La papaya “perfecta”

Con Laura Del Grosso inicié hace ya algún tiempo una nueva ventana en el blog dedicada a vuestras colaboraciones, las de los lectores. Hoy domingo segundo capítulo. En esta ocasión el articulista es José Manuel Guerra, exdirector del laboratorio de biotecnología del Ifapa y asiduo lector. Han sido numerosos los cafés que me he tomado con este amigo en los últimos meses y también variopintas las visitas que he hecho en su compañía, entre ellas recuerdo un reciente recorrido por distintos invernaderos para colocar feromonas en colmenas y así mejorar los cuajes. Os dejo un artículo sobre esta temática: “Feromonas canadienses para aumentar un 20% la producción de sandías“.

Aparte de esto lleva José Manuel algún tiempo recogiendo muestras de papaya de varios continentes, desde China hasta Centroamérica. Me preguntó si conocía a algún agricultor que quisiera probar estas variedades en su finca con el objetivo de hallar la papaya “perfecta” para las condiciones del campo almeriense. Y entonces lo llevé al invernadero de un lector, que prefiere mantener su anonimato, y que lleva años ensayando con infinidad de papayas en su explotación de Tierras de Almería. En ella tomé las dos fotos con las que ilustro el artículo que firma a continuación José Manuel Guerra Sanz.

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La papaya “perfecta”

La perfección es algo muy difícil de conseguir, sobre todo  en las cosas vivas, donde la mayor parte de las mismas suponen una serie de rasgos difíciles de enumerar y cuantificar. Por eso, cuando se trata de conseguir la perfección en un rostro o en un perfil, se habla del número aureo, que es un número que abarca toda una serie de números que se llaman la serie de Fibonacci. Esto es así porque aunque no nos demos cuenta, nuestro interior fija de alguna forma nuestro ojo y nuestro gusto por una determinada  característica.

No quiere decir eso que una papaya tenga que ser de una determinada forma o que tenga que tener un dulzor determinado, pero si que nos agrade un determinado dulzor y una forma del fruto.

Está de actualidad  hablar de papayas en Almería y de hecho se encuentran páginas web que se dedican a comentar sobre qué variedades serían las más interesantes para cultivar en los invernaderos de Almería, cuando en realidad no importa tanto el porte de la papaya, como el dulzor y la presencia comercial.

Por eso me he acordado de que la variedad Pococci de Costa Rica, se la conoce también por el sobrenombre de Perfecta. Es una variedad híbrida y que se obtuvo mediante cruzamientos en Costa Rica hace ya unos años.

Por otro lado la mayor parte de las variedades de papaya que se cultivan al menos en la Península, son de la variedad Formosa, que tiene un origen asiático, o al menos su nombre nos lo recuerda.

La papaya es un fruto muy interesante por sus propiedades curativas , tales como que hace descender la presión  sanguínea y  también es un excelente digestivo debido a las propiedades de  la papaína, un enzima que ayuda a digerir los alimentos, y que se usa en relación con la carne para hacerla más blanda. Esta extracción de papaína se usa como cultivo industrial de la papaya.

Evidentemente, no son las mismas variedades las que pueden ser destinadas al consumo fresco, que las destinadas a procesados, aunque en España sobre todo se conoce el consumo fresco. Para eso los grados de dulzor (grados Brix), se pueden conseguir no solo con la variedad, que es muy importante, sino también con el abonado  del cultivo.

Hay que mejorar la variedad, pero también y al mismo tiempo, hacer ensayos de abonado y de riego, e incluso de temperatura, porque la papaya es una planta que no aguanta una temperatura menor de 10 ºC durante un tiempo corto.

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6 pensamientos en “La papaya “perfecta”

  1. …el rechoncho y sonriente mister Herbert.

    Nadie lo distinguió en la mesa mientras no se comió el primer racimo de bananos. Aureliano Segundo lo había encontrado por casualidad, protestando en español trabajoso porque no había un cuarto libre en el Hotel de Jacob, y como lo hacía con frecuencia con muchos forasteros se lo llevó a la casa. Tenía un negocio de globos cautivos, que había llevado por medio mundo con excelentes ganancias, pero no había conseguido elevar a nadie en Macondo porque consideraban ese invento como un retroceso, después de haber visto y probado las esteras voladoras de los gitanos. Se iba, pues, en el próximo tren. Cuando llevaron a la mesa el atigrado racimo de banano que solían colgar en el comedor durante el almuerzo, arrancó la primera fruta sin mucho entusiasmo. Pero siguió comiendo mientras hablaba, saboreando, masticando, más bien con distracción de sabio que con deleite de buen comedor, y al terminar el primer racimo suplicó que le llevaran otro. Entonces sacó de la caja de herramientas que siempre llevaba consigo un pequeño estuche de aparatos ópticos. Con la incrédula atención de un comprador de diamantes examinó meticulosamente un banano seccionando sus partes con un estilete especial, pesándolas en un granatorio de farmacéutico y calculando su envergadura con un calibrador de armero. Luego sacó de la caja una serie de instrumentos con los cuales midió la temperatura, el grado de humedad de la atmósfera y la intensidad de la luz. Fue una ceremonia tan intrigante, que nadie comió tranquilo esperando que míster Herbert emitiera por fin un juicio revelador, pero no dijo nada que permitiera vislumbrar sus intenciones.
    En los días siguientes se le vio con una malla y una canastilla cazando mariposas en los alrededores del pueblo. El miércoles llegó un grupo de ingenieros, agrónomos, hidrólogos, topógrafos y agrimensores que durante varias semanas exploraron los mismos lugares donde míster Herbert cazaba mariposas.
    ….Dotados de recursos que en otra época estuvieron
    reservados a la Divina Providencia modificaron el régimen de lluvias, apresuraron el ciclo de las cosechas, y quitaron el río de donde estuvo siempre y lo pusieron con sus piedras blancas y sus corrientes heladas en el otro extremo de la población.
    “CIEN AÑOS DE SOLEDAD”
    Gabriel García Márquez (1967)
    Dicen que los libros siempre hablan de libros,a mí,este post de “La Papaya Perfecta” me ha recordado este pasaje donde se cuenta como un americano creyó encontrar “la banana perfecta” dando origen a una industria agricola en la ficción del pueblo imaginado por Gabo.
    .–” Miren la vaina que nos hemos buscado–solia decir entonces el coronel Aureliano Buendia–,no más por invitar a un gringo a comer guineo.

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  2. aparte del misticismo del numero aureo, de phi, que me retrotrae a mis tiempos de juventud en los que me lei “El misterio de las catedrales”, tambien aparece en el superventas de Dan Brown,”el codigo da vinci” y en otros tantos de tematica distinta al de la agricultura, pero no por ello me deja de encantar que se relacione estas con la agricultura.
    tan solo puntualizar que , si no recuerdo mal,que tambien se le llama la proporcion aurea, o el numero divino, por encontrarse en la creacion de la Naturaleza, en la forma de las conchas, etc…
    lo mismo todo esto que estoy escribiendo aparece en el video, pero es que no lo he visto…..

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  3. y ya a lo practico…

    antes de sembrar…
    tenemos comercializadora???
    si es poca superficie ira directo a mercamadrid, mercabarna, etc…
    pero si se aumenta superficie????

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    • Buenas noches, muy buenas preguntas Perito oscuro, y lo del ensayo con el agua y abonado, lo veo muy bien antes de descartar una variedad,, yo suelo hacer pruebas con tomates y según los abones pueden dar uno u otro resultado, saludos.

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