Costa de Granada. El minifundio

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Estuve este viernes en Motril (Granada) en las primeras jornadas técnicas del semillero Saliplant. Antes de que los profesionales empezasen a debatir sobre pepinos, ya que a este cultivo estaba dirigido el evento, hubo una inauguración oficial – siempre en estos casos a cargo de políticos – en la que se dieron algunas cifras estadísticas para la reflexión – siempre también en estos casos los delegados o concejales de turno tiran de los números, ya que suele ser lo más sencillo -. Solo quiero quedarme con uno de esos datos estadísticos, pero muy significativo: la superficie media de los productores hortofrutícolas de la costa de Granada. Apenas media hectárea, 5.000 metros es lo que tiene un agricultor tipo de esta zona.

Evidentemente es muy poco, pero ¿se puede vivir solo con ese trocillo de tierra? Si se recorre el litoral granadino o incluso si se adentra un poco hacia el interior, por ejemplo en Castell de Ferro y todo ese valle, se observa cómo se ha disputado la tierra a la montaña. Los cerros están poblados con plásticos que retan a la gravedad misma. Esas fincas son pequeñas, de unos pocos miles de metros cuadrados. Hasta ahora pensaba que el agricultor de esta costa tendría unos cuantos de esos invernaderos escarpados para sumar así un par de hectáreas, pero no, la mayoría solo tiene una pequeña explotación. Eso sí, muy familiar. Aquí la mano de obra extranjera no es tan habitual como en Almería o Murcia.

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Si a veces en este blog los foros de opinión, a pie de cada artículo en la pestaña “comentarios”, giran en torno a la supervivencia o no de empresarios agrícolas que cuadruplican la superficie media de la costa de Granada (en Almería hasta hace pocos años la media estaba en 2,1 hectáreas y subiendo, y en Murcia muchísimo más), yo me pregunto: ¿cómo podrán mantenerse los minifundios del litoral granadino ante el panorama que se avecina donde cada vez hay en el campo más inversores venidos de la bolsa, la banca o la construcción y menos agricultores? Pufff, es un giro de tuerca más.

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Luego está el monocultivo. Si para un murciano la pizarra hortofrutícola almeriense es corta, la granadina lo es aún mucho más, ya que en muchas de las explotaciones de esta parte de Andalucía hay monocultivo de pepino largo (holandés o tipo Almería). Entre el 50%-60% de lo que aquí se cría se lo lleva el pepino, después el tomate cherry entre un 30%-40%. El resto son cultivos minoritarios como tomate gordo, pimiento, judía verde o sandía, o simbólicos como berenjena o calabacín, éste último ha entrado hace muy poco tiempo.

En temas de comercialización hay un trasiego de empresas entre Almería y Granada. Es fácil encontrar en la costa granadina puntos de recogida o almacenes de firmas almerienses como La Unión, Agroponiente, Femago, Costa de Almería o Mabe. Y en dirección inversa también. Empresas de Granada como grupo La Caña, La Palma u Hortícola Guadalfeo tienen en el Poniente de la vecina provincia sus primeros agricultores o bien algún almacén.

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Sobre las jornadas de Saliplant fue original la iniciativa de sentar en una misma mesa a distintas casas de semillas para que explicasen su oferta y lo que se busca en las futuras mejoras en la genética del pepino. Pero mejor aún – por lo fluido del debate – estuvo juntar a los responsables técnicos de las distintas comercializadoras (Miguel García, El Grupo, Agrocastell y La Palma) para que debatiesen sobre los pros y contras del injerto de pepino. En Granada uno de cada tres pepinos son injertados. Se suele hacer en suelos que están agotados o tienen problemas y se busca con el injerto evitar, por ejemplo, nemátodos y fusarium. Uno de los inconvenientes está en que el agricultor que usa el injerto debe cambiar ciertas labores culturales, parámetros de riego y abonado, ya que el manejo de uno u otro pepino es distinto y requiere de cierto aprendizaje.

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El Nueva Delhi sí ataca al tomate, solo y con el virus de la cuchara. Comprobado

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Es la principal conclusión de la intensa jornada sobre virosis celebrada hoy en el Ifapa de La Mojonera. Es un notable avance, ya que en la primera charla del Ifapa – a principios de diciembre en las instalaciones de SUCA – aún no se sabía la incidencia del Nueva Delhi en tomate, solo se había detectado en laboratorio, pero no en un invernadero. Pero ahora todas esas preguntas que entonces se hacían los agricultores de si el Nueva Delhi podía afectar al tomate, si iba o no enmascarado con el virus de la cuchara… ¡ya tienen respuesta! El Nueva Delhi que tenemos en Almería ataca al tomate, puede ir solo o acompañado del virus de la cuchara, tal y como ha constatado el Ifapa en las muestras recogidas en las fincas de su propio centro, como en las llevadas por los propios agricultores. ¿Os acordáis en el campo de Níjar, por la zona del 21, las decenas de hectáreas de tomate que fueron arrancadas este invierno y que no se sabía si era el virus de la cuchara más virulento que nunca o qué demonios era? La respuesta ya sabemos cuál puede ser. Sin embargo, aún hay mucho trabajo por delante y hay que ser precavidos en las conclusiones. Por ejemplo, parece (y uso el verbo parecer, no otro) que el Nueva Delhi en tomate no deteriora el fruto, como sí lo hace en calabacín, que deja de ser comercial.

Almudena Simón fue la ponente de la sesión que despertó más interés, la del ToLCNDV. ¿Puede transmitir una mosca blanca adulta infectada de Nueva Delhi el virus a su descendencia y que ésta a su vez la pase a una planta sana? No, así que la mosca no es el reservorio; sino más bien las plantas afectadas, de ahí la importancia de que sean retiradas con control.

También explicó que en sandía con las altas temperaturas es más fácil observar la incidencia del ToLCNDV sobre la planta. Y la pregunta, ¿cómo afecta al fruto? Pues aún no hay una respuesta determinante, sencillamente porque las sandías que hay en el Ifapa aún están en un estadio temprano.

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Pero hubo más cosas. Por ejemplo, el nuevo virus del amarilleo en judía. Leticia Ruiz explicó que el más reciente LCV-SP (lettuce chlorosis) habría desplazado al más antiguo BnYDV (bean yellow), que habría desaparecido debido a su estrecho rango de huéspedes. De hecho, desde hace varios años el Ifapa no ha encontrado muestras del BnYDV. Ambos se transmiten por mosca blanca y provocan acartonamiento de la hoja, torsión del fruto y amarilleo. La solución en cualquier caso es la misma: prevención y manejo integrado de plagas.

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Hubo dos ponencias más. Ana Pérez abordó el control de la podredumbre de la base del tallo de calabacín causada por Fusarium solani. Describió un ensayo con tres alternativas. Se probaron catorce cultivares susceptibles a la enfermedad (sin buenos resultados); se usaron ocho productos fungicidas (tres de ellos fueron eficaces) y dos biológicos; y se incidió en la solarización y la biosolarización, que fue la mejor opción, ya que así se reduce el inóculo del Fusarium solani en el suelo.

Y finalmente la última intervención fue la de David Navarro, centrada en el swirskii en pepino temprano y en el modo de fomentar su uso. Propuso hacer las sueltas en el propio semillero, lo que abarataría el coste para el agricultor, serían necesarios menos individuos y se adaptarían mejor. Para mantener las poblaciones con frío se las alimentaría con polen, que ya no sería necesario en pepino de primavera.

Futuros proyectos del Ifapa. Uno de los próximos ensayos, relacionados con el Nueva Delhi, será estudiar la instalación temprana de swirskii en calabacín de otoño. Pero sin lugar a dudas el proyecto más ambicioso se  determinará este próximo viernes. Entonces se sabrá si el Ministerio otorga los dineros necesarios para que empresas privadas y centros de investigación públicos de distintas regiones puedan investigar las herramientas con las que combatir al Nueva Delhi. Será la primera gran decisión relacionada con nuestra agricultura de la sucesora de Cañete, Isabel García Tejerina. Os dejo el artículo en el que ya adelanté este proyecto: “El sector público se pone las pilas con el Nueva Delhi y crea una plataforma de investigadores”.

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Las charlas del Nueva Delhi dejaron de ser noticia

Tras asistir a todas las charlas que en Almería se han hecho sobre el dichoso virus Nueva Delhi tengo que reconocer que han dejado de ser ya noticia. Al menos para mí. Lo digo porque después de escuchar una y otra vez lo mismo he terminado por aprenderme el guión de todas ellas. Has visto una y las has visto todas. Descripción del virus y sus efectos, con múltiples fotografías; comparación con otros virus (siempre menos virulentos); medidas preventivas, acto seguido más medidas preventivas y finalmente el imperativo de la prevención. Que estar, está muy bien, sobre todo para cuando se asiste por primera vez. Pero cuando son unas cuantas… siempre se espera algo más. Y es por eso por lo que voy.

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Obviaré la mayor parte del contenido de la última sesión sobre el ToLCNDV, celebrada hace un par de días en la sala de subastas de AgrupaEjido en La Redonda, para centrarme en los aspectos que por algún motivo me resultaron curiosos y reseñables. Sin embargo, los que estéis interesados en “saber más” os remito a que pongáis en el buscador de este blog las palabras mágicas… ¡¡Nueva Delhi!! Os vais a hinchar. Y es que no por repetitivo el contenido deja de ser interesante.

En primer lugar, lo más llamativo es que AgrupaEjido, junto a la Fundación Cajamar y la empresa Biocolor organizaron una jornada dirigida al agricultor. Habitualmente en estos actos hay todo tipo de perfiles profesionales, la mayoría agrónomos, peritos y técnicos de campo, pero no agricultores. Pero esta vez el productor fue el gran protagonista. Ya solo por eso mereció la pena vivir el buen ambiente que había en la alhóndiga (por cierto, hasta arriba de género, supongo que por la hora) y observar la escrupulosa atención que los presentes mostraban a lo que se contaba desde la tribuna. Así que felicidades a los organizadores y a AgrupaEjido por haber sabido movilizar a sus agricultores.

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También despertó mi atención el discurso de Dirk Janssen, virólogo del Ifapa, no por lo que dijo sino por cómo lo dijo. Estuvo más brillante que en la charla de SUCA. Fue más pedagógico y supo adaptar su discurso al público para que todos lo entendiesen. En cuanto a Juan Carlos Gázquez, de Las Palmerillas, fue espontáneo como siempre pero un poquito más que de costumbre. Así que se ganó rápidamente el aplauso de los presentes con algunas bromas que vinieron bien para tratar un tema tan denso como el de las telas y los agujeros que dejan para que entren los bichos que nadie quiere ver en el invernadero.

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Sacándole punta al lápiz diré varias cosas sobre el contenido que no sean redundantes. Dirk apuntó que hay una relación directa entre la visibilidad del virus y las temperaturas. Sin calor no se ve, pero todo cambia cuando sube el termómetro “y lo que parecía que no estaba, de pronto está”. Recordó que no se transmite por rozamiento, que las malas hierbas (como cenizo o cerraja) pueden ser reservorio del Nueva Delhi y que una sola mosca puede infectar el virus. A diferencia de lo que sucede con la cuchara donde son necesarias más.

Juan Mateo, perteneciente al departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación de Agricultura de la Consejería, explicó que al laboratorio de la Junta se han llevado 30 muestras de sandía con virus para ser analizadas, de las cuales la mayoría dieron positivo en venas amarillas y solo 4 en Nueva Delhi. Esto significa que en sandía se da, pero en un porcentaje menor al resto de virus que hay en el campo. En melón de las 77 muestras infectadas por virus llevadas a este laboratorio dieron positivo en Nueva Delhi 60. Aunque el porcentaje de este virus en melón es mayor a otros que pueda haber en este cultivo; sin embargo, la mayoría de las fincas de melón están libres del ToLCND. Y las que no lo están, tienen una incidencia escasa. Mateo apuntó una causa que habría motivado el otoño difícil que ha vivido Almería con este virus, y no es otra que la propagación de mosca blanca de cultivos viejos a plantaciones recién puestas. La cercanía de las fincas habría hecho que los vecinos se transmitan de unos a otros la mosca vector del Nueva Delhi. ¿Solución? Control biológico. Por eso, Biocolor acabó la charla describiendo la fauna auxiliar con la que se puede combatir pulgón, trips y mosca.

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Calabacín a 15 céntimos. ¡Cierra la puerta y apaga la luz porque aquí sobramos todos!!!

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Esta tarde he estado en el invernadero de Miguel Rubio, un agricultor que tiene su finca en el paraje ejidense de Fuente Nueva, en el Poniente almeriense. Al recolectar se le ha escapado el potente calabacín que me muestra, en realidad no es comercial. Es excelente, pero demasiado grande. Los supermercados y compradores no lo quieren. En realidad, los de calibre comercial tampoco los quieren, a tenor de lo que pagan por ellos. Esta mañana en la alhóndiga Miguel ha vendido sus calabacinos a 15 céntimos, es decir, les pone dinero encima. ¡¡Cuánta buena gente trabajando gratis y cuánto especulador llenándose los bolsillos!!

Y yo me pregunto, ¿para qué sirve todo este tinglado que hemos montado en torno al sector hortofrutícola cuando los cimientos se tambalean con estos precios de low cost propios de Ryan Air? ¿Para qué tanto hablar del virus Nueva Delhi, de líneas de investigación, de variedades, de I+D, de trazabilidad, de seguridad alimentaria y de mil papeleos y ferias para luego chocarnos con hortalizas que se venden casi gratis?

Cuando se observa la pizarra agrícola una bofetada de realidad pone los pies en el suelo. Salvo que quien la mire sea un cínico.

Otra charla del virus. La Junta se reafirma: habrá sanciones para quien no eche bichos

Esta mañana cuando Juan Mateo, miembro del departamento de Sanidad Vegetal de la Delegación de Agricultura de la Administración andaluza en Almería, ha puesto una diapositiva sobre la futura Orden de Virosis de Andalucía en la que se destacaba el término de ‘ley obligatoria’ he pensado que se trataba de un error, y que se refería a la idea o propuesta inicial de hace unos meses. Sin embargo, cuando ha terminado su exposición y le he comentado que las últimas informaciones que he recibido hablaban de que el carácter obligatorio se iba a suavizar para dejarlo en ‘voluntario’, me ha reafirmado que no. Que el uso de control biológico que implantará la ley será de obligado cumplimiento, y no habrá otras lecturas. “Pocas puertas abiertas quedarán”, ha dicho. Y a continuación un agricultor de los presentes esta mañana en la jornada sobre el virus Nueva Delhi, celebrada en la Estación Experimental de Cajamar en El Ejido (Almería), ha interrogado sobre el modo de imponer dicha obligatoriedad. La conclusión ha sido clara: se sancionará a quien no cumpla.

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Habrá que ver en que queda todo esto, pero el borrador parece que va en esa dirección, y según el funcionario de la Junta eso es lo que demanda el sector. En realidad tengo mis dudas de si ciertamente el conjunto del sector hortofrutícola almeriense aboga por una medida tan contundente. ¿A quiénes se les ha preguntado, amén de los sindicatos? ¿A todos los agentes? ¿Cuándo? ¿Cómo?

El 23 de diciembre pasado ya adelanté en el blog el anuncio que hizo la Junta al respecto, precisamente en otra jornada similar sobre el virus Nueva Delhi. Os dejo el enlace: “La Junta de Andalucía publicará una ley para que el control biológico sea obligatorio, no voluntario”.

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La charla de esta mañana ha tenido lugar justo 3 meses después de la jornada sobre este virus organizada en San Agustín y de la que tanto se debatió en el foro de opinión de este blog a finales de año (por ejemplo, en el post titulado “Melón y sandía. Necrosis. Nueva Delhi. San Agustín”). La sesión de hoy martes se ha llevado a cabo en Las Palmerillas, a petición de Única Group y dirigida a sus técnicos y agricultores. Junto a la intervención de Juan Mateo también ha expuesto Leticia Ruiz, del Ifapa. Y pocas cosas nuevas se han escuchado, salvo alguna pincelada suelta. Se ha insistido en la necesidad de quitar las malas hierbas, como cerraja, cenizo o parietaria, ya que en ellas se han detectado síntomas del virus; se ha repetido hasta la saciedad que los invernaderos tienen que estar herméticos; que el ToLCNDV no se transmite por rozamiento; que el frío del invierno ha reducido drásticamente la mosca blanca y, por tanto, la infección de nuevas plantas; que en pepino no afecta al producto, salvo en algunos casos en los que se ha observado que en pepino francés, y con el rebrote y la planta más debilitada, hay rugosidad en el fruto que lo puede hacer no comercial.

Sobre melón y sandía. En melón la Delegación de Agricultura de Almería ha validado 28 muestras confirmadas de Nueva Delhi. En la fotografía de abajo se observa el virus en una planta de melón galia; mientras que en sandía no se ha detectado aún ni un solo caso. Esa es la buena noticia, la sandía.

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Durante el turno de preguntas se ha debatido sobre el hecho de que el Nueva Delhi en su país de cuna, La India, se ha documentado principalmente en tomate, pero no en calabacín. Esto ha llevado a que en el campo se haya bautizado a esta variante del virus como ‘Almería’. Lo que hay en esta provincia, y en otras zonas vecinas como Murcia, es en un 80% igual genéticamente a lo que existe en Asia. ¿Se trataría en realidad de un nuevo virus por ese restante 20% distinto? Según me dijo Leticia Ruiz la respuesta es NO. Es la misma especie, pero con una variación.

Por su parte Juan Carlos Gázquez, el presentador de la jornada y responsable de transferencia de este centro agrícola experimental, cerró con una exposición sobre la importancia de buscar una buena malla de protección que evite la entrada de mosca blanca (las mallas antitrips no son efectivas) y que no rompa en exceso la ventilación. Entre las propuestas está la malla 27×14 que deja pasar un 55% de aire. Acabo con una foto que hice hace unos días en el invernadero de un agricultor de El Ejido, donde se aprecia cómo ha forrado toda la banda con mallas. Objetivo: no dejar que entre ni una sola mosca blanca a su finca de sandía.

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El silenciador viral: un proyecto revolucionario

Recordaréis que hace casi un mes publiqué un especial del Nueva Delhi, en el que recopilé quince artículos (Serial virus ToLCNDV) que he escrito en los últimos meses sobre este virus, al tiempo que os hablaba de un interesante proyecto, “el silenciador viral”, y os decía que intentaría lograr más información sobre el mismo. Pues bien, Hernán Quitral – en la fotografía inferior y responsable en España de la compañía chilena IAB – me ha contado todos los detalles de esta iniciativa en el campo de la investigación que puede suponer un antes y un después, si cristaliza aquello a lo que se quiere llegar.

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En la actualidad disponemos de una amplia gama de productos para control de pestes y enfermedades, tanto en seres humanos, como en animales y plantas. La industria farmacéutica y química están en una constante búsqueda y desarrollo de nuevos principios activos contra enfermedades cada vez más resistentes. En el sector agrícola las enfermedades se hacen resistentes rápidamente a los productos que las controlan y es una necesidad acuciante disponer de nuevas herramientas de control, que permitan una producción agrícola para la creciente población mundial.

Sin embargo, hoy día no hay una herramienta para control de virus en plantas. Las estrategias actuales se limitan al control de los vectores de transmisión (áfidos, ácaros, etc) con insecticidas cada vez menos efectivos, ya que las plagas se hacen rápidamente resistentes a ellos. Es en este contexto donde IAB plantea una estrategia innovadora.

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Mecanismos de infección viral

En el caso de los vegetales, los virus que los atacan son principalmente retrovirus, vale decir, su material genético es ARN.

Los virus son propagados en el campo por insectos, los cuales en su proceso de alimentación, inoculan el virus a la planta. Una vez dentro, el retrovirus usa su material genético para sintetizar una hebra de ADN en un proceso conocido como transcripción inversa, con su enzima retrotranscriptasa y de los componentes celulares del hospedero. El ADN formado se inserta en el ADN vegetal a la espera de las condiciones ambientales favorables para su expresión. En su proceso de expresión, se van formando las proteínas de la cápsula, enzimas específicas del virus y otros componentes, todos los cuales, al ensamblarse forman una nueva unidad viral que se propaga a través de los tejidos de la misma planta o a otras por medio de un nuevo vector que se alimente previamente de esta planta infectada.

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Estrategia IAB

A través de intervenir los mecanismos bioquímicos involucrados en los procesos mencionados, IAB está en desarrollo de un producto capaz de impedir la formación final del virus. Para ello se está desarrollando un complejo enzimático capaz de inhibir el ensamblaje de las proteínas de la cápsula viral. Al no ensamblarse la cápsula, el ARN viral queda expuesto al medio, siendo rápidamente hidrolizado por las enzimas líticas del vegetal.

Las proteínas y demás componentes virales no ensamblados, activan por su parte la respuesta SAR (respuesta sistémica adquirida) de la planta, quedando más resistente frente a posteriores infecciones.

Dado que la inserción del ADN viral inicial no se ve afectada, está continúa su expresión, pero el complejo enzimático aplicado cada cierto tiempo impide la formación final del virus.

¿Qué se gana entonces?

Al impedir la formación de nuevas unidades víricas, la infección no sigue su curso y la planta infectada no expresa los síntomas propios de la virosis en cuestión. Por lo tanto, estamos ante una planta “portadora sana”. Dicha planta “portadora sana” no sirve como reservorio de virus, ya que el virus no se completa, por lo que los vectores no propagan el virus a partir de ella.

Estado actual del proyecto

El año 2012, IAB  presenta a IBEROEKA el proyecto IBK 11-688 ((SEFH – 011) Silenciador enzimático Full House) “Complejo Enzimático de aplicación foliar y/o semillas capaz de ejercer lisis (ruptura) a nivel de cápside viral y elevar la respuesta SAR (Resistencia Sistémica Adquirida) en forma preventiva y/o curativa frente a virus ARN que atacan vegetales”.

Dicho proyecto es presentado al CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial) para la obtención de fondos, siendo aprobado el 4 de febrero de 2013.

El proyecto está en fase de estudio e implementación de las primeras formulaciones prototipo, las cuales serán ensayadas en campo con muestreos de plantas tratadas y su posterior análisis para evaluar la respuesta antiviral del producto, la cual será llevada a cabo por la Universidad Politécnica de Cartagena – Murcia.

“Como ven, nos acercamos a una alternativa concreta”, afirma Hernán Quitral.

Fotografías de lineales de productos frescos en Francia, Alemania y España

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Me habéis mandado algunas fotos de supermercados en los últimos días, y he decidido seleccionar algunas y compartirlas con todos los lectores. Creo que es un momento importante de la campaña hortícola para medirle el pulso a algunos mercados. En la imagen superior se observa calabacín (2,49 euros/kilo) y tomate (1,99 euros/kilo) de origen español en un supermercado alemán, Edeka.

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José, desde París (Francia), me envía una instantánea del supermercado Monop, perteneciente a la cadena Monoprix (imagen superior). No se aprecia el precio del calabacín,  ni el de la berenjena, ambos de origen español; pero sí el de las naranjas (2,5 euros/kilo) y el de los pimientos rojos, tipo california, a 3,49 euros/kilo. El pepino largo de la derecha es de origen local (francés), mientras que el tomate que encontró este amigo lector es marroquí y galo, aunque no me pudo adjuntar ninguna fotografía.

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Desde Hamburgo, al norte de Alemania, otro lector, Iván, me manda una imagen de calabacín ecológico de Marruecos, en una bolsita de 500 gramos a un precio de 2,49 euros la cesta. Es la instantánea superior tomada el pasado viernes en un supermercado de la firma Edeka. Por cierto, hablando de Marruecos, la semana pasada me dijeron que el virus Nueva Delhi ya ha llegado al país alauí. Es la segunda vez que me lo comentan, pero no lo he podido contrastar aún; si fuese así a los vecinos del sur se les va a acabar el chollo, ya que se estaban frotando las manos con la posibilidad de quitarle un pellizco del mercado europeo del calabacín a los españoles. Hay muchos lectores que últimamente pinchan este blog desde Marruecos. A ellos les pregunto, por si alguno fuese tan amable de contestar, ¿es verdad que os ha llegado también a vosotros el virus ToLCNDV, conocido popularmente como Nueva Delhi?

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Iván envía otra foto, también de la cadena Edeka donde hay pimiento california tricolor, rojo, verde y amarillo (incluso se ve al fondo algún naranja), pero a granel. Luego hay lechugas murcianas y, según cuenta este amigo lector, en los supermercados alemanes en general ve estos meses mucho producto español, como calabacín, lechugas iceberg, tomate rama, cherry, etc.

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Finalmente,  desde la costa de Granada Sergio me pasa esta última foto. Un consumidor tiene que pagar 1,99 euros por un kilo de pepino largo en un lineal español, cuando él como agricultor lo está cobrando en su zona cuatro veces más barato.

Efectos del Nueva Delhi en melón: se acartona, pierde azúcar y se raja. Los invernaderos se convierten en un búnker para protegerse del virus

Este viernes estuve con varios técnicos de campo de la alhóndiga Agroejido visitando un par de fincas de melón para ver sobre el terreno cómo los agricultores se están protegiendo del Nueva Delhi. La finca se convierte en un búnker, como se aprecia en las fotos.

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Se trata de hacer un invernadero dentro de otro invernadero para que la mosca blanca no pique las plantas. Como las capas de una cebolla. La cubierta del invernadero que vemos desde fuera, luego dentro una segunda cubierta que puede ser tela o un plástico fino (por ejemplo, un antivaho), y en el suelo la manta térmica. En la imagen inferior vemos a Manuel, un agricultor de Matagorda (El Ejido), protegiendo su melón piel de sapo.

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Uno de los técnicos que me acompañó fue Juan Antonio Vargas, que me explicó que este tipo de buenas prácticas agrícolas como colocación de dobles puertas, dobles techos, dobles bandas, mantas térmicas, control de ventilación, placas cromotrópicas y de control,etc son las que se abordarán en un curso que próximamente se desarrollará en la Universidad de Almería. El enlace: http://fcontinua.ual.es/formpreinscripcion.asp?CodCurso=144750/2

Todas estas prácticas culturales se describen en los tres protocolos que se impartirán: Tesco, Global Gap y Producción Integrada. El curso se desarrollará a finales de marzo y la matriculación será en febrero. Queda dicho para los que estéis interesados. Juan Antonio aparece en el centro de la foto adjunta, acompañado a la izquierda de la imagen por otro técnico, Francisco Maleno, y a la derecha está el agricultor Antonio Arqueros. La plantación es de melón galia.

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A finales de enero hubo una reunión en Murcia de numerosos agentes del sector para evaluar qué puede pasar con el melón y la sandía esta primavera. En la región murciana se ha comprobado que el melón es muy sensible al Nueva Delhi, ya que el melón se acartona por dentro, pierde grados brix y se raja. Así que lo que hay que hacer es prevenir, protegerse. Por eso las fincas se están transformando en auténticos fortines.

¿Qué pasa con la sandía? Parece ser que la sandía no injertada no es atacada por el virus, pero el problema es que prácticamente toda la sandía es injertada, ¿no? Por eso hay quien propone dejar la calabaza con un solo cotiledón para disminuir las posibilidades de infección. Hay una finca por Balerma en la que las plantas solo tienen una hoja de calabaza. No pude fotografiarla, pero el técnico que la lleva me dijo que va bien. Incluso hay quien plantea quitar ambas hojas, ¿sería posible que agarrase entonces el injerto?

En conclusión, la capacidad de adaptación del campo a los problemas es increíble. Se innova constantemente y el ingenio de agricultores y técnicos es admirable.

Posdata. En el blog de los amigos de Homo Agrícola hay un artículo muy interesante sobre la protección de las sandías. Os dejo por aquí el enlace: Protegiendo a las sandías

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Una segunda casa de semillas ha comenzado esta semana a repartir sobres de calabacín con supuestas tolerancias al virus Nueva Delhi

Conocí hace unos días a un comercial que me lo contó y hoy me ha confirmado que esta semana ha comenzado a repartir los primeros sobres. No voy a dar el nombre de la casa de semillas hasta que pasen unos meses y se compruebe cómo funcionan en los invernaderos de Almería dos variedades de calabacín que han sido probadas estos meses atrás con éxito en Murcia. Pero lo noticiable aquí es que con el Nueva Delhi las empresas de semillas se están moviendo, ensayan y luego vuelven a ensayar y a probar. Primero fue la firma alemana de la que ya he hablado en mi blog, y ahora es otra empresa que supuestamente ha encontrado dos variedades (tengo que decir que son al aire libre, muy vigorosas y adaptables al cultivo bajo plástico, según me han dicho) que podrían aguantar bien al temido virus. Repartirán sobres a agricultores del campo almeriense para que vean en sus invernaderos qué pasa con esas dos nuevas variedades. Volveré a recordar que no hablo de resistencias (genética) sino de tolerancia (fisiología de la planta) para que nadie confunda mis palabras y monte un circo donde no lo hay.

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Más cosillas sobre el Nueva Delhi, esta tarde he visitado la finca de un agricultor de Balanegra (Berja), el que aparece en la imagen, Juanjo, y su técnico de campo me ha dicho que lleva muy bien el cultivo y que prevé que lo saque sin mayores problemas. No he visto prácticamente incidencia de virus, así que podríamos empezar a pensar que con prevención y buenas prácticas culturales el campo calabacinero puede convivir con el virus sin que se provoque una hecatombe. Ejemplos hay, ¿no? El virus de la cuchara en su día parecía insalvable y hoy día el tomate sigue siendo el principal cultivo de Almería. No sé si estoy siendo demasiado optimista o no, pero en las últimas semanas he recorrido distintos invernaderos de calabacín y me han llevado a pensar así. Agricultores que logran sacar el cultivo hacia adelante. De todas formas, mantengo la prudencia y hay que recordar que el invierno no es igual que la primavera o el otoño.

Ya que estoy haciendo un popurrí sobre el virus Nueva Delhi también quiero dejar unas líneas de lo que me explicó el señor que hay en la fotografía de más abajo, Hernán Quitral de la compañía chilena IAB, una de las firmas que realiza en la actualidad ensayos en la Estación Experimental de Las Palmerillas, de la Fundación Cajamar. Pues bien, me estuvo narrando que su empresa investiga un silenciador de virus, de modo de que aunque esté en el ADN no se pueda expresar, no se forme la cápsula. Algo así como el virus del SIDA en humanos, hoy día se puede vivir con esos anticuerpos tomando un tratamiento sin que el SIDA se desarrolle. Pues igual llevado a las plantas. Me pareció muy revolucionario y le he escrito después de conocerlo varias veces para que me dé más detalles, ya que vive en Madrid, pero parece que está muy ocupado. Pero lo dicho, dejo por aquí el asunto y si estáis interesados lo iré siguiendo.

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Para terminar voy a dejar a continuación todos los artículos que he escrito sobre el Nueva Delhi. Por si alguno se quiere empapar del tema más tratado en el sector hortícola desde este verano. Y preocupante, sobre todo ahora que llegan cultivos de primavera como melón y sandía.

Ensayos de campo. Laboratorios bajo el plástico
El sector público se pone las pilas con el virus y crea una plataforma de investigadores
AgroTIP y el Nueva Delhi. Un ensayo con 18 variedades de calabacín en una finca de El Ejido
Aparecen los primeros sobres con una variedad de calabacín supuestamente tolerante
Melón y sandía. Necrosis. San Agustín. II parte
La charla de San Agustín. El origen sí importa, por supuesto que sí. I parte
Dos jornadas distintas en el mismo día sobre el virus Nueva Delhi: por la mañana una en Almería y por la tarde otra en El Ejido. Miércoles 18
La mosca blanca es el origen de todos los males del agricultor, ¡santa María Purísima!
Sin entradas para escuchar la película del Ifapa sobre el virus
Nueva Delhi. Sigue el misterio
¿Habrá suficiente calabacín en las próximas semanas? ¿Está rota la planificación de la siguiente campaña? ¿Y la de primavera?
La Universidad de Almería ofrece su banco de germoplasma de calabacín para dar con una variedad resistente al nuevo virus
Teorías conspiranoicas sobre el virus ‘Nueva Delhi’. Avionetas y casas de semillas
Si hay mucho menos calabacín, ¿por qué el precio no sube?
El nuevo virus del calabacín provoca un aluvión de seguros en este cultivo 

Ensayos de campo. Laboratorios bajo el plástico

El campo almeriense es un auténtico laboratorio de ensayos. A diario. Y así lo constato a través de este blog, ya que sois muchos los que me invitáis a visitar fincas en las que se hacen pruebas de todo tipo para mejorar nuestro ‘mar de plástico’, en continua ebullición y actividad. Ayer respondí a dos de estas invitaciones.

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Alfonso, comercial de Bayer y lector de este blog, me escribía hace unos días para asistir a una jornada técnica en un invernadero de Las Norias (El Ejido), donde esta multinacional alemana reunió ayer miércoles a varias decenas de ingenieros y peritos para explicarles cómo usar de un modo seguro en pimiento y pepino sus productos para que se disipen rápido. Diego Hernández fue el encargado de las charlas.

Teniendo en cuenta la política restrictiva de gran parte de las cadenas europeas de supermercados me pareció muy interesante escuchar cómo se degradan esas materias activas.

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Habría que recordar que los supermercados más exigentes no permiten superar más de 4 materias activas por analítica, tampoco superar 1/3 del LMR de cada materia activa, del mismo modo no superar el 70% de los LMR’s acumulados (suma) o del 70% de la Arfd acumulada.

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También ayer asistí a otra sesión a pie de campo, en este caso de la firma NutraGreen, en una explotación cercana a la anterior, situada en el vecino pueblo de La Mojonera (Almería). En la imagen superior el agricultor en el que se realiza el ensayo, Francisco Vargas, junto al jefe técnico de Campo Roquetas, Óscar del Blanco, y el presidente de NutraGreen, Jesús Fernández.

Recorrimos varias parcelas, una de judía verde, otra de pimiento italiano y finalmente la más interesante de todas, una de calabacín plantado a principios de noviembre. Técnicos de la alhóndiga La Unión, Mónica y Jorge, de la cooperativa Cohorsan, Andrés, y de El Grupo SCA, Alberto, junto a Juan Manuel, representante de la compañía en Andalucía, quisieron comprobar in situ el comportamiento del cultivo ante el Nueva Delhi. El agricultor Francisco Vargas llevaba dos semanas sin hacer un solo tratamiento. Evidentemente ni este producto ni ninguno conocido va a acabar con el virus, es imposible (no existen los productos milagrosos); pero la premisa es que el cultivo pueda convivir con el virus sin que el agricultor tenga que arrancar toda la plantación. Según Vargas, la plantación tratada es mucho más vigorosa, aunque habrá que esperar varios meses más para llegar a alguna conclusión, sobre todo, cuando haga su aparición el calor en primavera.

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