Antalya, la otra Almería de Turquía, pero con invernaderos de cristal

Esta noche he estado en El Edén en la última sesión del ciclo de conferencias organizado este año por Coexphal y que ha tenido especial énfasis en el análisis de mercados internacionales. El ponente ha sido Juan Carlos Pérez Mesa, la única persona que hasta el momento ha realizado un estudio serio y fiable (es decir, despolitizado) sobre la renta real de los agricultores, ya que todos los anteriores estudios solo hablaban de ingresos o bien de costes, pero nadie se atrevía a decir cómo era el resultado final de la campaña en el bolsillo del productor. Recordaréis mi reciente post titulado ‘Primer estudio que aborda la renta real de los agricultores. Números rojos en la última campaña’, pues bien, como comprenderéis sabiendo que la voz autorizada era la de Juan Carlos con más motivo he acudido a la charla. Y la verdad es que se han dicho tantas cosas con enjundia que tendría para una veintena de post. De momento empezaré por el primero, que es éste.

Pérez Mesa

Entrando en el meollo, en Turquía hay otra Almería, algo más pequeña que la nuestra (unas 5.400 hectáreas menos) y que se llama Antalya. Esta región tiene el 80% de los invernaderos de cristal del país, casi 6.500 hectáreas, muchísimo más de lo que tenemos en nuestro mar con vidrio. Pero allí también hay plástico, casi 14.000 hectáreas, más otras 3.800 de túneles.

En el otro lado del Mediterráneo más de la mitad de lo que se cultiva es tomate, le sigue pepino, sandía y pimiento. Si se toma toda Turquía, la producción de tomate en invernadero supera los 3 millones de toneladas, que sumadas a las producciones al aire libre dan más de 11 millones de toneladas frente al millón que produce Almería, ¿asusta?

En principio sí, pero si luego se observa la proporción en las exportaciones, el tomate almeriense tiene mayor representatividad en los países de la Unión Europea que el tomate turco. En este sentido estamos mejor posicionados, pero ¿a dónde va todo ese tonelaje de tomate del vecino de la otra esquina? Primero habría que decir que Turquía es un mercado de 81 millones de consumidores, lo que empuja la posible demanda interna, pero ¿y el resto? ¿quién se lo come? La respuesta es… ¡¡¡Rusia!!!

auditorio de agricultores

Hace una década cuando en El Ejido se sacó aquel proyecto que anunciaba la conquista de Rusia, con grandes tintes de engrandecimiento del político de turno, dicho mercado aún estaba abierto y esperando a ser explorado. Sin embargo, ante la zozobra y la duda de los sureños de la Hispania, tanto turcos como israelíes se espabilaron y emprendieron el viaje hacia la estepa hasta convertirse en proveedores de tomate de Moscú los primeros y de pimiento los segundos.

Todo esto tiene muchas lecturas. La crítica puede ser decir que, como otras veces, llegamos tarde y ese nicho de mercado ya lo copan otros, aunque ahora Putin ha dicho que aunque quisiéramos solo se habla con Ankara y con Tel Avic. Como socios de Bruselas tenemos un telón de acero en versión comercial. Pero también puede haber una segunda lectura en positivo. Que sería decir algo así como … “¡Muy bien! Que estos dos competidores vendan a Rusia, que ya nosotros nos quedamos con Europa!”. Visto así, supongo que salimos ganando. Pero no deja de ser una especulación.

Lo que sí me sorprende es el poco tomate turco que entra en las fronteras comunitarias, teniendo en cuenta todo su potencial. Es como un oso dormido que vende sobre todo a los países de su entorno, pero, ¿qué ocurriría si se convirtiese algún día en socio de pleno derecho de la Unión Europea?

De momento las exportaciones de Turquía a países de la UE son bajas. 54.000 toneladas en tomate y 41.000 en pimiento.

Público en la jornada

La ponencia también ha analizado la zona productora de Israel, pero eso ya lo dejaré para otro día. Por cierto, esta noche he conocido a algunos lectores del blog e incluso a algún comentarista al que no le ponía cara.

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Primer estudio que aborda la renta real de los agricultores. Números rojos en la última campaña

Llevo muchos años asistiendo a ruedas de prensa maquilladas sobre la rentabilidad de los invernaderos, la mayoría por parte de la Administración competente. Estadísticas y ruedas de prensa que se dan cuando se han juntado varios meses buenos y es políticamente conveniente decir todo lo que ganan los agricultores. Estadísticas cojas porque nunca hacen la necesaria resta entre ingresos y gastos. Solo se habla de ingresos brutos, como si el agricultor no tuviese cuantiosos gastos corrientes y amortizaciones por doquier.

Esas ruedas de prensa y comunicados desaparecen cuando hilamos varios meses desastrosos. Mala la campaña 2013/14 y peor el otoño 2014/15.

Sin embargo, por fin he dado con el primer estudio completo que aborda esta cuestión sin prejuicios políticos ni intereses empresariales. El profesor de la Universidad de Almería, Juan Carlos Pérez Mesa, al que desde aquí felicito públicamente por su valentía ha sido el primero en hacerlo. Enhorabuena, Juan Carlos, por tu honradez. Os dejo la siguiente imagen, que recomiendo sea apreciada con sumo detenimiento.

gráfico actualizado

En el eje vertical de la tabla observamos los euros/kilo y en el eje horizontal las campañas. Las medias euros/kilo han ido paulatinamente descendiendo, aunque ese problema se ha ido solventando con más kilos por metro cuadrado. Por ejemplo, si la media de precios por kilo en la campaña 2003/4 estaba en 0,60 euros y los rendimientos en 70 toneladas por hectárea, en la campaña 2013/14 solo se llegó a los 0,53 euros/kilo aunque se subió a una productividad mayor de 76 toneladas por hectárea.

Sin embargo, la luz roja se enciende cuando el capítulo de los costes totales es superior al de los ingresos. Podemos ver que en la campaña 2002/03 hubo un margen de ganancias para el agricultor de 0,14 euros, en la campaña 2003/4 se bajó a 0,11 euros/kilo, un año después en el ejercicio de 2004/5 se ascendió hasta los 0,13 euros, en 2005/06 hubo una gran caída del margen hasta quedar únicamente en 0,02 euros, mejoró en 2006/07 hasta los 0,07 euros, volvió a caer en 2007/08 hasta situarse en un beneficio de 0,05, una campaña más tarde se repitió otro desplome hasta los 0,04 euros, en 2009/10 el descenso colocó el margen para el productor en 0,03 euros, en 2010/11 el descalabró se tradujo en 0,01 euros, la siguiente campaña 2011/12 dejó el bolsillo del agricultor tal y como lo tenía (ingresando lo mismo que gastaba, quedando a cero), en 2012/13 el agricultor logró un paupérrimo céntimo y finalmente la campaña 2013/14 ha sido la peor para la renta de los agricultores almerienses. La media ha quedado por debajo del umbral de color rojo, de tal forma que ha dado pérdidas de 1 céntimo por kilo. Incluso tengo que decir que la primera estimación elevaba las pérdidas en varios céntimos más.

judías

Aunque aumenta la productividad por metro cuadrado y los costes (corrientes más amortizaciones) se han estabilizado en las últimas dos campañas; sin embargo, la tendencia a la baja de los precios de las hortalizas rompe todos los esquemas. El agricultor no solo no gana dinero, sino que tiene que poner dinero encima.

Este blog cumple estos días dos años de vida y creo que éste es el artículo más importante que he escrito hasta ahora porque debiera ser una cura de humildad para muchos, un jarro de agua fría para los insensatos y un toque de atención para todos.

Esta agricultura nuestra dejó hace mucho tiempo de ser una gallina con los huevos de oro. Es una gallina raquítica a la que hay que alimentar con cuidado. Con cierto mimo. Quizá haga falta un poco más de cabeza y corazón, y menos frivolidad y pillería. Las piezas de este rompecabezas están puestas de tal manera que todos somos imprescindibles. Si no se cuida la gallina del agricultor, llegarán tiempos de cambios y un tsunami que hará las veces de tabla rasa.

pimientos

Finalizo con la media de las campañas 2002-2008, donde hubo un margen de beneficios de 9 céntimos por kilo; y a su derecha, en la tabla superior, se observa el rascacielos de la media de las campañas que van desde 2008 a 2014, que es lo más importante por ser lo actual. De todo esto se concluye que en los últimos seis años el margen que le ha quedado al agricultor de media es de tan solo 2 céntimos. ¡Y ojo! En el trabajo inicial de Juan Carlos Pérez Mesa el margen era de 1 céntimo. Hace unos días le comenté mi interés por publicar estos datos, entonces los volvió a actualizar cotejando distintas fuentes, y aumentó el baremo de 1 a 2 céntimos finales.

En resumen. Las dos cifras para no olvidar.

  • 0,02 euros kilo resultado (beneficio) medio en las últimas seis campañas, 2008/14.
  • -0,01 euros/kilo resultado (pérdidas) medio de la última campaña 2013/14.

De visita en Casur. En la nueva nave de ecológico de Única Group. Y también en una finca en la que se hace abono en verde

Gonzalo Sánchez es uno de los socios fundadores de la cooperativa almeriense Casur. Tiene su explotación, más de siete hectáreas de ecológico, en Pechina. Persona agradable, de trato sencillo y agricultor con mucha cabeza. Hace unos años estuvo como capataz de la Estación Experimental de Las Palmerillas, de la Fundación Cajamar. Allí aprendió muchas de las técnicas que ahora lleva a la práctica en su finca. Me enseñó novedades en el uso de la perchas, las guitas o los desechos. Innovaciones que aplica con el asesoramiento de Isidoro Carricondo, responsable técnico de la cooperativa. Gonzalo es el más alto.

Isidoro Carricondo y Gonzalo Sánchez

Este verano este agricultor realizó la técnica del abonado en verde. Me pasó una foto hecha con el móvil, donde se aprecia cómo todo el material vegetal de la plantación se entierra como abono orgánico, acompañado de un poco de estiércol de oveja. Lo hizo en junio y el trasplante de los nuevos tomates lo efectuó en agosto, dos meses más tarde.

Abono en verde

La guita se quita. Es obviedad decir que no se entierra, aunque Gonzalo quiere incorporar rafia biodegradable. El obstáculo estaría en el precio, me comentan. Quizá habría que ajustarlo un poco más para no encarecer los ya de por sí elevados costes de producción del agricultor.

rafia

Después me marché con Isidoro a Viator, a la central de Casur. Contiguas a sus instalaciones está el almacén que hace un par de campañas se construyó para dar servicio a los agricultores de ecológico de Única Group. La mayoría pertenecen a Casur, el 86%; pero también los hay de Cabasc y Ferva. Las imágenes corresponden a la nueva nave para ecológico. El jefe de almacén me mostró tomate kumato ‘bio’.

jefe de almacén

Única Group cuenta con medio centenar de hectáreas en producción ecológica, que abarcan zonas productoras como Berja, El Ejido, La Cañada, Pechina y Níjar. Todos los artículos de la pizarra se hacen en eco, aunque los principales son tomate rama, el 24%; pimiento california, el 14%; tomate pera, el 13%; y pepino, el 10%.

En primavera Única tiene además una docena de hectáreas de sandía fashion en ecológico. Y en verano suma otras 5 hectáreas de cultivos orgánicos en la zona de los Bérchules y en Cortes de Baza.

trabajadoras de la central ecológica de Única

Antes de irme pasé por la nave de convencional – la de Casur de toda la vida (como dirían algunos) – que está dedicada al tomate, dentro de la especialización que llevan a la práctica las distintas cooperativas que integran Única Group. Allí estuve en el departamento de calidad e hice una foto de familia de todas las profesionales que integran esta área. Me van a perdonar que no ponga sus nombres, pero he perdido la chuleta en la que los apunté.

Algunas de ellas aparecen en el calendario anual que ha editado Única. Una iniciativa original y entrañable, ya que los distintos meses del año 2015 aparecen ilustrados con trabajadores de este grupo, ya sean agricultores o personal de almacén.

Departamento de calidad

Yo no he estado en la feria de Berlín. Pero os voy a hablar de Alemania

¿Saben nuestros comerciales y todos los empresarios españoles que acudieron la semana pasada a Berlín cuánto se gastan los consumidores alemanes en verduras? Lo digo porque son cifras esenciales para saber si un mercado está maduro o no. Quizá los datos que voy a dar a continuación sirvan a más de uno para su trabajo diario. Yo no estuve en Fruit Logística, pero sí me he preocupado de buscar esta información “estratégica”.

calabacín español en Berlín

Los alemanes afrontan un gasto medio anual de casi 150 euros per cápita, lo que se traduce en un consumo de 69,2 kilos de verduras al año. El tomate va en aumento, ya que ha pasado de un consumo que rondaba los 10 kilos campañas atrás hasta alcanzar los 11,4 kilos actuales; el segundo hortícola que más come un germano, la zanahoria, también va subiendo desde los 7 kilos hasta los 8,4 kg. En una proporción similar asciende la demanda del resto de los diez primeros hortícolas de la cesta de la compra germana, como la cebolla, el pepino, el pimiento, la lechuga iceberg, el espárrago, la coliflor, el puerro y el calabacín.

Berlín a vista de pájaro

Voy a afilar un poco más el lápiz. Un alemán se come de media al año 7,2 kilos de pepinos, 5,7 kilos de pimientos, 3,1 kilos de lechugas iceberg o 1,5 kilos de calabacinos. Y quiero subrayar que según las estadísticas oficiales la progresión de los últimos cinco años indica que los teutones cada vez comen más verduras. Subrayo esto para silenciar los argumentos de quienes dicen que se vende más barato en Alemania porque hay menos demanda de hortícolas. Simplemente es mentira. No lo digo yo, sino los números. Esos que nunca mienten.

También he estado consultando bibliografía sobre la producción hortícola de Alemania. Sus condiciones climáticas dificultan el cultivo de los hortícolas tradicionales de la cuenca mediterránea, eso ya lo sabemos todos. Así que en este país del norte de Europa los tres principales productos son el espárrago, la zanahoria y la cebolla. Hay casi 20.000 hectáreas de espárrago, más de 10.000 ha. de zanahoria y algo menos de cebolla. Bastante por detrás siguen en orden de importancia, en cuanto a superficie se refiere, repollo, guisante, frijol, coliflor, lechuga iceberg (3.400 hectáreas), espinaca y calabaza.

berenjena hispana         pimientos california          Centro comercial berlinés

Visto esto, en el top ten de sus hortícolas, no figura ningún cultivo de la pizarra de los invernaderos almerienses. Significa esto que nos tienen que comprar, significa esto que tenemos que saber venderles.

Algunas estructuras invernadas tienen, pero pocas, donde se cultiva tomate rama. Es tan simbólico que solo aparece en las últimas páginas de las estadísticas.

Posdata: Las fotos son de los propios lectores. He hecho una pequeña selección de las que me habéis enviado en los últimos días. Internautas que evidentemente sí han estado en la feria de la capital alemana.

Torre de Berlín

Vicasol hace sus primeros envíos de tomate por barco a los Emiratos Árabes

Años y años llevamos hablando sobre la búsqueda de nuevos mercados. Tantos ríos de tinta se han escrito sobre dicha quimera, que a veces se nubla el entendimiento y pareciese que buscásemos Eldorado de los primeros españoles, cuando sencillamente lo único que buscamos son nuevos clientes que consuman y compren nuestras hortalizas. Recuerdo la plataforma a Dubai que se creó en tiempos de Martín Soler y que quedó en agua de borrajas, Al-Andalus se llamaba la marca de aquel proyecto fallido.

Hoy día sin hacer ruido, y sin ningún eco mediático, la cooperativa Vicasol ha comenzado esta campaña a hacer sus primeros envíos semanales en contenedor hasta los Emiratos Árabes Unidos. Me lo contaba su presidente, Juan Antonio González, hace un par de semanas. Ahora me imagino que estará en plena feria de Berlín con el resto del equipo que Vicasol habrá llevado a la Fruit Logística alemana.

presidente Vicasol

Los envíos son de tomate pera. El barco tarda en el trayecto casi quince días, así que no hay otro tomate que tenga ese aguante postcosecha. No le pregunté, pero me imagino que la variedad tiene que ser ‘Caniles’ o alguna similar que haya salido en los últimos tiempos primando el gen de larga vida. Este tomate fue el que posibilitó los envíos a larga distancia, como Rusia, y ahora que aquel mercado está parado, el ingenio tiene que llevar a tocar a otras puertas. En principio la zona de Dubai recibirá tomate pera de Vicasol desde octubre a mayo.

Suerte les deseo para abrir esa lata. La apertura de nuevas rutas siempre debe redundar, así lo creo, en beneficio de todo el sector para descongestionar ciertos mercados ya maduros. De todas formas, Juan Antonio es sumamente prudente y cree que de momento es solo un pequeño mercado complementario. Nada más.

trabajadora

Las fotos que veis las hice en las nuevas instalaciones que tiene Vicasol en el paraje El Treinta, de El Ejido. Son las antiguas naves de Uniagro (Femago), totalmente remodeladas y bien equipadas y que Vicasol tendrá en régimen de alquiler durante tres campañas con opción a dos más. Juan Antonio hizo de anfitrión y me mostró las diferentes líneas de trabajo, especializadas en pimiento y pepino. El tomate lo trabajan en las centrales de Vícar.

pimientos

Sabéis que cuando visito una central de manipulado me gusta retratar a las personas, sus rostros, sus gestos, sus expresiones. Envasadoras, mozos, administrativos, encargados o recepcionistas. Una masa humana que vive al abrigo de esta agricultura que tanto amamos. También fotografié a la jefa del almacén.

jefa de almacén

Como he dedicado este artículo a esos otros pequeños mercados complementarios – además de los Emiratos en la zona del Golfo Pérsico hay otros potenciales países compradores – quiero cerrar con Norteamérica, cliente quizá minúsculo pero que también es propicio para la tarea de descongestionar mercancía. Estados Unidos siempre pone restricciones, de hecho por culpa de la Tuta Absoluta estas últimas campañas este mercado transatlántico ha estado restringido, aunque afortunadamente otra vez se ha abierto al comprobar los auditores la hermeticidad de las fincas almerienses que exportan a EEUU. Vicasol envía allí tanto tomate pera como pimiento california rojo y naranja, vía aérea desde aeropuertos del norte y centro de España o vía Holanda. Llegados a este punto creo que hablar del aeropuerto de Almería como opción sí sería una quimera. Dotado está, pero algo debe de fallar cuando no hay manera de hacerlo despegar.

tricolor

¿Qué harán los granadinos con sus pepinos?

invernaderos y aerogeneradores

Al inicio de campaña Holanda dejó un hueco en el mercado de pepino que los productores de la costa de Granada y Almería pudieron aprovechar, vía precios. Espejismo o no lo que vino después durante el otoño fue un zarpazo de dimensiones considerables. Hasta hace cuatro días (literalmente) los pepinos largos, los tipo Almería u holandeses, cotizaban a una media de entre 0,10 y 0,20 euros en origen. En destino se veían en Navidad precios en supermercados de Madrid con el cartelito de 4,5 euros. Han transcurrido casi dos semanas del nuevo año y vemos en las pizarras de las subastas algunos dígitos más cálidos, en torno a los 0,40 euros/kilo. Insuficiente, a todas luces. La campaña en esta zona de producción está ya echada, ¿o habrá tiempo para enmendarla?

invernaderos en las montañas

Recorrí hace unos días la costa de Granada. Fincas escarpadas en las serranías desafiando a la gravedad. Un hito del hombre capaz de aprovechar hasta el último palmo de tierra yerma para convertirla en fértil. Con la ayuda del plástico. Y la temperatura bastante más agradable que en Almería, así que las plantas crecen sin control. ¡Clima benigno y a echar kilos! Pillé a estos dos amigos cargando el camión.

trabajadores

En la costa granadina me tropecé con muchas empresas de Almería, que tienen pequeños almacenes. La Unión, Costa de Almería, Agroponiente, Femago, Agrupaejido o Mabe. También pasé por la puerta de La Caña, Miguel García Sánchez e Hijos, empresa de la provincia vecina que hizo precisamente el viaje inverso desembarcando hace unos pocos años en el Poniente almeriense.

MabeLa Caña

Vi bastante patata, algo de lechuga y cebolla, bancales venidos a menos de nísperos y nuevos huertos de mangos y aguacates. Es la costa tropical. Por eso, la chirimoya sigue copando un protagonismo especial, pese a que algunos prefieren arrancarla para poner aguacates. Yo me quedo con la chirimoya, mi fruta favorita. Lo de la pepita solo es un problema para sibaritas que reniegan de las semillas, como quienes no se comen una naranja por no tener que pelarla o por la “incomodidad” de tener después que lavarse las manos. El consumidor no siempre tiene razón, y menos cuando es un animal de ciudad. Regreso a la chirimoya, que se recoge desde septiembre hasta finales de noviembre, comienzos de diciembre. Así que me quedé sin ver los frutos de las variedades tradicionales. Las nuevas tienen más recorrido, pero con ésas no me topé.

chrimoya

patatas

Luego por la noche subí a la zona vieja de Salobreña. Casas encaladas y muchas pendientes. De eso no tengo fotos, pero sí un nombre. Cervecería Martín. Para ir bien acompañado. Un lugar idílico.

lechugas y cañaveras

El talento. También en la agricultura

Supongo que habréis oído más de una vez que la envidia es el pecado nacional. Dicen las encuestas que rellenan telediarios y noticieros en época prenavideña que esa baja pasión es la que más sufrimos los españolitos. Ese tipo de estadísticas – que se parecen más a un chiste o una anécdota que a un estudio serio – dan a entender que sentimos envidia de aquellos que destacan, ya sea un vecino, un compañero de trabajo, un familiar o un perfecto desconocido. Si así fuese, y lo pongo en condicional, se explicaría por qué tantas veces en nuestro país tenemos al frente de lo importante a personas no capaces, o dicho con otras palabras, en los puestos de relevancia no están los mejores.

claves del éxito

Que seamos un país de pelotas, chaqueteros, de burda apariencia y pandereta no implica que no seamos también un país de gente alegre, entusiasta, emprendedora y luchadora. Creo que ambas vertientes se pueden dar, es más, se dan y coexisten en España.

Con este escenario, ¿cómo ponemos en valor el talento? ¿Cómo premiamos a los mejores, no poniéndoles zancadillas, sino animándolos a que den lo mejor de sí para que su valía repercuta en nuestras empresas, en nuestras asociaciones, en nuestros colectivos y en nuestra sociedad?

optimistas, pesimistas

Las diapositivas que he adjuntado como imágenes las tomé este pasado jueves por la noche en una charla impartida en el hotel El Edén de El Ejido por Emilio del Águila, responsable de un área o sección que Cajamar tiene para la búsqueda del talento empresarial. Recursos humanos para que nos entendamos todos.

Emilio del Águila, ponente

Al hilo de dicha charla, titulada ‘Cómo mejorar la gestión en las empresas hortofrutícolas: si quieres, puedes’, me he animado a plasmar por escrito mis reflexiones en torno a la sesión impartida por este señor, entusiasta donde los haya. También creo que es interesante que Coexphal ofrezca a sus asociados un ciclo de conferencias durante los próximos tres meses con el objetivo de reflexionar sobre el ‘modelo Almería’, sus retos, desafíos y futuro. Serán seis charlas dentro de este nuevo ciclo de jornadas técnicas. La primera sesión ha estado dirigida a explicar la importancia del factor humano en el mundo empresarial. Lo que se conoce como inteligencia emocional en los negocios.

Según las tesis de quienes defienden que la actitud ante el trabajo es parte de la ecuación del éxito, se concluye que aquellos que son más optimistas ante su día a día cosechan mejores resultados en su actividad económica. Largo debate sin duda. Supongo que encender una sonrisa no solo es bueno para el trabajo, sino para tu propia vida.

público charla talento

Creo que este post es apropiado para desearos a todos feliz Navidad. Espero que continuéis en 2015 como lectores y que entre todos tengamos en este blog un espacio para debatir sobre cuestiones que nos importen. Lo cierto es que si mi actitud no fuese positiva hacia la vida y el futuro, jamás habría creado esta página agrícola. Y ya vamos a cumplir otro aniversario, a finales de enero este blog tendrá dos años de vida.

El final de la venta a resultas

De un plumazo el Ministerio de Agricultura se ha cargado la práctica de la venta a resultas, muy habitual en algunos mercas donde el cliente pide mercancía y luego paga según le paguen. Pues eso ya no es posible, so pena de recibir una multa por parte de la nueva agencia, AICA, que el Ministerio de Isabel García Tejerina ha creado para velar por la nueva Ley de la Cadena Agroalimentaria que ha entrado en vigor este mismo año.

Café con periodistas

Esta última semana ha estado por tierras almerienses el director general de la misma, José Miguel Herrero. Primero tomó un café con los periodistas, en la cooperativa SUCA (El Ejido), y después dio una charla a agricultores, técnicos y profesionales del sector en un acto organizado por la Coag. Al día siguiente a ver alhóndigas por la mañana, ya que la nueva normativa aún no ha sabido encajar la idiosincrasia del sistema de subastas en su articulado (quizá lo haga en el Reglamento que debe desarrollarla), y por la tarde a impartir otra nueva charla, tras el acto de presentación del informe de Cajamar. En esa ocasión José Miguel Herrero compartió mesa y debate con Roberto García, director de Negocio Agroalimentario de la entidad financiera, con Susana Rodríguez, del despacho Garrigues y con Ignacio García, director general de la Asociación Española de Distribuidores, Autoservicios y Supermercados (Asedas).

Lo positivo de esta ley es que ya no habrá venta a resultas porque desde hace unos meses toda operación de compra-venta debe tener un contrato previo con un precio fijado (o una descripción del modo y método de cálculo con el que se obtiene). La ley existe y su desconocimiento no exime de su cumplimiento. De hecho, estas jornadas a las que me refiero tenían como propósito dar a conocer una ley, desconocida en casi todo el campo.

AICA son las siglas de Agencia de Información y Control Alimentarios (AICA). Su objetivo es vigilar a todos los agentes de la cadena y multar a aquellos que no cumplan con el contrato firmado entre las partes. Además introduce un período máximo de pago, 30 días.

agricultores

Debilidades

Solo afecta al mercado nacional. El Estado – ejemplificación de lo público – interviene en lo privado (me recuerda un poco al sistema comunista en el que siempre debía haber un agencia y mucha burocracia para decirles a los hombres cómo debían hacer las cosas), pero solo en lo privado de España. El mundo y las relaciones entre la distribución y los proveedores seguirán siendo tan salvajes como siempre más allá de los Pirineos. Y además, a poco que se piense en el perfil neoliberal de todos los Estados Miembros de la Unión Europea se llegará a la conclusión de que esta medida neoestalinista no tendrá nunca cabida en ningún ordenamiento amparado por Bruselas.

El representante de los supermercados españoles, Ignacio García, describió muy bien los temores y posibles debilidades que preceden a esta Ley de la Cadena Agroalimentaria. Riesgo que de que se puedan generar nuevos costes que no creen valor (todo el papeleo burocrático-administrativo), pérdida de agilidad en las relaciones comerciales (puso como ejemplo las alhóndigas de Almería) o que la ley la desarrolle cada Comunidad Autónoma a su antojo. España no deja de ser un reino de taifas donde cada uno interpreta las cosas a su manera y según su interés. Por ejemplo, el tema de la venta a pérdidas (esas promociones de los supermercados por las que se venden frutas y hortalizas por debajo del coste de producción) es “competencia” de esas comunidades autónomas gobernadas por el político de turno y sus “preocupaciones”, preocupaciones de ese político regional que rara vez están relacionadas con la agricultura.

Casa de Las Mariposas

Para acabar, una breve reflexión. ¿No habría sido más coherente y sensato estudiar el modelo de alhóndigas de la provincia antes de crear la norma? Ahora hay una ley en vigor y hay que buscar la fórmula de encajar la realidad en la teoría. ¡Menudo país, siempre empezando la casa por el tejado!

El pimiento supera al tomate en el valor de las exportaciones, tras muchos años

El informe de campaña hortofrutícola 2013/14 de Cajamar presentado este miércoles por la noche en la Casa de las Mariposas de la capital almeriense da mil titulares para cien mil interpretaciones. El estudio es abundante en estadísticas, tanto como para ofrecer argumentos a los que quieran hablar de una mala campaña, como para quienes prefieran la definición de regular o incluso los que opten por la de buen ejercicio. Depende de la clave con la que se quiera abordar el asunto, hay ‘chicha’ para todos.

La campaña anterior 2012/13 fue definida como la mejor, por tanto toda comparación con ella inevitablemente tiene las de perder. Así que el ejercicio 2013/14 ha arrojado números inferiores a los existentes un año antes, pero mejores a muchos de los anteriores.

Lo que sube y lo que baja

Del modo más conciso y directo posible. La superficie ha crecido un 5%, la producción un 4,5%, pero el precio medio por cada kilo ha descendido un 7%. En cuanto al valor de todo lo que han ingresado los agricultores de Almería la bajada es del 2,9% (al recogerse más kilos se ha compensado un poco ese deterioro de la media precio/kilo).

Valor, producto a producto. En el conjunto de la provincia de Almería la producción de tomate ha mejorado sus ingresos un 13% y la de sandía un 10%. El valor total de las ventas de pimiento ha ascendido un 3% y las de la judía verde un 8,5%.

En el otro extremo el valor de la lechuga se ha desplomado un 20%, mismo porcentaje de caída que la berenjena. Aún peor ha sido el importe final de la producción de melón, con un menos 28%; y de pepino otro menos 16%.

En el capítulo siempre importante de las exportaciones, columna vertebral de este campo, el pimiento desbanca en el valor de las ventas al tomate, que copaba el primer escalón desde hace varios lustros. Esto significa que el año pasado las exportaciones de pimiento mejoraron su facturación casi un 10%, alcanzando los 511.952.000 euros; mientras que las de tomate cayeron un 2,5%, cerrando en 488.122 euros. El crecimiento del pimiento también se reprodujo en volumen, con una subida del 23% hasta completar 441.781 toneladas (tn). El tomate apenas subió un 1% en tonelaje exportado, pero mantuvo el primer puesto del ranking almeriense con 530.590 tn.

En el apartado de los costes hubo contención. Los gastos de mano de obra suponen el 39% del cómputo total. En la imagen adjunta se detalla todo el análisis hecho por la Fundación Cajamar.

costes

El veto ruso también tiene su comentario. Después del bache de 2010 y 2011 las exportaciones almerienses a este país estaban en la senda del crecimiento hasta el corte impuesto por Putin. Era un mercado potencial para Almería, pero ese hueco ahora lo ocuparán otros suministradores, que difícilmente querrán irse cuando en el futuro se levanten las prohibiciones.

La carambola rusa

Clientes ingleses. Auditorías sociales en comercializadoras de Almería

En este campo hay noticias hasta debajo de una piedra. Por eso me cabreo cuando veo que todavía hay plagiadores por ahí sobreviviendo como auténticas rémoras. ¡Si lo que no hay es tiempo para contarlas, ni espacio suficiente para publicarlas! Bueno, en Internet sí, aquí el papel es infinito. Dicho esto, voy al grano. Este otoño han desembarcado en la provincia de Almería los primeros examinadores de eso que se ha dado en llamar como “auditorías sociales”.

trabajador subsahariano

Me parece estupendo, siempre y cuando las reglas del juego sean las mismas para todos. Son clientes ingleses de exportadores almerienses (el ‘pájaro loco’ me detalla algunas de la comarca del Poniente) que quieren evaluar las condiciones de trabajo en las que están los empleados de almacenes y los peones de campo.

El examinador en cuestión es un señor o señora que va muy rápido cuando delante de la lista, facilitada por la empresa, ve caracteres españoles; pero cuando llega a un nombre de un posible trabajador inmigrante, se detiene y le dedica todo el tiempo que no le dedica al de acento hispano. De momento, no ha trascendido ninguna anomomalía que reseñar; sin embargo, el objeto de este breve post es detenerme sobre el hecho en sí. Cadenas de supermercados británicas que, dentro de su nuevo concepto de responsabilidad social corporativa, incluyen una particular certificación de calidad referida al ámbito laboral de la agricultura.

Remarco que me parece bien, siempre y cuando ese mirarnos desde fuera con lupa no sea una particularidad nuestra, sino que también se haga en el resto de zonas agrícolas del arco mediterráneo, desde oriente a occidente del mare nostrum.

trabajador magrebí

Acabo con un guiño a una pequeña información sobre Marruecos que aparece en el número de noviembre de la publicación ‘Almería en verde, la revista del agricultor’, que edita Coexphal. En su página 13, en la sección de ‘Zonas de competencia’ aparece la siguiente reseña: “La organización Fairfood International revela en su informe anual el escenario de semiesclavitud en la que se mantiene a las personas que trabajan en los invernaderos de producción de Marruecos con sueldos que oscilan entre 5 y 8 euros al día, cuando el coste de la vida ronda los 15 euros diarios, según la propia organización”.

Y finaliza así la nota: “Esta organización (Fairfood International) ha recibido la implicación de cadenas como Tesco, Sainsbury’s y las del grupo Ahold, que se han comprometido en una campaña de responsabilidad para vender productos cuyos trabajadores reciban un salario digno. Esta situación la vienen denunciando los agricultores europeos y españoles, en particular, a través de las organizaciones agrarias, de cooperativas, exportadores y de todo el sector”.