Fotos de invernaderos turcos. II parte

Foto invernadero de cristal de Turquía

El amigo Andrés estuvo la semana pasada en Turquía y me ha enviado estas fotos que comparto con vosotros. Este lector ya dejó un comentario en el anterior post explicando que los invernaderos de cristal de Turquía son viejos, tienen hasta dos y tres décadas, y están siendo sustituidos por invernaderos de plástico. En una de las instantáneas que me ha enviado se puede observar cómo la banda del invernadero es de cristal, mientras que la cubierta es de plástico. La silueta es de arco.

Bandas de cristal y cubierta de plástico

También comentaba Andrés que si aquí nos quejamos de la atomización, allí es aún mayor entre las comercializadoras. Además el mercado local tira de gran parte de la producción. Esto justificaría que pese a que se produzca tanto, en términos de volumen de kilos, se exporte relativamente poco.

Luego está la climatología. Allí más fría y húmeda. Suelen ir a ciclos cortos. La siguiente imagen es sintomática. El sistema de calefacción es bastante rudimentario. Y las maderas debajo no son sinónimo precisamente reflejo de excesiva carga de innovación.

Invernadero de tomate con calefacción

La producción turca es en un 51% tomate: 3.200.930 toneladas. Le sigue el pepino con el 16%, 1.001.940 toneladas; a continuación la sandía, con 640.513 toneladas, el 10%; después pimiento verde, con 478.344 toneladas, el 8%; berenjena, 252.396 toneladas, el 4%; el melón supone 136.396 toneladas, el 2%; y otros hortícolas suman 563.408 toneladas, el 9% restante.

Acabo con una breve comparativa de costes de producción, extraída del trabajo del profesor Pérez Mesa. En tomate Almería tiene un coste en mano de obra de 2,6 euros el metro cuadrado, Turquía está en 1,3 euros. Si sumamos el resto de gastos corrientes más amortizaciones un kilo de tomate en Almería tendría un coste por kilo de 41 céntimos de euro. En Turquía está en los 24 céntimos.

Semillero

Antalya, la otra Almería de Turquía, pero con invernaderos de cristal

Esta noche he estado en El Edén en la última sesión del ciclo de conferencias organizado este año por Coexphal y que ha tenido especial énfasis en el análisis de mercados internacionales. El ponente ha sido Juan Carlos Pérez Mesa, la única persona que hasta el momento ha realizado un estudio serio y fiable (es decir, despolitizado) sobre la renta real de los agricultores, ya que todos los anteriores estudios solo hablaban de ingresos o bien de costes, pero nadie se atrevía a decir cómo era el resultado final de la campaña en el bolsillo del productor. Recordaréis mi reciente post titulado ‘Primer estudio que aborda la renta real de los agricultores. Números rojos en la última campaña’, pues bien, como comprenderéis sabiendo que la voz autorizada era la de Juan Carlos con más motivo he acudido a la charla. Y la verdad es que se han dicho tantas cosas con enjundia que tendría para una veintena de post. De momento empezaré por el primero, que es éste.

Pérez Mesa

Entrando en el meollo, en Turquía hay otra Almería, algo más pequeña que la nuestra (unas 5.400 hectáreas menos) y que se llama Antalya. Esta región tiene el 80% de los invernaderos de cristal del país, casi 6.500 hectáreas, muchísimo más de lo que tenemos en nuestro mar con vidrio. Pero allí también hay plástico, casi 14.000 hectáreas, más otras 3.800 de túneles.

En el otro lado del Mediterráneo más de la mitad de lo que se cultiva es tomate, le sigue pepino, sandía y pimiento. Si se toma toda Turquía, la producción de tomate en invernadero supera los 3 millones de toneladas, que sumadas a las producciones al aire libre dan más de 11 millones de toneladas frente al millón que produce Almería, ¿asusta?

En principio sí, pero si luego se observa la proporción en las exportaciones, el tomate almeriense tiene mayor representatividad en los países de la Unión Europea que el tomate turco. En este sentido estamos mejor posicionados, pero ¿a dónde va todo ese tonelaje de tomate del vecino de la otra esquina? Primero habría que decir que Turquía es un mercado de 81 millones de consumidores, lo que empuja la posible demanda interna, pero ¿y el resto? ¿quién se lo come? La respuesta es… ¡¡¡Rusia!!!

auditorio de agricultores

Hace una década cuando en El Ejido se sacó aquel proyecto que anunciaba la conquista de Rusia, con grandes tintes de engrandecimiento del político de turno, dicho mercado aún estaba abierto y esperando a ser explorado. Sin embargo, ante la zozobra y la duda de los sureños de la Hispania, tanto turcos como israelíes se espabilaron y emprendieron el viaje hacia la estepa hasta convertirse en proveedores de tomate de Moscú los primeros y de pimiento los segundos.

Todo esto tiene muchas lecturas. La crítica puede ser decir que, como otras veces, llegamos tarde y ese nicho de mercado ya lo copan otros, aunque ahora Putin ha dicho que aunque quisiéramos solo se habla con Ankara y con Tel Avic. Como socios de Bruselas tenemos un telón de acero en versión comercial. Pero también puede haber una segunda lectura en positivo. Que sería decir algo así como … “¡Muy bien! Que estos dos competidores vendan a Rusia, que ya nosotros nos quedamos con Europa!”. Visto así, supongo que salimos ganando. Pero no deja de ser una especulación.

Lo que sí me sorprende es el poco tomate turco que entra en las fronteras comunitarias, teniendo en cuenta todo su potencial. Es como un oso dormido que vende sobre todo a los países de su entorno, pero, ¿qué ocurriría si se convirtiese algún día en socio de pleno derecho de la Unión Europea?

De momento las exportaciones de Turquía a países de la UE son bajas. 54.000 toneladas en tomate y 41.000 en pimiento.

Público en la jornada

La ponencia también ha analizado la zona productora de Israel, pero eso ya lo dejaré para otro día. Por cierto, esta noche he conocido a algunos lectores del blog e incluso a algún comentarista al que no le ponía cara.