‘Hambre oculta tras el milagro británico’. Dedicado a los periodistas ingleses

“Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se quema…

El diario El País publicaba hace unos días un artículo bajo el título ‘Hambre oculta tras el milagro británico‘, firmado por Pablo Guimón. Os dejo el enlace para que leáis este artículo:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/04/24/actualidad/1429900297_849087.html

También podéis ver un vídeo en el que sale a relucir toda aquella miseria que ocultan las televisiones británicas. Pero antes de que lo pinchéis, solo algunos datos que aporta desde Londres el periodista Pablo Guimón.

Solo Portugal y Grecia, entre los 15 miembros iniciales de la UE, tienen sueldos medios más bajos que Reino Unido.

Los bancos de alimentos de Trussell Trust (445 repartidos por todo el país, frente a 29 en 2009) distribuyeron en los últimos 12 meses 1.084.604 paquetes de ayuda alimentaria, un 19% más que el ejercicio pasado y 27 veces más que hace cinco años.

2,3 millones de niños en Reino Unido están clasificados en la pobreza relativa: viven en hogares con ingresos más bajos que el 60% de la media nacional.

Para encontrar estos datos, y artículos como éste del periódico El País, solo tenéis que poner en google términos como los siguientes: desigualdad económica, Londres, desigualdad social, Inglaterra, pobreza, Reino Unido, alimentos, problemas sociales, bienes de consumo. Lo que no podéis poner es Channel Four (Canal 4) porque esta cadena de televisión británica no trata estos asuntos. “Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se quema…

Si os vais a YouTube, esta semana también hay algunos vídeos sobre esa pobreza que sufren muchos británicos y que se oculta.

Y si queréis leer más, otro artículo de Pablo Guimón con un titular muy gráfico: ‘Las dos caras del milagro británico‘.

Solo un dato.

Los que recurren a bancos de alimentos han pasado de 20.000 a un millón.

Anuncios

¿Cómo es posible que se tiren toneladas de frutas y hortalizas al contenedor en un mundo en el que tantos millones de personas pasan hambre?

Imagen

Hablando con mi amigo Paco, un agricultor ejidense (Andalucía, España), me contaba que ya tiene calculado en este mes de julio el porcentaje de sus hortalizas que la próxima campaña su cooperativa tirará al contenedor. “¿Cómo es posible?”, le dije entre desconcertado y preocupado. “Muy sencillo”, me respondió, “lo llevo apuntando desde hace años y entre un 10-15% de mi producción sé que no la podré vender. Me pasa a mí como al resto de los agricultores”.

A partir de aquí las lecturas pueden ser tan numerosas como heterogéneas, incluso enfrentadas. Se puede analizar la cuestión desde el punto de vista comercial, por qué el mercado no consume terceras categorías ni estrío; desde el punto de vista del productor, cuánto dinero extravía el agricultor por los productos que cría y que no llegan al mercado; desde el punto de vista medioambiental, cuántos recursos (agua, energía, suelo, fitosanitarios, carburantes, mano de obra, etc.) se malgastan en cultivar verduras que nadie consume; desde el punto de vista legal, por qué la normativa permite la destrucción de alimentos; o desde un punto de vista ético, cómo es posible que en un mundo donde tantas criaturas no tienen sustento se desperdicien tantas toneladas de comida sana.

Imaginaos, por ejemplo, una cooperativa o un almacén de exportación de una alhóndiga que comercialice al año 100 millones de kilos de productos en fresco. Pensad ahora que 10 millones de kilos no se venderán, y su destino no será completar las latas de conserva de las industrias agroalimentarias, ya que año tras año se demuestra que es mucho menos lo que esas conserveras demandan y aprovechan que los excedentes del mercado. Por tanto, si a esas industrias les sobran tomates y pimientos para llenar un planeta de latas de conserva, ¿por qué no se hace y colmamos la despensa de los países más pobres, aunque sea con los excedentes de los países ricos una vez que han sido transformados? ¿No sería esa una buena política para paliar el hambre? ¿O la Política Agraria Comunitaria, PAC, prefiere dedicar ese dinero a pagar todo el género que se destruye? Algunos dirán que soy un ingenuo idealista, pero también es cierto que el modelo que tenemos es muy mejorable.

No olvido al agricultor, que si no vende sus partidas en la subasta tiene que apoquinar para que se las destruyan, incluso ¡pagar por no vender!; mientras que en la cooperativa el género torcido o que no tiene la categoría de venta, pues simplemente no se cobra. En cualquier supuesto, el agricultor siempre sale perdiendo.

Y si alguien me quiere poner la puntilla de los comedores sociales o de las ONG, me adelanto. Efectivamente una pequeña parte de esas frutas y hortalizas que no se venden las comercializadoras las donan; pero insisto, una parte, nunca la totalidad.

Imagen

How is it possible to throw tons of fruits and vegetables to the container in a world where so many millions of people are hungry?

Talking to my friend Paco, a farmer from El Ejido (Spain), he told me that he has already calculated in this month of July the percentage of his vegetables that his cooperative will take out the container. “How is it possible?” I said between puzzled and worried. “Very simple,” he replied, “I have been writing it down for years and I know that I will not be able to sell a 10-15% of my production. It happens to me and to the rest of the farmers.”

From here the readings can be as numerous as heterogeneous, even conflicting. You can analyze the issue from the commercial point of view, why the market does not consume third categories nor products which do not have a good look?; from the producer’s point of view, how much the farmer wastes due to the products he grows and that does not reach the market?; from the environmental point of view, how many resources (water, energy, soil, phytosanitaries, fuel, labor, etc.) are wasted on growing vegetables that nobody consumes?; from the legal point of view, why regulations allow the destruction of food?; or from an ethical point of view, how is it possible that in a world where there are so many living creatures without nothing to eat so many tons of healthy food are wasted?

Imagine, for example, a cooperative or an export warehouse of an auction which commercializes every year 100 million kilos of products in fresh. Think now that 10 million kilos will not be sold, and their destiny will not be to complete the cans of the agrifood industries, because year after year it is demonstrated that it is much less what those canning industries demand and profit than the surpluses of the market. Therefore, if those industries have tomatoes and peppers enough to fill a planet of cans, why do not they donate that and fill the pantry of the poorest countries, even with the surpluses of the rich countries once that they have been transformed? Would not that be a good policy to alleviate hunger? Or does the Community Agrarian Policy, PAC, prefer to devote that money to pay all the genre that is destroyed? Some will say that I am a naive idealistic, but also it is true that the model we have is very susceptible of improving.

I do not forget the farmer, who, if he does not sell their items in the auction he has to pay for them to be destroyed, even to pay for not selling! While in the cooperative they do not pay for the gender twisted or that does not have the sales category simply. In any event, the farmer always comes out on the bottom.

Y si alguien me quiere poner la puntilla de los comedores sociales o de las ONG, me adelanto. Efectivamente una pequeña parte de esas frutas y hortalizas que no se venden las comercializadoras las donan; pero insisto, una parte, nunca la totalidad.

And if someone wants to put the nail in the soup kitchens or in the NGOs, I anticipate myself. Indeed distributors donate a small portion of those fruits and vegetables that are not sold, but again, a part, never entirely.

Imagen