A vueltas con la campaña 2015/16. Los tempranos de Adra y Berja

Berja. Pimientos

Ya he visto alguna finca cogiendo pimientos. El agricultor me dice que es un cultivo de primavera-verano, pero me fijo en el vecino y ya tiene los pimientos bien cuajados y con frutos que van haciendo tamaño. Estoy en Berja, una de las entradas naturales de la Alpujarra almeriense. Así que en esta zona tempranera ya se pueden ver explotaciones bien adelantadas.

Los pimientos que he visto en recolección son lamuyos. En verde. La primera fotografía. Pero también hay californias rojos, en fase de cuajado (la segunda imagen) y en algún caso de engorde; y bastante dulce italiano. El Palermo.

Berja. Pepe y Antonio

Las últimas uvas de BerjaLuego en Berja me he topado con algunos parrales. Son simbólicos, unas pocas uvas para el autoconsumo. Estamos en la temporada, aunque ya no se puede recoger lo que no hay. Es una pena cómo se ha perdido la que fuera seña de identidad de nuestro campo, ahora casi bajo monopolio murciano. La vecina región de Murcia tiene las variedades sin semilla más productivas y con más resistencias. Más al norte en Alicante también hay varias comarcas uveras.

Adra. El nudoAlbufera de Adra

En el litoral el pimiento también va a buen ritmo. Las imágenes corresponden a varios invernaderos de la antigua Abdera fenicia. Veo algunos california rojos, aunque aquí se siembran todas las tipologías de pimiento. Adra, junto a Berja y Dalías, pueden presumir de ser las zonas más tempranas de pimiento en Almería, una provincia que lidera la superficie de este cultivo en España en una progresión estadística creciente ejercicio tras ejercicio.

Adra. Guita va, guita viene

Es curioso cuando hace un par de años escuché un programa del paisano Carlos Herrera en la radio, en Onda Cero. Llamadas y comentarios de los oyentes y del susodicho locutor alabando las bondades del pimiento. ¿Os podéis creer que no hubo ni un solo comentario referido a los pimientos de Almería? Tremendo. Lo cierto es que gracias al control biológico en Almería (también en Murcia) se cultivan pimientos de una calidad extraordinaria y con unas garantías de salud para el consumidor inigualables. Hecho este desahogo, aporto unos pocos datos del Ministerio de Agricultura, referidos al último año de referencia, 2014. En Almería se alcanzaron el año pasado las 9.378 hectáreas, de un total de 18.000 ha. de pimiento en toda España, es decir, más de la mitad del país. La siguiente es Murcia con 1.233 hectáreas, a continuación Granada con 1.019 hectáreas, 680 en Ciudad Real, 645 en Navarra, 475 en Málaga, 422 en La Coruña o 425 en Pontevedra. Creo que aportando estas cifras está todo dicho. Así que señor Herrera, la próxima vez que tenga la oportunidad de hablar de pimientos acuérdese de los de su tierra.

Adra. Poniendo guitas

El Ejido. Bichos con la lupa

El Ejido. Más guitasBichos

Las sueltas ya se han hecho en muchas fincas. Swirskii (la última fotografía es de un invernadero de Matagorda en la que tres peones están colocando las cajetillas) y orius. Y con esa lupa que llevan los técnicos de campo se puede ver de todo. Otra de las imágenes es de la lupa del amigo Pepe con una hoja de pimiento que esconde huevos de spodoptera.

También he visto estos primeros días de pre-campaña 2015/16 muchos búnker de cebada para dar cobijo al alimento de nuestros bichos buenos cuando la chicha sea escasa.

El Ejido. Sueltas de swirskii

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El Nueva Delhi sí ataca al tomate, solo y con el virus de la cuchara. Comprobado

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Es la principal conclusión de la intensa jornada sobre virosis celebrada hoy en el Ifapa de La Mojonera. Es un notable avance, ya que en la primera charla del Ifapa – a principios de diciembre en las instalaciones de SUCA – aún no se sabía la incidencia del Nueva Delhi en tomate, solo se había detectado en laboratorio, pero no en un invernadero. Pero ahora todas esas preguntas que entonces se hacían los agricultores de si el Nueva Delhi podía afectar al tomate, si iba o no enmascarado con el virus de la cuchara… ¡ya tienen respuesta! El Nueva Delhi que tenemos en Almería ataca al tomate, puede ir solo o acompañado del virus de la cuchara, tal y como ha constatado el Ifapa en las muestras recogidas en las fincas de su propio centro, como en las llevadas por los propios agricultores. ¿Os acordáis en el campo de Níjar, por la zona del 21, las decenas de hectáreas de tomate que fueron arrancadas este invierno y que no se sabía si era el virus de la cuchara más virulento que nunca o qué demonios era? La respuesta ya sabemos cuál puede ser. Sin embargo, aún hay mucho trabajo por delante y hay que ser precavidos en las conclusiones. Por ejemplo, parece (y uso el verbo parecer, no otro) que el Nueva Delhi en tomate no deteriora el fruto, como sí lo hace en calabacín, que deja de ser comercial.

Almudena Simón fue la ponente de la sesión que despertó más interés, la del ToLCNDV. ¿Puede transmitir una mosca blanca adulta infectada de Nueva Delhi el virus a su descendencia y que ésta a su vez la pase a una planta sana? No, así que la mosca no es el reservorio; sino más bien las plantas afectadas, de ahí la importancia de que sean retiradas con control.

También explicó que en sandía con las altas temperaturas es más fácil observar la incidencia del ToLCNDV sobre la planta. Y la pregunta, ¿cómo afecta al fruto? Pues aún no hay una respuesta determinante, sencillamente porque las sandías que hay en el Ifapa aún están en un estadio temprano.

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Pero hubo más cosas. Por ejemplo, el nuevo virus del amarilleo en judía. Leticia Ruiz explicó que el más reciente LCV-SP (lettuce chlorosis) habría desplazado al más antiguo BnYDV (bean yellow), que habría desaparecido debido a su estrecho rango de huéspedes. De hecho, desde hace varios años el Ifapa no ha encontrado muestras del BnYDV. Ambos se transmiten por mosca blanca y provocan acartonamiento de la hoja, torsión del fruto y amarilleo. La solución en cualquier caso es la misma: prevención y manejo integrado de plagas.

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Hubo dos ponencias más. Ana Pérez abordó el control de la podredumbre de la base del tallo de calabacín causada por Fusarium solani. Describió un ensayo con tres alternativas. Se probaron catorce cultivares susceptibles a la enfermedad (sin buenos resultados); se usaron ocho productos fungicidas (tres de ellos fueron eficaces) y dos biológicos; y se incidió en la solarización y la biosolarización, que fue la mejor opción, ya que así se reduce el inóculo del Fusarium solani en el suelo.

Y finalmente la última intervención fue la de David Navarro, centrada en el swirskii en pepino temprano y en el modo de fomentar su uso. Propuso hacer las sueltas en el propio semillero, lo que abarataría el coste para el agricultor, serían necesarios menos individuos y se adaptarían mejor. Para mantener las poblaciones con frío se las alimentaría con polen, que ya no sería necesario en pepino de primavera.

Futuros proyectos del Ifapa. Uno de los próximos ensayos, relacionados con el Nueva Delhi, será estudiar la instalación temprana de swirskii en calabacín de otoño. Pero sin lugar a dudas el proyecto más ambicioso se  determinará este próximo viernes. Entonces se sabrá si el Ministerio otorga los dineros necesarios para que empresas privadas y centros de investigación públicos de distintas regiones puedan investigar las herramientas con las que combatir al Nueva Delhi. Será la primera gran decisión relacionada con nuestra agricultura de la sucesora de Cañete, Isabel García Tejerina. Os dejo el artículo en el que ya adelanté este proyecto: “El sector público se pone las pilas con el Nueva Delhi y crea una plataforma de investigadores”.

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