Aguacates y tomates en la Axarquía malagueña. El turismo arrincona a los agricultores

Nerja

Debajo de la palmera izquierda de la imagen superior, entre los destellos del sol cayendo sobre el Mediterráneo, está el famoso mirador de la serie Verano Azul. Una silueta conocida por varias generaciones de españoles. Lo que se ve al fondo es Nerja. Entre medias invernaderos. Cada vez menos. En este pedazo del campo español el ladrillo sigue vivo y hace retroceder a los agricultores convertidos casi en urbanitas entre nuevas promociones y la promesa de los gurús de la economía malagueña que pronostican que los millones y millones de nuevos turistas que vendrán traerán maná para todos. Es la costa del sol.

Maro

Si me giro y me doy la vuelta, sigo viendo invernaderos; pero en dirección contraria. Esa costa, que serpentea con el tapiz de azules de tarde llegando a su fin, conduce hasta el litoral de Granada. Lo conté ayer. Pero mi viaje ha proseguido hasta la vecina Málaga. Estoy en Maro, la primera localidad que da la bienvenida a la Axarquía malagueña.

patatas Maro

En este pequeño pueblo hay bastantes huertos de patatas, como se observa en esta instantánea donde un caseron con palmeras preside una privilegiada vista del mare nostrum. Más a la derecha, pero fuera del plano, veo un pequeño huerto con plataneras. Me sorprende, aunque en realidad sigo en la costa tropical, denominación que hermana a la costa que une las provincias de Granada y Málaga.

aguacates e invernaderos

Por aquí hay mucho aguacate. Cruzo Nerja, con variopintos invernaderos abandonados, y los que se mantienen se vislumbran como islas de blanco España, refulgentes sus plásticos al sol de enero. El siguiente pueblo es Torrox, donde conviven los cultivos de aguacates con los hortícolas de invernadero.

Me comentan que en Torrox Costa los invernaderos cercanos al litoral ya no están. ¿Qué hay ahora? Casas, pisos, ladrillo. Los jubilados del norte de Europa se han transformado en nuevos malagueños que quieren tener la playa cerca y a los que no les gusta la estética de esos plásticos, tan ajenos y extraños para su cosmovisión de la belleza. Incluso los almacenes de suministros agrícolas son sustituidos en Torrox por tiendas de jardinería (garden), la agricultura profesional queda arrinconada. El campo se ha transformado aquí para algunos en un hobby, pequeños huertos para el deleite de quienes quieren tener sus dos matitas de tomate y sus tres cebollinos.

Finalmente llego a El Morche. Me meto hacia el interior y encuentro una pequeña concentración de invernaderos. Esto se parece un poquito más a Almería. Respiro más tranquilo. El ambiente me resulta familiar.

El Morche

Subo por un camino sin asfaltar y sigo unas indicaciones que me conducen a una corrida. Tengo interés por ver aquí el funcionamiento de una subasta. Nada más llegar, me asombra la fachada de la alhóndiga. Está llena de adornos, casi folclóricos. Es la casa de un particular. El dueño. José Luis Salvatierra.

Fachada de la corrida

Doy la vuelta a la manzana y entro en el almacén. La subasta ya ha terminado. Están con las partidas.

tomates

Me paro con un agricultor. Me dice que tiene el invernadero enfrente. Con tomates. Hoy los ha vendido a 0,74 euros. Le pregunto por la juventud. Me dice que los jóvenes no quieren saber nada de los invernaderos. Me mira pasmado porque no está acostumbrado a que nadie con libreta y cámara la haga tantas preguntas sobre su trabajo. Le digo que soy periodista, periodista agrícola. Se extraña. En Málaga parece ser que a los periodistas solo les preocupa el turismo.

subasta Hermanos Salvatierra

José Manuel se llama esta agricultor del Morche. Al final no lo retrato porque se va con prisa. Me pongo a recorrer la subasta y veo patatas, cebollas, muchas calabazas, un poco de pepino tipo Almería y calabacín, pimiento dulce italiano, california rojo y amarillo, tomates de varias tipologías y aguacates.

pimientos y aguacates

Después me dirijo a la pizarra. Destaca el buen precio del calabacín, sobre 1,65, y el paupérrimo del pepino. Os estoy hablando del pasado sábado 10 de enero.

pizarra

Según me comentan después, el producto con un precio más estable y continuado en el tiempo es el aguacate. Antes de marcharme voy al bar de la subasta. Lo regenta el propio dueño de la alhóndiga, José Luis Salvatierra. Me explica que en su tiempo era exportador, pero que ahora el negocio se ha reducido al mercado doméstico, Mercamadrid y Andalucía principalmente. Lleva una vida más tranquila. En la zona, junta a la suya, hay otras tres corridas. Cuando me habla de volúmenes me doy cuenta de que aquí los agricultores han quedado arrinconados por el turismo.

Me quedo a comer porque son más de las tres. Hay un menú por solo 8 euros muy completo, que incluye de segundo la típica fritura malagueña de pescado. Tras dar buena cuenta de ello, me despido hasta la próxima, que la habrá. Y continúo unos pocos kilómetros hasta el límite costero con Vélez-Málaga. Es el punto final. Después regreso, rumbo a Almería. Lo hago por el litoral para aprovechar las vistas de la vieja nacional, hoy día casi sin tránsito porque los automovilistas (siempre con prisa) se han pasado masivamente a la autovía.

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Desde Agadir a San Petersburgo en una semana. Marruecos adelanta a España en barco (…)

A veces es difícil ponerle cara a la exportación de tomates de Marruecos a Europa, pero el empresario que aparece en la imagen es el comercial español que utilizan una docena de cooperativas marroquíes para poder llegar al mercado europeo. Se llama Rafael Martínez Pellicer, y es asesor comercial de la firma alauita Agri-Souss Group. Esta mañana lo he conocido en Almerimar (El Ejido, Almería) durante la segunda sesión del evento internacional de Syngenta titulado “Tendencias e innovación en el negocio del tomate para snack”.

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Como no es habitual coincidir con una persona con la actividad de Rafael, le he robado unos minutos y le he pedido que posara con el principal producto que exporta Agri-Souss Group: el tomate. Le he preguntado cómo lleva la campaña el vecino del sur y me ha dicho que “bien”, sin grandes novedades. Me ha explicado que al igual que hacen muchas comercializadoras españolas, en Marruecos también hay bastantes productores que cierran programas con las cadenas de supermercados europeas. Dato interesante, y no el único, motivo por el que dedico este post a la entrevista con Rafael.

Bajo la plataforma de Agri-Souss Group se aglutinan una doce de cooperativas de la región de Agadir, al sur de Marruecos. Agri-Souss realiza, entre otras labores y gestiones, temas de aduanas, transporte o facturas de los socios. Como he apuntado más arriba el tomate es el principal producto, aunque también hacen calabacín y se acaban de introducir en el pepino (novedad). También dato a tener en cuenta.

Finalmente, y creo que es lo que más me ha sorprendido, está la cuestión de la logística. Por ejemplo, en Almería cada cierto tiempo botamos un barco que siempre acaba hundiéndose. Es la eterna leyenda de la exportación marítima hispana en fresco. Mientras que el sector hortofrutícola almeriense es incapaz de armar un proyecto real, las llamadas por Bruselas ‘autopistas del mar’; sin embargo, Marruecos nos lleva años de ventaja. Digo bien, años. Según me relataba Rafael Martínez existe desde hace unos cinco años una línea marítima entre el Puerto de Agadir y el ruso de San Petersburgo. El tránsito dura una semana. Y cada vez es más importante. Aunque Francia sigue siendo un mercado notable para Marruecos, cada vez logra exportar más a Rusia por vía marítima.

Creo que más de uno debería detenerse y tirarse diez minutos pensando para intentar sacar algo en claro de esto. Hay que ser humildes y reconocer que nos dormimos en los laureles. Marruecos en este caso va a velocidad de crucero. Ilustro esta reflexión con una fotografía reciente del puerto de Agadir.

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