La Toscana almeriense. Viñedos ecológicos en la sierra de Los Filabres

Raquel con su perro

Hace unos pocos años se pusieron de moda las películas en las que el protagonista huía del mundo urbano, justo antes de su destrucción, a una zona del interior de Italia donde las llamas del infierno no podían alcanzarlo. Era la región de la Toscana, un lugar en la Tierra que emularía al paraíso literario y donde las zarzas eran viñas de vino, que daban la vida y una segunda oportunidad para disfrutarla.

Estos días de primeros de agosto he conocido un lugar similar o más bien cómo una familia ha transformado un monte, antes preñado de almendros abandonados y ahora convertido en su tierra prometida. Raquel tiene 30 años y lo primero que se me ocurre al verla es preguntarle qué hace allí. Me contesta que le gusta aquello, que le encanta, enfatiza. A los pocos minutos de conversación descubro que es también de El Ejido, del barrio de La Loma de La Mezquita. Cualquiera que haya conocido la sierra de Los Filabres y el Poniente almeriense sabrá que son dos mundos opuestos.

Panorámica de los viñedos

Paseo con ella por los viñedos. Son más de 5 hectáreas de diferentes añadas puestas en un paraje, llamado La Tejera, que tiene un entretenido acceso por la estrecha carretera de Los Chopos, en una de las gargantas del municipio de Tahal. Su hermana, Patricia López Peña, es la enóloga; pero hoy no está allí. Está en la ciudad, en Almería. Se me antoja muy lejos, aunque apenas hay una hora de camino en coche.

Raquel López Peña

Escucho con atención, mientras Raquel me explica que su familia también proviene de los invernaderos – sus abuelos fueron de aquella primera generación – y que hace unos pocos años, en compañía de sus padres, conoció estos parajes casi de casualidad. Fue un domingo. Y les inspiró tanto esta tierra que decidieron quedarse aquí. Después compraron derechos históricos de viñedos, pusieron los primeros de uva tinta, y tras distintas pruebas y ensayos este año esperan tener la primera gran vendimia.

uva tinta

Todo es ecológico. Hay tempranillo, cabernet sauvignon, cabernet franc, syrah y merlot. Confían llegar en unos meses, una vez finalizada la vendimia que en esta zona se concentra entre finales de septiembre y comienzos de octubre, a las 15.000 botellas de tinto.

“¿Cómo queréis venderlo?”, le pregunto. Y me responde: “Nos encantaría que pudieran venir aquí los propios clientes, hacer con ellos catas, pasearlos por nuestras viñas rodeados de un paisaje singular como el que aquí hay. Además podemos ofrecerles rutas a caballo y dentro de poco esperamos que también alojamiento rural. Nos acaban de conceder las licencias para construir”.

Y entonces Raquel me descubre con sus palabras que detrás de estas viñas hay mucho más que vino. Un proyecto que une turismo rural, con deporte activo y amor a la naturaleza en un espacio casi único.

cartel indicativo

El problema está en cómo llegar hasta esta garganta de Los Filabres sin perderse. Así que saltándome la norma de no poner teléfonos en los artículos, le hago aquí cobijo al móvil de reservas para cualquier lector que quiera conocer este lugar: 685 06 31 74 Y el correo electrónico: raquelfortalezadetahal@gmail.com La chica me cae bien, y el entusiasmo de su proyecto de vida consigue transmitírmelo. Así que no tengo que explicar más.

Embotelladora   Bodega   Cubas de vino

Denominación Desierto de Almería

La finca y su vino comparten el mismo nombre. Fortaleza de Tahal. Este pueblo, cabecera de esta sierra, tiene categoría de villa, ya que los Reyes Católicos hicieron parada en él durante varias noches camino de Granada. Durante la Reconquista. Así que Tahal tiene mucho de fortaleza. Incluso un castillo (para los que no conozcan esta localidad).

Este caldo de uva tinta ecológica, dentro de la denominación de vino del ‘desierto de Almería’, no lo podréis encontrar en hipermercados ni supermercados. A parte de en la propia bodega, solo se distribuirá por las pequeñas tiendas de la comarca. Lo que se conoce como comercio de proximidad. Pero si visitáis in situ la bodega, tal vez os encontréis también con algunas cabras. Raquel me dijo antes de irme que quería comprar unas pocas.

¿Existe o no la Toscana almeriense?

rutas a caballo   clases de equitación a niños

Manolo

Posdata: Manuel es tío de Raquel.

Viñedos en terraza

Sobrina y tío

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Ganadero de caprino a los 45 años

Joven ganadero

En un valle entre almendros, olivos desperdigados y algunos pinares de reforestación se encuentra la explotación ganadera de Francisco. Tiene cabras, una cabaña de hasta 375 animales. Es el interior de la provincia de Almería, salpicada de establos en los recovecos de sus montañas. Francisco hasta hace un año se dedicaba a otra actividad, relacionada con la instalación de aire acondicionado. Ahora a sus 45 años se ha encontrado con una profesión en la que prima el amor a la naturaleza, el silencio y el respeto a los animales. Me dice que a las cabras nunca hay que gritarles, sino que hay que hablarles con cariño. Así producen más leche.

Cuando entro en el corral se me acercan de todos colores. Marrones oscuras, tirando a rojizas, de marrón claro, negras y alguna blanca. Las hay de la raza malagueña, una cabra de buena talla; de la raza murciana, un poco más pequeña; de la raza sevillana, cabra robusta y fuerte; y de la raza celtibérica, autóctona de nuestra Península. Las tres primeras destacan por su alta producción de leche, mientras que la celtibérica está pensada más para los chotos y la producción de carne.

Hay varias de ellas que empiezan a lamerme el brazo derecho. “¿Muerden?”, le pregunto a Francisco. “No, no, solo juegan”, me responde. Y al instante otras tres me ofrecen la cabeza como perritos esperando a ser acariciados. Y lo hago. A una marrón le gusta tanto que empieza a rascarse contra mi pierna. ¡Es increíble cómo son estos animales! Ninguna se asusta; de hecho, en un momento dado estoy rodeado de tantas cabras que no puedo seguir a Francisco que quiere enseñarme la zona en la que las ordeña.

Buscando la humedad de la pared

Me muestra dos chotillas que nacieron el día anterior. Son preciosas con su pelaje gris y con su esqueleto luchando por mantener el equilibrio. Le echo una foto con ellas.

Fran con dos chotas

Ahora en verano es cuando hay menos rendimiento lechero en la explotación. Entre 5.000 y 6.000 litros mensuales, frente a los más de 8.000 que puede haber en un mes de primavera, período de máxima producción.

El caprino tuvo el año pasado buenos precios, incluso alcanzándose el euro el litro. Sin embargo, desde hace unos meses las cotizaciones han caído a la mitad hasta los 50 céntimos. Al menos en Almería.

En esta provincia están las cooperativas de Los Filabres y La Pastora de Taberno que se unieron para vender juntas. Luego también está Caprinova, que nació de la escisión de una de ellas y que vende por su cuenta.

bebedero de agua

El nuevo cliente se llama CHINA

Algunos proveedores del sureste mantuvieron hasta hace unos meses un acuerdo con los compradores franceses. Esto repuntó los precios y estiró el mercado. Luego los franceses se fueron a buscar leche más barata a Rumanía, pero de peores calidades.

En este impasse de saber qué harían los franceses los cooperativistas del caprino almeriense movieron ficha. Viajaron recientemente a China, de donde regresaron con un acuerdo para destinar parte de su producción a este gigante mercado asiático, en forma de leche en polvo. Ya se han hecho las primeras ventas. Así que los ganaderos han abierto un mercado inédito que ha sido inaccesible hasta ahora para la mayoría de los empresarios españoles del sector agropecuario.

Rebaño en Los Filabres

Ayer tarde me acercaba a otro paraje de la sierra. Las cabras salían a pastar. Lo hacen varias horas al día. Su alimentación la completan con pienso, paja y alfalfa. El ganadero empieza a hacer cuentas (…). ¡El mayor coste de producción está en el granero!

Fotos de mañana

Cabra

Chotas hermanas con un  día de vida

Cabras posando

Raza celtibérica    corral en la calle

Fotos de tarde

Pastor mayo

Cabras pastando   Rebaño en el monte