Un agricultor de El Ejido recibe autorización para hacer “compostaje agrario doméstico”

El buen amigo Jesús Rincón me invitó a tomar un café en la cocina solar que compró hace unos años en el Parque de las Ciencias de Granada. Este agricultor ecológico de El Ejido (Almería) con nombre de torero es un tipo auténtico, un ecologista convencido. Mientras desayunábamos en el porche de su casa, tostada de tomate ecológico con zumo de naranjas (por supuesto orgánicas), me enseñaba en su portátil varios trabajos y tesis que había estado leyendo por Internet, entre ellos el de una doctora del País Vasco, “Uso de plantas transgénicas para elaborar medicamentos. Pruebas en plátano y tomate”. Más o menos venía a decir en román paladino que cuando consumes un tomate puedes estar vacunándote ante determinadas enfermedades, si se actúa previamente sobre el cultivo. Me mostró por otro lado el estudio de un científico nórdico que defiende todo lo contrario y advierte de los riesgos de las vacunas transgénicas. También estuvimos charlando sobre plantas de tabaco, ya que la nicotina repele a la mosca blanca; y sobre distintas derivadas del virus Nueva Delhi, como el gen del silenciamiento que se manifiesta en determinadas hortalizas.

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Echar un rato con Jesús es aprender y disfrutar de una buena compañía. Estuvimos luego en su invernadero donde me enseñó algunas pruebas que está haciendo, por ejemplo, con alfalfa para recoger y aprovechar mejor los nutrientes de la tierra. Y finalmente me llevó al montículo de compost que ha ido elaborando con los restos vegetales de su cosecha. A continuación me pasó en mano una carta de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía en la que se acredita que su actividad encaja en la definición de “compostaje agrario doméstico”, ya que usa exclusivamente residuos de su invernadero y obtiene compost en su propia explotación agrícola sin dañar al medio ambiente. Según me dijo él mismo, es el primer agricultor de la provincia almeriense que ha recibido esta autorización, al menos hace unos meses cuando recibió la carta no había ningún otro caso similar. Rincón anima a los agricultores a que aprendan a gestionar sus propios restos para hacer compost.

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Para aquellos que estéis interesados en seguir sus pasos. Comento algunas indicaciones que da la Junta de Andalucía en su escrito para poder recibir esta autorización.

Los residuos biodegradables procedentes del invernadero deben estar sometidos a un tratamiento biológico. El compostaje ha de hacerse en la propia explotación, garantizándose la recogida de los lixiviados. Hay que controlar en el proceso los parámetros de humedad, temperatura y relación C/N. El tratamiento del residuo debe ser correcto y no dañar al medio ambiente. El compost obtenido debe usarse en la propia finca agraria, no entrar en el mercado, de modo que no se constituya ninguna empresa ni instalación dedicada a la producción de compost agroindustrial.

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