El sabor de la marcona

José Manuel GuerraCuando empecé a pensar sobre la jornada que hemos tenido en la malagueña Antequera, junto con más de doscientas personas, no pude por menos que acudir a Internet y escribir algunas frases que me venían a la cabeza, como los almendros en flor, la nieve de los almendros, y algunas más. Pero recordé una frase que citó uno de los ponentes en la jornada y es el título que le he dejado a este artículo, el sabor de la Marcona. La Marcona es una variedad de almendro de las tradicionales, de las de toda la vida, de las que se hielan con las heladas de principios de primavera, como por desgracia ha sucedido tan a menudo en el cultivo tradicional del almendro. Como decía el ponente, el sabor de la Marcona es una de las mejores almendras en cuanto sabor, pero por desgracia su producción es baja y además como florece a principios de primavera, corre el riesgo de perderse la cosecha por las heladas.

Antequera, jornada almendro

En la jornada se habló de muchos aspectos importantes para el cultivo moderno del almendro, como son las variedades tardías y extratardías, que permiten una floración a salvo de heladas. También se habló  de nuevos marcos de plantación para cultivo intensivo y super-intensivo del almendro así como las nuevas variedades que son autocompatibles, es decir, que no necesitan sembrar un polinizador cada tres o cuatro almendros, porque todas las flores se autopolinizan. Lo que no quiere decir que no haga falta un insecto polinizador, porque con las abejas o los abejorros, el cuajado del fruto es mucho mejor y la producción mejora.

Como resumen de la jornada, puedo decir que en opinión de los ponentes, el almendro aparece actualmente como un cultivo interesante desde el punto de vista económico para el agricultor porque la demanda sigue siendo superior a la oferta y esto  parece que seguirá siendo así a medio plazo por lo que de la reunión de Antequera salió mucha gente con la intención de empezar un cultivo de almendro o de continuar con él. Eso sí, la opinión generalizada de la jornada es que el almendro marginal o cultivado  en terrenos marginales, no merece la pena porque solo ocasiona gastos y en definitiva pérdidas al agricultor.

José Manuel Guerra Sanz

almendro marginal

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La ministra premia a la agricultora. Isabel Tejerina y Lola Gómez

Lola-y-tomates

La tarde anterior se le había roto la máquina de café. Una cafetera con mucha tralla acumulada durante década y media. Millares de visitantes curiosos que sorbieron de ese café hasta que el aparatejo dijo que hasta aquí hemos llegado. El último grupo que pudo tomar esa cafeína en la finca de Lola Gómez venía de Irán (desde la antigua Persia hasta Almería hay quien es capaz de viajar tras el rastro de nuevos secretos para la agricultura intensiva, ¡sorprendente!). El siguiente, conformado por Ana y un servidor, era autóctono, procedente de El Ejido. Nosotros nos quedamos sin café, pero Lola nos ofreció un gazpacho de Vicasol.

Gazpacho

Mi estómago soporta bien el gazpacho, incluso a las 10 de la mañana. Así que me bebí el mío y el de Ana. Hay que predicar en la casa del herrero y no usar cuchillos de palo, ¿verdad? Verdura, toda, buena y bienvenida.

Con Lola y Fernando, su marido, echamos un par de horas desmontando este sector nuestro de la horticultura. Él huye de las fotografías, pero en esta ocasión se dejó. Le dijimos que así podía colgar la que le hiciéramos con su mujer en el gran corcho que da la bienvenida a las instalaciones de Clisol Agro. Un mosaico en forma de recortes de prensa, que hace las veces de huella visual de algunas decenas de las miles de criaturas que han pasado por estos invernaderos desde que esta familia de agricultores de El Ejido decidió abrir las puertas de su explotación al gran público. Nadie lo hizo hasta entonces y nadie hoy día lo lleva de un modo tan profesional como Lola y su marido.

Fernando-y-Lola

Nos estuvieron contando que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente le acababa de conceder a Lola uno de los galardones más importantes que otorga el Magrama, el de excelencia de las mujeres rurales. Pero hay además otra segunda mujer almeriense, pero de actividad ganadera (ecológica). También la enhorabuena para Santiaga Sánchez. Ambas irán a recoger el premio a Madrid este próximo 15 de octubre, Día Internacional de la Mujer Rural.

Lola nos pidió a Ana y a mí que no publicásemos nada al respecto hasta que el reconocimiento fuese oficial. Y como el Ministerio publicó anoche en su web el nombre de los premiados, ya lo podemos reflejar en el blog, sin molestar a nadie.

mascotas

Tomatitos

pimientoLuego la anfitriona nos enseñó algunas de las cositas que muestra a diario a sus visitantes, no en vano estos invernaderos son foco del interés turístico de quienes quieren acercarse a conocer qué hay debajo de este mar de plástico. Por debajo. Por dentro. Así que vimos algunas de sus especialidades en pimiento y tomate, las delicatessen. ¿O cómo llamar sino al pimiento dulce mini cónico Angello? Se distingue del conocido sweet bite por no tener semillas o pepitas en su interior. En palabras de Lola “hace crunch en una auténtica explosión de líquidos y sabores”. Pero solo lo vimos en verde, aún no había madurado.

Y luego el tomate. Desde corazón de buey, pasando por kumato y mini-kumato, y cherrys de sabor, tanto en rojo como en amarillo, redondos y acostillados.

Lola-y-Merche

Nos mostró a continuación los trabajos de Merche o Loli, los alumnos de la Asociación de Daño Cerebral Vivir de El Ejido con los que Clisol Agro colabora este año en una iniciativa encomiable, ya que estas personas pueden disfrutar de un contacto cercano con la agricultura plantando distintas especies y dedicándose a su cultivo.

Syngenta

Las variedades del futuro serán resistentes a las plagas

Cuando nos marchábamos llegaron Pedro Pleguezuelo, portfolio manager de Syngenta, y Jean Louis Nicolet, pepper breeder (genetista de pimiento). Jean Louis, tras 41 años como investigador en Syngenta, está a punto de jubilarse.

Nos contó algo extraordinario, que interesará a todos los agricultores, ya que las variedades hortícolas en el futuro serán resistentes a insectos. Syngenta ya tiene ensayos de variedades de pimiento que repelen la mosca blanca y el trips, y también trabajan en la misma línea en tomate. Pedro Pleguezuelo insistió que Jean Louis es el padre de las variedades que en el futuro tendrán estas características.

Variedades con mecanismos de autodefensa frente a esos enemigos que tanto perjudican el desarrollo de los cultivos. Plantas repelentes a mosca y trips, ¿puede haber mejor noticia? Y además han testado que esas variedades experimentales no provocan ningún efecto negativo sobre la fauna auxiliar.

Antes de irnos los retratamos a los cuatro delante del Héliosec, el evaporador de agua de Syngenta (imagen superior).

Blanco-y-negro

La belleza del mar de plástico. Orgullosos de su blanco manto

AL VIENTO (2)

Subí este sábado pasado por la tarde con Ana a la sierra de Gádor. Del arroyo de Celín hacia las alturas para vislumbrar desde tan magna posición el mar de plástico majestuoso bajo el cielo azul. Comparto con vosotros algunas de las instantáneas recogidas por Ana.

El verde claro del pinar tintado con el marrón del suelo de esta sierra que nos protege de todo mal. Y hacia arriba los jirones blancos de nubes que se enredan en su color con el blanco reflejado por el plástico cuando es acariciado por la invisible radiación solar. Y al fondo, muy a lo lejos algún navío que se confunde con una nave espacial, pues tan amplia es la panorámica que se contempla desde lo escarpado de la montaña.

FLORES

Ana se lanzó monte abajo con su Nikon buscando algún ángulo con el que inmortalizar aquella escapada del primer fin de semana de otoño. Yo le puse a mi Canon el gran angular e hice varios disparos. Luego la guardé. No me apetecía hacer fotos, quería concentrar mis sentidos únicamente en el disfrute del cuadro que tenía ante mis ojos.

SOPLANDO DESDE EL EJIDO (2)

Cuando a los pocos minutos regresó Ana, le dije que esa tarde le tocaba a ella hacer todo el trabajo fotográfico. Con tanto silencio no quería hacer otra cosa que deleitar a mis sentidos con la contemplación de un paisaje único en el planeta. Y empecé poco a poco a buscar a vista de pájaro puntos cardinales de mi particular interés, como algunos de los caminos rurales que recorría a bici cuando de adolescente hacía mountain bike con mis compañeros del IES Fuente Nueva. También busqué algunos invernaderos de amigos o familiares, y comencé a contar los escasos huecos que quedaban entre invernadero e invernadero. Y pensé – y luego lo traduje en palabras con Ana – que todo aquello que dilataba mis pupilas era una verdadera obra de arte hecha y esculpida por la mano del hombre. Aquellos invernaderos y sus plásticos movían en mi interior un pálpito de amor. Y su ataque despertaba en mí la más encendida de sus defensas.

ENTRE PINOS

Dalías a la derecha, como una lengua de tierra fragmentada por las peladas montañas de los Atajuelos, y cada vez más cercana a El Ejido a través del blanco de invernadero que une a los agricultores de uno y otro pueblo. A lo lejos hacia occidente la eterna Abdera, más agrícola ahora que pesquera ya que el pan hoy día viene del pimiento. Más cerca, desde aquella atalaya de Sierra de Gádor, se rozaba con la vista todo el límite costero desde Balanegra, continuando por Balerma y Guardias Viejas, siguiendo por Almerimar y acabando en la Urba de Roquetas. Y acercando la vista tierra adentro todos los núcleos de El Ejido, como Pampanico, Tarambana, Matagorda, Santa Mª del Águila, Las Norias y su balsa del Sapo, y más a lo lejos San Agustín.  También se hacía visible La Mojonera, no así desde el ángulo en el que detuvimos el coche Vícar, Roquetas o Aguadulce.

DALIAS

PUESTA SOL

BICOLOR DALIAS(2)Más de una hora estuve absorto deleitándome con aquel mar blanco, una tierra de oportunidades y acogida para miles de personas que han huido en las últimas décadas de la miseria de sus lugares de origen. El Poniente, comarca de acogida y promesa de prosperidad, donde el maná brota de la planta de pepino, de berenjena o calabacín y donde hay para saciar el hambre de miles de criaturas. Medio siglo transformando el desierto en tierra fértil.

Horas después, ya en casa y con ganas de agarrar el sofá un rato, se sucedían en mi mente las imágenes del mar de plástico. Y la inquietud me hizo dar un salto, apagar el televisor y encender el ordenador. Hay mucho trabajo por hacer en defensa de nuestro modo de vida.

EL EJIDO

MIRANDO AL MAR (2)

NOCTURNO (2)

La marca Ejidomar cumple 40 años

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Su gran faro es todo un símbolo de lo que representa esta cooperativa en mitad de nuestro mar de plástico. Ilumina. Orienta.

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Me llamaba esta semana su presidente, José Antonio Baños, para decirme que iban a conmemorar con los socios y sus familias el próximo 4 de octubre su 40 aniversario ofreciendo un almuerzo, en el que también se distinguiría a los socios más antiguos, que sobrepasan la veintena. Pero aunque me echó el teléfono a mitad de semana no he podido acercarme a la cooperativa hasta ayer sábado, día en el que los lineales estaban parados y había un movimiento menor. ¡Ya habrá ocasión de pasarse más adelante cuando la campaña gane en volumen! Y así Ana retratará en imágenes esa novedosa línea de pimientos picantes de Ejidomar o esa negra sin pepitas, sandía Premium de su propia marca, cuando llegue la primavera. Entonces, cuando todo sea un frenesí en pleno ejercicio, volveremos a publicar otro post.

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Mientras tanto, nos quedamos con ese café que ayer tomamos Ana y yo con José Antonio y con los comerciales Rafael Roldán y Ernesto González en el bar de la cooperativa. Un local renovado, regentado por Antonio e Isabel, donde nos sirvieron una magnífica tostada de pan de verdad con aceite de oliva y tomate.

Luego se nos unió el gerente Alejandro Cano, que aparece en una de las instantáneas bajo el gran cartel anunciador del cumpleaños de la comercializadora. Lo colgaron en la fachada este viernes por la tarde y ahí estará varios meses recordando que éste es año de celebración.

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Los de mi quinta siempre hemos conocido Ejidomar. No conozco un pasado anterior en el que no ondease dicha enseña en El Ejido. Cuando entrabas hacia el centro del pueblo desde el barrio de Santo Domingo era lo primero con lo que se topaba el conductor. Esas antiguas instalaciones hoy día acogen a la policía local y a la concejalía de Servicios Sociales. En la actualidad y desde septiembre de 2004 Ejidomar luce unas modernas e impresionantes instalaciones en la carretera de Almerimar. Almacén de frutas y hortalizas, almacén de insumos, gasolinera para socios y una gran explanada baldía para futuros desarrollos. Y es que Ejidomar sigue creciendo, sin hacer ruido mediático, prueba de ello es que en solo unos pocos días en septiembre ha tenido una docena de altas de nuevos socios. Además en esa línea para incentivar la llegada de agricultores esta campaña ha rebajado las condiciones y se les aplicará una retención de solo el 5%.

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Pero Ejidomar, más allá de un volumen de 36 millones de kilos y 140 socios, es sobre todo sentimiento de pertenencia. “Otras empresas tienen muchas marcas, pero Ejidomar solo tiene una, la suya”, me comentaba Antonio Baños, quien fuera trabajador de la cooperativa hace muchos años y con quien coincidí en los pasillos después del café. Antonio es profesional autónomo, un freelance del sector.

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40 años dan para mucho. Desde sus inicios – cuando un grupo de agricultores que llevaban a las subastas decidieron juntarse contratando un comercial para vender su propio género – hasta ahora – cuando la cooperativa atraviesa por un momento dulce, sereno y de moderado crecimiento – mucho ha llovido. En estas cuatro décadas de vida la comercializadora ejidense ha sufrido varias escisiones de socios que se marcharon para crear sus propias empresas con suertes muy dispares en unos casos y otros. Pese a todos esos vendavales, Ejidomar ahí sigue año tras año. Socios de padres a hijos, e incluso algunos de los que se fueron han regresado, aunque son los menos. Ejidomar mantiene sus puertas abiertas a todos los que sienten sus colores. Antiguos hinchas y nuevos aficionados.

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En la recepción encontré a Amparo Escrivá, que es la voz de Ejidomar. Quien atiende al otro lado del teléfono. Me comentó que va para 33 años en la cooperativa. Y le pregunté lo más sencillo. “¿Qué es Ejidomar para ti?”. Y contestó: “Mi casa”.

Mientras hablaba con ella observa atentamente la conversación Miguel Hernández. Me explicó a continuación que él lleva 38 años. Lo miré sorprendido. En una empresa con 40 años de existencia hay un trabajador que suma en ella los mismos años que tengo yo de vida. Me costó trabajo asimilarlo. Así que le interpelé lo mismo que a Amparo: “¿Qué es Ejidomar?”. “Es mi vida”, respondió sin añadir más detalles. No hacía falta (…).

Miguel Hernández ha sido de todo en la cooperativa menos gerente y presidente. Empezó en el almacén de suministros, siguió como jefe de líneas, más tarde fue jefe de almacén, salidas y actualmente desarrolla tareas de comercial. En las grandes multinacionales a esto lo llaman promoción interna.

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Una cooperativa saneada

Al presidente, José Antonio Baños, le pedí que me resumiera en un solo mensaje la radiografía actual de la empresa. Al estilo de los espacios informativos de televisión y radio en los que en pocos segundos hay que sintetizar una o dos ideas clave. “Somos una empresa saneada, ahí están los informes de las entidades financieras que reflejan nuestros números; la infraestructura e instalaciones están prácticamente pagadas, así que estamos tranquilos, es una noticia muy buena”, subrayó el presidente.

Así que solo hace falta que la campaña venga bien para vender ese pimiento california en sus cuatro colores, el Palermo, el sweet bite y la rama de picantes (que incluye habaneros y jalapeños), el pepino tipo Almería, la berenjena negra, el calabacín verde, el melón galia y amarillo o su sandía gourmet sin semillas. Eso ya será otra batalla, y ya van 40. ¡Felicidades!

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Lluvia. En Valencia como agua de mayo y en Almería y Granada como un castigo

Valencia.- camino real de Xativa

Se te queda cara de tonto cuando entras en el Poniente almeriense por la autovía del Mediterráneo, después de dos días fuera, y te encuentras de frente un sol que pica. Sabes que es la calma después de la tormenta. Y tienes un blog que habla de agricultura intensiva, sabes que tu último post ha sido sobre la producción de Holanda y que el siguiente que vas a lanzar es sobre la comercialización holandesa. Pero lo paras. Por decencia y respeto con las familias de agricultores que han perdido su invernadero o su cosecha en las últimas horas. Por los afectados a los que la tromba de agua ha puesto contra las cuerdas antes incluso de empezar la campaña en Almería. Personas a las que les toca sufrir y de las que nadie se acordará cuando pasen unos pocos días y las noticias hablen de otras cosas.

Valencia.- valle de Alfauir

Valencia.- caserón en Rótova   Valencia.- pequeños naranjos

Valencia.- caquis

Valencia.- Monasterio de San Jerónimo

Vengo de Valencia, me he perdido un par de días por sus caminos rurales, todos asfaltados y limpios, al menos aquellos por los que he cruzado en pueblos como Alfauir o Rótova, rondando la comarca de la Safor. Allí me he tropezado y perdido por auténticos vergeles de naranjos y más naranjos, aunque en los últimos años ha proliferado mucho el caqui, como cultivo alternativo al cítrico. Y me gustaría contaros cómo se afronta ya el inicio de campaña citrícola, a un mes de recoger las primeras naranjas. En el sur de la provincia de Alicante observé algunos frutos con color, pero en la vecina Valencia solo vi verdeo. Hileras de árboles esperando el arranque de su año agrícola. Pero solo os dejará algunas fotos de esta escapada agrícola. Y postergaré a otro momento un análisis más en detalle. Solo añadir que mientras en la Comunidad Valenciana el agua ha contribuido a un mayor engorde de los frutos (de ahí la referencia en el titular al agua de mayo), en cambio en Almería y Granada ha provocado grandes daños materiales e incluso personales por desgracia en la granadina localidad de Albuñol.Valencia.- naranjas

Asaja AlmeríaY es que tras ver las fotos de Coag y Asaja de los destrozos ocurridos, sobre todo en Adra y en menor medida en algunos núcleos de El Ejido, como Balerma, el cuerpo me pide escribir poco. Ante la desgracia ajena a veces pienso que las palabras se convierten en clichés y que todo se transforma en un circo, ejemplo es el vecino que sale a la calle con su móvil para grabar cómo el agua se lleva calle abajo a una docena de coches (y a tres camioncillos de agricultores). Queremos grabar esa desgracia para luego compartirla en redes sociales, Facebook o YouTube. Incluso vi a ese vecino cómo ponía su vida en peligro para hacer la grabación con su móvil. Y lo vi porque a su vez había una vecina grabando la escena desde el balcón de su casa. Y todo eso después se ha volcado en Internet para convertirse en un contenido viral que se replica una y otra vez entre miles de curiosos. ¿Es la sociedad de la información o algo más pernicioso?

mujer

pepino     pepino bis

finca destrozada

inverndero en el suelo

muro     pimientos

plantitas

Instantáneas que también me han llegado por whatsApp o a través del Facebook firmadas por algunos lectores. Uno de ellos me ha enviado las siguientes dos imágenes de su finca de pimiento california, totalmente inundada. Este mismo agricultor ya sufrió hace unos meses los efectos del granizo. Su explotación está en San Agustín (El Ejido), una zona doblemente castigada.

california en San Agustín      california inundado

Y a continuación otra fotografía de la violencia del agua en la costa de Granada.

costa de Granada

No voy a poner más fotos. Se me queda mal cuerpo con todo esto. Solo desear, de corazón, que los afectados en la costa almeriense y granadina puedan tener la ayuda necesaria de las autoridades para recobrar su vida lo antes posible. El asunto toca ahora a la puerta de los políticos y de las Administraciones, incluso la europea. Un abrazo fraternal a los que se han llevado la peor parte.

CASI entra en el ecológico. Y moderniza las instalaciones del aeropuerto para el manipulado

CASI ecológico

La cooperativa CASI empleará a partir de ahora su almacén de San Isidro, en el campo de Níjar, para el producto orgánico. De este modo se inicia en este segmento y durante este primer año serán un mínimo de 40 hectáreas las destinadas al ecológico, un nicho que en los últimos años también abordan y cada vez más las comercializadoras convencionales. Ejemplo de ello es Agroponiente que también entrará en ecológico esta nueva campaña 2015/16.

La primera imagen corresponde al centro de confección de tomate que la CASI posee en Níjar, instalación que se especializará en el producto ‘bio’ (denominación con la que se conoce en Europa al ecológico); aunque en primavera también servirá para canalizar la sandía de la cooperativa. Amén de que se reservará un espacio como punto de recogida para los agricultores de la comarca nijareña que quieran que sus productos se sigan subastando en la corrida de Los Partidores.

Así que por un lado Níjar será para ecológico; la alhóndiga de La Cañada continuará con su tradicional actividad como subasta; mientras que el centro del aeropuerto, el que fuera comprado a Agrupalmería, está en este momento siendo modernizado para dedicarlo exclusivamente al manipulado del tomate.

Ya habrá tiempo cuando se pongan en marcha estas nuevas instalaciones remodeladas para contar más detalles, aunque lo que me comentan es que se ha hecho una apuesta importante para hacer eficiente (kilos/hora) la tarea de confección, instalando e invirtiendo en maquinaria de vanguardia.

Lo contaré cuando la obra esté finalizada. Será entonces el momento de publicar algunas imágenes.

tomate CASI

‘El Señor de las Manzanas’ se llama José Segura

José Segura

Nos conocimos en la barra de un bar. En la sierra es normal entablar conversación con el vecino del café o la cerveza. No sé de qué modo empezamos hablar sobre lo seco que está el campo y lo maligno de la sequía. No supe su nombre hasta que me subí en su furgoneta. Con José Segura y su historia acabo el serial de artículos dedicados a la sierra de los Filabres y a esas otras actividades primarias que no abordo habitualmente cuando el invernadero está a pleno rendimiento. Ganadería caprina, apicultura, viticultura, incluso piedra natural, y ahora fruta de pepita. Porque José Segura tiene la mayor explotación de manzanas del interior de la provincia almeriense.

Royal Gala

Posee distintas huertas, diseminadas entre Tahal y Alcudia de Monteagud. Visité varias. Caminos de tierra y algunos asfaltados en los que no nos cruzamos con ni un solo vehículo. En las ciudades se hacen terapias de grupo, yoga, se camina por paseos marítimos abarrotados de personal, bla, bla, bla. Nada como perderse en una sierra y conocer a sus lugareños para desestresarse y encontrarse con uno. Y toda esa parafernalia del silencio.

Lo que despertó mi interés de su conversación fueron las manzanas. Las mayores producciones están en el noreste del país, Cataluña es región manzanera; así que ver manzanos en tierra almeriense tiene su aquel. Y si en Almería, o en una zona de clima similar, las producciones son más tardías, pues entonces puede ser interesante. A la mayoría de los manzanos de las imágenes aún les quedan dos meses, es decir, octubre. E incluso noviembre. En esa época ya ha finalizado el grueso de la producción española, así que puede quedar un hueco jugoso para responder a la demanda otoñal. Dicho con otras palabras, las manzanas en esa época se pagarán bien. Pura oferta y demanda.

huerta de manzanos

manzanas

José tiene Royal Gala (más roja) y Golden (más amarillenta). Más de 250 manzanos. Algo inédito en estos lares, de ahí lo del señor de las manzanas de los Filabres. Les tenía puesto el riego por goteo, pero se lamentaba de que era insuficiente con el veranito que ha estado haciendo. Luego en invierno me dijo que el árbol funciona bien en estas serranías porque pide frío. Le quitamos un par de manzanas a algunas ramas. De sabor extraordinario; aunque, ¡claro!, en un paraje así todo entra bien.

Espantapájaros

El peligro viene de los pájaros, que pican los frutos. Por eso, las bolsas de plástico y los espantapájaros.

pero

Junto a los manzanos, me mostró algunos peros. “Son autóctonos de los Filabres, de la Tetica de Velefique”, explicó. La fotografía adjunta corresponde a un pero. En realidad es una variedad de manzano.

garnacha

José también tiene viñas, unas 1.500 parras, tintas de tempranillo y blancas de garnacha. Decía que se exprimía un buen zumo con el que sacaba su vino para el invierno. Además de uva de mesa, que recogerá en septiembre.

almendras   peras melocotón

Y almendros, por doquier. Este árbol forma parte de la silueta de esta sierra. Y olivos. Entre unos y otros unos 1.500 árboles. Además de otros frutales, como cerezas, ciruelas, peras, caquis, melocotones y nectarinas y algún granado. Pero me quedo con las manzanas porque, tras lo visto, creo que pueden tener un buen comportamiento. Y entrar en el mercado en un momento ideal.

José Segura con sus parras

Con esto dejo atrás estos paisajes llenos de retamas e hinojos. La España más rica está siempre por descubrir. Y suele habitar alejada del asfalto, detrás de una encina o a la sombra de un olivo.

paisaje

Vino de la sierra para el autoconsumo

Juan Luis

En la sierra el autoconsumo y el trueque forman parte de su economía tradicional. En verano pequeñas huertas de hortalizas jalonando el monte y parcelas de viñas por doquier. Uva tinta y blanca. Muchas familias hacen así su propio vino serreño y con carácter. Me explica Juan Luis Jiménez que antes todo el mundo por aquí vivía de sus almendros, de sus olivos y del huertecillo. Él tiene casi 800 viñas repartidas por diferentes parajes de Tahal, en la sierra almeriense de Los Filabres. Lo hace por hobby, le gusta. Aprendió a hacer vino cuando regresó de Barcelona a finales de los 80.

tinto de Tahal

Los primeros años no le salía muy bien, pero con los años y con el apoyo de su yerno, Sebastián, ha conseguido sacar un buen caldo. Me lo da de probar en su bodega familiar. Llena medio vaso y  pa’ dentro. Juan Luis se lo bebe al tirón y yo tiemblo porque no soy capaz de seguir su ritmo. Se ríe y se golpea el pecho. “¿A qué quema? Es el calor del buen vino”, me dice.

Le contesto que con el frío y con la nieve que cae por estos lares en invierno ese vino debe de entrar muy rápido, pero que ahora la fatiga del calor exige más moderación. Me explica cómo hace el vino, al estilo artesanal. Me muestra el instrumental, pero me pide que no le haga fotos. “Ahora está feo, échaselas cuando empecemos a hacerlo y haya uva”, me pide. En esta sierra la vendimia es tardía, para primeros de octubre.

aperos tradicionalesDespués de bebernos un par de vasos y entrar en calor, calor, me enseña algunos aperos labriegos de antaño y utensilios de cocina de los de antes. Queseras para el queso de cabra – me recuerda al que hacía mi abuela cuando era niño -, ‘pailas’ para las buenas migas, y espuertas de esparto – también mi abuelo las hacía con la habilidad de sus manos -.

bodega familiar

viñas con Tahal al fondo

Juan Luis JiménezPoco más abajo, al sur del pueblo visitamos las primeras viñas. Uva blanca garnacha y tinta, casi toda tempranillo, aunque también ha introducido algunas variedades francesas en los últimos años. Me habla de la sequía y me muestra signos inequívocos del empobrecimiento que sufren las cepas cuando no cae ni gota. Aún así me muestra los goteros. Los usa tanto para las viñas como para los olivos. Pero me comenta que el caudal de su pozo es escaso y que siempre en el riego se queda corto.

gallinas

panorámica vertical

En otro de los parajes en los que tiene viñas me enseña unas gallinas. “No son huevos de industria”, señala, “de tamaño pueden ser parecidos, pero de sabor no. Me como dos huevos y son gloria bendita. Los otros no tienen ningún sabor”.

Supongo que en este hábitat se les puede denominar huevos ecológicos. Juan Luis me dice que el vino también lo es, que todo se resume en machacar y exprimir la uva y beberse lo que de ella sale. Que no lleva nada para alargar su vida útil. Y de tratamientos, solo azufre.

uva blanca

uva tinta

olivos jóvenesEn la segunda de las parcelas también tiene algunos almendros y bastantes olivos. Me lleva a ver los más jóvenes. Son picual. Me cuenta que antes tenía arbequina, pero que a él le daba un rendimiento muy bajo. La picual le funciona mejor.

Al despedirnos me regala una botella de vino para llevármela a El Ejido. “Te la tomas en el mismo día”. Y hago una mueca. “Dos, tres días, no más”, añade. Y nos reímos.

viñas

El Raf de los Filabres se llama Blanco Macael. Bajando a las canteras

Ana Rubio

Las canteras son otro sector primario que nace de la tierra. Agricultores y marmolistas tienen ese mismo vínculo en común. El maná de ambos brota del suelo, se extrae en forma de piedra natural o se cultiva mimando esa planta de tomate o de pimiento que da la vida. Como bien sabéis llevo rastreando este mes de agosto otras formas de vida, vinculadas al terruño. Otras actividades económicas en el hábitat rural, y ya que estoy recorriendo el interior de la provincia de Almería hay una zona de obligada parada: las canteras de Macael y su entorno, ubicadas en la sierra de Los Filabres.

Maquinaria en la canteraAna y yo hemos visitado una de las canteras de las que se arranca la piedra más singular de la comarca, el conocido ‘Blanco Macael’, que aseguran que es único en el mundo. En Italia, en Carrara que es otra zona de extracción de piedra natural, hay otros blancos, pero diferentes y con otras prestaciones. En este sector almeriense todo el mundo presume de la calidad sin igual de su ‘Blanco Macael’.

José Mula

Es la cantera de José Mula, retratado en su entorno de trabajo. Nos cuenta que demanda hay, pero que el problema está en la oferta. Se pide más ‘Blanco Macael’ del que se puede servir al mercado. Una vez que se saquen las vetas que están a la vista, para llegar a otras hay que profundizar más. Me recuerda el tema del agua y de la profundidad de los pozos y el sobrecoste de ahondar más en ellos.

Oro Blanco de MacaelJosé nos dice que aún hay ‘Blanco’ Macael para muchos años, varias décadas incluso. Sin embargo, no habrá para siempre. Observo las montañas, veo sus cortes, el equilibrio que hace la maquinaria para estar bien sujeta al suelo y no precipitarse por los desfiladeros que tengo enfrente y siento vértigo (…). Y me imagino a todos esos trabajadores, canteros esculpiendo la roca que luego servirá para adornar ricas casas y obras civiles de los países que sortean la crisis. Son las 7 de la tarde y a las 5,30 se fueron los peones de la mina. Solo quedamos el propietario, Ana y servidor. Y algunas cabras montesas que bajan en ese momento a beber agua a un pequeño manantial que hay cerca de la carretera.

Cabras montesas

Cantera Blanco Macael

El empresario nos describe cómo la crisis de la construcción ha arrastrado a la economía de la comarca. Se han cerrado demasiados talleres y se ha vendido mucha maquinaria, gran parte de ella a Marruecos. Los impagos han sido la principal causa que ha acabado con las compañías que han parado su actividad. Así que es un momento complicado el que vive este sector. Otras canteras vecinas están detenidas, a la espera de mejores tiempos.

Pasos en la cantera

Parque fotovoltaicoContinuamos el camino y llegamos a la escombrera ‘El Pozo’ de Macael, donde aparece un huerto fotovoltaico, polémico hace unos años por su ubicación. Torcemos a la izquierda y subimos por una estrecha carretera hacia un bonito mirador. A la derecha queda una gran cantera de Cosentino, con grandes bloques también de blanco. Con ella acabo este fugaz retrato hecho al otro pilar de la economía primaria de Almería, el mármol. Para otra ocasión espero ver algo de verde y amarillo Triana, ambas piedras de sobresalientes calidades en esta sierra.

Cantera de Cosentino

La huerta más tradicional. Al aire libre y en verano

Rosa

Caprino y viñedos ecológicos y ahora algunas instantáneas de las pequeñas huertas en la calle que jalonan las serranías en el mes de agosto. En la Alpujarra abundan las de tomate cherry, pero las fotos pertenecen a la misma sierra de los artículos del vino y las cabras: los Filabres.

Rosa con el calabacínLo que más he visto ha sido tomate gordo de ensalada, pero justamente es lo único que no retraté con la cámara. La dejé a un lado para ayudar a esta familia a coger los frutos antes de que se hiciese de noche.

En los valles de esta sierra se aprovecha en verano cualquier pequeña terraza (llanuras de pocos metros de largo y ancho) para sembrar de todos los hortícolas. Son para el autoconsumo y se lleva haciendo así desde generaciones y generaciones. En la zona que visité había brásicas, pepinos, berenjenas negras y rayadas, judías verdes, cebollas blancas y moradas, calabacín, rábanos e incluso ajos. Y por supuesto patatas. Rojas. ¡Ah, también me topé con algunos melones piel de sapo!

Un rato muy entrañable el que pasé con Rosa y Pepe. Gracias.

Pepe trabajando

Pepe   cebolla morada   pepino

brásicas   judías verdes

cebollas

patatas rojas   melones   calabacín

patatas rojas en la tierra

pimientos