El equipo de investigadores de Jamilena halla las primeras resistencias al Nueva Delhi

Manuel Jamilena

¡Chapó y enhorabuena a los investigadores almerienses! Ya era hora de poder contar una buena noticia, después de tantas calamidades caídas del cielo y de las pizarras de precios. El grupo de investigación de Genética de Hortícolas de la Universidad de Almería, dirigido por el profesor Manuel Jamilena, ha detectado hasta cinco fuentes distintas de resistencia al virus Nueva Delhi entre el material del que dispone en su banco de germoplasma.

Jamilena me invitaba hace unos días a visitar este Banco de Semillas Tradicionales de la Universidad de Almería, que está ubicado en la Finca Experimental UAL-Anecoop y del que se ha extraído el material genético con el que se han hecho numerosos ensayos en explotaciones de El Ejido durante todo el pasado 2014. Las resistencias fueron testadas a finales de primavera, principios de verano, es decir hace más de seis meses; pero Manuel Jamilena y su equipo han querido ser especialmente prudentes y todo este tiempo lo han dedicado a confirmar los resultados. Así que Jamilena no me ha llamado hasta que no estaba seguro del material con el que contaba. De ahí que sea científico. Así que lo que aquí leéis es toda una primicia.

secado de semillas

En este banco de germoplasma hay material de pepino, pimiento, sandía, lechuga, maíz, rábajo, ajo, tomate y un largo etcétera; pero sobre todo lo que más abunda son semillas de calabacín. En concreto, hay más de 500 variedades tradicionales (ni híbridos ni mutantes) de calabacín. Muchas son españolas, pero también las hay de la India, Israel, China o Guatemala o incluso de los países que ha ido recorriendo este profesor en la última década. Por ejemplo, las semillas de calabacín de México que hay en este banco las trajo el propio Jamilena en uno de sus viajes.

Pues bien, hace ahora un año se hizo en un invernadero de El Ejido un ensayo con 300 de esas variedades de calabacín para ver su comportamiento ante el ToLCNDV, Tomato Leaf Curl New Delhi Virus. Se probaron variedades de las especies cucurbita pepo, cucurbita moscata, cucurbita máxima y cucurbita ficifolia. Y se detectaron resistencias (lo que las casas de semillas denominan en sus catálogos como resistencias intermedias) tanto en variedades de las especies pepo como moscata.

bandeja con semillas de calabacín

Lo más difícil ya se ha conseguido, es decir, hallar resistencias en calabacín al virus que trae de cabeza al campo desde la campaña pasada. Sin embargo, al ser variedades tradicionales no servirían para el invernadero. Hay que introducirlas en los híbridos que se plantan. Así que el siguiente paso es hacer los cruces. En cualquier caso es cuestión de tiempo. Este último proceso, según Jamilena, puede tardar hasta tres años. Así que ése sería el período que habría que esperar, con un poco de paciencia, para que el agricultor pueda disponer de una semilla de calabacín con las resistencias halladas ya incorporadas.

A mí me parece una noticia esperanzadora. Todos sabéis que en este blog se han contado muchas charlas sobre el virus Nueva Delhi y en ninguna de ellas se concluía que la solución pudiese venir de la genética. Todo eran medidas preventivas. Pero ahora además aparece esa lucecita de una semilla tan necesaria para superar algún día al ToLCNDV…

Posdata: En la imagen algunos de los miembros del grupo de investigación Genética de Hortícolas. De izquierda a derecha, Tarek Wardeh, Alicia García y Manuel Jamilena. Tarek es sirio, doctor en Producción de Frutas y Postcosecha por la Universidad de Alepo. Toda una historia la que tiene detrás. La guerra en su país le pilló en España, y su familia también pudo salir a tiempo. Reflexionando sobre esa realidad es cuando uno se da cuenta que el Nueva Delhi es peccata minuta. Un problema de patio de colegio en comparación…

Tarek, Manuel y Alicia

Vídeo sobre la agricultura familiar en Almería

Mi paisano Emilio Galdeano, catedrático de Economía en la Universidad de Almería y acérrimo defensor del modelo de agricultura familiar de la provincia almeriense, me ha enviado este vídeo, editado recientemente. Esta Universidad, en colaboración con Coexphal, celebró a finales de mayo un congreso internacional sobre agricultura familiar. Si pincháis el subrayado azul, el enlace os conducirá al artículo publicado aquí entonces.

Pues bien, fruto de aquellas jornadas, se ha hecho este vídeo que pone en valor el trabajo y esfuerzo de tres generaciones de hombres y mujeres de nuestro campo. Cuando lo he visionado me he encontrado a mucha gente conocida, como el bueno de Jesús Rincón o Lola Gómez. También aparecen Paqui Ruiz, Juan Manuel Vidaña y Juan Bartolomé Escobar. A todos ellos los tengo en mi Facebook je,je y con todos ellos he podido charlar muchas veces. No sé si Emilio Galdeano es consciente de que todos los que aparecen en el vídeo son también ejidenses. Cuando a veces se ha dicho en nuestro pueblo que Manolo Escobar o Victor Fernández son los embajadores de nuestra tierra, yo diría que los mayores valedores son personas como las del vídeo. Con todos los respetos hacia los primeros, a quienes también tengo en alta estima, tengo que decir que lo que nos define como ejidenses está más vinculado al plástico que a la música o el deporte. Es mi opinión personal.

Se prefiere el enarenado al hidropónico, cada vez hay más agricultores universitarios y el 43% están saneados

Son tres titulares en uno, pero no puedo dedicarle más de dos capítulos a un mismo tema, así que en este post sintetizo algunas de las conclusiones de ese libro ya referido en el anterior artículo: ‘Los invernaderos de Almería. Análisis de su tecnología y rentabilidad’. Da para mucho, por ello mi propósito es dejar aquí marcadas las principales premisas para que os lo podáis descargar de la web de la Fundación Cajamar y así analizarlo con más profundidad, pero en el supuesto de que el escaso tiempo que tenéis os lo impida, por lo menos os lleváis lo más perentorio con estas dos lecturas.

desde Viator

Empezaré por el último titular. El 56% de los agricultores almerienses requieren apoyo financiero, mientras que el 43% están saneados y no piden ningún tipo de crédito. Entre los que sí necesitan dicha liquidez, una mayoría acuden a las dos cajas que todos tenemos en la cabeza, sobre todo a la que en su día nació en Almería.

Formación. Si en 1997 tan solo el 3% de los agricultores tenían estudios universitarios, en la actualidad ese porcentaje ha subido hasta el 10%. La crisis también ha posibilitado que el invernadero se convierta en una opción cuando la oficina se ha transformado en una fábrica de parados.

Además, la especialización ha ganado protagonismo. Cada vez son más los agricultores que se especializan en determinados cultivos campaña tras campaña. En esas preferencias el suelo enarenado sigue ganando la batalla, con un 80% de las fincas.

hidropónico

‘Raspa y amagado’. En cuanto a las estructuras el tipo Almería vence. Dentro de esta tipología de invernadero hay tres variantes: plano, asimétrico y ‘raspa y amagado’. Este último está en auge: en el 97 el 28% de las estructuras tenían este modelo, hoy día son el 76%.

Ventilación. Se ventila con un 16% de la superficie, cuando lo ideal sería un 30%. Ésta parece ser una de las asignaturas pendientes. La ventilación natural tiene un costo energético muy bajo, así que es la deseable. Ventilando bien se mejora el nivel de CO2, se reduce la humedad y se consigue un efecto de refrigeración. El capítulo de la ventilación lo explicó Paco Molina, profesor de la Universidad de Almería, que aparece a continuación en la última fotografía. La primera imagen muestra los invernaderos del extrarradio de la capital. Está tomada desde Viator. La segunda instantánea corresponde a una explotación de cherry donde el suelo no ha sido la opción escogida.

Paco Molina

El agricultor es cada año más pobre, en términos de economía real

Este post no va a dejar indiferente a nadie. Rompe algunos mitos y da argumentos a quienes dudan de la equivalencia que pueda haber entre la inversión en tecnología y los beneficios supuestamente derivados. Y no lo digo yo, sino que es una de las principales tesis del trabajo ‘Los invernaderos de Almería. Análisis de su tecnología y rentabilidad’, editado por el grupo de Ingeniería Rural de la Universidad de Almería, que deja bien a las claras que los invernaderos más rentables para los agricultores de esta provincia no son ni los multitúnel ni las estructuras megasofisticadas, sino los invernaderos tipo Almería con ciertas mejoras.

diapositivas

En la Estación Experimental de Las Palmerillas se presentó hace unos días este trabajo de investigación, como se aprecia en las imágenes que adjunto. Al frente Diego Valera, que ha estado dos años pateándose decenas de invernaderos y comercializadoras, y cotejando todo tipo de datos para publicar el estudio más exhaustivo que hasta ahora se ha hecho sobre nuestros invernaderos. Ya tendré ocasión de ir desmenuzando algunos capítulos, pero hoy me detengo en una gráfica sobre los rendimientos y rentabilidad de la producción hortícola en términos medios. Hubiese querido publicarla, pero me ha sido técnicamente imposible porque estaba en un formato cerrado. Así que la describo.

público Las Palmerillas

Hay tres curvas referidas a los últimos 36 años. La que más sube es la que indica las toneladas por hectárea. En la comparativa entre décadas se observa cómo los invernaderos almerienses cada vez producen más kilos por metro cuadrado, es decir, se multiplica la productividad. Hay una segunda curva muy irregular, con subidas y bajadas y que después de varias décadas apenas ha ascendido algún pequeño peldañito en la gráfica. Son los euros por hectárea. Finalmente, la curva más interesante es la que refleja los euros por kilo. Desastrosa. En los años 70 el agricultor de la provincia de Almería ganaba por un kilogramo de hortalizas bastante más de lo que obtiene ahora. La economía real del agricultor ha descendido en torno a un 60% desde la década de los 70 a la actualidad.

Si os vais a cualquier edición de los informes de campaña de la Fundación Cajamar encontraréis esta gráfica. Quizá con tantos capítulos y profusión de datos no os fijéis en ella, pero para eso estoy yo. Para subrayarla en este blog.

Almería produce más kilos en sus fincas, pero eso no significa que estén mejor pagados. Ni muchísimo menos. Además la inflación empobrece año tras año el bolsillo de aquel que no mejora su microeconomía. Y luego están las grandes inversiones en todo tipo de tecnologías, pero las hortalizas no se pagan mejor, así que la tecnología solo sirve para incrementar los datos macroeconómicos y los porcentajes de exportación, pero no redundan en mayores beneficios. Puede haber más ingresos, pero también hay mayores gastos, con lo cual estamos en las mismas. El sector se convierte en un artificio, en un circo del que viven muchos, pero donde hoy día el primer eslabón de la cadena, el agricultor, observa atónito como su padre y su abuelo vivían mejor que él.

Diego Valera

Sube la conductividad por la sequía. La desaladora de Balerma estará para final de año

El otoño ha comenzado virulento. Hace solo unos días una fuerte tromba de agua caía en el campo de Níjar, algunos vídeos pululan por el Facebook mostrando imágenes escalofriantes propias de una riada. En la vecina Murcia ayer tarde se repetía esto mismo en localidades como Águilas. Si miramos al mapa del tiempo, nos encontramos con muchos nubarrones amenazantes por todo el Levante español. Sin embargo, venimos de uno de los años más secos, con consecuencias ya visibles en la horticultura protegida. Una paradoja más del cielo bajo el que habitamos.

My beautiful picture

Como muchos sabréis, en el Poniente almeriense los pozos que están de la autovía hacia abajo suelen tener peores aguas que los que están hacia el norte. Los pozos de la falda de la sierra de Gádor siempre han sacado pecho en este sentido. Muchas veces cuando se habla de sequía, no se piensa en hortícolas, sino en otros sectores agrarios. Sin embargo, en este inicio de campaña en Almería ya hay una consecuencia palpable del pasado año hidrológico que tuvo un nivel de pluviometría muy bajo: la salinidad ha crecido de forma vertiginosa en el Poniente.

Los pozos están más limitados, con menor volumen y hay que ahondar más. Y esa derivada nos conduce a un aumento de la conductividad. Un amigo ejidense, que tiene la finca en Cuatro Vientos, dirección Balerma, me comenta que en su caso se ha duplicado dicha conductividad. El problema es que tiene pimientos. Ya lo he dicho todo.

My beautiful picture

Supongo que muchos habréis visto a pie de campo en fincas de pimiento muchos frutos afectados por la ‘peseta’.

Desaladora: ¿solución?

El agua desalada es cara. Por eso, lo que se hace en zonas productoras donde ya la tienen, como el Levante, es mezclarla con otras aguas. Así que ese podría ser el uso de la futura desaladora del Poniente, asentada en Balerma (El Ejido) justo en el límite con Balanegra (Berja).

Me comentan extraoficialmente que dicha infraestructura estará finalizada para finales de año. En su día acumuló importantes retrasos, incluso la obra estuvo paralizada porque no había dinero para acometer todos los pagos, pero ahora es una realidad cuasi-imparable. Los cultivos de primavera podrían contar con este aporte extra.

Cómo la conductividad afecta al tomate, al pimiento y al calabacín

Cajamar tiene desde 2009 una Cátedra en la Universidad de Almería dedicada a estudios agroalimentarios. El director es el nijareño Paco Camacho, un reputado investigador, muy conocido por sus estudios sobre el bromuro de metilo o sobre las técnicas del injerto. Pues bien, dicha Cátedra tiene a partir de este momento una nueva tarea consistente en captar datos de campo para analizar las distintas conductividades en tres cultivos, como calabacín, pimiento y tomate. Este nuevo proyecto de investigación abordará el consumo de agua, tanto desalada como de pozos, en diferentes hortícolas. Ojará nos arroje algo de luz sobre el futuro de las aguas de riego del sureste peninsular.

Almacenar calor en el subsuelo para calefactar en invierno. Y frío para el verano

Habida cuenta del interés despertado en el anterior post, por las miles de visitas recibidas, creo pertinente publicar un segundo capítulo con el que cerrar el tema de la energía solar fotovoltaica aplicada a la agricultura. Como ya comenté, las necesidades de energía de una finca agrícola son inferiores a la producción que se generaría con los módulos fotovoltaicos instalados en la cubierta del invernadero. Entonces, ¿qué hacer con la energía sobrante? Almacenarla. ¿Dónde? En el subsuelo.

módulos fotovoltaicos

Los holandeses la conservan en el acuífero. En Almería habría que estudiar todas las posibilidades. Nadie lo ha hecho hasta el momento, pero su análisis forma parte del proyecto que describo en el artículo precedente. En realidad, podría ser una continuación de este proyecto CDTI: conocer cuántos metros cuadrados de subsuelo se necesitarían para almacenar dicha energía, de qué profundidad sería la matriz de perforaciones, su coste, etc.

Jesús Parrilla

Jesús Parrilla, de ACE Servicios Energéticos, me explica que la energía fotovoltaica generada por las placas solares se puede transformar, a través de una bomba de calor – que es imprescindible – (ciclo termodinámico) en energía térmica para producir frío o calor que podría almacenarse bajo tierra. Os dejo varias imágenes donde podéis ver el proceso, tanto de calefacción como de refrigeración.

CALEFACCIÓN INVER

REFRIGERACIÓN INVER

En verano se refrigera el invernadero y se coge el calor del mismo para almacenarlo en el subsuelo. Luego en invierno la bomba de calor lo desplazará a la finca (usará energía fotovoltaica para ese movimiento), a una temperatura de entre 35º-40º. De este modo, se logra calefacción. El círculo prosigue con la generación de frío, que estacionalmente se guardaría bajo tierra durante el invierno, hasta llegar los meses de calor. En ese momento, se emplearía en el interior de la finca para bajar la temperatura de la misma. Y así siempre (almacenamiento estacional).

“Todo está en fase de estudio y análisis, esta tecnología no está disponible comercialmente. Ahora hay que comprobar los pros y los contras, son modelos aplicados en Holanda, Alemania y Canadá con éxito y está por ver en Almería”, me describe Jesús.

MATRIZ DE SONDEOS

¿Podría Almería hacer con la fotovoltaica lo que Holanda con la cogeneración? Sí, pero la ley lo impide. Plan B: el autoconsumo

Alejandro y Jesús

Sería posible dicho modelo en los municipios con invernaderos. Llevamos años escuchando la dependencia de todos respecto a las compañías eléctricas, incluso el propio Gobierno de la Nación muchas veces tiene que claudicar ante las exigencias de los grandes empresarios de la electricidad. Sin embargo, en zonas con una notable concentración de invernaderos el imperio de dichas corporaciones podría ponerse en cuestión. Esto podría ocurrir en una provincia del sureste peninsular (ya sé que la descripción se parece al relato de Astérix y Obélix, pero aquí la poción mágica de los almerienses se llama luz solar). Sin embargo, la actual normativa sobre energía fotovoltaica hace en la práctica imposible que los invernaderos se conviertan en productores de energía. En Holanda el 20% de la energía que se consume proviene de las fincas agrícolas con sistemas de cogeneración. En nuestro territorio podríamos hacer algo similar, pero con energía solar fotovoltaica. En Almería tenemos sol para regalar y más de 30.000 hectáreas de cubiertas de plásticos en las que poder instalar módulos fotovoltaicos. Pero la actual normativa lo hace inviable económicamente.

botón de la luz

En Roquetas de Mar se está fraguando una vuelta de tuerca a la pócima de la luz. En un invernadero que retrato en este post. Se han instalado paneles fotovoltaicos en una tercera parte de la cubierta. La campaña pasada hubo pepino y el sombreo no redujo la producción. Esta finca piloto forma parte de un proyecto CDTI (Centro de Desarrollo Tecnológico e Industrial), aprobado por el Ministerio de Industria con fondos europeos (un poco contradictoria la ambigüedad de este Ministerio, que por un lado quita y por otro investiga). En cualquier caso, el objetivo es comprobar que una explotación agrícola puede ser energéticamente autosuficiente. La actual ley, repito, hace que no sea interesante verter a la red eléctrica la energía resultante de los paneles (se paga a precio de mercado, una cantidad pequeña que no garantiza la amortización de la inversión), así que el camino que queda es utilizar la energía para el autoconsumo o almacenarla. Esto último lo contaré en el próximo artículo (…).

Me lleva hasta esta finca mi amigo y paisano Jesús Parrilla (el de la gorra), socio de ACE Servicios Energéticos, ingeniería que ha llevado a cabo toda esta infraestructura a través de Juan Galindo. Representante de esta empresa es Alejandro Almazán, quien pulsa simbólicamente el botón de la luz en un cuadro de automatismos que hay en mitad del pasillo. Me comenta que hace un par de semanas la Fundación UAL-Anecoop y Juan Galindo han firmado un convenio de colaboración para dar continuidad a este proyecto. La energía que producen los paneles solares que hay sobre el techo del invernadero se emplea en las ventanas monotorizadas, bilaterales y cenitales; en los extractores de temperatura (ventiladores) que sacan calor; en el circuito de seguridad de la finca; o en las luces que se podrían poner por la noche en el supuesto de tener que llevar a cabo alguna labor de madrugada.

En los últimos meses por este invernadero han pasado miembros de muchas cooperativas y comercializadoras de la provincia para ver in situ esto que aquí describo. En la siguiente fotografía sobre un plano se observa la distribución de los distintos elementos de este proyecto.

panel del proyecto

No está toda la cubierta con paneles, calculo que un tercio. “Con poner entre un 10-15% del techo con paneles basta para hacer eficiente el invernadero”, comenta Alejandro. Y añade, Jesús, poniendo un ejemplo del potencial del que hablamos: “Si los invernaderos de El Ejido pusiesen sobre sus cubiertas ese porcentaje de módulos fotovoltaicos, se cubrirían todas las necesidades energéticas de El Ejido durante un año”.

No sé a vosotros, pero a mí esto me sorprende. Colocando unas pocas placas (cuyo sombreo además no mengua la producción hortícola) en los invernaderos de Níjar, del Bajo Andarax y de todo el Poniente se produciría anualmente la energía suficiente que consumen todos los habitantes de estas zonas. ¡Seríamos autosuficientes! Una isla sostenible. Y podríamos recordarles a los que tanto odian nuestros plásticos que nos sirven para producir energía limpia. Que somos un modelo a seguir. Me emociono escribiendo esto. Quizá porque tecleo con el corazón y sin tener presente que esa opción es imposible, mientras que no cambie la normativa española que regula la energía fotovoltaica.

ventilador

La energía obtenida se puede utilizar en los riegos, en los tratamientos, en la ventilación, etc. Así que acabo con una fotografía de un gran ventilador que expulsa calor al exterior y que se mueve con la energía de los paneles. Pero como al agricultor le sobra más energía de la que consume, hay un segundo camino. Almacenarla. Pero eso lo cuento mañana. Reflexionemos mientras con todo esto, que hay mucha tela que cortar.

Dos modelos: un campo gobernado por el capital de los grupos de inversión o por el trabajo callado de la agricultura familiar

Hombres y mujeres de Almería, agricultores altivos, decid en el alma, ¿quién, quién levantó los invernaderos? No los levantó la nada, ni el dinero, ni el señor, ni el capital del ladrillo siempre especulador que ahora quiere entrar en vuestro campo, sino la familia callada, el trabajo y el sudor

Unidos al agua pura y a los planetas unidos, familias enteras de agricultores obraron el milagro y dieron forma a vuestro mar de plástico

Levántate, labrador cansado, que tu obra desde Adra hasta Roquetas, pasando por Berja, Dalías, Vícar, La Mojonera o El Ejido es la única visible desde el Espacio

Hombres y mujeres de Almería, agricultores altivos, decidme en el alma ¿quién quién amamantó vuestras fincas heradadas del parral?

Vuestra sangre, vuestra vida, no la del nuevo inversor y especulador que ahora quiere enriquecerse en la herida generosa de vuestro sudor

(…)

Imagen

Solo he tenido que reescribir algunos de los primeros párrafos del poema “Aceituneros”, de Miguel Hernández, para describir lo que está sucediendo en este momento en nuestro campo. La sombra que señalaba en el siglo pasado el poeta alicantino es la misma que acecha hoy día al modelo agrícola del sureste peninsular, desde la costa de Granada hasta Murcia. Como los buitres carroñeros antes de hincar el diente están ahora los grupos de inversión estudiando cómo inyectar su dinero sobrante en estas provincias para levantar nuevos invernaderos bajo el patrón especulativo con el que hasta hace cuatro días construían promociones inmobiliarias por todo el país. Ladrillos y más ladrillos que serían parte de nuestra crisis actual y la ruina para millones de españoles. Había otro poeta universal, el gaditano Rafael Alberti, que ante chupadores de sangre de esta calaña decía aquello de “a galopar, a galopar, hasta enterrarlos en el mar”. Y es que a todos los especuladores del dinero ficticio, esos que buscan oportunidades de negocio por todo el mundo para explotar las economías locales y acabar con el sustento de miles de familias, los echaba literalmente al Mediterráneo para que allí sobreviviesen con sus burbujas de aire.

¿Por qué narro todo esto? Porque tengo que contaros una buena noticia. El paisano Emilio Galdeano, un ejidense que siente un sincero amor patrio por el ‘modelo Almería’ – en el que nació y se crió – ha organizado unas Jornadas Internacionales de Agricultura Familiar, que se desarrollan hoy y mañana en la Universidad de Almería, en la que es profesor de Economía Agraria. Dichas jornadas abordan la importancia de la agricultura familiar en el contexto de globalización actual y ponen como buen ejemplo nuestro modelo de agricultura intensiva, basado en el quehacer de nuestros abuelos y padres. Anoche estuve con los ponentes y el resto de organizadores, a los que retraté en la plaza de la Catedral. Emilio con su mujer; el amigo Jesús Hernández, también del departamento de Galdeano; Tomás García Azcárate, asesor agrícola en la Comisión Europea; Juan Colomina, gerente de Coexphal, y Cynthia Giagnocavo, directora de la Cátedra Coexphal; Raúl Compés y José M. García, ambos profesores de la Universidad Politécnica de Valencia; Laura Lorenzo, coordinadora del Foro Rural Mundial; y Michael Cook, de la Universidad de Missouri, Estados Unidos.

Mañana viernes podéis asistir a las sesiones de la segunda jornada desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la tarde en el Paraninfo de la Universidad de Almería. Mi enhorabuena a todos aquellos que centran el debate en la buena dirección, esto es, no olvidar que la agricultura familiar está en la base del desarrollo de cualquier sociedad.

Invernaderos sí, pero gobernados por agricultores, no por ricachones a los que les sobra el dinero. ¡Qué lo repartan a los pobres, si no saben qué hacer con él; pero que no exploten nuestro modo de vida!

Melón y sandía. Necrosis. Nueva Delhi. San Agustín. II parte

Se llevan haciendo desde hace meses pruebas en el sureste español que confirman que el virus Nueva Delhi afecta a melón y sandía. En la zona del levante peninsular se ha descubierto que estos dos cultivos se necrosan por dentro (por ejemplo, la pepita), aunque en las condiciones de un cultivo de primavera en Almería o Granada no se sabe si afectará de igual modo a lo ya comprobado en un cultivo de melón de otoño, por ejemplo. Más allá de este dato contrastado, el profesor Manuel Jamilena reconoció en la jornada de San Agustín que el virus saltará a melón y sandía en el próximo ciclo. Sin embargo, el representante de Clause, Juan Arán – para tranquilizar en este sentido – aseguró que en Murcia en melón las pruebas que ha hecho su compañía en fincas arrojan que han sido escasas las plantas infectadas, un porcentaje muy pequeño. También Arán subrayó durante su exposición que la familia de este virus es incompatible con la transmisión por semilla o por contacto físico. Sin embargo, durante el seminario más allá de que se reconociese que el virus atacará a estas dos frutas, lo cierto es que no se ahondó lo suficiente en esta cuestión, al menos no en detalle. Aún así, lo pronunciado en San Agustín es más de lo dicho en cualquier otro foro hasta ahora.

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Más cosas. La virulencia del virus, muy superior por ejemplo a cuchara, casi el doble. No por ya sabida quiero obviar esta característica. El grado de infección del Nueva Delhi es del 95%, esto quiere decir que aunque haya poca mosca blanca, si ésta porta el virus, es suficiente para hacer estragos en toda la explotación. Así que se trata de un virus especialmente fuerte, según describió Jesús Navarro, de Syngenta.

Pero sin lugar a dudas la cuestión más importante fue saber cuándo habrá alguna variedad de calabacín resistente o si es posible esperarla en breve.  Tanto Syngenta como Clause, las dos casas de semillas participantes como ponentes, comentaron el Nueva Delhi es una prioridad y que están investigando, aunque no precisaron más detalles. Sí fue más concreto el profesor Jamilena (responsable del banco de germoplasma de calabacín de la UAL) que explicó que no cabe esperar una semilla con resistencias antes de 3 años (período mínimo de investigación), salvo que alguna casa de semillas lleve ya tiempo investigando y, por tanto, puedan reducirse los plazos. En ese supuesto, podrían ser 6 meses, 1 año, año y medio, 2 años o más, dependiendo de lo avanzada que lleve la investigación la casa o casas de semillas que la esté efectuando actualmente. En conclusión, si es ahora cuando se están buscando resistencias o tolerancias, entonces hay que resignarse a esperar un mínimo de 3 campañas. Pero esperemos que no se parta de cero y, aunque las multinacionales acostumbran a tener estos asuntos en máximo secreto, ojalá lleven ya camino andado y puedan presentar pronto alguna variedad que no sucumba al Nueva Delhi. Por el bien de todo el sector.

Comercializadoras

Otra vertiente tratada en la jornada celebrada sobre el Nueva Delhi fue su efecto sobre la comercialización. Es otra de las aristas de las que se ha escrito poco y que sin embargo es crucial. Si se cultiva calabacín es con el propósito de venderlo, así que es de interés el comportamiento de los mercados. Los cultivos han terminado hasta 20 días antes, ha habido menor entrada de producto en los almacenes, mayor gasto de analíticas, mayores costes de producción y desajustes en las plantaciones, tal y como enumeró Andrés Paris, de Cohorsan (Única Group).

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Finalmente recomendaciones, un capítulo muy amplio, siempre coincidente la hermeticidad, la colocación de placas antes de la siembra, la manta térmica o la eliminación de malas hierbas, además de un largo etcétera; también reseñar el blanqueo (baja el nivel de plaga), según explicó el representante de Hortofrutícola Las Norias, una empresa muy implicada en resolver el problema de este virus, ya que comercializa al año entre 35 y 40 millones de kilos de calabacín. Juan Manuel Pardo, de Hortofrutícola Las Norias, mostró una diapositiva de una finca del paraje ejidense de Rebeque donde no ha habido nada de virus. Un invernadero inmaculado dentro de otro invernadero. Evidentemente no es la solución a esta encrucijada, pero sirvió como testimonio de la capacidad de innovación del agricultor en situaciones especialmente difíciles. La finca es el mejor laboratorio de pruebas y los productores son grandes inventores. Siempre con ideas para mejorar y superar los obstáculos.

La charla de San Agustín sobre el Nueva Delhi. El origen sí importa, por supuesto que sí. I parte

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Acabo de llegar de San Agustín (núcleo urbano de El Ejido, situado en Tierras de Almería), tras presentar una intensísima jornada vespertina sobre el misterioso virus Nueva Delhi. Apasionante por varios aspectos. El primero de ellos es que el 85% del aforo ha estado formado por agricultores, y eso le ha dado calor humano al acto y la certeza de que lo que allí se hablaba no era de cara a la galería, el público ha sido un verdadero miura (no un cabestro que a todo dice sí); apasionante también por la participación de los propios agricultores, en comentarios y preguntas durante el debate en sí y posteriormente en el vino español; y apasionante además porque se trataron todos los temas, incluso los tabús.

Como periodista independiente que soy puedo presumir de que no me debo a lo políticamente correcto, que no tengo la necesidad de hacerle la pelota a nadie y que no tengo pelos en la lengua para decir lo que pienso, siempre con argumentos y nunca de forma caprichosa. Pues bien, mi felicitación vaya por delante tanto a las casas de semillas presentes, como a las comercializadoras y al representante de la Universidad de Almería que se han prestado gentilmente a participar en una charla en la que sabían que el asunto a tratar era complicado, ya que muchos agricultores están cayendo en la ruina por este virus y porque donde el hambre aprieta, la critica no se silencia. Así que a todos los presentes y sus compañías chapo por haber querido hacer su aportación como ponentes en una jornada organizada por productores y con una cuestión caliente de por medio. Ya queda, pues, hecha mi deferencia a los que se sentaron delante de esa mesa en un Centro de Usos Múltiples a rebosar y lleno de agricultores (también en el anfiteatro, que no se ve en la fotografía), algunos muy cabreados. Sin embargo, dada mi palmadita en el hombro a esos ponentes, también tengo que decir que hubo algunos silencios a preguntas de los agricultores (y algunas respuestas a medias) que no hicieron sino aumentar las suspicacias surgidas en torno a este virus, suspicacias de todo tipo que no voy a repetir aquí, ya que son bien conocidas por los lectores. Éste no es un blog genérico, sino especializado, así que todos sabemos a lo que me estoy refiriendo.

En la charla-coloquio se analizaron todas las aristas del problema. Origen del virus, modo de propagación, posibles soluciones, búsqueda de tolerencias y resistencias, campaña de primavera, etc, puntos todos muy interesantes y que han ido al meollo de la cuestión. Como presentador y moderador he procurado abordar todas las variables de un modo direco y no ambiguo y con el objetivo de llegar a una mayor y más profunda comprensión de las causas y consecuencias de este virus. En los próximos días iré desmenuzando lo más jugoso del acto, esta noche sin embargo quiero acabar con un pequeño detalle cargado de significancia. El origen del virus. ¿Por qué no va a ser importante? Eso es lo que algunas personas estos últimos días me han dicho, profesionales vinculados al sector, pero cuya actividad no supone explotar un invernadero, es decir, no he escuchado aún a ningún agricultor al que no le importe la procedencia de lo que le ha entrado en su finca. ¿Acaso no es importante cuando surge una alerta sanitaria saber su origen, o cuando nos comemos un alimento en mal estado conocer el origen de dicha disfunción, o acaso cuando brota una nueva enfermedad en humanos no es importante de dónde viene? Por esa misma regla de tres, que le quita peso a la procedencia, la trazabilidad sería absurda o el etiquetado de los productos. No entiendo entonces a quienes me quieren convencer – sin conseguirlo – de que el origen del virus Nueva Delhi no importa. Los que usan ese argumento me añaden que en lo que hay que pensar es en que el virus ya está aquí, que no es un misterio y que sabemos que es muy virulento. Está claro, pero lo anterior también me preocupa. Como periodista que soy tengo que preguntarme todo y dudar de casi todo. Así que sigue importándome el origen de este virus. Y si hubiese algún interés detrás de dicho virus, que no digo que lo haya, pero en el supuesto de que lo hubiese también me interesaría. Para eso soy periodista, para averiguar la verdad de las cosas, y si a eso le sumo que soy totalmente independiente (es lo que más valoráis los lectores de este blog) es lógico que me pregunte y me repregunte.

Lo políticamente correcto se lo dejo a otros. A los que no son independientes. Una lista muy larga.

posdata. Mañana seguiré contando más cosas de la charla. Otros aspectos.