¿Qué está pasando con la producción del biogás? Por Rosalía Gómez

Rosalia Gómez

Una pregunta que cabe hacerse es por qué la producción de biogás a muchos en la provincia de Almería nos suena tan raro. Una razón de peso es la poca importancia que este biocombustible ha adquirido en nuestro país. De los 28 países de la Unión Europea España ocupa el lugar 22 según datos de la European Biogas Association (EBA) del año 2012, con un número de plantas de producción que ascendió desde 5 hasta 22.  Algo que al menos a mí me llama la atención es que el 90% del biogás producido procede de vertederos y depuradoras, teniendo en cuenta la cantidad de residuos orgánicos producidos en nuestra agricultura, no solo procedentes de la producción en sí, hemos de tener en cuenta además la cantidad de kilos de verdura que han sido retirados del mercado de frutas y hortalizas, como consecuencia de situaciones de crisis.

Desde la adopción del Protocolo de Kioto (PK) en 1997 se puso en marcha el compromiso de reducir las emisiones de los seis gases, conocidos como GEI (Gases Efecto Invernadero) y desencadenantes del aumento de la temperatura media mundial en un 5% con respecto a los valores existentes en 1990, en el período 2008-2012,y en la decimoctava Conferencia de las partes se estableció un segundo período  2013-2020.

Todo empezó en la Cumbre Mundial de Desarrollo Sostenible de Rio de Janeiro en 1992, en donde se acordó la evidencia científica del cambio climático adoptado en el PK. Así nació la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC), tratado internacional que acordaría cómo hacer frente a las reducciones de gases a la atmósfera para evitar la degradación climática. La COP´s es el cuerpo supremo de la Convención, es la Conferencia de las Partes, y está constituido por los países, que se denominan como “partes”, Países del Anexo I del Protocolo de Kioto,  aquellos que pertenecen a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), además de 12 países con economías en transición de Europa Central y Oriental y Países en desarrollo, Partes de no Anexo I. Este cuerpo se reúne una vez al año.

Es en  los Acuerdos del PK donde se establecen las medidas a tomar para alcanzar los niveles de reducción de gases a la atmósfera. Para ello los países industrializados están de acuerdo en apoyar las actividades de cambio climático mediante un apoyo financiero, y es así como se crea un sistema de subvenciones y préstamos a través de la Convención, gestionado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial y controlado por la COP´s.

Muchos de los países industrializados se negaron a reducir las emisiones en sus países por la incidencia en su producción industrial, entonces se decide actuar sobre la emisión de gases a la atmósfera a través de la agricultura, silvicultura y ganadería. Las empresas agropecuarias se dedican a aplicar proyectos medioambientales que consigan reducir las emisiones de gas metano, dióxido de carbono, óxido nitroso, hidrofluorocarbonos, hidrofluorocarburos y hexafluoruro de azufre, y esas reducciones de gases previamente certificadas por los organismos autorizados o CERs (Certificied Emission Reductions) se traducen en bonos de Carbono. Estos bonos son los mecanismos que el PK utiliza para implementar sus medidas medioambientales.

Estos mecanismos forman el comercio internacional de los derechos de emisión de gases: Transacción de Emisiones, Implementación Conjunta (IC) y Mecanismos de Desarrollo Limpio (MDL). Una tonelada métrica de dióxido de Carbono equivale a una unidad CER que son los créditos con los que se comercia en el Mercado del Carbono. Los países desarrollados podrán financiar proyectos en países en vías de desarrollo y acreditar las disminuciones CER obtenidas como propias. Las empresas que aplican los proyectos se quedan con el 90% del beneficio de la venta del carbono y el productor agropecuario se queda con el 10% restante.

Los mayores niveles de reducción de CO2 deberán ser afrontados por Alemania, Reino Unido, Italia, Dinamarca y Países Bajos, mientras que España y Grecia pueden aumentar sus emisiones hasta el 25 y 15% respectivamente.

biogás

El mercado del Carbono, que comenzó a funcionar en 1996, empezó a adquirir fuerza a partir de 2002 en donde se estimaron transacciones de Carbono por un valor aproximado a 70 millones de tm. En 2006 se estimaron bonos equivalentes a 522 millones de tm, comenzando a perder fuerza a partir de 2008.

Esta explosión del comercio del Carbono está repercutiendo en la industria agropecuaria y medioambiental. Las críticas al PK y a las medidas de financiación de las reducciones CERs no son pocas: “Grandes beneficios para grandes empresas”.

Aquí os dejo una noticia de última hora, que quizá sea el inicio de un subsector industrial de nuestra agricultura, si las grandes empresas de energía españolas y la legislación de nuestro país lo permite:

http://www.energias-renovables.com/articulo/andalucia-a-punto-para-su-primera-planta-20150102

Foto: Planta de biogás en una granja de producción agropecuaria en Alemania

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Un agricultor de El Ejido recibe autorización para hacer “compostaje agrario doméstico”

El buen amigo Jesús Rincón me invitó a tomar un café en la cocina solar que compró hace unos años en el Parque de las Ciencias de Granada. Este agricultor ecológico de El Ejido (Almería) con nombre de torero es un tipo auténtico, un ecologista convencido. Mientras desayunábamos en el porche de su casa, tostada de tomate ecológico con zumo de naranjas (por supuesto orgánicas), me enseñaba en su portátil varios trabajos y tesis que había estado leyendo por Internet, entre ellos el de una doctora del País Vasco, “Uso de plantas transgénicas para elaborar medicamentos. Pruebas en plátano y tomate”. Más o menos venía a decir en román paladino que cuando consumes un tomate puedes estar vacunándote ante determinadas enfermedades, si se actúa previamente sobre el cultivo. Me mostró por otro lado el estudio de un científico nórdico que defiende todo lo contrario y advierte de los riesgos de las vacunas transgénicas. También estuvimos charlando sobre plantas de tabaco, ya que la nicotina repele a la mosca blanca; y sobre distintas derivadas del virus Nueva Delhi, como el gen del silenciamiento que se manifiesta en determinadas hortalizas.

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Echar un rato con Jesús es aprender y disfrutar de una buena compañía. Estuvimos luego en su invernadero donde me enseñó algunas pruebas que está haciendo, por ejemplo, con alfalfa para recoger y aprovechar mejor los nutrientes de la tierra. Y finalmente me llevó al montículo de compost que ha ido elaborando con los restos vegetales de su cosecha. A continuación me pasó en mano una carta de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en la que se acredita que su actividad encaja en la definición de “compostaje agrario doméstico”, ya que usa exclusivamente residuos de su invernadero y obtiene compost en su propia explotación agrícola sin dañar al medio ambiente. Según me dijo él mismo, es el primer agricultor de la provincia almeriense que ha recibido esta autorización, al menos hace unos meses cuando recibió la carta no había ningún otro caso similar. Rincón anima a los agricultores a que aprendan a gestionar sus propios restos para hacer compost.

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Para aquellos que estéis interesados en seguir sus pasos. Comento algunas indicaciones que da la Junta de Andalucía en su escrito para poder recibir esta autorización.

Los residuos biodegradables procedentes del invernadero deben estar sometidos a un tratamiento biológico. El compostaje ha de hacerse en la propia explotación, garantizándose la recogida de los lixiviados. Hay que controlar en el proceso los parámetros de humedad, temperatura y relación C/N. El tratamiento del residuo debe ser correcto y no dañar al medio ambiente. El compost obtenido debe usarse en la propia finca agraria, no entrar en el mercado, de modo que no se constituya ninguna empresa ni instalación dedicada a la producción de compost agroindustrial.