‘El granizo cae del cielo, pero las ayudas no’

En el Paseo de la capital almeriense. A las puertas de los señores que usan chaquetas y corbatas a diario. Muy lejos de donde el cielo destrozó cientos de invernaderos de la comarca del Poniente. Un puñado de plásticos recuerdan que en otros lugares la vida no es tan cómoda.

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Bajo el lema ‘El granizo cae del cielo, pero las ayudas no. Por la recuperación productiva de nuestros invernaderos’ más de un centenar de agricultores afectados por la tromba de agua y granizo han exigido a las Administraciones competentes (Junta de Andalucía y Gobierno de la nación) que se dejen de justificaciones y actúen con celeridad. Las organizaciones agrarias Asaja, Coag y Upa han emplazado a los agricultores a volver a manifestarse dentro de una semana, si en el transcurso de la misma no se presentan las soluciones necesarias para que los afectados puedan levantar y poner en marcha cuanto antes sus explotaciones agrícolas.

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Los líderes de las organizaciones agrarias, Andrés Góngora, Francisco Vargas y Francisca Iglesias se dirigen desde el techo de una furgona a los agricultores presentes a este acto en la ciudad de Almería.

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Curioso ver entre los manifestantes a varios miembros del PSOE de El Ejido, ¿se habrán despistado y no son conscientes de que la protesta es contra la Junta de Andalucía, de su mismo signo político, por la lentitud y burocracia que muestran una vez más hacia los agricultores de esta esquina de la región?

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Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma. Algunos restos de los invernaderos derruidos son portados por varios agricultores para recordarles a los políticos que más allá de su burbuja, hay cientos de familias que se han quedado sin su sustento de vida. La Junta solo tiene que redactar un documento para que el dinero de Bruselas ayude a estos productores a levantar sus estructuras. El acta de no inicio para que comience la reconstrucción.

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¡Qué lejos queda Almería de Sevilla! Cuánto olvido.

En el campo de los ciegos, el tuerto es el rey

Si la aristocracia es el gobierno de los mejores, aquellos bien preparados capaces de resolver los problemas del conjunto de la sociedad gracias a su buen entendimiento, ¿cómo se llama el desgobierno de los representantes de perfil bajo y carentes de formación? Cada vez estoy más convencido de que se premia a aquellos políticos dóciles, poco problemáticos, sin muchas ambiciones y que no suponen un peligro para el que está por encima y los pone en ese puesto.

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Esta mañana he estado viendo invernaderos de pepinos. Nunhems ha juntado a unos 300 agricultores en el Polígono de La Redonda de El Ejido y nos ha subido en autobuses para visitar en finca su nueva variedad comercial de pepino tipo Almería, pero de esto hablaré mañana. Después nos han invitado a comer y tras el almuerzo un compañero con el que he compartido mesa ha tenido la gentileza de regalarme un Anuario de Agricultura de su publicación, un medio digital muy conocido. Buena maquetación, diseño, fotografías y contenido, interesante y de lectura amena. Al inicio de este anuario en papel me he topado con una veintena de firmas invitadas que opinan sobre el último año agrícola. Todas ellas voces autorizadas, menos las tres primeras que ocupan sin embargo los espacios con mayor visibilidad. No me cabe duda de que hay que invitar a esos representantes políticos a que opinen sobre el campo, ya que para eso tienen ese cargo. Pero no he podido evitar recordar el perfil de cada uno de ellos y me doy cuenta de que su conocimiento de la agricultura intensiva bajo plástico deja mucho que desear. Ya sea a nivel de la Administración central, autonómica o provincial, esos representantes no destacan por conocer el ‘modelo Almería’. Brillarán o no por otras habilidades, pero no por su dominio de la horticultura, pese a que ocupen un sillón en el Ministerio, en la Junta o en la Diputación. Entonces me pregunto yo, ¿quién les redacta los artículos de opinión? ¿Sus asesores o los periodistas que trabajan para ellos?

En fin, que es una pena que siempre pase igual y que nunca este modelo agrícola tenga quien lo defienda con conocimiento de causa. ¿Será posible alguna vez ver a un almeriense al frente del Ministerio de Agricultura? ¿O habrá que conformarse con ministras que hablen de pesca o ministros que solo se acuerden de la PAC? ¿Y habrá algún consejero, también de esta tierra, que no piense que es más importante la cartera de Innovación que la de Agricultura? ¿O en la Diputación dejarán de guerrear por temas partidistas y focalizarán esta agricultura en el plano que se merece, dándole un papel destacado que no se limite a visitar ferias y hacerse fotos?

Posdata: De vuelta a casa me he parado en el invernadero derruido por el granizo que hay junto al cementerio de El Ejido. Una finca de un antiguo compañero de instituto, con un cultivo de berenjena que da pena verlo en el suelo. Esto sí que es agricultura real, pero de esto los políticos opinan lo menos posible por miedo a mojarse. O quemarse.

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Entre 80.000 y 100.000 euros cuesta levantar una hectárea de invernadero en ‘raspa y amagado’

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He estado estos días revisando algunos presupuestos que manejan los agricultores afectados por el temporal de granizo y lluvia en El Ejido. Las variaciones – entre 80.000 y 110.000 euros – dependen de lo que el productor le pida a la empresa constructora, supeditándose a las mejoras que incorpore la estructura. Aún con todo es difícil bajar de esos 80.000 euros por hectárea, si se quiere tener un buen invernadero tipo ‘raspa y amagado’, que es el que mejor se amolda a las condiciones de Almería. Es la cantidad que tendrán que soportar aquellos damnificados que han visto su explotación agrícola hecha añicos, además de los que han sufrido serios desperfectos de estructura aunque todo el esqueleto no se haya venido al suelo. Lo digo porque estos invernaderos también tendrán que ser derruidos para poder levantar otros nuevos sobre esos cimientos. Y ojo, me refiero al coste de reconstruir una estructura invernada, no estoy cuantificando aún las pérdidas ocasionadas por el extravío del cultivo. No solo se pierde la finca en la que se produce, también se arruina la plantación y todos los ingresos con los que contaba el empresario agrícola para los próximos meses y que ahora se han esfumado. Es terrorífico.

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José Miras conoce muy bien esta triste realidad. Posee alrededor de 37.000 metros cuadrados, de los que apenas le quedan en pie de 5.000 metros. Después de revisar que todo el sistema de riego se ha roto, se sube a un pequeño montículo y me señala con el dedo un invernadero que hay frente a él de más de una hectárea, que está tumbado sobre el suelo por completo. Debajo hay berenjena tardía, esperaba empezar la recolección esta misma semana, ¿de cuántas pérdidas estaríamos hablando? Ni le pregunto, me produce hasta pudor.

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Acompaño a José a visitar otro de sus bancales dañado. Observamos la escena en silencio hasta que se detiene un coche y bajan dos personas. Son constructores de invernaderos. Me aparto y hago una fotografía. Es una arista más de los efectos de esta realidad compleja.

José Miras tiene 60 años. Es de esa generación de padres, muchos de ellos ya abuelos, que tiene una madera especial para afrontar los reveses de la vida. La generación actual a la que pertenezco tengo la impresión de que es catastrofista, se agobia más y tiene menos entereza. Sin embargo, la generación de este señor ve las cosas con perspectiva. No se amilana, ni se arruga. Me comenta que “la película va por dentro”, pero por fuera mantiene el semblante, incluso el ánimo. No para, va de un lado para otro, atiende al teléfono, me atiende a mí, me explica, me enseña, nos quedamos callados y luego con educación me muestra una media sonrisa.

En ese rato de conversación me asomo a un invernadero medio derruido que está sin cultivo, el virus ‘nueva delhi’ se llevó el calabacín que había, y compruebo que en su cubierta maltrecha hay un plástico nuevo. “Lo pusimos la tarde anterior a la tormenta”, me dice. José tiene la planta de pepino que tenía pensada para esta finca en el semillero, ¿qué hará con ella ahora? (…) Finalmente me acerco con él a otro invernadero y me voy a la esquina que ha quedado en pie. Allí un calabacín en su primer estadio de vida lucha por sobrevivir. Y a su lado los restos de la tormenta, como amenaza. Esa plantita se siente como una pequeña gacela perdida en la sábana africana a punto de morir.

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Las Administraciones públicas, la pelota sobre su tejado

Los que hacen posible la agricultura intensiva bajo plástico, en general, son escépticos con las posibles ayudas que les puedan llegar. Están acostumbrados a que sea la entidad financiera con la que trabajan la que les ponga las cartas sobre la mesa. Ahora con la crisis, la restricción crediticia es importante, pero ya los directores de oficina de la caja de siempre han empezado a tranquilizar a los clientes prometiendo créditos blandos, comentaba uno de ellos que por debajo del 2%, ¿en torno al 1,8%? ¡Habrá que verlo!

Quizá ya sea el momento de que las Administraciones públicas sean ahora más protagonistas de lo que han sido en el pasado. La central promete rebaja fiscal, agilizar las indemnizaciones de los seguros agrarios (solo una minoría de afectados los tienen), se habla también de créditos ICO o de una moratoria en el pago de la cuota de la Seguridad Social; por su parte en el tejado de la Administración autonómica de la Junta está la puesta en marcha del artículo de ‘modernización express’ que permitiría levantar los invernaderos en el menor tiempo posible (aspecto crucial, ya que estas familias no tienen otro medio de vida); y por último, el ayuntamiento ejidense ha abierto una oficina técnica de declaración de daños para que los agricultores puedan presentar sus informes. Los últimos datos de dicha oficina apuntan a que “son 240 las hectáreas de cultivo que han presentado daños, si bien son un total de 90 las que cuentan con estructuras completamente derrumbadas y otras 150 las que registran destrozos de diversa consideración, tanto en parte de sus estructuras como en el estado de los cultivos”.

El pueblo ‘el ejido’ de Ridley Scott no levanta pirámides, levanta invernaderos

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Invernaderos que son vistos desde el cielo, son el único punto luminoso desde la órbita en la que gravitan los astronautas. Coincidiendo con el adiós de todo el equipo del cineasta Ridley Scott, cuya marcha de la tierra almeriense ha entroncado con una desgraciada tromba de agua y granizo que ha destruido 300 hectáreas de invernaderos en El Ejido, he querido hacer un paralelismo, un símil metafórico, con el que reflejar el espíritu de superación de este pueblo, capaz de levantarse una y otra vez para reconstruirse a sí mismo.

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Leía en prensa este fin de semana que las estrellas de este futuro filme acaban de aterrizar en Lanzarote (Canarias) para rodar las últimas escenas de un metraje que ha girado en torno al paisaje almeriense en su mayor parte. Pues bien, el director Ridley Scott y actores como Christian Bale (que interpreta al Moisés bíblico) eludieron a los cientos de seguidores que los esperaban, en la entrada principal del aeropuerto canario en busca de un autógrafo, para salir por la puerta de atrás lejos del populacho. Christian Bale se comportó como un faraón de los tiempos actuales, disfrutando de sus privilegios y muy alejado del papel que dice interpretar en la película. Hace unos meses el equipo de pre-producción de dicha historia, que llevará por título Exodus, reclutó como extras a hombres y mujeres que trabajan en el campo almeriense, después de varios casting en distintos municipios de la provincia de Almería. Aquí dejo un enlace al post que escribí sobre este hecho: https://joseantonioarcos.wordpress.com/2013/08/16/el-dia-que-ridley-scott-busco-figurantes-entre-los-agricultores-ejidenses/ Me contaba uno de ellos, Pepe, un agricultor ejidense, que se había dejado las barbas y el pelo sin cortar durante semanas. Estaba ilusionado el buen amigo en aparecer en la gran pantalla, pero en la última entrevista le preguntaron si sabía hablar inglés. Respondió que no, que él podía levantar invernaderos, igual que en su día se levantaban pirámides. Y es eso mismo lo que han hecho durante los últimos 40 años los hombres y mujeres de El Ejido y del resto de municipios limítrofes (hasta completar las siete tribus del Israel metafórico reubicadas hoy día en el Poniente almeriense: Adra, Berja, Dalías, La Mojonera, Vícar y Roquetas de Mar). Su imperativo ha sido construir invernaderos y hacer de un desierto, como era esta tierra en el siglo pasado, un vergel verde bajo el plástico. Convertir una tierra áspera en un lugar próspero, hasta el punto de atraer hasta aquí a miles de personas de más de un centenar de nacionalidades diferentes. Una torre de Babel es hoy día este mar de plástico almeriense.

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Recuerdo cuando decía el astronauta español, Pedro Duque, que lo único visible con claridad desde el Espacio eran los invernaderos del Poniente almeriense, y añadía que también se distinguían las pirámides de Egipto, pero con dificultad, solo si se observaba con mucho detenimiento. Viene Ridley Scott a relatar en Almería la historia del pueblo judío que levantó dichas pirámides, cuando hay otro pueblo – formado por manos aguerridas de hombres y mujeres de espíritu noble, y que conforman la gran tribu de los agricultores – que bien merecería no una gran película, sino la ayuda de bancos y cajas, Administraciones, partidos políticos y gobernantes para salir adelante tras lo ocurrido estos últimos días a 500 de estas familias que se han quedado sin su medio de vida: sus invernaderos. Esta buena gente del campo nunca da plantón, siempre sale por la puerta principal porque ellos son el pueblo, y no los personajillos del cine.

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Pa’ las cabras

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El agricultor de este invernadero de pimiento california totalmente derruido aún no había cogido ni un solo kilo. Empezaba esta semana. Sin embargo, ni cooperativa, ni subasta ni almacén, todo su cultivo servirá solo para dar alimento a estas cabras y alguna que otra oveja (fotografía tomada esta tarde en el paraje del Águila, en el norte de El Ejido).

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No solo hay que hablar de los desperfectos en estructuras, invernaderos que se han caído y otros que han quedado seriamente dañados. También hay que pensar en las cuantiosas pérdidas producidas por la destrucción de los cultivos que han quedado sepultados entre alambres y plásticos. Todas las fotografías están comprendidas entre los sectores 7, 8, 9 y 10 de El Ejido, los más diezmados por la tromba de granizo. En esta imagen, también de esta tarde, se aprecia una finca de berenjena, completamente destruida. Me aseguraban sus propietarios que no podían extraer los frutos porque habían quedado muy deteriorados por arañazos y golpes que difícilmente los harían comerciables. Uno de ellos se lamentaba diciendo que hasta ahora había vendido berenjenas a muy bajos precios y que, justo ahora que habían tomado una buena cotización, el invernadero se les viene abajo. Y todas sus expectativas. La verdad es que cuando un agricultor te dice eso, se te queda una cara de tonto impresionante. Cualquier palabra que derroche optimismo parece un insulto a la inteligencia. Solo puedes decir ‘lo siento, y ánimo’.

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Esta tarde recorría con Javi ‘el Diablo’, un antiguo compañero del instituto Fuente Nueva, las zonas más golpeadas por los efectos de la tromba de agua. En algunas partes veíamos un invernadero abajo, el del vecino en pie, los dos siguientes también en el suelo, a continuación uno medio roto y así en una sucesión de fincas maltrechas, casi todas en la zona de influencia en la que está situada la casa de semillas Enza Zaden. Javier me mostró un invernadero suyo de poco más de una hectárea, con el plástico recién cambiado, y con una plantación de calabacín (sin virus) de la que no ha podido hacer ni un corte. Y eso que ahora el precio de este producto está bien alto. ¡Mala suerte la suya como la del resto de familias que se han quedado sin explotación! Por desgracia parece una lotería caprichosa, ya que recorriendo el laberíntico mar de plástico de esta zona se ven caídos y en pie, sin ninguna explicación razonable de por qué unos aguantaron y otros no. Javier me argumenta que los ‘raspa y amagao’ han cedido antes, a diferencia de los planos que tienen más soportes de sujeción. Del invernadero de Javi ‘el Diablo’ solo ha quedado en pie la puerta. Pero este viejo amigo no se viene abajo, no tarda en decirme que lo que ahora toca es “levantarlo”.

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Emilio Gutiérrez es amigo de mi hermano Bernardo. A él lo visitaba esta mañana. Al igual que Javier mantiene el buen ánimo, el talante de los agricultores de esta tierra, buena humanidad que no llora nunca, se resignan a aquello que les sobrepasa como a este delirio del cielo y solo saben seguir “pa’lante”. Personas que sobreviven gracias a su sudor y a sus manos. Son sus avales ante un banco. Aunque ya va siendo hora de que por una vez reciban alguna ayuda o subvención pública. Si los políticos siempre se acuerdan de Almería para maquillar sus estadísticas y decir que contribuimos a la balanza agroalimentaria como nadie, ¿no sería conveniente ayudar ahora por fin a estas gentes que no son pedigüeñas y que son un ejemplo de esfuerzo y sacrificio?

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A Emilio se le ha venido abajo un invernadero de pimiento italiano amarillo. Me contó cómo vivió la granizada y lo peligrosa que fue, ya que en esta zona bajan las ramblas con especial virulencia. Me añadió que en realidad fue un milagro que el cielo solo se cebase con los invernaderos y que no hubiera que lamentar ninguna desgracia humana. ¡Dios aprieta, pero no ahoga!

¡Reconstrucción ya!

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La mirada de este agricultor lo dice todo. Parco en palabras, hábil con las manos e incombustible de espíritu. Así son las gentes del campo, personas nobles, silenciosas y muy capaces de recomponerse una y otra vez de las adversidades. Los golpes vienen por todas partes, pizarras de precios en números rojos, virus salidos de la nada y el cielo en contra. Sin embargo, decía esta mañana uno de estos agricultores: “Hay que levantarse, y seguir pa’ lante, otra vez”. Como siempre se ha hecho en esta tierra, labrada por hombres y mujeres de una pasta muy especial.

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Hasta ahora siempre que ha acaecido una catástrofe similar los políticos han hecho la guerra por su cuenta. Pero esta mañana por primera vez las tres Administraciones se han sentado juntas, local (Ayuntamiento de El Ejido), regional (Junta de Andalucía) y central (Subdelegación del Gobierno) en el consistorio ejidense, junto a las organizaciones agrarias (Asaja, Coag y Upa), para dar una respuesta lo más inmediata posible a las más de 500 familias que se han visto golpeadas por la fatalidad.

Propuestas muchas, por ejemplo, el Ayuntamiento ha dispuesto una oficina técnica para la declaración de daños (en algo similar trabajan los sindicatos agrarios en sus delegaciones comarcales) y solicitará una línea de créditos blandos. La Junta quiere hacer una declaración de zona catastrófica; pero me surgen dudas de su conveniencia: por un lado nunca llegan ayudas por esta vía, y por otro lado puede crear suspicacias en los mercados, en la zona de Huércal-Overa y Pulpí tuvieron que hacer grandes esfuerzos para explicarles a sus clientes que tenían lechugas y podían suministrárselas, pese a las lluvias sufridas en su día en la zona norte del Levante almeriense. La Administración central prometió hoy una rebaja fiscal para los damnificados de esta zona, pero también me brota este interrogante: si al agricultor se le cae el invernadero, su facturación se le hunde en el suelo, ¿no habrá otras medidas más eficaces e inmediatas para ayudar a los agricultores que estaban en plena producción y que ahora se han quedado con una mano delante y otra detrás?

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Asaja ya ha iniciado una ronda de contactos con bancos y cajas para que aplacen los créditos que tienen contraídos los agricultores afectados y que se habiliten nuevos préstamos a bajo interés. También se pide al Gobierno de la nación que se acuerde de Almería y que en el próximo Consejo de Ministros se ponga sobre la mesa el Agroseguro. Es necesario que se amplíen sus garantías para que se puedan cubrir los daños por el granizo y la tromba de agua de ayer. Así que habrá que estar pendientes al Consejo de Ministros de mañana viernes. ¿Atenderán el SOS de los agricultores almerienses?

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Coag y Upa hacen especial énfasis en el Decreto de Modernización de Explotaciones Agrarias, que tiene un artículo llamado “modernización express” y que está redactado para situaciones de emergencia como la actual. Solo hay que ponerlo en marcha. Y no vale la excusa de la crisis, porque hay mucho dinero rescatable de las políticas de desarrollo rural, solo hay que tener voluntad política de destinarlo a ayudar a estas familias que se han quedado sin nada. Estos hombres y mujeres solo quieren volver a trabajar de lo suyo, tienen brazos y espíritu para salir de este bache, pero necesitan la ayuda de quienes toman las decisiones políticas para levantar esos invernaderos.

¡Reconstrucción ya!

El día que Estrasburgo da la espalda a los invernaderos, el granizo echa al suelo 300 hectáreas y lleva a la ruina a cientos de familias

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Las desgracias nunca vienen solas. Hoy en la sede de Estrasburgo (Francia) del Parlamento Europeo los euroburócratas aprobaban su nueva ley agrícola comunitaria (PAC) que da la espalda, como siempre, a los agricultores que se ganan la vida con un invernadero. La fatalidad ha querido que coincidiendo con esta fecha esta misma tarde cientos de familias del Poniente almeriense se hayan quedado sin su sustento de vida. Alrededor de 300 hectáreas al suelo y daños valorados inicialmente en 32 millones de euros.

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Euroburócratas como los que aparecen en la fotografía de más arriba aseguran que el sector hortofrutícola no necesita ayudas directas, pero sí las requieren el resto de sectores. ¿Por qué los productores de tomate, pepino o calabacín no son merecedores de ellas?, me pregunto yo. ¿Por qué son los únicos excluidos? Dicen desde Bruselas y Estrasburgo que nuestra agricultura es hiper-mega-competitiva, y que se rige por las leyes del mercado, lo que hace innecesario que se nos ayude. ¡Qué vergüenza! Lo único que hacen desde allí es asignar fondos operativos paupérrimos (ayudas indirectas) que llegan solo a los agricultores que están en OPFH, el resto (la mitad) no existen. Solo se les nombra cuando hay que maquillar estadísticas de exportaciones y de balanzas comerciales, ¡pura política!

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La primera fotografía es de esta noche y el resto de esta tarde. Se comentan por sí solas. Esta noche muchos hombres y mujeres del campo no dormirán, pensarán que la tromba de granizo ha sido una pesadilla, pero no es cierto. Tan real como el futuro negro que se les avecina. ¡Qué pena más grande! La ruina siempre toca a la puerta del que no sale en las fotos.

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Ferias agrícolas: Valencia, Madrid, Berlín, Nüremberg y Almería. ¿Alguien dijo Expo Agro?

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Arranca la temporada europea de las ferias hortofrutícolas. Y este año lo ha hecho con una nueva cita en Valencia, Vegetal World, que recoge el testigo de otra antigua feria ya extinta y que quiere hacerse un hueco apostando por la innovación y las nuevas tecnologías, la transferencia de conocimiento (jornadas técnicas) y la industria auxiliar agrícola. Eso me cuenta un amigo lector que ha participado activamente en algunas conferencias, talleres y foros técnicos, y que amablemente me ha enviado estas fotos que comparto en el blog.

Se disipa de este modo la supuesta rivalidad que podría tener Vegetal World (Valencia) y Fruit Attraction (Madrid). Se celebran en el mismo mes, con apenas dos semanas de separación, pero la cita valenciana no amenaza a la madrileña. La feria que organizan conjuntamente Fepex e Ifema tiene en el sector de la comercialización su principal baza. Sin embargo, me cuentan los asistentes al Centro de Eventos de Feria de Valencia que en este evento clausurado la semana pasada no había actividades para productores ni comercializadores. Se trataría de una feria tecnológica para el sector agroalimentario. Por ejemplo, en la parte de expositores había principalmente empresas auxiliares enfocadas a la aplicación de nuevas tecnologías, TICs, etc. Eso sí, las jornadas técnicas tuvieron un éxito de público apabullante. La Fundación Cajamar llevó a cabo varias jornadas sobre cultivos emergentes con casi un millar de inscritos. Entre esos ‘alternativos’ se habló del melocotonero (paraguayo), el caqui, el Kiwi, el  granado, los frutos rojos, especialidades hortícolas y subtropicales (aguacate, níspero, mango y chirimoya).

Después vendrá Fruit Attraction, en Madrid, para arrancar el año dando el salto a Alemania, Fruit Logística (Berlín) y BioFach (Nüremberg, agricultura ecológica). Por el camino se queda Expo Agro Almería, una feria cuyo final nadie termina de reconocer, pero tampoco se habla de ella. Como un fantasma que no existe. Curiosamente, en la misma provincia nació Expo Levante, en el municipio de Níjar, pero, casualidades de la vida, los organizadores de la primera pisaron la fecha de la más joven cita nijareña. Esta última había recuperado el ambiente de los agricultores, aspecto que hacía mucho había desaparecido de la muestra del Palacio de Congresos y Exposiciones de Aguadulce. Habrá que ver qué ocurre en abril de 2014, suponiendo que alguna de ambas se siga contemplando en el calendario.

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Agricultural fairs: Valencia, Madrid, Berlin, Nüremberg and Almeria. Did someone mention Expo Agro?

The European season of horticultural fairs begins. And this year it has made ​​a new appointment in Valencia, Vegetal World, which takes charge of another old fair already extinct and wants to find a niche by focusing on innovation and new technologies, knowledge transfer (technical conferences) and agricultural auxiliary industry. That is what tells me a friend reader who has actively participated in some conferences, workshops and technical forums, and who kindly sent me these pictures that I am sharing on the blog.

This way, it is dissipated the supposed rivalry that could have Vegetal World (Valencia) and Fruit Attraction (Madrid). They are held in the same month, with just two weeks apart, but the appointment in Valencia does not threaten the one in Madrid. The fair that is jointly organized by Fepex and Ifema, has in the marketing field its main asset. However, I have been told by those attending the Centro de Eventos de Feria de Valencia that, in this event closed last week, there were no activities for producers and marketers. This would be a technology fair for the agrifood industry. For example, on the part of exhibitors there were mainly auxiliary enterprises focused on the application of new technologies, ICT, etc. Yes, the technical sessions had an overwhelming public success. The Cajamar Foundation conducted several conferences on emerging crops with nearly a thousand participants. Among these ‘alternative products’ they spoke about peach tree (from Paraguay), persimmon, kiwi, pomegranate, red fruits, horticultural specialties and sub-tropical ones (avocado, loquat, mango and custard apple) .

Fruit Attraction will come later, in Madrid, to start the year making the jump to Germany, Fruit Logistica (Berlin) and BioFach (Nüremberg, ecologic farming). Expo Agro Almeria gets stuck on the way, a fair whose end nobody wants to admit, but they neither speak about it. Like a ghost that does not exist. Curiously, in the same province it was born Expo Levante, in the town of Nijar. But, matches of life, the organizers of the first one slapped the date of the younger fair (Nijar). This latter one had recovered the farmers’ environment, something that had long disappeared from the exhibition of the Palacio de Congresos y Exposiciones of Aguadulce. We will have to see what happens in April 2014, assuming that some of both will continue in the calendar.

Cañete, un astronauta en el invernadero

¿Qué parece el señor ministro Arias Cañete en esta fotografía tomada hoy mismo en un invernadero de Pulpí? ¿Es un astronauta o un aventurero en tierra ignota para él? Se le pierde la vista hacia el infinito de la finca, al descubrir todo un mundo nuevo y verde: el de la agricultura bajo plástico, ¡y eso que es ministro de Agricultura!

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Este hombre está acostumbrado a que todos los medios le rían la gracia y le publican sus notas de prensa y sus declaraciones vacías de contenido. Él no hace ningún tipo de autocrítica de su gestión, pero tampoco encuentra a nadie que le haga preguntas incómodas o le cuestione su acción de gobierno. Lo pusieron al frente de Agricultura porque ya había estado en el Ministerio un par de veces y porque sus compañeros políticos no tenían ni idea de lo que es esto del campo y lo metieron de comodín. Y ahora toda la panda de personajes de la política se pasa el día comentando las cifras de las exportaciones agroalimentarias españolas, como argumento anticrisis que nos salva los muebles, pero esos que hablan de la balanza comercial lo hacen como si las exportaciones tuvieran vida propia o fuesen de otra galaxia, ignorando su naturaleza. Quizá por eso la cara de asombro de Cañete al entrar hoy en un invernadero de la empresa Primaflor en la esquinita norte de la provincia de Almería. Ha comprendido que detrás de esas exportaciones, de las que saca pecho, hay mucho trabajo y esfuerzo. Incluso agricultores.

Esta mañana se ha referido a las críticas de ayer de Francisca Iglesias, secretaria general de la Unión de Pequeños Agricultores, UPA-Almería, en las que recordaba que una vez más la Política Agraria del Capital, la PAC, se ha olvidado del sector de las frutas y hortalizas, marginándolo con respecto a otras actividades del agro. Y a Cañete no se le ha ocurrido otra cosa que decir que los productores hortofrutícolas son un ejemplo de agricultores de mercado que no necesitan ayudas. ¡Olé!

Y va y añade que precisamente los sectores que no obtienen subvenciones, como el hortofrutícola, “están ganando la batalla de la rentabilidad y el valor añadido”. Dicho con mis palabras, Cañete viene a decir lo siguiente: ¡Agricultores, no es preocupéis por las nuevas virosis, ni por el aumento de los costes de producción, ni por la presión a la baja de los precios de los supermercados europeos, ni por los terceros países! Estad tranquilos porque lo dice el jefe Cañete, ¡Estáis ganando dinero, vuestras explotaciones son rentables y competitivas!

Y de fondo escucho esa cancioncilla popular que dice… “ahora que estamos reunidos, vamos a contar mentiras, tralara, vamos a contar mentiras”. ¡Y a vender humo! No solo se excluye a las frutas y hortalizas de las ayudas directas, no solo se mantiene el mismo presupuesto para las OPFH, Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas, pese a que el sector ha exigido que se mejore; sino que además el ministro asegura que el camino de los productores de verduras es un ejemplo que deberán seguir el resto de actividades agrarias. Nada de ayudas y a matarse en el libre mercado. Solo sobrevivirá el mejor. Amén.

La PAC, la Política Agraria del Capital o cómo recaudar fondos para las fincas de terratenientes con domicilio social en la calle Serrano

¡Qué poco serios son nuestros políticos! Y me quedo corto. Resulta que el Ministerio que dirige el señor Cañete ha creado un ‘comité de sabios’ para pulir la próxima PAC, Política Agraria Comunitaria, que a tenor de lo explicado hoy en rueda de prensa por la Unión de Pequeños Agricultores bien podría llamarse Política Agraria del Capital. La secretaria provincial de UPA-Almería, Paqui Iglesias, lo dice bien claro: “Esta PAC beneficia en exclusiva a las grandes fortunas, como la Casa de Alba que solo de sus tierras en Andalucía recibe 2,5 millones de euros, o a señores como Mario Conde, o a las constructoras que han hecho blanqueo del dinero de la burbuja inmobiliaria con la adquisición de tierras, en definitiva a empresas que tienen su domicilio social en la calle Serrano de Madrid. Eso no es vertebrar ningún medio rural”.

PaquiUPA

Y es que la PAC está basada en un contrasentido: pagar por derechos históricos, al margen de la productividad de las tierras. No se cobra en función de lo que se produce ahora, sino según lo que se tuvo en el pasado.

En España hay 910.000 beneficiarios de la PAC, de ellos 400.000 perciben menos de 5.000 euros. Sin embargo, el señor ministro Miguel Arias Cañete, conocido latifundista de Andalucía Occidental, baraja la idea descabellada de eliminar las ayudas inferiores a 1.000-1.500 euros; aún tiene que concretar el techo por abajo, pero ya ha dicho a los interlocuotres del sector que es poco dinero y que con esas cantidades no se va a ninguna parte. Me ahorro los descalificativos, le quita una migaja de pan al pobre para dársela al rico porque resulta que sí quiere poner un límite por abajo, pero no un límite por arriba. Las organizaciones agrarias propusieron que se eliminasen las ayudas superiores a 300.000 euros para hacer un reparto más equitativo de los fondos, pero el señor Cañete dijo que no. Eso sí, a los pequeños agricultores que reciban por debajo de 1.000 euros les va a hacer un drástico recorte. Los va a dejar sin nada, salvo que recule él y la propuesta que tiene puesta sobre la mesa.

¿Y para que servirá ese ‘comité de sabios’?, me preguntó. ¡Qué ridículo nombre! Dice Paqui Iglesias, aparece en la fotografía acompañada de una vaca como guiño a los sectores norteños de la PAC, que en ese grupo de amigos del ministro solo hay políticos, y ni un solo representante de cooperativas ni de organizaciones agrarias. Añade Paqui que ninguno de esos ‘sabios’ tiene idea del sector agrario.

Posdata: Otro día hablaré de la enésima patada que la Política Agraria del Capital le ha dado al segmento de las frutas y hortalizas. Después del fiasco se habla otra vez de la OCM única de fyh. ¡Amén!