‘El Señor de las Manzanas’ se llama José Segura

José Segura

Nos conocimos en la barra de un bar. En la sierra es normal entablar conversación con el vecino del café o la cerveza. No sé de qué modo empezamos hablar sobre lo seco que está el campo y lo maligno de la sequía. No supe su nombre hasta que me subí en su furgoneta. Con José Segura y su historia acabo el serial de artículos dedicados a la sierra de los Filabres y a esas otras actividades primarias que no abordo habitualmente cuando el invernadero está a pleno rendimiento. Ganadería caprina, apicultura, viticultura, incluso piedra natural, y ahora fruta de pepita. Porque José Segura tiene la mayor explotación de manzanas del interior de la provincia almeriense.

Royal Gala

Posee distintas huertas, diseminadas entre Tahal y Alcudia de Monteagud. Visité varias. Caminos de tierra y algunos asfaltados en los que no nos cruzamos con ni un solo vehículo. En las ciudades se hacen terapias de grupo, yoga, se camina por paseos marítimos abarrotados de personal, bla, bla, bla. Nada como perderse en una sierra y conocer a sus lugareños para desestresarse y encontrarse con uno. Y toda esa parafernalia del silencio.

Lo que despertó mi interés de su conversación fueron las manzanas. Las mayores producciones están en el noreste del país, Cataluña es región manzanera; así que ver manzanos en tierra almeriense tiene su aquel. Y si en Almería, o en una zona de clima similar, las producciones son más tardías, pues entonces puede ser interesante. A la mayoría de los manzanos de las imágenes aún les quedan dos meses, es decir, octubre. E incluso noviembre. En esa época ya ha finalizado el grueso de la producción española, así que puede quedar un hueco jugoso para responder a la demanda otoñal. Dicho con otras palabras, las manzanas en esa época se pagarán bien. Pura oferta y demanda.

huerta de manzanos

manzanas

José tiene Royal Gala (más roja) y Golden (más amarillenta). Más de 250 manzanos. Algo inédito en estos lares, de ahí lo del señor de las manzanas de los Filabres. Les tenía puesto el riego por goteo, pero se lamentaba de que era insuficiente con el veranito que ha estado haciendo. Luego en invierno me dijo que el árbol funciona bien en estas serranías porque pide frío. Le quitamos un par de manzanas a algunas ramas. De sabor extraordinario; aunque, ¡claro!, en un paraje así todo entra bien.

Espantapájaros

El peligro viene de los pájaros, que pican los frutos. Por eso, las bolsas de plástico y los espantapájaros.

pero

Junto a los manzanos, me mostró algunos peros. “Son autóctonos de los Filabres, de la Tetica de Velefique”, explicó. La fotografía adjunta corresponde a un pero. En realidad es una variedad de manzano.

garnacha

José también tiene viñas, unas 1.500 parras, tintas de tempranillo y blancas de garnacha. Decía que se exprimía un buen zumo con el que sacaba su vino para el invierno. Además de uva de mesa, que recogerá en septiembre.

almendras   peras melocotón

Y almendros, por doquier. Este árbol forma parte de la silueta de esta sierra. Y olivos. Entre unos y otros unos 1.500 árboles. Además de otros frutales, como cerezas, ciruelas, peras, caquis, melocotones y nectarinas y algún granado. Pero me quedo con las manzanas porque, tras lo visto, creo que pueden tener un buen comportamiento. Y entrar en el mercado en un momento ideal.

José Segura con sus parras

Con esto dejo atrás estos paisajes llenos de retamas e hinojos. La España más rica está siempre por descubrir. Y suele habitar alejada del asfalto, detrás de una encina o a la sombra de un olivo.

paisaje

Anuncios

Vino de la sierra para el autoconsumo

Juan Luis

En la sierra el autoconsumo y el trueque forman parte de su economía tradicional. En verano pequeñas huertas de hortalizas jalonando el monte y parcelas de viñas por doquier. Uva tinta y blanca. Muchas familias hacen así su propio vino serreño y con carácter. Me explica Juan Luis Jiménez que antes todo el mundo por aquí vivía de sus almendros, de sus olivos y del huertecillo. Él tiene casi 800 viñas repartidas por diferentes parajes de Tahal, en la sierra almeriense de Los Filabres. Lo hace por hobby, le gusta. Aprendió a hacer vino cuando regresó de Barcelona a finales de los 80.

tinto de Tahal

Los primeros años no le salía muy bien, pero con los años y con el apoyo de su yerno, Sebastián, ha conseguido sacar un buen caldo. Me lo da de probar en su bodega familiar. Llena medio vaso y  pa’ dentro. Juan Luis se lo bebe al tirón y yo tiemblo porque no soy capaz de seguir su ritmo. Se ríe y se golpea el pecho. “¿A qué quema? Es el calor del buen vino”, me dice.

Le contesto que con el frío y con la nieve que cae por estos lares en invierno ese vino debe de entrar muy rápido, pero que ahora la fatiga del calor exige más moderación. Me explica cómo hace el vino, al estilo artesanal. Me muestra el instrumental, pero me pide que no le haga fotos. “Ahora está feo, échaselas cuando empecemos a hacerlo y haya uva”, me pide. En esta sierra la vendimia es tardía, para primeros de octubre.

aperos tradicionalesDespués de bebernos un par de vasos y entrar en calor, calor, me enseña algunos aperos labriegos de antaño y utensilios de cocina de los de antes. Queseras para el queso de cabra – me recuerda al que hacía mi abuela cuando era niño -, ‘pailas’ para las buenas migas, y espuertas de esparto – también mi abuelo las hacía con la habilidad de sus manos -.

bodega familiar

viñas con Tahal al fondo

Juan Luis JiménezPoco más abajo, al sur del pueblo visitamos las primeras viñas. Uva blanca garnacha y tinta, casi toda tempranillo, aunque también ha introducido algunas variedades francesas en los últimos años. Me habla de la sequía y me muestra signos inequívocos del empobrecimiento que sufren las cepas cuando no cae ni gota. Aún así me muestra los goteros. Los usa tanto para las viñas como para los olivos. Pero me comenta que el caudal de su pozo es escaso y que siempre en el riego se queda corto.

gallinas

panorámica vertical

En otro de los parajes en los que tiene viñas me enseña unas gallinas. “No son huevos de industria”, señala, “de tamaño pueden ser parecidos, pero de sabor no. Me como dos huevos y son gloria bendita. Los otros no tienen ningún sabor”.

Supongo que en este hábitat se les puede denominar huevos ecológicos. Juan Luis me dice que el vino también lo es, que todo se resume en machacar y exprimir la uva y beberse lo que de ella sale. Que no lleva nada para alargar su vida útil. Y de tratamientos, solo azufre.

uva blanca

uva tinta

olivos jóvenesEn la segunda de las parcelas también tiene algunos almendros y bastantes olivos. Me lleva a ver los más jóvenes. Son picual. Me cuenta que antes tenía arbequina, pero que a él le daba un rendimiento muy bajo. La picual le funciona mejor.

Al despedirnos me regala una botella de vino para llevármela a El Ejido. “Te la tomas en el mismo día”. Y hago una mueca. “Dos, tres días, no más”, añade. Y nos reímos.

viñas

El Raf de los Filabres se llama Blanco Macael. Bajando a las canteras

Ana Rubio

Las canteras son otro sector primario que nace de la tierra. Agricultores y marmolistas tienen ese mismo vínculo en común. El maná de ambos brota del suelo, se extrae en forma de piedra natural o se cultiva mimando esa planta de tomate o de pimiento que da la vida. Como bien sabéis llevo rastreando este mes de agosto otras formas de vida, vinculadas al terruño. Otras actividades económicas en el hábitat rural, y ya que estoy recorriendo el interior de la provincia de Almería hay una zona de obligada parada: las canteras de Macael y su entorno, ubicadas en la sierra de Los Filabres.

Maquinaria en la canteraAna y yo hemos visitado una de las canteras de las que se arranca la piedra más singular de la comarca, el conocido ‘Blanco Macael’, que aseguran que es único en el mundo. En Italia, en Carrara que es otra zona de extracción de piedra natural, hay otros blancos, pero diferentes y con otras prestaciones. En este sector almeriense todo el mundo presume de la calidad sin igual de su ‘Blanco Macael’.

José Mula

Es la cantera de José Mula, retratado en su entorno de trabajo. Nos cuenta que demanda hay, pero que el problema está en la oferta. Se pide más ‘Blanco Macael’ del que se puede servir al mercado. Una vez que se saquen las vetas que están a la vista, para llegar a otras hay que profundizar más. Me recuerda el tema del agua y de la profundidad de los pozos y el sobrecoste de ahondar más en ellos.

Oro Blanco de MacaelJosé nos dice que aún hay ‘Blanco’ Macael para muchos años, varias décadas incluso. Sin embargo, no habrá para siempre. Observo las montañas, veo sus cortes, el equilibrio que hace la maquinaria para estar bien sujeta al suelo y no precipitarse por los desfiladeros que tengo enfrente y siento vértigo (…). Y me imagino a todos esos trabajadores, canteros esculpiendo la roca que luego servirá para adornar ricas casas y obras civiles de los países que sortean la crisis. Son las 7 de la tarde y a las 5,30 se fueron los peones de la mina. Solo quedamos el propietario, Ana y servidor. Y algunas cabras montesas que bajan en ese momento a beber agua a un pequeño manantial que hay cerca de la carretera.

Cabras montesas

Cantera Blanco Macael

El empresario nos describe cómo la crisis de la construcción ha arrastrado a la economía de la comarca. Se han cerrado demasiados talleres y se ha vendido mucha maquinaria, gran parte de ella a Marruecos. Los impagos han sido la principal causa que ha acabado con las compañías que han parado su actividad. Así que es un momento complicado el que vive este sector. Otras canteras vecinas están detenidas, a la espera de mejores tiempos.

Pasos en la cantera

Parque fotovoltaicoContinuamos el camino y llegamos a la escombrera ‘El Pozo’ de Macael, donde aparece un huerto fotovoltaico, polémico hace unos años por su ubicación. Torcemos a la izquierda y subimos por una estrecha carretera hacia un bonito mirador. A la derecha queda una gran cantera de Cosentino, con grandes bloques también de blanco. Con ella acabo este fugaz retrato hecho al otro pilar de la economía primaria de Almería, el mármol. Para otra ocasión espero ver algo de verde y amarillo Triana, ambas piedras de sobresalientes calidades en esta sierra.

Cantera de Cosentino

La Toscana almeriense. Viñedos ecológicos en la sierra de Los Filabres

Raquel con su perro

Hace unos pocos años se pusieron de moda las películas en las que el protagonista huía del mundo urbano, justo antes de su destrucción, a una zona del interior de Italia donde las llamas del infierno no podían alcanzarlo. Era la región de la Toscana, un lugar en la Tierra que emularía al paraíso literario y donde las zarzas eran viñas de vino, que daban la vida y una segunda oportunidad para disfrutarla.

Estos días de primeros de agosto he conocido un lugar similar o más bien cómo una familia ha transformado un monte, antes preñado de almendros abandonados y ahora convertido en su tierra prometida. Raquel tiene 30 años y lo primero que se me ocurre al verla es preguntarle qué hace allí. Me contesta que le gusta aquello, que le encanta, enfatiza. A los pocos minutos de conversación descubro que es también de El Ejido, del barrio de La Loma de La Mezquita. Cualquiera que haya conocido la sierra de Los Filabres y el Poniente almeriense sabrá que son dos mundos opuestos.

Panorámica de los viñedos

Paseo con ella por los viñedos. Son más de 5 hectáreas de diferentes añadas puestas en un paraje, llamado La Tejera, que tiene un entretenido acceso por la estrecha carretera de Los Chopos, en una de las gargantas del municipio de Tahal. Su hermana, Patricia López Peña, es la enóloga; pero hoy no está allí. Está en la ciudad, en Almería. Se me antoja muy lejos, aunque apenas hay una hora de camino en coche.

Raquel López Peña

Escucho con atención, mientras Raquel me explica que su familia también proviene de los invernaderos – sus abuelos fueron de aquella primera generación – y que hace unos pocos años, en compañía de sus padres, conoció estos parajes casi de casualidad. Fue un domingo. Y les inspiró tanto esta tierra que decidieron quedarse aquí. Después compraron derechos históricos de viñedos, pusieron los primeros de uva tinta, y tras distintas pruebas y ensayos este año esperan tener la primera gran vendimia.

uva tinta

Todo es ecológico. Hay tempranillo, cabernet sauvignon, cabernet franc, syrah y merlot. Confían llegar en unos meses, una vez finalizada la vendimia que en esta zona se concentra entre finales de septiembre y comienzos de octubre, a las 15.000 botellas de tinto.

“¿Cómo queréis venderlo?”, le pregunto. Y me responde: “Nos encantaría que pudieran venir aquí los propios clientes, hacer con ellos catas, pasearlos por nuestras viñas rodeados de un paisaje singular como el que aquí hay. Además podemos ofrecerles rutas a caballo y dentro de poco esperamos que también alojamiento rural. Nos acaban de conceder las licencias para construir”.

Y entonces Raquel me descubre con sus palabras que detrás de estas viñas hay mucho más que vino. Un proyecto que une turismo rural, con deporte activo y amor a la naturaleza en un espacio casi único.

cartel indicativo

El problema está en cómo llegar hasta esta garganta de Los Filabres sin perderse. Así que saltándome la norma de no poner teléfonos en los artículos, le hago aquí cobijo al móvil de reservas para cualquier lector que quiera conocer este lugar: 685 06 31 74 Y el correo electrónico: raquelfortalezadetahal@gmail.com La chica me cae bien, y el entusiasmo de su proyecto de vida consigue transmitírmelo. Así que no tengo que explicar más.

Embotelladora   Bodega   Cubas de vino

Denominación Desierto de Almería

La finca y su vino comparten el mismo nombre. Fortaleza de Tahal. Este pueblo, cabecera de esta sierra, tiene categoría de villa, ya que los Reyes Católicos hicieron parada en él durante varias noches camino de Granada. Durante la Reconquista. Así que Tahal tiene mucho de fortaleza. Incluso un castillo (para los que no conozcan esta localidad).

Este caldo de uva tinta ecológica, dentro de la denominación de vino del ‘desierto de Almería’, no lo podréis encontrar en hipermercados ni supermercados. A parte de en la propia bodega, solo se distribuirá por las pequeñas tiendas de la comarca. Lo que se conoce como comercio de proximidad. Pero si visitáis in situ la bodega, tal vez os encontréis también con algunas cabras. Raquel me dijo antes de irme que quería comprar unas pocas.

¿Existe o no la Toscana almeriense?

rutas a caballo   clases de equitación a niños

Manolo

Posdata: Manuel es tío de Raquel.

Viñedos en terraza

Sobrina y tío

La sequía nos deja sin miel

colmenas en Los Filabres

Llevo una semana recorriendo diferentes lares del interior de la provincia de Almería. Actividades primarias distintas al invernadero. Por las escarpas y llanuras de tierra adentro hay mucho monte bajo, con encinas, almendros, olivos y nada de plástico. Y también colmenas, como siempre lo más escondidas posible para ponérselo difícil a los cacos.

Me he tropezado con tres apicultores de diferentes pueblos y todos ellos me describían lo mismo: cuatro años de sequía que nos dejan sin miel en esta esquina del sureste peninsular. Si no llueve, no hay nada que hacer, nos quedamos sin floración y sin alimento para las abejas. Así que la poca miel que tiene la colmena se tiene que quedar en la colmena, so pena de que muera.

Colmenas en los montes

Me han hablado de mucha mortandad. Incluso uno de ellos viajaba a comienzos de este verano a la campaña del girasol en Sevilla y tuvo que volverse porque las temperaturas y la ausencia de arroyos (los había pero sin agua) ponía a sus abejas contra las cuerdas.

miel

La miel se saca de marzo a julio. Así que la campaña ya está echada. Uno de estos apicultores me describió en números cómo Almería se queda sin miel. “Un buen año he sacado 15.000 kilos de miel, y este año apenas han sido 1.000 kilos”, afirmaba.

Así que a desear que llegue septiembre y octubre lluvioso y que transforme la sequedad de nuestros montes en un nuevo manto de flores.

hilera de colmenas

Ganadero de caprino a los 45 años

Joven ganadero

En un valle entre almendros, olivos desperdigados y algunos pinares de reforestación se encuentra la explotación ganadera de Francisco. Tiene cabras, una cabaña de hasta 375 animales. Es el interior de la provincia de Almería, salpicada de establos en los recovecos de sus montañas. Francisco hasta hace un año se dedicaba a otra actividad, relacionada con la instalación de aire acondicionado. Ahora a sus 45 años se ha encontrado con una profesión en la que prima el amor a la naturaleza, el silencio y el respeto a los animales. Me dice que a las cabras nunca hay que gritarles, sino que hay que hablarles con cariño. Así producen más leche.

Cuando entro en el corral se me acercan de todos colores. Marrones oscuras, tirando a rojizas, de marrón claro, negras y alguna blanca. Las hay de la raza malagueña, una cabra de buena talla; de la raza murciana, un poco más pequeña; de la raza sevillana, cabra robusta y fuerte; y de la raza celtibérica, autóctona de nuestra Península. Las tres primeras destacan por su alta producción de leche, mientras que la celtibérica está pensada más para los chotos y la producción de carne.

Hay varias de ellas que empiezan a lamerme el brazo derecho. “¿Muerden?”, le pregunto a Francisco. “No, no, solo juegan”, me responde. Y al instante otras tres me ofrecen la cabeza como perritos esperando a ser acariciados. Y lo hago. A una marrón le gusta tanto que empieza a rascarse contra mi pierna. ¡Es increíble cómo son estos animales! Ninguna se asusta; de hecho, en un momento dado estoy rodeado de tantas cabras que no puedo seguir a Francisco que quiere enseñarme la zona en la que las ordeña.

Buscando la humedad de la pared

Me muestra dos chotillas que nacieron el día anterior. Son preciosas con su pelaje gris y con su esqueleto luchando por mantener el equilibrio. Le echo una foto con ellas.

Fran con dos chotas

Ahora en verano es cuando hay menos rendimiento lechero en la explotación. Entre 5.000 y 6.000 litros mensuales, frente a los más de 8.000 que puede haber en un mes de primavera, período de máxima producción.

El caprino tuvo el año pasado buenos precios, incluso alcanzándose el euro el litro. Sin embargo, desde hace unos meses las cotizaciones han caído a la mitad hasta los 50 céntimos. Al menos en Almería.

En esta provincia están las cooperativas de Los Filabres y La Pastora de Taberno que se unieron para vender juntas. Luego también está Caprinova, que nació de la escisión de una de ellas y que vende por su cuenta.

bebedero de agua

El nuevo cliente se llama CHINA

Algunos proveedores del sureste mantuvieron hasta hace unos meses un acuerdo con los compradores franceses. Esto repuntó los precios y estiró el mercado. Luego los franceses se fueron a buscar leche más barata a Rumanía, pero de peores calidades.

En este impasse de saber qué harían los franceses los cooperativistas del caprino almeriense movieron ficha. Viajaron recientemente a China, de donde regresaron con un acuerdo para destinar parte de su producción a este gigante mercado asiático, en forma de leche en polvo. Ya se han hecho las primeras ventas. Así que los ganaderos han abierto un mercado inédito que ha sido inaccesible hasta ahora para la mayoría de los empresarios españoles del sector agropecuario.

Rebaño en Los Filabres

Ayer tarde me acercaba a otro paraje de la sierra. Las cabras salían a pastar. Lo hacen varias horas al día. Su alimentación la completan con pienso, paja y alfalfa. El ganadero empieza a hacer cuentas (…). ¡El mayor coste de producción está en el granero!

Fotos de mañana

Cabra

Chotas hermanas con un  día de vida

Cabras posando

Raza celtibérica    corral en la calle

Fotos de tarde

Pastor mayo

Cabras pastando   Rebaño en el monte

Cosentino. Lecciones para la agricultura

El profesor José Ángel Aznar, de la Universidad de Almería y buen conocedor de la realidad del campo, daba una charla recientemente en el Maestro Padilla de Almería con motivo del acto del 70 cumpleaños de la CASI, ¿recordáis el post sobre la exposición fotográfica en la que se retrataban varias generaciones de productores unidos al tomate? Pues bien, en esa jornada José Ángel Aznar hizo una ilustración sobre la evolución y crecimiento de la mayor empresa de Almería, Cosentino, convertida hoy día en multinacional en continuo ascenso. Creo que es más que pertinente publicar ahora este tema, que lo tenía en reserva, porque se pueden sacar algunas lecciones extrapolables a los invernaderos.

Estatua homenaje a los agricultores

A principios de los 90 Cosentino, como todas las empresas del mármol de la comarca de Macael, centraba su actividad en cubrir el suelo y las paredes. Trasladado al sector agrícola, es como si las empresas almerienses se dedicasen únicamente a llenar camiones de frutas y hortalizas y enviarlos a Europa. Cosentino se dio cuenta de que necesitaba algo más para diferenciarse de la competencia, un valor añadido. Así que inventó el Silestone, producto bien conocido en todo el planeta y que recubre las encimeras de cocina de millones de hogares. Así que no basta con fletar camiones de tomate y pimiento, sin más; hay que calentarse la cabeza y crear algo de un valor superior. O se busca un producto con plusvalor, por el que se pague más dinero (como ocurre con el Silestone) o nuestras hortalizas seguirán siendo lo que son, commodities, es decir, productos de conveniencia por los que se paga poco.

La clave del éxito de Cosentino está en ofrecer un producto de calidad y diferenciado, amén de reinvertir constantemente en I+D. Subrayo lo de invertir y reinvertir porque no es un gasto, sino una obligación para no caer en el estancamiento.

¿Qué productos de nuestro campo pueden ser el Silestone de la agricultura? Indudablemente el RAF, las nuevas especialidades de tomate y pimiento, tal vez el pepino mini, algunas sandías y melones… Es cuestión de rascarse la cabeza para no vender solo un alimento básico: hay que pensar en términos de salud, sabor, estética… Por ejemplo, ahora Única Group ha lanzado una judía verde más oscura, más ancha y carnosa y que comercializa en exclusividad. Ese es el camino. En todos los estudios de Cajamar se aprecia cómo cada año el valor real que se paga por las hortalizas no sube, sino que incluso a veces baja (quitando la inflación), es decir, que las verduras en 2015 se pagan a los mismos precios reales que había en la década de los 70. Por eso, hay que sacar a las hortalizas de los commodities para ponerlas en las estanterías de los artículos de valor. Por los que se paga un precio superior.

Pero Cosentino no se quedó apalancado en su Silestone. Le introdujo mejoras, así que años después presentó el Silestone antibacterias (producto único) y más recientemente un nuevo concepto, ‘Dekton’, donde hay otros reclamos y cualidades, relacionados con el buen gusto por la decoración y la arquitectura.

Todavía hay más. Cosentino se marcó otro reto, sobre el que tal vez deberían de reflexionar las comercializadoras hortofrutícolas: controlar el canal de distribución. Con el siguiente ejemplo basta para entender la idea. Cosentino entró en Estados Unidos con una filial, de la mano de un socio local. Transcurrido cierto tiempo le compró las acciones al socio estadounidense, de modo que su capacidad de decisión y de gestión creció, quedando sus manos sin ningún tipo de atadura. Gracias a esto pudo después abrir sus propios almacenes en Estados Unidos (y en el resto del mundo), los llamados ‘Cosentino centers’. Ahora bien, hagamos el paralelismo con las cooperativas, SAT, SL y SA de nuestro campo, ¿podrían crecer en destino y así controlar parte de ese mercado para lograr un mejor reparto de la riqueza de la agricultura?

Y por último el ‘Cosentino City’, dentro del concepto ‘Dekton’, es la más reciente apuesta de la multinacional de Cantoria – su sede central sigue estando en la comarca de las canteras -. Espacios en el centro de las ciudades más importantes dirigidos a arquitectos y decoradores. Se me ocurre que en esas capitales también podrían abrirse las fruterías más selectas del mundo de los alimentos, ¿o es un disparate?

Dicho todo esto, creo que el modelo de Cosentino está basado en la unidad de todo un sector como el del mármol en Almería, donde las divisiones entre los empresarios son menores y la colaboración máxima. Sin embargo, en las frutas y hortalizas los proyectos más innovadores están aislados, son promovidos por empresas individualmente y no por el sector en su conjunto. Aún con todo, creo que de esta comparativa se pueden extraer algunas conclusiones más que valiosas.

Filabres

Posdata. La primera imagen es de la escultura en homenaje a los hombres y mujeres del campo almeriense, que hay en San Agustín (El Ejido, Almería). La segunda es de la sierra de los Filabres, de cuyo corazón se extrae el mármol de la provincia de Almería.