Primer estudio que aborda la renta real de los agricultores. Números rojos en la última campaña

Llevo muchos años asistiendo a ruedas de prensa maquilladas sobre la rentabilidad de los invernaderos, la mayoría por parte de la Administración competente. Estadísticas y ruedas de prensa que se dan cuando se han juntado varios meses buenos y es políticamente conveniente decir todo lo que ganan los agricultores. Estadísticas cojas porque nunca hacen la necesaria resta entre ingresos y gastos. Solo se habla de ingresos brutos, como si el agricultor no tuviese cuantiosos gastos corrientes y amortizaciones por doquier.

Esas ruedas de prensa y comunicados desaparecen cuando hilamos varios meses desastrosos. Mala la campaña 2013/14 y peor el otoño 2014/15.

Sin embargo, por fin he dado con el primer estudio completo que aborda esta cuestión sin prejuicios políticos ni intereses empresariales. El profesor de la Universidad de Almería, Juan Carlos Pérez Mesa, al que desde aquí felicito públicamente por su valentía ha sido el primero en hacerlo. Enhorabuena, Juan Carlos, por tu honradez. Os dejo la siguiente imagen, que recomiendo sea apreciada con sumo detenimiento.

gráfico actualizado

En el eje vertical de la tabla observamos los euros/kilo y en el eje horizontal las campañas. Las medias euros/kilo han ido paulatinamente descendiendo, aunque ese problema se ha ido solventando con más kilos por metro cuadrado. Por ejemplo, si la media de precios por kilo en la campaña 2003/4 estaba en 0,60 euros y los rendimientos en 70 toneladas por hectárea, en la campaña 2013/14 solo se llegó a los 0,53 euros/kilo aunque se subió a una productividad mayor de 76 toneladas por hectárea.

Sin embargo, la luz roja se enciende cuando el capítulo de los costes totales es superior al de los ingresos. Podemos ver que en la campaña 2002/03 hubo un margen de ganancias para el agricultor de 0,14 euros, en la campaña 2003/4 se bajó a 0,11 euros/kilo, un año después en el ejercicio de 2004/5 se ascendió hasta los 0,13 euros, en 2005/06 hubo una gran caída del margen hasta quedar únicamente en 0,02 euros, mejoró en 2006/07 hasta los 0,07 euros, volvió a caer en 2007/08 hasta situarse en un beneficio de 0,05, una campaña más tarde se repitió otro desplome hasta los 0,04 euros, en 2009/10 el descenso colocó el margen para el productor en 0,03 euros, en 2010/11 el descalabró se tradujo en 0,01 euros, la siguiente campaña 2011/12 dejó el bolsillo del agricultor tal y como lo tenía (ingresando lo mismo que gastaba, quedando a cero), en 2012/13 el agricultor logró un paupérrimo céntimo y finalmente la campaña 2013/14 ha sido la peor para la renta de los agricultores almerienses. La media ha quedado por debajo del umbral de color rojo, de tal forma que ha dado pérdidas de 1 céntimo por kilo. Incluso tengo que decir que la primera estimación elevaba las pérdidas en varios céntimos más.

judías

Aunque aumenta la productividad por metro cuadrado y los costes (corrientes más amortizaciones) se han estabilizado en las últimas dos campañas; sin embargo, la tendencia a la baja de los precios de las hortalizas rompe todos los esquemas. El agricultor no solo no gana dinero, sino que tiene que poner dinero encima.

Este blog cumple estos días dos años de vida y creo que éste es el artículo más importante que he escrito hasta ahora porque debiera ser una cura de humildad para muchos, un jarro de agua fría para los insensatos y un toque de atención para todos.

Esta agricultura nuestra dejó hace mucho tiempo de ser una gallina con los huevos de oro. Es una gallina raquítica a la que hay que alimentar con cuidado. Con cierto mimo. Quizá haga falta un poco más de cabeza y corazón, y menos frivolidad y pillería. Las piezas de este rompecabezas están puestas de tal manera que todos somos imprescindibles. Si no se cuida la gallina del agricultor, llegarán tiempos de cambios y un tsunami que hará las veces de tabla rasa.

pimientos

Finalizo con la media de las campañas 2002-2008, donde hubo un margen de beneficios de 9 céntimos por kilo; y a su derecha, en la tabla superior, se observa el rascacielos de la media de las campañas que van desde 2008 a 2014, que es lo más importante por ser lo actual. De todo esto se concluye que en los últimos seis años el margen que le ha quedado al agricultor de media es de tan solo 2 céntimos. ¡Y ojo! En el trabajo inicial de Juan Carlos Pérez Mesa el margen era de 1 céntimo. Hace unos días le comenté mi interés por publicar estos datos, entonces los volvió a actualizar cotejando distintas fuentes, y aumentó el baremo de 1 a 2 céntimos finales.

En resumen. Las dos cifras para no olvidar.

  • 0,02 euros kilo resultado (beneficio) medio en las últimas seis campañas, 2008/14.
  • -0,01 euros/kilo resultado (pérdidas) medio de la última campaña 2013/14.
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El pimiento supera al tomate en el valor de las exportaciones, tras muchos años

El informe de campaña hortofrutícola 2013/14 de Cajamar presentado este miércoles por la noche en la Casa de las Mariposas de la capital almeriense da mil titulares para cien mil interpretaciones. El estudio es abundante en estadísticas, tanto como para ofrecer argumentos a los que quieran hablar de una mala campaña, como para quienes prefieran la definición de regular o incluso los que opten por la de buen ejercicio. Depende de la clave con la que se quiera abordar el asunto, hay ‘chicha’ para todos.

La campaña anterior 2012/13 fue definida como la mejor, por tanto toda comparación con ella inevitablemente tiene las de perder. Así que el ejercicio 2013/14 ha arrojado números inferiores a los existentes un año antes, pero mejores a muchos de los anteriores.

Lo que sube y lo que baja

Del modo más conciso y directo posible. La superficie ha crecido un 5%, la producción un 4,5%, pero el precio medio por cada kilo ha descendido un 7%. En cuanto al valor de todo lo que han ingresado los agricultores de Almería la bajada es del 2,9% (al recogerse más kilos se ha compensado un poco ese deterioro de la media precio/kilo).

Valor, producto a producto. En el conjunto de la provincia de Almería la producción de tomate ha mejorado sus ingresos un 13% y la de sandía un 10%. El valor total de las ventas de pimiento ha ascendido un 3% y las de la judía verde un 8,5%.

En el otro extremo el valor de la lechuga se ha desplomado un 20%, mismo porcentaje de caída que la berenjena. Aún peor ha sido el importe final de la producción de melón, con un menos 28%; y de pepino otro menos 16%.

En el capítulo siempre importante de las exportaciones, columna vertebral de este campo, el pimiento desbanca en el valor de las ventas al tomate, que copaba el primer escalón desde hace varios lustros. Esto significa que el año pasado las exportaciones de pimiento mejoraron su facturación casi un 10%, alcanzando los 511.952.000 euros; mientras que las de tomate cayeron un 2,5%, cerrando en 488.122 euros. El crecimiento del pimiento también se reprodujo en volumen, con una subida del 23% hasta completar 441.781 toneladas (tn). El tomate apenas subió un 1% en tonelaje exportado, pero mantuvo el primer puesto del ranking almeriense con 530.590 tn.

En el apartado de los costes hubo contención. Los gastos de mano de obra suponen el 39% del cómputo total. En la imagen adjunta se detalla todo el análisis hecho por la Fundación Cajamar.

costes

El veto ruso también tiene su comentario. Después del bache de 2010 y 2011 las exportaciones almerienses a este país estaban en la senda del crecimiento hasta el corte impuesto por Putin. Era un mercado potencial para Almería, pero ese hueco ahora lo ocuparán otros suministradores, que difícilmente querrán irse cuando en el futuro se levanten las prohibiciones.

La carambola rusa

Judía verde de Marruecos que se queda en el camino y sirve como alimento a los pastores españoles

El titular de este post es excesivamente largo, pero es muy gráfico y recoge con su sola lectura lo que quiero explicar en estas líneas. La habichuela es una hortaliza delicada y muy sensible al transporte. Marruecos durante la última década logró hacerse con el mercado de esta verdura, expulsando a los españoles. Mano de obra barata en las explotaciones alauitas que reducía los costes, de tal modo que los productores europeos no podían competir con los marroquíes. Fenómeno que continúa hoy día, pero con matices.

Ahora este país norteafricano está diversificando más su pizarra agrícola, aumentando su producción de calabacín en detrimento de la judía verde. Se piensa en la logística, en el transporte y en el posible deterioro que puedan sufrir las hortalizas del otro lado del Mediterráneo en su tránsito hacia el continente europeo. Una parte de la judía de Marruecos que se dedica a la exportación se pierde por el camino, no alcanza su destino porque el producto llega “tocado” a los almacenes españoles en los que se confecciona y ya no se puede reexpedir hacia Europa. Esos importadores españoles se ven obligados a tirar toda esa verdura en mal estado a los contenedores o a donarla para el consumo animal.

Tengo documentadas cuatro empresas de las provincias de Almería y Granada en las que ocurre esto que describo. Una de ellas, situada en El Ejido (Almería, España), ha estado todo este pasado invierno comprando judía marroquí. Los camiones de este país llegaban a su almacén casi a diario, sobre todo cargados con habichuela. Sin embargo, ese producto aparecía pocos días después en los contenedores que jalonan toda esta comarca almeriense de invernaderos. Y también en las explotaciones ganaderas del entorno. Me  preguntaba sorprendido uno de estos pastores que cómo era posible que fuese rentable importar judía marroquí para luego no poder reexportarla. Buena pregunta. Las cabras y ovejas de este ganadero dieron buena cuenta de muchos de estos kilos de judías que no llegaron a buen puerto.

Ahora quizá se pueda comprender mejor que en la provincia de Almería el cultivo de judía se esté recuperando poco a poco desde hace dos campañas. Su cotización ha mejorado, su superficie ha crecido y se ha convertido en un cultivo con notables márgenes para el productor.

Imagen

Moroccan green beans which get stuck on the way and serve as food for Spanish shepherds

The headline of this post is too long, but it is very graphic and gathers with his single reading what I want to explain in these lines. Bean is a delicate vegetable and very sensitive to transportation. Morocco during the last decade managed to get this vegetable market, expelling Spanish producers. They had cheap labor on Alawite farms that reduced costs, so that European producers could not compete with Moroccan ones. A phenomenon that continues today, but with some subtle differences.

Now this North African country is further diversifying itsagricultural board’, increasing its zucchini production at the expense of green beans. You think of logistics, transport and the possible deterioration that may suffer vegetables from the other side of the Mediterranean in their passage to the European continent. A part of the Moroccan beans which is dedicated to export gets lost along the way, it does not reach its destination because the product gets slightly rotten to Spanish stores where it is packed and can no longer send back to Europe. Those Spanish importers are forced to throw out all these rotten vegetables in containers or donate them for animal consumption.

I have documented four companies in the provinces of Almeria and Granada in which it happens what I am saying. One of them, located in El Ejido (Almeria, Spain), has been buying Moroccan beans all this last winter. The trucks from this country came to its store almost daily, especially loaded with beans. However, this product appeared a few days later in the containers that mark all this region of greenhouses in Almeria. And also for livestock farming in the surroundings. One of these shepherds asked me surprised how it was possible that it were profitable to import Moroccan beans and then not to be able to re-export them? Good question.  The goats and sheep of this farmer ate many of these kilos of beans that did not come to fruition.

Now maybe we can understand better that in the province of Almeria the bean culture is slowly recovering step by step from two seasons ago. Its price has improved, its surface has grown and has become a significant crop with significant margins for producers.