un poco de paciencia, para que el agricultor pueda disponer de una semilla de calabacín con las resistencias halladas ya incorporadas.

A mí me parece una noticia esperanzadora. Todos sabéis que en este blog se han contado muchas charlas sobre el virus Nueva Delhi y en ninguna de ellas se concluía que la solución pudiese venir de la genética. Todo eran medidas preventivas. Pero ahora además aparece esa lucecita de una semilla tan necesaria para superar algún día al ToLCNDV…

Posdata: En la imagen algunos de los miembros del grupo de investigación Genética de Hortícolas. De izquierda a derecha, Tarek Wardeh, Alicia García y Manuel Jamilena. Tarek es sirio, doctor en Producción de Frutas y Postcosecha por la Universidad de Alepo. Toda una historia la que tiene detrás. La guerra en su país le pilló en España, y su familia también pudo salir a tiempo. Reflexionando sobre esa realidad es cuando uno se da cuenta que el Nueva Delhi es peccata minuta. Un problema de patio de colegio en comparación…

Tarek, Manuel y Alicia

Un nuevo virus, que se transmite por semilla, acecha al tomate

Ayer por la mañana quedé en El Ejido a tomar un café con mi amigo José Manuel Guerra, quien fuera durante años director del laboratorio de biotecnología del Ifapa y que ahora está muy metido en el apasionante mundo de las papayas. De hecho, me narró que acaba de recibir venidas del continente africano semillas de papayas resistentes al frío, paso previo y fundamental para que algún día la papaya se pueda cultivar en Almería, del mismo modo que se cría el calabacín o el tomate.

Me contó también que el jueves había estado en Aguadulce en una jornada técnica organizada por Coexphal sobre virosis hortícolas, a la que yo no pude asistir. Me refirió un nuevo virus que esta campaña ha llegado a Granada y Almería y que afecta al tomate. Un virus que no se transmite por mosca blanca, sino por semilla. Os podéis imaginar que lo siguiente que le dije es que hiciera una nota para el blog. Reseña que os dejo a continuación:

José Manuel Guerra 24 de enero

“El pasado día veintidós tuvo lugar en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Aguadulce (Almería) una jornada técnica sobre la situación de las enfermedades ocasionadas por virus en los cultivos hortícolas del campo almeriense. La jornada se llevó a cabo mediante una serie de charlas, a cargo de especialistas en virus vegetales y que han llevado a cabo estudios sobre las virosis que afectan a las principales hortalizas de los invernaderos.

Es de reseñar la importancia de los virus últimamente en el caso del cultivo del calabacín, por la aparición del virus New Dheli, del que se habló en la jornada sobre todo para subrayar que es transmitido por la mosca blanca Bemisia tabaci,  y que es tan eficaz como vector de transmisión del virus, que basta con una mosca en un invernadero donde haya una planta infectada por el virus para que lo transmita al resto del cultivo. Esta eficacia ya se demostró con el virus de la cuchara del tomate, que tanto daño hizo hace años.

Se habló también del nuevo virus que se ha visto que ha aparecido en el tomate, y que es el Southern Tomato Virus (Virus sureño del tomate) y que al parecer no tiene un vector de transmisión, sino que se transmite por las semillas; de manera que no hay forma de luchar contra esta virosis con estrategias de control integrado, sino que parece que la solución estaría en buscar genes de resistencia al virus. Esto puede lograrse, pero siempre es un método largo y difícil. Este virus se detecta en la planta por ocasionar manchas cloróticas en las hojas, lo que es un síntoma común a muchos otros virus, y porque ocasiona una falta de crecimiento en la planta y por tanto una disminución en la producción.

La asistencia a este evento fue muy numerosa, sobre todo por parte de técnicos y agricultores interesados en este tema. En la organización de la jornada intervinieron el IFAPA, la Fundación Cajamar y Coexphal.

José M. Guerra Sanz”

Palacio de Congresos de Aguadulce

Se prefiere el enarenado al hidropónico, cada vez hay más agricultores universitarios y el 43% están saneados

Son tres titulares en uno, pero no puedo dedicarle más de dos capítulos a un mismo tema, así que en este post sintetizo algunas de las conclusiones de ese libro ya referido en el anterior artículo: ‘Los invernaderos de Almería. Análisis de su tecnología y rentabilidad’. Da para mucho, por ello mi propósito es dejar aquí marcadas las principales premisas para que os lo podáis descargar de la web de la Fundación Cajamar y así analizarlo con más profundidad, pero en el supuesto de que el escaso tiempo que tenéis os lo impida, por lo menos os lleváis lo más perentorio con estas dos lecturas.

desde Viator

Empezaré por el último titular. El 56% de los agricultores almerienses requieren apoyo financiero, mientras que el 43% están saneados y no piden ningún tipo de crédito. Entre los que sí necesitan dicha liquidez, una mayoría acuden a las dos cajas que todos tenemos en la cabeza, sobre todo a la que en su día nació en Almería.

Formación. Si en 1997 tan solo el 3% de los agricultores tenían estudios universitarios, en la actualidad ese porcentaje ha subido hasta el 10%. La crisis también ha posibilitado que el invernadero se convierta en una opción cuando la oficina se ha transformado en una fábrica de parados.

Además, la especialización ha ganado protagonismo. Cada vez son más los agricultores que se especializan en determinados cultivos campaña tras campaña. En esas preferencias el suelo enarenado sigue ganando la batalla, con un 80% de las fincas.

hidropónico

‘Raspa y amagado’. En cuanto a las estructuras el tipo Almería vence. Dentro de esta tipología de invernadero hay tres variantes: plano, asimétrico y ‘raspa y amagado’. Este último está en auge: en el 97 el 28% de las estructuras tenían este modelo, hoy día son el 76%.

Ventilación. Se ventila con un 16% de la superficie, cuando lo ideal sería un 30%. Ésta parece ser una de las asignaturas pendientes. La ventilación natural tiene un costo energético muy bajo, así que es la deseable. Ventilando bien se mejora el nivel de CO2, se reduce la humedad y se consigue un efecto de refrigeración. El capítulo de la ventilación lo explicó Paco Molina, profesor de la Universidad de Almería, que aparece a continuación en la última fotografía. La primera imagen muestra los invernaderos del extrarradio de la capital. Está tomada desde Viator. La segunda instantánea corresponde a una explotación de cherry donde el suelo no ha sido la opción escogida.

Paco Molina

El agricultor es cada año más pobre, en términos de economía real

Este post no va a dejar indiferente a nadie. Rompe algunos mitos y da argumentos a quienes dudan de la equivalencia que pueda haber entre la inversión en tecnología y los beneficios supuestamente derivados. Y no lo digo yo, sino que es una de las principales tesis del trabajo ‘Los invernaderos de Almería. Análisis de su tecnología y rentabilidad’, editado por el grupo de Ingeniería Rural de la Universidad de Almería, que deja bien a las claras que los invernaderos más rentables para los agricultores de esta provincia no son ni los multitúnel ni las estructuras megasofisticadas, sino los invernaderos tipo Almería con ciertas mejoras.

diapositivas

En la Estación Experimental de Las Palmerillas se presentó hace unos días este trabajo de investigación, como se aprecia en las imágenes que adjunto. Al frente Diego Valera, que ha estado dos años pateándose decenas de invernaderos y comercializadoras, y cotejando todo tipo de datos para publicar el estudio más exhaustivo que hasta ahora se ha hecho sobre nuestros invernaderos. Ya tendré ocasión de ir desmenuzando algunos capítulos, pero hoy me detengo en una gráfica sobre los rendimientos y rentabilidad de la producción hortícola en términos medios. Hubiese querido publicarla, pero me ha sido técnicamente imposible porque estaba en un formato cerrado. Así que la describo.

público Las Palmerillas

Hay tres curvas referidas a los últimos 36 años. La que más sube es la que indica las toneladas por hectárea. En la comparativa entre décadas se observa cómo los invernaderos almerienses cada vez producen más kilos por metro cuadrado, es decir, se multiplica la productividad. Hay una segunda curva muy irregular, con subidas y bajadas y que después de varias décadas apenas ha ascendido algún pequeño peldañito en la gráfica. Son los euros por hectárea. Finalmente, la curva más interesante es la que refleja los euros por kilo. Desastrosa. En los años 70 el agricultor de la provincia de Almería ganaba por un kilogramo de hortalizas bastante más de lo que obtiene ahora. La economía real del agricultor ha descendido en torno a un 60% desde la década de los 70 a la actualidad.

Si os vais a cualquier edición de los informes de campaña de la Fundación Cajamar encontraréis esta gráfica. Quizá con tantos capítulos y profusión de datos no os fijéis en ella, pero para eso estoy yo. Para subrayarla en este blog.

Almería produce más kilos en sus fincas, pero eso no significa que estén mejor pagados. Ni muchísimo menos. Además la inflación empobrece año tras año el bolsillo de aquel que no mejora su microeconomía. Y luego están las grandes inversiones en todo tipo de tecnologías, pero las hortalizas no se pagan mejor, así que la tecnología solo sirve para incrementar los datos macroeconómicos y los porcentajes de exportación, pero no redundan en mayores beneficios. Puede haber más ingresos, pero también hay mayores gastos, con lo cual estamos en las mismas. El sector se convierte en un artificio, en un circo del que viven muchos, pero donde hoy día el primer eslabón de la cadena, el agricultor, observa atónito como su padre y su abuelo vivían mejor que él.

Diego Valera

Almacenar calor en el subsuelo para calefactar en invierno. Y frío para el verano

Habida cuenta del interés despertado en el anterior post, por las miles de visitas recibidas, creo pertinente publicar un segundo capítulo con el que cerrar el tema de la energía solar fotovoltaica aplicada a la agricultura. Como ya comenté, las necesidades de energía de una finca agrícola son inferiores a la producción que se generaría con los módulos fotovoltaicos instalados en la cubierta del invernadero. Entonces, ¿qué hacer con la energía sobrante? Almacenarla. ¿Dónde? En el subsuelo.

módulos fotovoltaicos

Los holandeses la conservan en el acuífero. En Almería habría que estudiar todas las posibilidades. Nadie lo ha hecho hasta el momento, pero su análisis forma parte del proyecto que describo en el artículo precedente. En realidad, podría ser una continuación de este proyecto CDTI: conocer cuántos metros cuadrados de subsuelo se necesitarían para almacenar dicha energía, de qué profundidad sería la matriz de perforaciones, su coste, etc.

Jesús Parrilla

Jesús Parrilla, de ACE Servicios Energéticos, me explica que la energía fotovoltaica generada por las placas solares se puede transformar, a través de una bomba de calor – que es imprescindible – (ciclo termodinámico) en energía térmica para producir frío o calor que podría almacenarse bajo tierra. Os dejo varias imágenes donde podéis ver el proceso, tanto de calefacción como de refrigeración.

CALEFACCIÓN INVER

REFRIGERACIÓN INVER

En verano se refrigera el invernadero y se coge el calor del mismo para almacenarlo en el subsuelo. Luego en invierno la bomba de calor lo desplazará a la finca (usará energía fotovoltaica para ese movimiento), a una temperatura de entre 35º-40º. De este modo, se logra calefacción. El círculo prosigue con la generación de frío, que estacionalmente se guardaría bajo tierra durante el invierno, hasta llegar los meses de calor. En ese momento, se emplearía en el interior de la finca para bajar la temperatura de la misma. Y así siempre (almacenamiento estacional).

“Todo está en fase de estudio y análisis, esta tecnología no está disponible comercialmente. Ahora hay que comprobar los pros y los contras, son modelos aplicados en Holanda, Alemania y Canadá con éxito y está por ver en Almería”, me describe Jesús.

MATRIZ DE SONDEOS

¿Podría Almería hacer con la fotovoltaica lo que Holanda con la cogeneración? Sí, pero la ley lo impide. Plan B: el autoconsumo

Alejandro y Jesús

Sería posible dicho modelo en los municipios con invernaderos. Llevamos años escuchando la dependencia de todos respecto a las compañías eléctricas, incluso el propio Gobierno de la Nación muchas veces tiene que claudicar ante las exigencias de los grandes empresarios de la electricidad. Sin embargo, en zonas con una notable concentración de invernaderos el imperio de dichas corporaciones podría ponerse en cuestión. Esto podría ocurrir en una provincia del sureste peninsular (ya sé que la descripción se parece al relato de Astérix y Obélix, pero aquí la poción mágica de los almerienses se llama luz solar). Sin embargo, la actual normativa sobre energía fotovoltaica hace en la práctica imposible que los invernaderos se conviertan en productores de energía. En Holanda el 20% de la energía que se consume proviene de las fincas agrícolas con sistemas de cogeneración. En nuestro territorio podríamos hacer algo similar, pero con energía solar fotovoltaica. En Almería tenemos sol para regalar y más de 30.000 hectáreas de cubiertas de plásticos en las que poder instalar módulos fotovoltaicos. Pero la actual normativa lo hace inviable económicamente.

botón de la luz

En Roquetas de Mar se está fraguando una vuelta de tuerca a la pócima de la luz. En un invernadero que retrato en este post. Se han instalado paneles fotovoltaicos en una tercera parte de la cubierta. La campaña pasada hubo pepino y el sombreo no redujo la producción. Esta finca piloto forma parte de un proyecto CDTI (Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial), aprobado por el Ministerio de Industria con fondos europeos (un poco contradictoria la ambigüedad de este Ministerio, que por un lado quita y por otro investiga). En cualquier caso, el objetivo es comprobar que una explotación agrícola puede ser energéticamente autosuficiente. La actual ley, repito, hace que no sea interesante verter a la red eléctrica la energía resultante de los paneles (se paga a precio de mercado, una cantidad pequeña que no garantiza la amortización de la inversión), así que el camino que queda es utilizar la energía para el autoconsumo o almacenarla. Esto último lo contaré en el próximo artículo (…).

Me lleva hasta esta finca mi amigo y paisano Jesús Parrilla (el de la gorra), socio de ACE Servicios Energéticos, ingeniería que ha llevado a cabo toda esta infraestructura a través de Juan Galindo. Representante de esta empresa es Alejandro Almazán, quien pulsa simbólicamente el botón de la luz en un cuadro de automatismos que hay en mitad del pasillo. Me comenta que hace un par de semanas la Fundación UAL-Anecoop y Juan Galindo han firmado un convenio de colaboración para dar continuidad a este proyecto. La energía que producen los paneles solares que hay sobre el techo del invernadero se emplea en las ventanas monotorizadas, bilaterales y cenitales; en los extractores de temperatura (ventiladores) que sacan calor; en el circuito de seguridad de la finca; o en las luces que se podrían poner por la noche en el supuesto de tener que llevar a cabo alguna labor de madrugada.

En los últimos meses por este invernadero han pasado miembros de muchas cooperativas y comercializadoras de la provincia para ver in situ esto que aquí describo. En la siguiente fotografía sobre un plano se observa la distribución de los distintos elementos de este proyecto.

panel del proyecto

No está toda la cubierta con paneles, calculo que un tercio. “Con poner entre un 10-15% del techo con paneles basta para hacer eficiente el invernadero”, comenta Alejandro. Y añade, Jesús, poniendo un ejemplo del potencial del que hablamos: “Si los invernaderos de El Ejido pusiesen sobre sus cubiertas ese porcentaje de módulos fotovoltaicos, se cubrirían todas las necesidades energéticas de El Ejido durante un año”.

No sé a vosotros, pero a mí esto me sorprende. Colocando unas pocas placas (cuyo sombreo además no mengua la producción hortícola) en los invernaderos de Níjar, del Bajo Andarax y de todo el Poniente se produciría anualmente la energía suficiente que consumen todos los habitantes de estas zonas. ¡Seríamos autosuficientes! Una isla sostenible. Y podríamos recordarles a los que tanto odian nuestros plásticos que nos sirven para producir energía limpia. Que somos un modelo a seguir. Me emociono escribiendo esto. Quizá porque tecleo con el corazón y sin tener presente que esa opción es imposible, mientras que no cambie la normativa española que regula la energía fotovoltaica.

ventilador

La energía obtenida se puede utilizar en los riegos, en los tratamientos, en la ventilación, etc. Así que acabo con una fotografía de un gran ventilador que expulsa calor al exterior y que se mueve con la energía de los paneles. Pero como al agricultor le sobra más energía de la que consume, hay un segundo camino. Almacenarla. Pero eso lo cuento mañana. Reflexionemos mientras con todo esto, que hay mucha tela que cortar.

El Nueva Delhi sí ataca al tomate, solo y con el virus de la cuchara. Comprobado

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Es la principal conclusión de la intensa jornada sobre virosis celebrada hoy en el Ifapa de La Mojonera. Es un notable avance, ya que en la primera charla del Ifapa – a principios de diciembre en las instalaciones de SUCA – aún no se sabía la incidencia del Nueva Delhi en tomate, solo se había detectado en laboratorio, pero no en un invernadero. Pero ahora todas esas preguntas que entonces se hacían los agricultores de si el Nueva Delhi podía afectar al tomate, si iba o no enmascarado con el virus de la cuchara… ¡ya tienen respuesta! El Nueva Delhi que tenemos en Almería ataca al tomate, puede ir solo o acompañado del virus de la cuchara, tal y como ha constatado el Ifapa en las muestras recogidas en las fincas de su propio centro, como en las llevadas por los propios agricultores. ¿Os acordáis en el campo de Níjar, por la zona del 21, las decenas de hectáreas de tomate que fueron arrancadas este invierno y que no se sabía si era el virus de la cuchara más virulento que nunca o qué demonios era? La respuesta ya sabemos cuál puede ser. Sin embargo, aún hay mucho trabajo por delante y hay que ser precavidos en las conclusiones. Por ejemplo, parece (y uso el verbo parecer, no otro) que el Nueva Delhi en tomate no deteriora el fruto, como sí lo hace en calabacín, que deja de ser comercial.

Almudena Simón fue la ponente de la sesión que despertó más interés, la del ToLCNDV. ¿Puede transmitir una mosca blanca adulta infectada de Nueva Delhi el virus a su descendencia y que ésta a su vez la pase a una planta sana? No, así que la mosca no es el reservorio; sino más bien las plantas afectadas, de ahí la importancia de que sean retiradas con control.

También explicó que en sandía con las altas temperaturas es más fácil observar la incidencia del ToLCNDV sobre la planta. Y la pregunta, ¿cómo afecta al fruto? Pues aún no hay una respuesta determinante, sencillamente porque las sandías que hay en el Ifapa aún están en un estadio temprano.

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Pero hubo más cosas. Por ejemplo, el nuevo virus del amarilleo en judía. Leticia Ruiz explicó que el más reciente LCV-SP (lettuce chlorosis) habría desplazado al más antiguo BnYDV (bean yellow), que habría desaparecido debido a su estrecho rango de huéspedes. De hecho, desde hace varios años el Ifapa no ha encontrado muestras del BnYDV. Ambos se transmiten por mosca blanca y provocan acartonamiento de la hoja, torsión del fruto y amarilleo. La solución en cualquier caso es la misma: prevención y manejo integrado de plagas.

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Hubo dos ponencias más. Ana Pérez abordó el control de la podredumbre de la base del tallo de calabacín causada por Fusarium solani. Describió un ensayo con tres alternativas. Se probaron catorce cultivares susceptibles a la enfermedad (sin buenos resultados); se usaron ocho productos fungicidas (tres de ellos fueron eficaces) y dos biológicos; y se incidió en la solarización y la biosolarización, que fue la mejor opción, ya que así se reduce el inóculo del Fusarium solani en el suelo.

Y finalmente la última intervención fue la de David Navarro, centrada en el swirskii en pepino temprano y en el modo de fomentar su uso. Propuso hacer las sueltas en el propio semillero, lo que abarataría el coste para el agricultor, serían necesarios menos individuos y se adaptarían mejor. Para mantener las poblaciones con frío se las alimentaría con polen, que ya no sería necesario en pepino de primavera.

Futuros proyectos del Ifapa. Uno de los próximos ensayos, relacionados con el Nueva Delhi, será estudiar la instalación temprana de swirskii en calabacín de otoño. Pero sin lugar a dudas el proyecto más ambicioso se  determinará este próximo viernes. Entonces se sabrá si el Ministerio otorga los dineros necesarios para que empresas privadas y centros de investigación públicos de distintas regiones puedan investigar las herramientas con las que combatir al Nueva Delhi. Será la primera gran decisión relacionada con nuestra agricultura de la sucesora de Cañete, Isabel García Tejerina. Os dejo el artículo en el que ya adelanté este proyecto: “El sector público se pone las pilas con el Nueva Delhi y crea una plataforma de investigadores”.

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