Carta de una lectora española desde Alemania

Rosalia Gómez

Buenos días José Antonio,

hace varias noches, mientras zapeaba por la tv, me encontré con un debate entre la exministra de Agricultura, Alimentación y Protección de los consumidores (RENATE KÜNAST, por los Verdes, 2001-2005), un experto en empresas de descuento (que se refieren a las grandes cadenas) y asesor de ALDI ( THOMAS ROEB ), un gran empresario del sector de la carne (JÜRGEN ABRAHAN ), una periodista dedicada al sector de la agricultura y que ha publicado libros sobre agricultura (TANJA BUNSEE ) y por último a un agricultor y bloguero que actuaba como representante de los productores agrícolas (BAUER WILLI ), que en Alemania, no solo son agricultores, sino además ganaderos.

Este agricultor ha creado un blog en donde ha publicado un escrito dirigido al consumidor, y le pide consejo  sobre qué hacer con su empresa, porque ellos reciben muy pocos beneficios de sus productos, mientras que los consumidores pagan lo que las grandes superficies le imponen… el eterno problema. Es por eso, porque es un eterno problema en nuestra tierra también, me ha gustado ver un debate de televisión solo dedicado a este asunto que parece pulular por todos los rincones del mundo ¿por qué el agricultor recibe tan poco por sus productos, mientras que el consumidor paga lo que le piden?, ¿son las grandes superficies responsables?, ¿por qué el productor tiene que atenerse a producir cada día mayor calidad, mientras que recibe los mismos precios de siempre? Teniendo en cuenta que estamos ya en un mundo globalizado, y que las situaciones de unos lugares no son tan diferentes a la de otros, es importante que sepamos qué hacen unos y otros.

Algunos productores que intervinieron preguntaron a los expertos “¿por qué no recibimos un precio medio?”. Otra gran duda al respecto ¿es esa una solución?. Muchos productores han pactado precios medios y todavía esa política no ha prosperado. Se tocó el tema de la agricultura ecológica, que con el tiempo no parece ser tan rentable debido a los elevados costes y a la baja rentabilidad, producción de leche, huevos y carne.

No deja de ser interesante ver las intervenciones por parte de los expertos en economía e industria,  expolíticos, periodistas y empresarios agrícolas.

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Al escribirte este correo he visto que ya hay algunos comentarios en SPIEGEL, que como sabrás es una revista bastante importante en este País. Para terminar, el título del debate era algo así. ‘La rabia o el rencor del agricultor’, yo en nuestro lenguaje diría ‘El cabreo del agricultor’.

Para aquellos curiosos que quieran informarse sobre cómo se mueven en otros lugares, el programa fue en la primera de la tv alemana (Das Erste ), el nombre del periodista que modera el debate es GÜNTER JAUCH. El SPIEGEL, ya ha hecho algunos comentarios que podreis encontrar en internet con ‘traducción de la página’. Te adjunto el enlace del blog  start – Bauer Willi, en donde se publica la ‘petición de consejo al consumidor’.

Espero que te sea de interés. Un saludo, Rosalía Gómez

http://www.bauerwilli.com/

Aclaración. La fotografía que acompaño a la carta de esta almeriense residente en Alemania pertenece al enlace de la página que me envía, en la que podéis encontrar información sobre el debate que nos describe.

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‘Hambre oculta tras el milagro británico’. Dedicado a los periodistas ingleses

“Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se quema…

El diario El País publicaba hace unos días un artículo bajo el título ‘Hambre oculta tras el milagro británico‘, firmado por Pablo Guimón. Os dejo el enlace para que leáis este artículo:

http://internacional.elpais.com/internacional/2015/04/24/actualidad/1429900297_849087.html

También podéis ver un vídeo en el que sale a relucir toda aquella miseria que ocultan las televisiones británicas. Pero antes de que lo pinchéis, solo algunos datos que aporta desde Londres el periodista Pablo Guimón.

Solo Portugal y Grecia, entre los 15 miembros iniciales de la UE, tienen sueldos medios más bajos que Reino Unido.

Los bancos de alimentos de Trussell Trust (445 repartidos por todo el país, frente a 29 en 2009) distribuyeron en los últimos 12 meses 1.084.604 paquetes de ayuda alimentaria, un 19% más que el ejercicio pasado y 27 veces más que hace cinco años.

2,3 millones de niños en Reino Unido están clasificados en la pobreza relativa: viven en hogares con ingresos más bajos que el 60% de la media nacional.

Para encontrar estos datos, y artículos como éste del periódico El País, solo tenéis que poner en google términos como los siguientes: desigualdad económica, Londres, desigualdad social, Inglaterra, pobreza, Reino Unido, alimentos, problemas sociales, bienes de consumo. Lo que no podéis poner es Channel Four (Canal 4) porque esta cadena de televisión británica no trata estos asuntos. “Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se quema…

Si os vais a YouTube, esta semana también hay algunos vídeos sobre esa pobreza que sufren muchos británicos y que se oculta.

Y si queréis leer más, otro artículo de Pablo Guimón con un titular muy gráfico: ‘Las dos caras del milagro británico‘.

Solo un dato.

Los que recurren a bancos de alimentos han pasado de 20.000 a un millón.

Hortalizas de Almería, a precio de oro en Alemania

FullSizeRender Soy Alberto García, periodista y director del programa ‘Agricultura en la Onda’ de Onda Cero El Ejido, que realizamos todos los días de 3 a 4 de la tarde. Quiero, antes de nada, agradecer a José Antonio Arcos la oportunidad que me ofrece para poder expresar mi opinión y felicitarle por su maravilloso y único blog.

Hace unos días tuve la oportunidad de visitar la región de Renania, en Alemania. Colonia, Dusseldorf, Essen, Leverkusen, Dortmund, Wuppertal, Aquisgran o Coblenza, entre otras.

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Tengo la (buena) costumbre de que cada vez que visito un país extranjero, (será por deformación profesional o amor a mi provincia), me doy una vuelta por los supermercados de la zona, principalmente para ver si hay hortalizas de la provincia de Almería. Ya sea supermercados grandes o pequeños, de cadenas de distribución conocidas o no, pero tengo esa manía y no puedo remediarlo.
IMG_7169 En este caso, en la ciudad de Remscheid, muy cerca de Colonia, visité el supermercado ‘Kaufpark’. Pues bien, aún estoy impresionado y alucinado de los precios de nuestras hortalizas en Alemania. Como se aprecia en las siguientes fotografías, en algunos casos, los precios son prohibitivos para una familia media alemana. No llego a comprender cómo estando la berenjena en Almería a unos 30 céntimos (o menos) el kilo hace 10 días, en este supermercado alemán se vendían a 2,99 euros. El calabacín, por debajo ya del euro en Almería, a 3,49 euros el kilo.  Y ya a 3,99 euros el kilo de pimiento, ya fuese rojo, verde o amarillo. En el caso del pimiento puede ser más normal, ya que hace 10 días obtuvieron los mejores precios de la campaña, pero el resto, es vender hortalizas a precio de oro. Lo único bueno es la calidad de las hortalizas almerienses en ese supermercado. De primera.

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Tengo familiares viviendo en esa zona de Alemania. Llevan casi 30 años en Remscheid y no entienden cómo las hortalizas almerienses se venden a esos precios. Y no sé cómo explicarles los motivos. Ni yo mismo los llego a entender. Me dicen que a esos precios no pueden comprar a diario nuestras hortalizas. Normal. A partir de esta época ya empiezan a llegar a los supermercados alemanes hortalizas producidas allí, más baratas, aunque desconozco la calidad. Lo que no es de recibo es que la diferencia entre el precio que se le paga al agricultor y lo que paga el consumidor final sea tan abismal. Está claro que en este mundo, todos tienen que ganar dinero. Pero ¿con qué márgenes comerciales? Las cadenas de distribución europeas, y si nos centramos en Alemania también, son quienes ‘parten el bacalao’. La provincia de Almería tiene un serio problema comercial. Al igual que en su día se produjo (bienvenida sea) la famosa ‘revolución verde’, Almería necesita una nueva revolución: ‘la revolución comercial’.

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No podemos ser competitivos ofertando desde 200 empresas productos agrícolas almerienses. La provincia y el sector están en manos de las grandes cadenas de distribución y los agricultores también. De qué sirve ser los mejores en calidad, producción integrada y lucha biológica, innovación o utilización de los recursos hídricos, cuando lo que verdaderamente importa, que es la materia prima y nuestras hortalizas, se paguen en origen a precios irrisorios, en muchos casos, en comparación con los precios en destino.

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Esta es una de las cosas que el sector hortofrutícola almeriense debe mejorar, entre otras claro. Yo para esto no tengo respuestas y si lo intento explicar, me faltan claves. Quizás las tengan quienes, todos los días, descuelgan sus teléfonos para ofertar producto almeriense. Insisto, urge una ‘revolución comercial’ en el campo almeriense….

 

Si no, seguiremos siendo los más ricos del cementerio. Yo no lo entiendo.

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Yo no he estado en la feria de Berlín. Pero os voy a hablar de Alemania

¿Saben nuestros comerciales y todos los empresarios españoles que acudieron la semana pasada a Berlín cuánto se gastan los consumidores alemanes en verduras? Lo digo porque son cifras esenciales para saber si un mercado está maduro o no. Quizá los datos que voy a dar a continuación sirvan a más de uno para su trabajo diario. Yo no estuve en Fruit Logística, pero sí me he preocupado de buscar esta información “estratégica”.

calabacín español en Berlín

Los alemanes afrontan un gasto medio anual de casi 150 euros per cápita, lo que se traduce en un consumo de 69,2 kilos de verduras al año. El tomate va en aumento, ya que ha pasado de un consumo que rondaba los 10 kilos campañas atrás hasta alcanzar los 11,4 kilos actuales; el segundo hortícola que más come un germano, la zanahoria, también va subiendo desde los 7 kilos hasta los 8,4 kg. En una proporción similar asciende la demanda del resto de los diez primeros hortícolas de la cesta de la compra germana, como la cebolla, el pepino, el pimiento, la lechuga iceberg, el espárrago, la coliflor, el puerro y el calabacín.

Berlín a vista de pájaro

Voy a afilar un poco más el lápiz. Un alemán se come de media al año 7,2 kilos de pepinos, 5,7 kilos de pimientos, 3,1 kilos de lechugas iceberg o 1,5 kilos de calabacinos. Y quiero subrayar que según las estadísticas oficiales la progresión de los últimos cinco años indica que los teutones cada vez comen más verduras. Subrayo esto para silenciar los argumentos de quienes dicen que se vende más barato en Alemania porque hay menos demanda de hortícolas. Simplemente es mentira. No lo digo yo, sino los números. Esos que nunca mienten.

También he estado consultando bibliografía sobre la producción hortícola de Alemania. Sus condiciones climáticas dificultan el cultivo de los hortícolas tradicionales de la cuenca mediterránea, eso ya lo sabemos todos. Así que en este país del norte de Europa los tres principales productos son el espárrago, la zanahoria y la cebolla. Hay casi 20.000 hectáreas de espárrago, más de 10.000 ha. de zanahoria y algo menos de cebolla. Bastante por detrás siguen en orden de importancia, en cuanto a superficie se refiere, repollo, guisante, frijol, coliflor, lechuga iceberg (3.400 hectáreas), espinaca y calabaza.

berenjena hispana         pimientos california          Centro comercial berlinés

Visto esto, en el top ten de sus hortícolas, no figura ningún cultivo de la pizarra de los invernaderos almerienses. Significa esto que nos tienen que comprar, significa esto que tenemos que saber venderles.

Algunas estructuras invernadas tienen, pero pocas, donde se cultiva tomate rama. Es tan simbólico que solo aparece en las últimas páginas de las estadísticas.

Posdata: Las fotos son de los propios lectores. He hecho una pequeña selección de las que me habéis enviado en los últimos días. Internautas que evidentemente sí han estado en la feria de la capital alemana.

Torre de Berlín

Un euro de ayudas a las frutas y hortalizas genera 10 veces más empleo que si se destina al olivar

olivos e invernaderos

¿Qué ocurre cuando un tópico no es un tópico? Decir que sectores que generan mucho menos empleo que otros viven subvencionados desde que existen las ayudas de la Unión Europea y que otros que crean más riqueza sobreviven prácticamente al margen de las ayudas, bien pudiera parecer uno de esos tópicos manidos y no creíbles. Pero me temo que no es así, me refiero a la comparativa entre el sector hortofrutícola y otros como el del olivar, que son lo que son a la sombra de la PAC, la Política Agraria Comunitaria.

En la columna izquierda de esta página, en el apartado de ‘Blogs amigos’ se encuentra recomendado el blog de Coexphal. Hace solo unos días publicaba este blog amigo una interesante entrada titulada ‘El sector hortofrutícola de Almería agraviado frente a otros sectores agrícolas en el Programa de Desarrollo Rural (PDR)’. No es que sea nada nuevo, afirmaciones como la anterior las llevo escuchando desde que era niño. Lo que sí me pareció más impactante fueron algunos de los datos que se recogen en dicho artículo y que han originado estas reflexiones que comparto con vosotros.

“Cada euro de ayuda al olivar retorna 3,5 euros del mercado, mientras que cada euro de ayuda a las frutas y hortalizas retorna 91 euros desde el mercado, o sea que cada euro de ayuda al olivar genera un 4% del valor de mercado del que podría generar ese euro destinado a la venta de frutas y hortalizas.

Cada millón de euros de ayuda al olivar genera 254 puestos de trabajo, mientras que un millón de euros de ayuda a las frutas y hortalizas crea 2.560 empleos, o sea que un euro destinado a frutas y hortalizas genera 10 veces más empleos que ese mismo euro destinado al olivar”.

olivar joven

A los amantes del mundo rural nos despiertan simpatía todas las agriculturas. Así al menos lo creo. Es mi caso. Por eso, no quiero que se malinterpreten estas líneas. No se trata de enfrentar a distintos sectores agrarios, sino de buscar una mayor ecuanimidad en las ayudas que provienen de la Unión Europea.

Prosigue el artículo de Coexphal argumentando lo siguiente: Hace unos meses que el Gobierno de España a través del anterior ministro de Agricultura, Miguel Arias Cañete, decidió excluir de las ayudas a las frutas y hortalizas que fueron defendidas “con pocas ganas” por un Gobierno Andaluz que prefirió insistir en otras producciones y sobre todo en el olivar. Ahora empieza la batalla por la otra cuarta parte restante y quien tiene la decisión esta vez es la Consejería de Agricultura de Elena Víboras. Necesitamos que esta consejera que proviene de Jaén ejerza de lo que realmente debe ser, o sea Consejera del Gobierno de Andalucía. Si así lo hace deberá intentar reducir el enorme desequilibrio en el reparto provincial del dinero público. Además estará realizando una política de apoyo a la inversión productiva en el sector más inversor y productivo y a las provincias más inversoras y productivas de Andalucía”.

cogiendo pimientos

El sector hortofrutícola pone una pica en Flandes

Hace solo unos días, tras la última asamblea de Fepex (donde está como miembro Coexphal), los exportadores españoles de frutas y hortalizas anunciaron que el sector tendrá una oficina en Bruselas para la defensa de los intereses hortofrutícolas. Creo que esta noticia viene muy al hilo de la anterior, ya que la mejor manera de defender lo tuyo es teniendo una interlocución directa. En resumen, que los exportadores se plantean como una necesidad perentoria la creación de un lobby en el corazón de Europa (donde se corta el bacalao), que luche por los intereses del sector hortofrutícola español.

Algunos llevan años pidiendo esto. Nunca es tarde cuando se aprende a caminar. No será fácil en el mundo de los euroburócratas. Pero no queda otra. De los políticos, sean del color que sean, solo se pueden esperar promesas. Y fotos en las ferias. Recalco lo de ‘sean del partido que sean’.

Mar de plástico de El Ejido

¡Ojo a Turquía! El mayor productor de tomate y el país más beneficiado por el veto ruso

En demasiadas ocasiones se nos va la mirada hacia el sur, para cruzar el Estrecho y debatir sobre la competencia del vecino marroquí; pero muy pocas veces centramos la atención en oriente, donde hay un coloso llamado Turquía, que es el mayor productor de tomate de esta parte del mundo.

tomate en caja de madera

Además, Turquía – junto a Israel – es el gran beneficiado del veto ruso. Puesta la barrera a las producciones comunitarias, turcos e israelitas tienen mucho que vender a Rusia. Sin embargo, puede haber otra lectura, ya que si ambos países se centran en el mercado de Moscú, en cierto modo descongestionarían los mercados europeos – ya maduros – para beneficio de los productores españoles. Países como Alemania o Francia durante esta campaña podrían tener más volúmenes de perecederos hispanos, con un previsible repunte para la media de nuestros agricultores. Pero eso habrá que verlo.

Igual que habrá que ver en el futuro – y es esto en lo que quiero detenerme – qué ocurre con el tomate español, si algún día Turquía ingresa en la Unión Europea. Algunos datos para la reflexión, extraídos de la estadística oficial de la UE, Eurostat.

Superficie. España tiene casi 26.000 hectáreas de tomate para el consumo en fresco; Turquía entre 124.000 y 128.000 hectáreas. ¿Impresionados? Yo también lo estoy. Habría que matizar que la mayoría de esa superficie es al aire libre, ya que Eurostat cifra en 24.000 las hectáreas de invernadero con cultivo de tomate que hay en Turquía, mientras que en España ese guarismo está en casi 20.000 hectáreas. En resumen en este último aspecto, son 4.000 hectáreas en cultivo intensivo de tomate a favor de los productores turcos. Un número nada desdeñable.

Producción. Si se suma el cultivo al aire libre, más el protegido, más el tomate de industria, Turquía tiene una capacidad productiva de 11.000 millones de toneladas de tomate. ¡¡Bárbaro!! Le sigue muy por detrás Italia con más de 5.000 millones de toneladas de tomate (insisto que en todas las categorías), mientras que España está en el tercer lugar con algo más de 4.000 millones de toneladas. A continuación Portugal, ya por debajo de la barrera de los 1.000 millones de toneladas, después Grecia, seguida de Holanda, Francia y Polonia.

Llama a la confusión el poco tomate que produce Holanda, y los ríos de tinta que se escriben sobre el tomate holandés; y lo mucho que produce Turquía, y lo poquísimo que se escribe al respecto.

verde ensalada

Lidl hace el trabajo de los comerciales de cooperativas y alhóndigas

¿Os imagináis a las distribuidoras haciendo de exportadoras? Pues parece que ya lo hacen, al menos fue el argumento con el que la prestigiosa publicación económica Alimarket presentó la primera ponencia de su ya tradicional jornada técnica durante Fruit Attraction. Con este tema voy cerrando el periplo de artículos emanados del salón madrileño de las frutas y hortalizas 2014. En la imagen inferior, el conferenciante Oscar Moreno, según la presentadora es la persona de la revista que más sabe de agroalimentario. Pues si lo dijo la jefa de Alimarket, pues así será. Pero si ahora alguien me dice que la presentadora no era la que mandaba, pues me caigo para atrás. Todas las veces que la he visto estos años atrás sobre el escenario ha sido quien ha puesto firme a todo el personal. Siempre. ¡Pena que no tenga una imagen de ella! Para el próximo año.

Oscar Moreno

¡Vayamos al grano! Bajo el título ‘La distribución como vehículo de internacionalización para el proveedor hortofrutícola’ Oscar Moreno defendió que una tendencia creciente de las cadenas hoy día consiste en introducir a sus proveedores de frescos en los países en los que dichos supermercados se encuentran. El ejemplo paradigmático es la firma alemana Lidl. Me imagino al pequeño exportador granadino, almeriense o murciano agarrándose a Lild para poder entrar en Berlín. Por eso he querido rescatar esta imagen de mi último viaje a la capital alemana. Ese ángel dorado dando la bienvenida a los productores españoles.

My beautiful picture

Para que el comentario no parezca que está hecho con sorna, daré algunos datos que así avalan el papel de la cadena como nuevo agente comercial. Lidl compró en España el pasado año productos agroalimentarios por valor de 3.000 millones de euros. 1.500 de esos millones se destinaron después a la exportación.

Concretamente en frutas y hortalizas durante el último ejercicio adquirió más de un millón de toneladas en nuestro país. De este volumen una parte muy importante Lidl la mandó fuera de Alemania, a los supermercados de los 26 países en los que la firma tiene presencia. He ahí la labor comercial que desempeña la multinacional, ya que lleva esos tomates, pimientos, lechugas o cualquier otro hortofrutícola a países a los que quizá no exporten algunos de sus proveedores, ya sean cooperativas, centrales de exportación de las subastas o almacenes privados. De ese modo, esos perecederos entran en nuevos mercados de la mano de la cadena.

exportación

Es el mismo camino que podría haber seguido Mercadona si hubiese desembarcado en Italia, pero no ocurrió así. Covirán en Portugal ya lo hace con muchos pequeños  proveedores locales, incluso DÍA y Carrefour (ahora separados). La descentralización de las compras de las cadenas ha llevado a esta situación, pero aún es temprano para saber si es una tendencia de futuro o solo el título de una sugerente conferencia.

Acabo con una foto de tomates españoles en un supermercado alemán. No es Lidl, pero me ha parecido interesante porque se ve con claridad la caja de una empresa almeriense, Agromullor.

super 'Real' tomate Agromullor

La venta a resultas es también un mal endémico de la fruta de hueso

Estos últimos días he estado hablando con varios empresarios catalanes de la fruta de hueso, esto es, albaricoque, melocotón, nectarina, paraguayo, platerina o cereza, y he llegado a la conclusión de que bastantes de los males de los hortícolas se reproducen miméticamente en la fruta dulce. Así que el terruño no es tan diferente, se respire en el sureste o en el noreste.

En la comercialización de estos frutales también se comete el mismo pecado: vender a resultas. Esta distorsión se acentúa un año como éste en el que muchos productores nacionales y de países del entorno venden al mismo tiempo, después de que las condiciones climáticas hayan agolpado demasiadas producciones para hacerlas coincidentes en el mismo período y a las que hay que darles salida (¿sobreproducción o especulación?). Así que en situaciones así al comprador se le dice aquello de “llévatelo y luego me lo pagas”. O se lo lleva o te lo comes tú, pensaría alguno. Y efectivamente, razón no le falta. La fruta de hueso, a diferencia de la fruta de pepita (manzana y pera), es tan perecedera como los hortícolas. Por ese motivo no se puede almacenar durante meses a la espera de que el mercado se expanda. Entonces, ¿qué hacemos? Aprender a vender bien, y esto pasa siempre por poner a los importadores un precio por aquello que se les envía.

Ilustro este post con una bonita fotografía que me ha cedido un buen amigo, compañero de profesión y perfecto conocedor de la fruta de hueso. La instantánea está hecha en Lérida (Cataluña). Son melocotoneros.

melocotoneros en Lleida

En los últimos años hubo reconversión en frutales, pero ahora surgen dudas de si fue en la buena dirección. Me explico. Se ha virado en algunas zonas hacia la fruta de hueso, hay demasiadas nuevas plantaciones, que según me dicen están en el origen del problema de precios actual. Es la cantinela de siempre en cualquier sector del agro. Un segmento funciona bien y allá van todos hasta desbordarlo.

Es llamativo el caso del paraguayo. Se ha pasado en poco más de un lustro de cero a 100.000, haciendo un símil de la velocidad a la que se ha extendido. Una locura, a todas luces. Hace menos de diez años había una producción muy pequeña, pero este producto empezó a tener demanda y buen precio. Y allá todos a poner paraguayos por doquier. Incluso hay empresas en las que la producción de paraguayo ha igualado ya a la de un cultivo de referencia, como el melocotón.

En fin, nubarrones hay para todos, ya sea en el invernadero o al aire libre, en hortalizas o en frutales. Y las similitudes son innegables.

El chiste del holandés errante. Quería vender a resultas, pero le dijeron ¡Adiós muy buenas!!

pimientos holandeses

Lo voy a contar como si fuese un chiste, o por lo menos un chascarrillo de un bar. Pero tristemente es cierto. Verídico como todo lo escrito en este blog. Resulta que llega estos primeros días de septiembre a Almería un empresario holandés dedicado a la comercialización hortofrutícola. El tipo se creía el rey del mambo. Posiblemente aún se lo siga creyendo, acostumbrado a la forma de negociar que destila.

Se reúne con una empresa local de Almería y empieza a describir su amplio currículum, su red de contactos y su galáctica clientela, formada por la flor y nata de los mayores supermercados del centro de Europa y Alemania. “¡¡Guauu!!”, diría cualquier españolito inocente impresionado por el tutorial del intachable hombre de negocios centroeuropeo.

Después de la presentación llega el momento de ir al lío, es decir, hablar de precios. Comienza el señor, por llamarlo de algún modo, a minusvalorar la labor de los agricultores y a decir que él no trabaja con precio pactado. “¿¿Cómor??”, diría Chiquito. Pues que no, que el holandés errante venía a comprar sin precio, promoviendo esa venta a resultas que tanto daño nos ha hecho en esta provincia. El empresario almeriense le contesta que él no trabaja así, y entonces el tipo en cuestión va y saca la baraja de que si no aceptan sus condiciones, se va a comprar a Marruecos. “¡¡Adiós muy buenas”, le responden, “Marruecos está más al sur”, añaden indicándole el camino. Y le dan puerta.

Tomaten

La verdad es que esto que cuento gracia tiene bien poca. Un comerciante holandés que presume de trabajar con las primeras marcas de la distribución europea, con las que se presupone que debe de tener una relación profesional seria (esto es, por contrato) y, sin embargo, pretende piratear con los productos del campo almeriense. ¿Lo llamamos listillo, especulador o avispado? Por no decir otros términos malsonantes.

El susodicho quería que la empresa almeriense le mandase género para después él liquidar al precio del mercado y pagar según vendiese. Y luego se molestó porque la comercializadora española le pidiese un precio fijo, que se entiende debía tener programado con los supermercados. Eso, siendo serios, que es de lo que se trata.

Y ahora pregunto yo: ¿Llegará el día en el que Holanda deje de ser determinante como nexo y actor de la distribución o reexpedición hortofrutícola? Según me cuentan, las operaciones se hacen cada día de manera más directa, saltándose a listillos como el de esta historia.

Programa de la televisión alemana sobre tomates

http://www.zdf.de/rach-tischt-auf/rach-tischt-auf-wissenswertes-ueber-tomaten-33828918.html

Me envía Elena, una ingeniera técnico agrícola que trabaja en Alemania en una empresa de la industria auxiliar de la agricultura, este enlace. Elena está en la zona del Rhein Neckar y es seguidora de este blog desde hace pocos meses. Comparte con nosotros un link a un programa de la televisión alemana centrado en el tomate, “comportamiento de los consumidores y estrategia de los supermercados (precios, productos regionales)”.

“También aparece un invernadero en Alemania para la producción de tomate, pero que es manejado por un holandés (les tiene que encantar eso, je,je). El que dirige el programa intenta crear polémica, claro”, añade.

Gracias, Elena, por tu aportación al blog.

Si pincháis el enlace podréis encontrar abundante contenido sobre la percepción que tienen los alemanas del mundo del tomate. El navegador os dará la opción de traducir el texto al español. Entre otras cuestiones, un tal Christian Rach, aborda cómo reconocer si lo que se tiene delante es un buen tomate. Por supuesto – puro marketing – recomienda el consumo de tomates locales, esto es alemanes, y en un momento dado dice que los tomates de invierno se cultivan con luz artificial y, por tanto, no alcanzan el aroma típico. Quiero pensar que se refiere a los tomates holandeses, cultivados con luz artificial, o a los que se producen en cualquier país del norte de Europa. Porque en Almería, Granada, Murcia o en cualquier otra zona productora española el problema no está en el sol ni en la luz, sino en lo mal que nos pagan nuestros generosos tomates.